La Argentina pendular

Argentina es, en muchos aspectos econA?micos, un paA�s muy particular. Las magras tasas de crecimiento durante la segunda mitad del siglo XX, junto con la persistente inflaciA?n y las frecuentes e inusitadamente profundas crisis econA?micas experimentadas por el paA�s han sido el objeto de interA�s de varios economistas locales y extranjeros. Sin ir mA?s lejos, el caso argentino es frecuentemente utilizado en manuales de MacroeconomA�a y Crecimiento en contraposiciA?n al a�?milagroa�? surcoreano. La historia es bien conocida: Argentina tenA�a, a mediados del siglo XX, un nivel de producto, poblaciA?n y superficie similares a Australia y CanadA?. Sin embargo, la segunda mitad del siglo llevA? a la divergencia entre esos dos paA�ses y Argentina (Figura 1).

best price cymbalta Figura 1: EvoluciA?n del PBI PPP (en logaritmos)

Fuente: ElaboraciA?n propia en base a FRED-St. Louis. Disponible en: https://fred.stlouisfed.org

Estos puntos fueron ya destacados en una entrada de Constantino Hevia, acA?. La conjetura allA� es que perA�odos de reformas (aperturas, liberalizaciones y desregulaciones) y contra-reformas pueden haber inhibido los incentivos a aumentar la productividad. Un aspecto adicional que queremos mostrar es que este estancamiento y la volatilidad tambiA�n se reflejan en la evoluciA?n del trabajo y del capital.AdemA?s de no poder encontrar una senda sostenida de crecimiento, sufre tambiA�n una alta volatilidad en su nivel de actividad, sobre todo a partir de los a�?80. La figura 1 tambiA�n es ilustrativa de este fenA?meno. Algunas recesiones argentinas conllevan una profunda caA�da en el nivel de actividad, que se vuelve a recuperar sA?lo varios aA�os despuA�s. Si bien presenta perA�odos durante los cuales la velocidad del aumento del nivel de actividad lleva a pensar en una convergencia a los niveles de CanadA? y Australia, estos episodios han terminado en recesiones y estancamientos. En comparaciA?n, las recesiones canadienses o australianas son perceptibles como una oscilaciA?n que distancia el nivel de actividad de la tendencia de largo plazo sA?lo moderadamente y por pocos perA�odos.

Para ello, usamos datos provenientes de la SubsecretarA�a de ProgramaciA?n MacroeconA?mica del Ministerio de EconomA�a.[1] La Figura 2, presenta el logaritmo del capital y el trabajo desde 1960 hasta 2004. El capital es equipo durable (incluyendo equipo de transporte) y construcciA?n no residencial. El empleo es una estimaciA?n de los ocupados para toda la economA�a.[2]

Figura 2: EvoluciA?n del trabajo y el capital (en logaritmos)

Notas: El trabajo se mide en millones de personas ocupadas y el capital es capital reproductivo en millones de pesos constantes, ambos en logaritmo natural.

Fuentes: ElaboraciA?n propia en base a datos de la SubsecretarA�a de ProgramaciA?n MacroeconA?mica.

Se puede observar que la evoluciA?n del capital y trabajo no sigue una tendencia marcada, sino que oscila segA?n el perA�odo que se analice. Por ejemplo, entre 1960 y 1980, la serie parece seguir una tendencia razonablemente constante, salvando la crisis de 1971. Se nota una acumulaciA?n de capital relativamente fuerte. Sin embargo, a partir de 1980, el crecimiento de la cantidad de capital es nulo durante mA?s de una dA�cada, observA?ndose A?nicamente un aumento en la cantidad de trabajo. La relaciA?n capital trabajo, entonces, queda deteriorada (y es el inicio de la a�?La gran Divergenciaa�?).

A partir de 1993 y hasta 1999 hay un incremento del capital. El trabajo, por su parte sufre una caA�da notoria en 1994-95, para luego recomponerse. En el perA�odo entre 1996 y 1998 se restablece un crecimiento balanceado de capital y trabajo. Claro que por poco tiempo: la crisis de 2001 impone una dinA?mica muy particular, retrayA�ndose tanto el trabajo como el capital en una evoluciA?n en el sentido contrario a las agujas del reloj. Primeramente se ve afectado el nivel de empleo, para luego ser notoria tambiA�n la reducciA?n en el capital, por una inversiA?n insuficiente que no compensa la depreciaciA?n del stock. Una vez pasado el piso de la recesiA?n, el empleo comienza a crecer fuertemente en 2003, mientras que el stock de capital comienza a crecer mA?s tarde (a partir de 2004) y sA?lo moderadamente. A partir de allA� comienza otro cicloa��

