La informalidad en México: Interpretaciones alternativas sobre su origen y consecuencias.

La informalidad laboral es un tema importante, pero posiblemente es un tema mucho más importante de lo que se considera generalmente. Según el INEGI, 57% mexicanos que desarrollan un trabajo lo hacen en la informalidad. Es bien sabido que dicho trabajo informal generalmente implica carencias en  términos de derechos laborales, seguridad social, estabilidad en el empleo, etc. Este tema, el de los derechos laboral, es el más estudiado en la literatura académica y el que con frecuencia se ataca con políticas públicas. Sin embargo, como Levy (2007) y otros han destacado, lo que debe llamar nuestra atención es que la informalidad probablemente tiene implicaciones graves más allá del tema de derechos laborales. Es posible que la informalidad afecte de manera importante el nivel y la tasa de crecimiento de la productividad de nuestro país. Si esto es cierto, deberíamos pensar más en este tema, o de hecho, parafraseando a Bob Lucas (1988), debería ser difícil pensar en cualquier otra cosa.

A pesar de que el tema de la informalidad ha recibido cada vez más atención en México y en otros países en desarrollo, no hay un consenso claro sobre el origen o sobre las consecuencias de este fenómeno.  Diversos académicos e instituciones han dedicado recursos a analizar este tema. Por ejemplo, una variedad de publicaciones del Banco Mundial (Perry et al., 2007, Oviedo et al. 2009 entre otros),  y del Banco Interamericano de Desarrollo (Buzzo et al, 2012, Antón et al, 2012 entre otros) abordan este tema. En este mismo blog se ha tratado este tema también, desde otras perspectivas (trasferencias a lo largo del ciclo de vida, ciclo económico). Además, a lo largo del tiempo, se han implementado diversas políticas públicas cuyo objetivo es formalizar a la población, por ejemplo, el programa para la formalización del empleo. Sin embargo, aunque está claro que la informalidad en México está asociada a que vivimos en un estado de derecho imperfecto, no tenemos claros los mecanismos por los que ese estado de derecho imperfecto redunda en informalidad. Probablemente, nuestras políticas públicas serían más atinadas si tuviéramos claro el origen del problema.

En este escrito me enfoco a contrastar algunas hipótesis sobre el origen de la informalidad y sus consecuencias. Describo cada hipótesis, presento evidencia, sobretodo anecdótica, a favor o en contra de dicha interpretación y señalo sus posibles consecuencias.  Organizo estas hipótesis desde lo más benigno, es decir las que sugieren que la informalidad es un tema poco relevante, hasta lo más problemático, que sugiere que es un tema de enorme gravedad e importancia para nuestra economía y nuestro bienestar.

Nota: En este escrito no hago énfasis en distinguir entre un tipo de informalidad y otro, aunque es bien conocido que hay una variedad de tipos de informalidad. La “Matriz de Hussmans” describe la distribución de trabajadores en una variedad de trabajos formales e informales. En dicha matriz se observa que las dos formas de informalidad en México, como están definidas por organismos internacionales, son en trabajadores en el sector informal (13.9 millones), y trabajadores informales en el sector formal (16 millones) y que entre los trabajadores en el sector informal hay los que son empleados de algún tipo (4.7 millones), los que trabajan por cuenta propia (7.4 millones) y los que son empleadores (0.9 millones).

Hipótesis alternativas sobre las causas de la informalidad, evidencia y consecuencias

Los analistas atribuyen la informalidad en general a la ausencia de un estado de derecho plenamente funcional. Por ejemplo, Loayza et al. (2006) documentan una fuerte relación entre un índice de calidad de “gobernanza”, que se relaciona directamente con el estado de derecho, y la informalidad.  Sin embargo, los mecanismos por los que un estado de derecho incompleto genera informalidad, no están del todo claros, por lo que los siguiente párrafos describen, heurísticamente, varias posibilidades a considerar. El objetivo de contrastar estas posibilidades no es ser exhaustivo sino señalar las diferentes implicaciones que tienen distintos supuestos.

1.- La informalidad como respuesta a una regulación excesiva e ineficiente.

