Ni grande ni pequeña

La investigaciA?n “Lava Jato”, la operaciA?n mA?s grande contra la corrupciA?n polA�tica en Brasil, destapA? una red fraudulenta en torno a la petrolera semiestatal Petrobras en la que participaban decenas de polA�ticos, funcionarios y empresarios. Una de las principales empresas implicadas en dicha investigaciA?n es la constructora Odebrecht, que se A�declarA? culpable ante la justicia de Brasil, Estados Unidos y Suiza, pues utilizA? sus sistemas bancarios para transferir pagos ilegales.

Lo que este caso nos revelA?, ademA?s de las grotescas cifras de dinero pA?blico desperdiciado, es la forma extendida de hacer negocios a��a nivel internacionala�� pagando sobornos.

Esta gran corrupciA?n suele ser visible para el ciudadano comA?n, sea porque es testigo de cA?mo el dinero pA?blico no se emplea para el bienestar comA?n o porque es denunciada por los medios de comunicaciA?n. Pero aquella microcorrupciA?n del dA�a a dA�a, tan extendida en todos los estamentos de la sociedad y en la que intervienen ciudadanos de a pie y funcionarios de rangos bajos o intermedios, es igual de corrosiva. Puede no tener un gran impacto de manera aislada, pero sA� de manera agregada.

Desde el Estado, la normalizaciA?n de la microcorrupciA?n se ve, por ejemplo, cuando un presupuesto designado para un objetivo se usa para otro. Lo triste es que esta prA?ctica no solo es absolutamente comA?n, sino es hasta necesaria para resolver problemas, pese a que constituye malversaciA?n de fondos.

Este tipo de acciones pasan desapercibidas porque falta aplicar acciones de monitoreo y seguimiento adecuadas que permitan detectarla. En el sector salud, el monitoreo de los resultados sanitarios, especialmente de los programas presupuestales como los relacionados a la nutriciA?n, la salud materna, la diminuciA?n de la tuberculosis, entre otros, se hace principalmente mediante encuestas nacionales cuyos resultados se publican un aA�o despuA�s. Eso no es hacer un seguimiento efectivo; eso en el fondo es realizar una autopsia.

El monitoreo de la ejecuciA?n financiera y la producciA?n fA�sica es mA?s increA�ble aA?n. Si bien este incluye al Sistema Integrado de AdministraciA?n Financiera (SIAF) y al Sistema Integrado de GestiA?n Administrativa (SIGA), sus resultados no estA?n vinculados a los procesos y resultados sanitarios, con lo que el sector salud carece de un sistema de informaciA?n integral decente.

Implementar mecanismos mA?s efectivos y A?giles es muy posible, sobre todo si aprovechamos avances recientes en informA?tica y comunicaciones. Por ejemplo, una iniciativa interesante, aunque todavA�a aislada, que busca mejorar la A�transparencia de las compras del Ministerio de Salud es el portal de “GestiA?n de Abastecimiento de los Recursos EstratA�gicos de Suministro Centralizado buy ventoline online “. Busca ser una herramienta que, al monitorear la distribuciA?n de suministros del nivel nacional a los establecimientos de salud de todo el paA�s, permita fortalecer la gestiA?n del sector. Si bien estA? en agenda hacerla amigable e implementar el monitoreo diario de medicamentos en los hospitales pA?blicos, es un buen primer paso.

MA?s allA? de luchar contra la corrupciA?n, el foco debe estar en encontrar mecanismos para evitarla. Cuando el funcionario pA?blico y el ciudadano apelan a ella porque es mA?s fA?cil y rentable que seguir los trA?mites regulares, vamos perdidos. Es clave fortalecer la simplificaciA?n administrativa y la formalizaciA?n, y acompaA�arlos de una gestiA?n por procesos transparente y predecible. Estos puntos, aunque muy citados desde el Gobierno peruano en los A?ltimos dos aA�os, siguen sin ser prioridad en la agenda nacional.