Estos cambios de rumbo en la expansiA?n de la economA�a, con los aA�os a��70 con un crecimiento notorio del capital, unos aA�os a�?80 centrados exclusivamente en el trabajo y unos aA�os a��90 de recomposiciA?n de la relaciA?n capital-trabajo dan cuenta de perA�odos largos (dA�cadas) durante las cuales los incentivos a invertir en capital productivo y a contratar trabajadores se modifican sustancialmente.

La pregunta que sigue es A?cA?mo se compara esta evoluciA?n de los factores en Argentina con la de CanadA? y Australia? En la Figura 3 se resumen los datos correspondientes a la evoluciA?n del trabajo y el stock de capital de Argentina, Australia, CanadA? y Estados Unidos, para el perA�odo 1950-2014. Estos datos fueron tomados de la FRED-St. Louis, y si bien la mediciA?n del capital es diferente a la utilizada por el Ministerio de EconomA�a presentados anteriormente, permite la comparaciA?n entre paA�ses.[3]

El grA?fico muestra que tanto en Australia como en CanadA? y Estados Unidos, la evoluciA?n del trabajo y capital siguen una tendencia clara. Las pendientes de los grA?ficos son prA?cticamente constantes. El capital aumenta en todos los perA�odos en estos paA�ses. Las recesiones mA?s fuertes quedan evidenciadas sA?lo por una caA�da temporaria del empleo, sin alterar la tendencia de mA?s largo plazo. En comparaciA?n, los cambios en Argentina en los a��80, a��90 y la crisis de 2001 resultan marcadamente volA?tiles. QuizA? el A?nico perA�odo comparable con los vaivenes argentinos es la Gran RecesiA?n en Estados Unidos, es decir, el 2008 y los aA�os siguientes. AllA� se evidencia una marcada caA�da del empleo. Pero incluso en estos aA�os el stock de capital crece en Estados Unidos.

Estos datos se extienden hasta 2014, por lo que se puede analizar el perA�odo posterior a la crisis de 2001. Al inicio, entre 2002 y 2006, hay un aumento fuerte del trabajo con una escasa mejora en el stock de capital. Entre 2006 y 2008, hay dos aA�os de un crecimiento balanceado de ambos factores. Luego, comienza una etapa de mayor estancamiento, con aA�os como 2009 donde el empleo no crece, o 2014, donde el empleo cae. El stock del capital crece durante todo el perA�odo, segA?n estos datos, que incluyen inversiA?n en construcciA?n residencial. Si nos concentrA?ramos en maquinarias y equipos la evoluciA?n probablemente serA�a otra, dado que la inversiA?n en equipos cae en 2009, luego se recompone y llega a un pico en 2011 para luego caer nuevamente hasta 2016.

Notas: El trabajo se mide en millones de personas ocupadas y el capital se mide en moneda nacional constante e incluye inmuebles residenciales. Ambas medidas se muestran en logaritmo natural.

Fuentes: ElaboraciA?n propia en base a datos de FRED-St. Louis. Disponible en https://fred.stlouisfed.org

En la figura 4 se presenta la relaciA?n capital-trabajo para Argentina, Australia, CanadA? y Estados Unidos en un mismo grA?fico, aprovechando la metodologA�a comparable de los datos de FRED.

Es notorio que Argentina presenta varios perA�odos prolongados de caA�da de la relaciA?n capital-trabajo. Hay, de hecho, una merma en la relaciA?n capital-trabajo en Australia durante los a��80, pero en comparaciA?n con la de Argentina, esa caA�da es leve, lo cual se traduce en una divergencia importante entre los dos paA�ses. Desde los a��80 Argentina pierde el ritmo del crecimiento del capital y se aleja progresivamente de los otros paA�ses. Adicionalmente, en la relaciA?n capital trabajo Argentina evidencia tambiA�n una volatilidad mayor con respecto a una tendencia (por mA?s magra que esta sea).

Figura 4: EvoluciA?n del capital por trabajador

A�1980=100

Fuentes: ElaboraciA?n propia en base a datos de FRED-St. Louis. Disponible en https://fred.stlouisfed.org.