La perspectiva más benigna de la informalidad es que se trata de una respuesta natural, de la economía de mercado, a una regulación laboral y comercial excesiva y disfuncional. Bajo este supuesto, nuestras leyes son restrictivas y es costoso cumplir con ellas, por lo que nuestra economía de mercado responde eficientemente, creando valor pero al margen de la ley. Por ejemplo, si una relación laboral necesita de mucha flexibilidad, ya sea por que el empleado o el empleador lo requieren, una relación de 8 horas al día 280 días al año no es óptima. En lugar de esto es un trabajo irregular, de pocas horas a veces, muchas horas otras veces, que es difícil codificar bajo los parámetros del IMSS, las Afores, etc. Entonces, lo eficiente económicamente es que dicha  relación suceda al margen de la ley. Esta es la hipótesis conocida como “exit”, es decir, que los informales deciden salirse de la formalidad por conveniencia.

Si esta hipótesis es correcta, la informalidad aumenta la productividad del país y nos hace una sociedad más rica de lo que seríamos sin ella. Para aquellos individuos o trabajos para los que el beneficio neto de ser informal supera al beneficio neto de ser formal, es beneficioso ser informal.

Evidencia: Los costos de ser formal (por ejemplo, gastos administrativos, menor flexibilidad operativa) y los de ser informal (por ejemplo, la incertidumbre, el costo para los empleados de carecer derechos laborales, etc.) son difíciles de cuantificar. Sin embargo, la tradición legal de nuestro país es derivada de las leyes Romanas, y se caracteriza por leyes y reglamentos extensos y restrictivos difíciles ajustar a cambios en la realidad. Esto sugiere que por lo menos una parte de la informalidad tiene su origen en la eficiencia económica que representa ignorar la regulación. El hecho de que muchos trabajos informales son irregulares en el tiempo, sugiere que la rigidez de la ley juega un papel en fomentar informalidad. La evidencia de Loayza et al. 2006 también apoya esta hipótesis pues estos autores  encuentran una relación positiva entre la informalidad y la intensidad regulatoria.

Consecuencias: En este caso, las consecuencias de la informalidad son relativamente positivas. A pesar de que los trabajadores informales carecen de derechos laborales, ellos prefieren estos trabajos a los trabajos formales disponibles. La informalidad nos hace más ricos de lo que seríamos con la misma regulación, pero sin informalidad.  Por ejemplo, aunque la regulación prohíbe comerciar en el transporte público, esta regulación en realidad reduce nuestro bienestar. Bajo esta perspectiva, por ejemplo, un vendedor ambulante en el metro está aumentado la disponibilidad de productos y ayudando a la sociedad a aprovechar el tiempo que la gente pasa en este medio de transporte.

2.- La informalidad vista como seguridad social y política redistributiva.

Una de las maneras mas benignas de explicar este problema es que un sistema legal muy imperfecto hace que la formalidad sea muy costosa, demasiado para la productividad de algunos trabajadores. En ese contexto, es posible que la informalidad proviene simplemente del hecho de que hay trabajadores que por ser muy jóvenes, por tener poca educación, o por cualquier otro motivo permanente o temporal no son suficientemente productivos como para tener un trabajo que pueda pagar el costo de ser formal.

Si esta es la historia correcta, el trabajo informal es una forma de seguridad social, que permite ganarse la vida a aquellos trabajadores que por alguna razón son poco productivos, sin imponerles una carga fiscal o de de cumplimiento de la regulación. En este esquema, los impuestos que se pagan en la economía formal, en parte se redistribuyen al sector informal y en efecto financian este seguro social, al pagar por la provisión de servicios públicos.

Evidencia: Diversos estudios sugieren que en promedio los trabajadores informales obtienen en promedio ingresos menores a los de trabajadores formales. Eso apoya la idea de que esta es una buena explicación, por lo menos una parte de la informalidad. El hecho de que la educación está positivamente correlacionada con la formalidad, también apoya esta hipótesis. Sin embargo, el hecho de que hay una tasa muy alta de rotación de los trabajadores entre la formalidad y la informalidad no la apoya, pues implica que no hay una diferencia de fondo entre los trabajadores de un tipo y otro. Tampoco la apoya el hecho de que la tasa de informalidad aumenta después de que los trabajadores llegan a los 40 o 45 años aproximadamente, cuando generalmente están en etapas muy productivas de sus vidas.

