Pandemia y Empleo Rural

Somos un país tremendamente heterogéneo. Los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) muestran que, como era de esperarse, la pandemia ha golpeado fuertemente al empleo urbano. Durante el segundo trimestre de 2020 la PEA ocupada en Lima Metropolitana cayó 57%, respecto al mismo trimestre del año 2019. Algo similar pasó en las demás ciudades del país donde el empleo cayó 42%. Pero en las zonas rurales llama la atención que la caída del empleo fue mucho menor, 6%. Además, el empleo masculino rural se redujo solo 2%. El lector se sorprenderá aún más al conocer que el empleo juvenil rural (personas entre los 14 y 24 años) no se contrajo, sino que aumentó 18%.

 

 

Perú: PEA ocupada por región, según sexo y grupos de edad, trimestre móvil abr-may-jun 2019 y 2020
(Miles de personas y variación porcentual)


Notas:
La ENAHO trimestral es representativa a nivel nacional, área urbana y rural. Para Lima Metropolitana los datos son referenciales. Datos de 2020 son preliminares.Fuente: INEI – ENAHO, trimestres móviles abr-may-jun 2019 y 2020.

1/ Incluye provincia de Lima y Provincia Constitucional del Callao.

 

¿Qué está detrás de esta aparente invulnerabilidad del empleo en zonas rurales? ¿Cómo es que el empleo juvenil rural crece tan marcadamente en un contexto como el actual? Una explicación está en los cambios demográficos. El empleo en zonas rurales no cayó tanto porque ahora hay más personas ahí. El lector recordará que al inicio de la pandemia se formaron largas filas de caminantes tratando de regresar a sus pueblos, huyendo de Lima y otras ciudades. Estos miles de peruanos regresaron al campo por miedo al virus y la pérdida del empleo.[1] Lo que se dio en ese momento fue un quiebre de tendencia muy importante. De 2002 a la fecha la población en edad de trabajar (PET), conformada por personas de 14 años o más, venía cayendo año tras año en el Perú rural. En el segundo trimestre de 2020 la PET rural aumentó para llegar a niveles similares a los que se tenía hace 5 años.

 

Perú rural: Evolución de la Población en edad de trabajar (PET) rural, años 2002-2019; trimestre móvil ene-feb-mar 2020 y abr-may-jun 2020
(Miles de personas y variación porcentual)

Fuente: INEI – ENAHO, 2001-2019;  ENAHO trimestres móviles ene-feb-mar 2020 y abr-may-jun 2020.

Notas: La población en edad de trabajar es de 14 a más años.

a/ En 2020 la variación porcentual es respecto al trimestre móvil del año anterior.

b/ En el periodo 2002-2019 la variación porcentual es respecto al año anterior.

 

Pero la sola llegada de personas en edad de trabajar al Perú rural no podría explicar la poca caída en el empleo. ¿En que se han empleado estas personas? Una mirada a las categorías ocupacionales ayuda mucho a entender el misterio. El grueso de peruanos que fueron a las zonas rurales se empleó en la categoría de trabajadores familiares no remunerados (TFNR). De hecho, el empleo en otras categorías ha caído en niveles similares a los observados en las urbes del país. Los empleadores cayeron 54%

los asalariados cayeron 44%, las trabajadoras del hogar cayeron 62%. Los trabajadores familiares no remunerados, en contraste, aumentaron 43%.

 

Perú rural: PEA ocupada por categoría ocupacional, trimestre móvil abr-may-jun 2019 y 2020 (Miles de personas y variación porcentual)


Notas:
Datos de 2020 son preliminares.Fuente: INEI – ENAHO, trimestres móviles abr-may-jun 2019 y 2020.

1/ Datos referenciales por tamaño de muestra.

 

Lo que a primera vista parecía un resultado optimista en el empleo rural resulta que no lo es tanto. Son cerca de 100 000 los peruanos que entre 2019 y el segundo trimestre de 2020 han ido a las zonas rurales del país. Son poco más de 400 000 los nuevos TFNR en el mismo periodo. Esto es, también un número considerable de peruanos en zonas rurales pasaron de una categoría ocupacional remunerada a la no remunerada.

 

En el mismo periodo 2019-2020 (segundo trimestre) el número de trabajadores familiares no remunerados disminuyó en 15 000 en Lima Metropolitana y en 38 000 en las demás ciudades del país. Esto corresponde a caídas de 26% y 7% respectivamente en esta categoría ocupacional. Estas caídas son inferiores a las del empleo remunerado en estas zonas urbanas.

 

El contraste de lo que viene sucediendo en empleo no remunerado en zonas urbanas y rurales sirve para resaltar un hecho que vale la pena anotar. A la ya conocida menor prevalencia de trabajo no remunerado en zonas urbanas se suma ahora que la disposición para crear nuevas posiciones de ese tipo está mayoritariamente en las zonas rurales. Esto puede estar vinculado a diferencias en productividades laborales y al tipo de emprendimientos económicos que se consiguen mantener.

 

La mirada al empleo no remunerado, por otro lado, nos lleva a anotar un resultado que no debe pasar desapercibido. A lo ya preocupante sobre la caída del empleo que se ha difundido recientemente hay que agregar que el empleo remunerado ha caído aún más. La caída que estamos experimentando en el empleo es dramática y generalizada. Las personas están pasando a formas de empleo de subsistencia, ayudando a familiares en sus chacras o negocios. Cuando la pandemia haya pasado seremos un país diferente en varios sentidos. La dinamización de la economía rural, un pendiente de larga data, tendría que ser uno de los temas a priorizar en la agenda de mediano plazo.

 

[1] Ver: https://www.nytimes.com/es/2020/04/30/espanol/america-latina/peru-virus-migracion-caminantes.html