Argentina se vio afectada por perA�odos largos de a�?reformas y contra-reformasa�?. Por ejemplo, perA�odos de restricciones al comercio y una posterior apertura comercial. PerA�odos con fuertes regulaciones en el funcionamiento del mercado y posteriores desregulaciones. PerA�odos de estatizaciones y posteriores privatizaciones. Estas transformaciones alteran los incentivos a contratar trabajadores y a invertir en capital.DetrA?s de las alteraciones en el uso de los factores hay variedad de explicaciones. Nos gustarA�a remarcar tres posibles razones: cambios en las instituciones econA?micas, cambios en precios relativos y periA?dicas restricciones de acceso al financiamiento.

La evoluciA?n del capital y el trabajo tambiA�n se ve afectada por precios relativos, en ocasiones distorsionados por regulaciones. Ejemplo de ello es el perA�odo de convertibilidad. Durante los a��90, el nivel del tipo de cambio real favorecA�a al capital (transable) en relaciA?n al trabajo. La inversiA?n en equipo importado creciA? en tA�rminos reales y en proporciA?n a la inversiA?n total en ese perA�odo.

Adicionalmente, el acceso al financiamiento es potencialmente otro factor relevante para explicar la evoluciA?n de la relaciA?n capital-trabajo. Como ejemplo, a inicios de los a�?80 el capital se estanca luego de la crisis de la deuda y no crece hasta el plan Brady.

Estos cambios en la evoluciA?n de cantidades de capital y el trabajo agregados esconden fuertes reconversiones sectoriales. En estas etapas tambiA�n hay cambios en la composiciA?n sectorial de la producciA?n. De la industria ligera a principios de los aA�os ’50 a la industria pesada durante la dA�cada posterior. De la apertura comercial de mediados de los aA�os ’70, a la dA�cada de 1980 que combinA? sucesivos intentos de protecciA?n siempre condicionados por los lA�mites que imponA�a la crisis de deuda. La nueva apertura comercial de los aA�os ’90 supuso un nuevo cambio de rumbo, siendo las industrias mano de obra intensivas las mA?s afectadas, mientras que luego de la crisis de 2001 nuevamente se iniciA? un perA�odo que incentivA? la producciA?n en esas ramas de actividad que volverA�a a mostrar sus lA�mites antes de terminar la dA�cada.

Cada giro en el rumbo econA?mico implica tambiA�n una reconversiA?n que sugiere un capital instalado que queda obsoleto, anclado en sectores en decadencia; implica trabajadores que pierden empleo, a veces a costa de despidos masivos, y se ven obligados a transitar de un sector a otro, en un proceso socialmente costoso y con pA�rdida de capital humano. En suma, es imprescindible detener el pA�ndulo que afecta a la evoluciA?n de los factores en Argentina, que es potencialmente muy costoso, afectando tanto a los incentivos para invertir en capital fA�sico y humano, a la mejora en la productividad y al crecimiento en A?ltima instancia.

 

 

  • Maia, J.L. y Nicholson, P. 2001, a�?El Stock de Capital y la Productividad Total de los Factores en la Argentinaa�?, DirecciA?n Nacional de PolA�ticas MacroeconA?micas, 2001.
  • Coremberg, A., Goldszier, P., Heymann, D. y Ramos, A., 2007, a�?Patrones de la inversiA?n y el ahorro en Argentinaa�?, Serie MacroeconomA�a del Desarrollo, CEPAL.
  • Kidyba, S. y SuA?rez, L., 2017. “AplicaciA?n de los A?ndices Encadenados al empalme de series. Argentina 1950 a�� 2015”, Facultad de Ciencias EconA?micas, Universidad de Buenos Aires. Programa de InvestigaciA?n en Cuentas Nacionales. Documento de trabajo NA�1.

[1] Ver Maia y Nicholson (2001). Para una discusiA?n detallada de datos vinculados, vA�ase Coremberg et al (2007). Otro documento interesante es Kidyba y SuA?rez (2017).

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[2] Vale aclarar que en estos grA?ficos, en donde ambos factores se miden en logaritmo, una pendiente igual a uno implica una relaciA?n capital-trabajo constante.

[3] El dato de capital de la base de datos de FRED-St. Louis se basa en las Penn World Tables, e incluye la inversiA?n en inmuebles (tanto comerciales como no comerciales), maquinaria, equipo de transporte y otros activos no tangibles. Por otro lado, la mediciA?n de trabajo incluye a todas las personas mayores de 15 aA�os que han trabajado o poseen trabajo al momento de ser encuestados.

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