Pobreza de tiempo en el PerA?: dimensiones ocultas de una medida del bienestar

Por Arlette BeltrA?n & Pablo Lavado[1]

La pobreza es uno de los principales indicadores de bienestar de una naciA?n. Tradicionalmente, la manera habitual de calcularla ha sido establecer un umbral en torno a la adquisiciA?n de una canasta bA?sica de bienes y servicios, que luego se contrasta con el ingreso (o gasto) per cA?pita de una familia. Situarse por debajo de este umbral, implica ser pobre monetario.

Durante las A?ltimas semanas, el tema de la pobreza ha cobrado un impulso mediA?tico en el contexto peruano, debido a las cifras publicadas por el Instituto Nacional de EstadA�stica e InformA?tica (INEI), donde se observa un incremento de la pobreza (de 20.7% a 21.7%) por primera vez en mA?s de 10 aA�os. Si bien existen distintas posturas con respecto a la interpretaciA?n de esta cifra, en el mejor de los casos los datos reflejan un estancamiento de la reducciA?n de este fenA?meno, producto, probablemente, de la desaceleraciA?n econA?mica de los A?ltimos aA�os.

Para sumar a esta discusiA?n, uno podrA�a preguntarse quA� sucederA�a con el cA?lculo de la pobreza si se incluyeran otras dimensiones de este problema que no sA?lo involucren el tema monetario. Previamente ya han sido esbozadas medidas alternativas, como la pobreza multidimensional o la pobreza por necesidades bA?sicas, que incorporan otros aspectos vinculados con el bienestar de las familias, como el acceso a la salud y la educaciA?n. Sin embargo, poco es lo que se ha dicho sobre el bienestar asociado con la disponibilidad de tiempo que tienen las personas para disfrutar de los bienes y servicios a los que acceden.

Un supuesto implA�cito que tienen las mediciones de pobreza tradicionales es que todas las personas tienen el tiempo suficiente para realizar las diversas actividades que requieren o desean llevar a cabo durante el dA�a. Entre dos individuos igualmente pobres monetarios, aquel que dispone de tiempo libre puede dedicarlo al trabajo remunerado en el mercado, mientras que quien requiere utilizar la mayor parte de su tiempo en actividades del hogar, por las que no se le retribuye, se encontrarA? en una situaciA?n de mayor vulnerabilidad, al no disponer de la posibilidad de aumentar sus ingresos trabajando mA?s por un pago. De ahA� la relevancia de considerar el tiempo como un componente importante del bienestar de las personas.

La principal fuente de informaciA?n sobre la disponibilidad de tiempo de las personas proviene de las Encuesta de Uso del Tiempo. En el PerA? solo se cuenta con una de ellas para el 2010 (ENUT 2010). A partir del trabajo que realizamos con esta en encuesta aA�os atrA?s (BeltrA?n & Lavado, 2014) , y aplicando algunos supuestos simplificadores (como que el uso del tiempo de las familias es hoy similar al de aquella fecha), nos hemos atrevido a ajustar la lA�nea de pobreza monetaria INEI 2017 para incorporar los dA�ficits de tiempo que enfrentan las familias, obteniendo que el porcentaje de pobres en el PerA? actual alcanza un 32.1%. Es decir, existirA�a 10.4 puntos porcentuales (pp) de pobreza oculta (o en tA�rminos absolutos 3.31 millones de peruanos) asociada con la pA�rdida de bienestar que involucra no contar con el tiempo necesario para llevar a cabo todas las actividades que garantizan que las personas tengan una buena condiciA?n fA�sica y mental.

Para comprender mejor lo que este ajuste representa, describimos a continuaciA?n la metodologA�a de cA?lculo usada para el aA�o 2010, asA� como los principales resultados obtenidos.

El cA?lculo de la pobreza de tiempo 2010

Siguiendo el trabajo de Zacharias et al. (2012), el dA�ficit de tiempo de cada individuo (Xi) es el total de horas semanales (168) menos lo mA�nimo que se deberA�a destinar al cuidado personal (Mi) -como el sueA�o, ocio e higiene- las horas que se dedican a actividades domA�sticas (Ri), y al trabajo remunerado (Li). Las personas con un dA�ficit de horas mayor a cero son las que clasificamos como pobres de tiempo, es decir:

Xi = 168 – MiRiLi >0

Agregando las restricciones individuales podemos calcular el dA�ficit de tiempo para una familia, como la sumatoria de los dA�ficits de cada uno de sus miembros. Luego, este valor se monetiza utilizando el mA�todo del costo de reemplazo generalizado (Goldschmidt-Clermont, 1991; Zacharias, 2012): el ingreso por hora de una trabajadora del hogar, incluyendo los pagos monetarios y en especies (3.28 soles segA?n la ENAHO 2010). Finalmente, se formula una nueva lA�nea de pobreza ajustada por la valorizaciA?n de los dA�ficits de tiempo:

 

 

Donde A�es el umbral de ingreso ajustado por el dA�ficit de tiempo para un hogar j, A�A�es el umbral estA?ndar de pobreza, y p es el costo de reemplazo.