Consecuencias: En este caso las consecuencias de la informalidad también son generalmente benignas. Claramente los trabajadores informales carecen de seguridad social y derechos laborales, vacaciones, maternidad, etc, pero es mejor tener esta posibilidad de empleo, aunque sea informal, que no tenerla. Los trabajadores en la informalidad no tendrían como sustentarse si no tuvieran esta oportunidad. Sin esta posibilidad, la sociedad tendría que proveer un seguro de desempleo o invalidez, para lo cual a su vez tendría que cobrar impuestos más altos a la economía formal. Si esto es así, esta “informalidad redistributiva y como seguro de desempleo” además tiene los incentivos bien alineados, pues los empleados en el sector informal no dejan de ser productivos. Más aún es un tipo de seguro con incentivos bien alineados. Es decir, no existe el riesgo moral típico, pues los trabajadores no tienen por qué preferir el empleo informal al formal.

3.- La informalidad como evasión fiscal.

Una perspectiva menos bondadosa de la informalidad es que esta es fundamentalmente una forma de evasión fiscal. Bajo esta perspectiva, el sector informal utiliza los bienes públicos pero no contribuye a financiarlos.  En este caso el mecanismo por el que nuestro sistema legal imperfecto genera informalidad es a través de la ineficacia de las autoridades para perseguir a los evasores. La autoridad no tiene el tiempo o la habilidad de llevarlos a la corte y sancionarlos, no es capaz de imponer un costo suficientemente alto a la informalidad.

Evidencia: En México hay empresas de alcance global, que compiten en una gran cantidad de mercados y sin embargo, también tenemos una proporción muy grande de las empresas en México que son pequeñas.  Además hay una clara preferencia por la informalidad entre las empresas pequeñas: en el sector formal, hay un millon de empleadores y 1.6 millones de trabajadores por cuenta propia, pero en el sector informal hay 900 mil empleadores y 7.4 millones de trabajadores por cuenta propia. Además, hay aproximadamente 18 trabajadores por cada empleador en el sector formal, pero hay solo 4 trabajadores por cada empleador del sector informal.

Consecuencias: En la medida en que la evasión fiscal es un importante determinante de la informalidad, esta tiene consecuencias bastante graves. Los trabajadores informales carecen de derechos laborales, pero además los servicios públicos, que toda la economía utiliza, están financiados con tasas impositivas más altas en la economía formal para compensar la falta de impuestos pagados por la economía informal. Esto reduce el tamaño de la economía formal y sus empresas. Por otra parte resulta en una mayor asignación de recursos productivos (trabajo, capital, esfuerzo empresarial), ceteris paribus, a actividades poco fiscalizables. Más aún, si asumimos que la informalidad surge porque el tamaño de una empresa o negocio determinan la probabilidad de ser fiscalizada, entonces la informalidad impide la inversión y el crecimiento de las empresas, impide que estas saquen provecho de economías de escala y que adopten herramientas sofisticadas de administración. Además, el riesgo de que la autoridad imponga una multa o sanción, reduce la inversión no solo por que esta inversión podría incrementar el riesgo de detección, sino por que el riesgo de fiscalización reduce la tasa de retorno esperada de dicha inversión.

Aunque no es la más grave de las que se analizan aquí, esta perspectiva podría trae con sigo consecuencias dramáticas en el largo plazo. Una razón para pensar esto es que, una de las inversiones que las empresas hacen es en mejorar la productividad. Una empresa que no quiere crecer y que no sabe si va a poder obtener el retorno de sus inversiones, invierte menos en aumentar la productividad. La evidencia sugiere que estas consecuencias podrían ser relevantes para México. Nuestro país tiene una tasa de inversión  en desarrollo e investigación particularmente baja del 0.5% del pib, del cual solo al cuarta parte proviene del sector privado, comparado con 4.3%  del PIB, 70% realizado por las empresas privadas, para el caso de Corea, por ejemplo. Así mismo, nuestro país tiene un perfil de edad-salario que es particularmente plano, es decir, los trabajadores no van aumentando su ingreso, y probablemente su productividad, conforme tienen más experiencia. Lagakos et al. (por publicarse, JPE) encuentran que los perfiles de edad-salario crecen a una tasa 50% menor en países pobres que en países ricos. Para México encuentran un perfil que es más plano que el de países similares como Indonesia, Brasil, Perú y Chile, entre otros. Esta evidencia sugiere también que en una proporción grande de la economía hay una tasa muy baja de inversión en mejores de productividad.

