Medida necesaria. Pero insuficiente, pues no entrega pistas sobre cA?mo fortalecer el gobierno civil en seguridad, cA?mo evitar la corrupciA?n al interior de la instituciA?n policial y sobre todo cA?mo fortalecer los controles a los millonarios presupuestos que aA�o a aA�o se entregan para prevenciA?n y seguridad. A?DescentralizaciA?n en la toma de decisiones policiales? A?Plan cuadrante? A?QuiA�n investiga? A?Aumento de la efectividad policial? Son algunas de las preguntas que quedaron pendientes.

Algunas de ellas podrA?n ser respondidas en el informe que entregue la Mesa de trabajo en seguridad, en 90 dA�as mA?s. Sin embargo, y no obstante ser una instancia positiva, sabemos que no podrA? entregar respuesta a todos los problemas que enfrentan hoy las polA�ticas de seguridad, especialmente los que dicen relaciA?n con la gestiA?n del Ministerio del Interior y que como hemos indicado en anteriores columnas, requiere de urgentes y profundos cambios. SA?lo por mencionar algunos A?quA� ocurre con Senda? No sA?lo tiene una responsabilidad enorme sino tambiA�n un presupuesto acorde a sus tareas, sin embargo hoy no aparece con roles claros en la trama de la seguridad. O en acceso ciudadano a seguridad de urgencia A?es necesario tener mA?s de 10 nA?meros telefA?nicos para comunicarse con la seguridad? Para definir estas materias no se requiere una Mesa de trabajo intergubernamental y multipartidaria, sino voluntad clara de reorganizaciA?n de las tareas cotidianas.

En su discurso, el Presidente en reiteradas ocasiones seA�alA? que una de sus prioridades es a�?hacer retroceder la delincuencia, el narcotrA?fico y el terrorismoa�? poniendo en un mismo nivel de prioridad tres fenA?menos diferentes. Y dejando de lado tal vez el principal problema: las violencias que estA?n definiendo nuestra cotidianeidad y que determinan la forma como nos vinculamos socialmente. Salvo en aquello que se anuncia como una cultura de tolerancia cero frente a todo tipo de violencia, abusos, acosos, discriminaciones arbitrarias o mal trato a la mujer, y que aplaudimos, aunque requiera de muchas mA?s precisiones.

Dentro de lo que indica como avances, el Presidente menciona dos propuestas de Ley: combatir los portonazos, penando a aquellos que compren autos robados y asegurar que se considere como agravante, la reincidencia de los adolescentes. Ambas definiciones de impacto principalmente mediA?tico pues se trata de materias que ya estA?n normadas y sancionadas.
Al Presidente le gusta la tecnologA�a en seguridad. Siguiendo el esquema de su gobierno anterior, propone un Sistema TA?ctico de OperaciA?n Policial (STOP) que nuevamente desarrollarA? mecanismos de definiciA?n policial basados en las denuncias. Claro que las encuestas son claras en afirmar que menos de la mitad de los hechos delictuales se denuncian y que en la mayorA�a de los hechos con violencia este porcentaje es aA?n mA?s bajo. No es negativo tener estos sistemas, pero no esperemos que potencien la coordinaciA?n policial, porque para eso se requiere de poder civil que defina las prioridades y convoque voluntades de coordinaciA?n con el Ministerio PA?blico.

Una vez mA?s el Presidente reitera la importancia de las a�?Rondas Preventivas de Vigilanciaa�? en las que se ha detenido a mA?s de 12 mil sospechosos, en solo tres salidas policiales masivas. Esto se viene haciendo en los A?ltimos tres gobiernos y no hay ni un indicio serio que evidencie efectividad. A?QuA� ha sido de esos 12 mil detenidos? A?CuA?ntos siguieron algA?n proceso posterior? A?Por quA� tipo de delito tenA�an orden de detenciA?n pendiente? A?CuA?l es el costo/oportunidad de sacar a miles de carabineros en estas redadas en vez de patrullar los barrios mA?s vulnerables del paA�s? Nadie sabe.

Por otro lado, se pone el acento en las comisiones que se han conformado para presentar proyectos de ley tanto de un nuevo CA?digo Penal (ya mencionado en anterior columna) como de las modificaciones que pueda requerir el sistema procesal penal, pronto a cumplir dos dA�cadas. Y se compromete el reimpulso de las urgentes y necesarias modificaciones al sistema penitenciario. Son tres A?mbitos en los que habrA? que estar muy atentos, para exigir premura, eficiencia y eficacia en sus resultados. TambiA�n se anuncia una agenda con relaciA?n a la incorporaciA?n de polA�ticas de DDHH, especialmente en los grupos mA?s vulnerables, que completarA�a con el sistema de Alerta Temprana de la Infancia. Se trata de pendientes no sA?lo imprescindibles sino apremiantes, por lo que no bastarA?n los titulares.
Finalmente, en el discurso se mencionan las nuevas tecnologA�as para comunas pobres y vulnerables como drones y cA?maras de vigilancia. En relaciA?n con los primeros, hay que indicar que no queda claro para quA� podrA�an ser utilizados efectivamente, y sobre las segundas, hay que destacar que han sido instaladas por ya mA?s de una dA�cada y los resultados son A�nfimos en tA�rminos de prevenciA?n.

El discurso presidencial, como la mayorA�a de discursos de los A?ltimos aA�os en seguridad ciudadana, se llena de lugares comunes y propuestas mediA?ticas. Esperemos que en los anexos al discurso, la letra chica establezca el camino por el que transitaremos hacia una polA�tica pA?blica seria, basada en evidencia y reconociendo las prioridades nacionales para lograr una sociedad mA?s segura y justa.

LucA�a Dammert a�� AcadA�mica Universidad de Santiago
Paula Vial a�� AcadA�mica Derecho UC y miembro de ComisiA?n de Reforma Procesal Penal