La formulaciA?n de estas nuevas lA�neas de pobreza permite utilizar la definiciA?n de pobreza del Instituto Levy de Medida del Tiempo y Pobreza de Ingreso (en adelante, LIMTIP), que reconoce como pobres a aquellos hogares cuyo gasto per cA?pita es menor que la lA�nea de pobreza ajustada por los dA�ficits de tiempo. Usando la ENUT y la ENAHO 2010, obtuvimos que un 43.7% de los peruanos (14.3 millones de personas) eran pobres LIMTIP en aquel aA�o, cerca de 12.6 pp por encima de la pobreza monetaria. Asimismo, un 16.5% de la poblaciA?n peruana podA�a ser clasificada, a la vez, como pobre LIMTIP y pobre de tiempo, siendo este segmento el que se encuentra en la posiciA?n de mayor vulnerabilidad.

Incidencia de pobreza monetaria: oficial VS LIMTIP (en % de hogares)
A� A�

Fuente: INEI a�� Encuesta Nacional de Uso de Tiempo, 2010
ElaboraciA?n propia

Si ademA?s analizamos la condiciA?n combinada de las dos pobrezas, para medir los grupos de mayor vulnerabilidad en cada dimensiA?n, podemos mostrar dos desagregaciones relevantes. La primera estA? asociada a las diferencias geogrA?ficas. Encontramos que mA?s de la mitad de las personas en la zona rural son pobres monetarios y 26.9% son, ademA?s, pobres de tiempo. Esto contrasta fuertemente con lo hallado en la zona urbana, donde la categorA�a que mA?s prevalece es aquella donde no se enfrenta ningA?n tipo de pobreza (54.2%).

En lo que se refiere a las diferencias por sexo, confirmamos que existe un porcentaje mayor de mujeres que experimentan algA?n tipo de pobreza (5 pp mA?s que los hombres). Esto es particularmente importante en tA�rminos de la pobreza de tiempo, donde el porcentaje de mujeres que la padecen es 7.3 pp mayor. A�Teniendo en cuenta que las mujeres, en promedio, dedican mA?s horas al trabajo domA�stico no remunerado y, por lo tanto, incurren en un mayor dA�ficit de horas al dA�a, este resultado es esperable. Sin embargo, desde una perspectiva econA?mica las implicancias van mA?s allA?. Si complementamos estas cifras con el hecho de que las mujeres se educan, en promedio, menos que los hombres, obtenemos un escenario donde sus posibilidades de superar ambas situaciones de pobreza resultan muy limitadas, ya que su poca calificaciA?n de por sA� impone restricciones para sustituir trabajo domA�stico por remunerado. Esta combinaciA?n de restricciones (bajos ingresos, poca educaciA?n, y reducido tiempo libre) contribuye a la generaciA?n de una trampa de pobreza, particularmente para las mujeres de ingresos mA?s bajos.

actos de valor online subtitulada

Incidencia de pobreza LIMTIP MODIFICADA

(diferencias por zona geogrA?fica y gA�nero)

Frente a estos resultados, es evidente que ser conscientes de la vulnerabilidad que implica enfrentar una condiciA?n de pobreza de tiempo es crucial para un correcto diagnA?stico y tratamiento de la pobreza en el mediano y largo plazo, al ser esta una condiciA?n multidimensional que se debe abordar desde distintos frentes.

 

 

Referencias

 

BeltrA?n, A., & Lavado, P. (2014). a�?El impacto del uso del tiempo de las mujeres en el PerA?: un recurso escaso y poco valorado en la economA�a nacionala�?. Centro de InvestigaciA?n de la Universidad del PacA�fico, Documento de Trabajo.

Goldschmidt-Clermont, L. (1991). Economic measurement of non-market household production : relating purposes and valuation methodologies. World Employment Programme Research Working Paper No. 174.

Zacharias, A. A. (2012). Why time deficits matter: Implications for the measurement of poverty. United Nations Development Programme, 2100.

 

A�

[1] Profesores de la Facultad de EconomA�a y Finanzas de la Universidad del PacA�fico, Lima-PerA?. Se agradece la excelente colaboraciA?n de Mariano Montoya.

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