4.- La informalidad como un mecanismo para explotar la aplicación imperfecta de la ley.

Una perspectiva todavía menos bondadosa de la informalidad es que es una forma de obtener rentas cuando hay un estado de derecho incompleto.  Bajo esta perspectiva, las autoridades no tienen la capacidad de perseguir a todos los infractores de la ley, por lo que se concentran en aquellos que son grandes, y fáciles de perseguir. Por ejemplo, se concentra en aquellos que tiene bienes inmuebles en donde ser localizado y tiene activos que puede perder. En este caso, una pequeña empresa informal puede obtener rentas de realizar actividades al margen de la ley, por que el gobierno no va a perseguirla. Un ejemplo podría ser el ambulantaje en el transporte público. Bajo este supuesto, una empresa formal no va a tratar de vender sus productos en el metro, por ejemplo, no por que no es eficiente, sino por que tiene mucho que perder si la autoridad decide perseguirla. En cambio, una pequeña empresa informal, sin muchos activos ni organización, no tiene mucho que perder y por lo tanto es mucho más difícil de perseguir, por lo que puede dedicarse a este negocio. Bajo este supuesto, ceteris paribus, las empresas y trabajadores del sector informal se van a enfocar a actividades que están al margen de la ley, a la extracción de rentas a pequeña escala, en magnitudes que no generen suficiente atención de las autoridades para dedicarle los escasos recursos que tiene para aplicar la ley.

Evidencia: El hecho de que haya varias ocupaciones informales que se realizan en gran medida por cuenta propia y que se practican al margen de la ley, como el ambulantaje, la conducción de taxis piratas, la venta de fayuca y piratería, etc, sugiere que esta explicación también es relevante. Además, en general estas no son actividades que pueda realizar trabajadores que tienen pocas habilidades. Al contrario, el hecho de que estas actividades son ilegales generalmente les agrega dificultad. Por ejemplo, los vendedores de piratería tienen que estar atentos a la posibilidad de una redada. Esta mayor dificultad sugiere que los trabajadores en estas profesiones son más capaces que aquellos que realizan actividades similares pero legales, en el sector formal. Esta evidencia favorece la hipótesis de la extracción de rentas por encima de la hipótesis de la informalidad como seguridad social.

Consecuencias: En la medida en que la informalidad es una forma de crear negocios que pueden participar de actividades ilegales con un mínimo riesgo de persecución, la informalidad tiene también consecuencias graves. En este caso nuevamente la ausencia de derechos laborales es costosa para los trabajadores informales. También, como en el caso de la evasión fiscal, la sociedad invertirá recursos en negocios pequeños, que no explotan economías de escala y que no invierten en capital y en herramientas sofisticadas de administración. Y nuevamente, los servicios públicos estarán financiados por tasas impositivas altas sobre la economía formal. Pero además, en este caso, la economía asigna recursos productivos a realiza labores ilegales, las cuales generalmente no son productivas sino más bien destructivas. Por ejemplo, en la medida en que la informalidad permite que haya negocios informales que utilizan las vías públicas de comunicación para realizar su actividad, impidiendo así el uso de estas para el propósito que fueron diseñadas, entonces tenemos que nuestra sociedad le está dedicando recursos, humanos y de capital, a realizar actividades que REDUCEN nuestro bienestar social. Un ejemplo más extremo es que, en la medida en que la informalidad facilita la venta de bienes robados y el consumo con dinero obtenido de robos y extorsiones, también fomenta que algunos agentes económicos dediquen sus recursos a robar y extorsionar. Claramente esto es ineficiente desde un punto de vista social. Sería más eficiente que los trabajadores informales que se dedican a actividades ilegales como estas se quedaran en su casa y la sociedad los compensara con una transferencia de recursos, con tal de que no interfirieran destructivamente en el resto de la actividad económica.

5.- La informalidad como una respuesta a la prevalencia de la extorsión.

Una perspectiva todavía más negativa de la informalidad es que es consecuencia de una aplicación limitada de la ley. El mecanismo en este caso es que, sin un sistema legal que funcione bien, existen muchas oportunidades para que unos agentes económicos sean extorsionados por otros. Bajo esta perspectiva, las empresas y trabajadores del sector informal se mantienen con escalas menores a las que podrían alcanzar e invierten menos en capital físico y humano por que así evitan ser blancos de extorsión. Posiblemente en algunos casos las empresas mantienen informales, sin una dirección reconocible, sin mantener contabilidad y declarar impuestos, sin agregar empleados extra-familiares, precisamente para no ser blancos de extorsión. Bajo este supuesto, son solo las empresas más grandes y productivas las que pueden alcanzar una escala suficiente para defenderse de las distintas posibles extorsiones mientras que las demás sacrifican inversión y crecimiento en parte para protegerse.

Evidencia: La evidencia de extorsión a algunas empresas Mexicanas, por diversos agentes, está bien documentada. Existen instancias secuestros, “cobro de piso” y otros tipos de crimen organizado, además de demandas sindicales injustificadas, etc, que son formas de extorsión. Algunos medios reportan instancias de extorsión hasta por parte de algunos empleados de empresas públicas, como la CFE. La evidencia de que este es uno de los principales determinantes de la informalidad es difícil de contrastar con la evidencia a favor de la hipótesis de la evasión fiscal.

Consecuencias: Las consecuencias de este supuesto son similares a las que resultan de suponer que la informalidad es resultado de los incentivos a la evasión fiscal. Es decir, los trabajadores informales también carecen de derechos laborales, las empresas también tenderán a ser pequeñas y a crecer poco, etc. Sin embargo en este caso los incentivos a la informalidad y a mantener los negocios y las empresas pequeñas, y a reducir la inversión son mucho más importantes. Respecto de la fiscalización es fácil establecer las cotas superiores al costo de cumplir las reglas y  de no cumplirlas. En cambio, en el caso de la extorsión, los costos son mucho más difíciles de acotar. Por ejemplo, el costo de prevenir una extorsión es el costo de sustituir al gobierno en su obligación de mantener la seguridad de las personas y los activos, lo cual claramente puede ser muy oneroso para un particular.

6.- La informalidad como fuente de financiamiento y apoyo político.

Una perspectiva, también muy negativa, sobre la informalidad, es que es un resultado del mal funcionamiento del sistema político. Bajo esta perspectiva, las autoridades mismas permiten la existencia de la informalidad a cambio de extraer de esta rentas económicas y políticas en los momentos en que se requiera. Estas rentas se pueden extraer fácilmente, pues las empresas o trabajadores informales están siempre bajo la amenaza de que se les aplique la ley, lo cual eliminaría sus negocios. Ante esta perspectiva, es de interés de las autoridades mantener a dichos agentes en la informalidad, pues es  esta misma informalidad la que permite que se extraigan dichas rentas.

Evidencia: Algunos medios han señalado las cuotas que pagan, por ejemplo, los vendedores ambulantes, a sus líderes. Más allá de estos datos anecdóticos, es difícil establecer la importancia de esta hipótesis como explicación para la informalidad laboral.

Consecuencias: En este caso las consecuencias de la informalidad son también graves. Bajo esta perspectiva los trabajadores informales no solo carecen de derechos laborales sino que son rehenes de las autoridades, las cuales les permiten mantenerse en la ilegalidad pero les extraen rentas. Si esta hipótesis es correcta, las autoridades pueden hacer valer la ley, tienen la capacidad de formalizar y fiscalizar negocios, evitar las actividades ilegales, que reducen nuestro bienestar social, pero prefieren utilizar su discreción en la aplicación de la ley para no hacer esto.

Conclusión

En conclusión, la evidencia sugiere que hay varios motivos para preocuparse seriamente por la  informalidad. La informalidad, en México y en otros países, probablemente es un canal por el que la carencia de un estado de derecho plenamente funcional lleva a nuestra economía a tener bajas tasas de crecimiento de la productividad, con consecuencias dramáticas en el largo plazo.

 

 

 

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