La paz es mucho más que palomas: beneficios económicos del turismo de observación de aves en un escenario posconflicto

El proceso de paz en Colombia es una realidad. Después de cuatro años de conversaciones, en agosto de 2016 se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla más grande y antigua en el país, las FARC. Este acuerdo se ratificó en noviembre del mismo año. Desde entonces, las partes han hecho grandes esfuerzos por cumplir con los puntos acordados y consolidar un espacio de paz en el país, después de medio siglo de conflicto armado. Aunque algunos sectores del país insisten en invalidar el proceso y obstaculizar la construcción de un escenario sin guerra, el proceso ya empieza a dar sus frutos. El número de víctimas del conflicto armado se ha reducido ostensiblemente y en algunos sectores se empieza a observar un dinamismo que no era posible en un escenario de guerra. Uno de estos sectores es el del turismo, donde se ha observado un crecimiento evidente, ya que el número de turistas internacionales prácticamente se duplicó en los últimos dos años.

Colombia es el país con la mayor diversidad de aves en el mundo, con un registro de cerca de 1.900 especies, equivalentes a un 20% de las existentes en todo el planeta. Esta característica resalta el gran potencial que el país tiene en torno a la oferta turística especializada en la observación de aves (o aviturismo). En un escenario libre de guerra, el aviturismo se convierte en una alternativa para posicionar a Colombia como uno de los destinos más importantes para los observadores de aves en todo el mundo.

Con el ánimo de dimensionar uno de los beneficios económicos que la paz generaría en Colombia, se llevó a cabo este estudio cuyo objetivo es identificar los beneficios potenciales del turismo de observación de aves en un escenario de posconflicto.

El análisis se realiza a partir de una colaboración entre Conservation Strategy Fund (CSF), la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y National Audubon Society[1], en el marco del Programa Paisajes de Conservación de Patrimonio Natural y el Ministerio de Medio Ambiente.

Para dar respuesta a la pregunta de investigación, se analizaron las preferencias de observadores de aves norteamericanos respecto a la oferta turística colombiana en un escenario de posconflicto en donde se resalta la participación de comunidades locales (algunas de ellas víctimas del conflicto armado) y la posibilidad de visitar zonas de importancia (por su biodiversidad) para la observación de aves, que en un ambiente de paz exhiben mejores condiciones de accesibilidad y seguridad para los visitantes. Para el efecto, se llevó a cabo una encuesta en línea a miembros de Audubon en Estados Unidos. A partir de la respuesta de más de cinco mil encuestados, construimos un perfil representativo de los observadores de aves en Norte América, de sus preferencias por la observación de aves en otros países, y aproximamos el valor que ellos asignan a un escenario de paz en Colombia con las características arriba mencionadas.

Para aproximar dicho valor, utilizamos el método de valoración contingente, en el que, a través de la construcción de un escenario hipotético, se invita a los miembros de Audubon a comparar un tour en Costa Rica con un tour en el Caribe Norte de Colombia, que tenga las mismas condiciones en términos de duración, tamaño de grupo y condiciones logísticas, y donde además sea posible observar una mayor cantidad y diversidad de aves, y donde las comunidades locales que estuvieron inmersas en el conflicto puedan participar de los beneficios generados por dichos tours. El tour típico en Costa Rica tiene un costo de US $250 por persona por día. A los encuestados se les invitó, entonces, a declarar cual sería el valor que estarían dispuestos a pagar por el tour en Colombia con estas condiciones adicionales, en el escenario de paz.

Del estudio surgen dos resultados centrales. El primero de ellos es un perfil de los observadores de aves en Norte América. El segundo, el valor asociado al tour hipotético en Colombia, el cual sirve para estimar la demanda potencial de observación de aves.

Con respecto al perfil de los observadores de aves se encuentra que la mayoría de ellos son mujeres (68%), generalmente con pareja, con edad promedio de 58 años, altamente educados (75% tiene estudios universitarios) y con buenos ingresos (en promedio, 80 mil dólares al año). La muestra se puede dividir en dos grandes grupos: un grupo de trabajadores activos (42%), con edad promedio de 40 años y un grupo de retirados (43%), con edades superiores a los 60 años.

Con respecto a sus características como observadores de aves, el 64% de los encuestados son miembros activos de Audubon, con un promedio de 19 años de experiencia como observadores de aves. El 58% de los encuestados se clasifican como observadores casuales (es decir, que en sus viajes disfrutan de la actividad de observación de aves, pero generalmente programan otras actividades), el 40% se clasifican como observadores entusiastas (es decir, que son amantes de la naturaleza y pueden organizar algunos viajes solamente para observar aves, suelen llevar registro de sus actividades de observación y tener algún equipo especializado), y solo el 2% se clasifican como observadores especializados. Por otra parte, 74% de los encuestados ha viajado a otros estados diferentes al suyo a observar aves y 47% ha viajado a otros países con el mismo propósito, siendo los principales lugares visitados Costa Rica, Canadá, México y Ecuador.

Llama la atención que, aunque Colombia es el país más biodiverso en aves del planeta, los encuestados en general no lo saben: 29% cree que es Brasil, 15% dice que es Estados Unidos, 14% piensa que es Costa Rica y solamente el 6% cree que es Colombia el país más diverso en aves.

Con respecto al ejercicio de estimación de los beneficios , los resultados muestran que los observadores de aves estarían dispuestos a pagar, en promedio, entre 50 y 60 dólares adicionales por día y por persona por un tour  que se caracteriza por mayor avistamiento de aves, mayor seguridad y por la participación de comunidades locales, antes afectadas por el conflicto armado, en la prestación de servicios turísticos, comparado con un tour  de características similares, en cuanto a duración y servicios, ofrecido por Costa Rica, uno de los principales destinos turísticos de los observadores de aves. Es decir, estos observadores de aves estarían dispuestos a pagar en promedio entre 300 y 310 dólares por persona por día en Colombia.

Existe una mayor probabilidad de que observadores con mayores ingresos, más jóvenes, más expertos, que hayan visitado otros países, que ya conozcan Colombia o tengan interés de conocer este país, acepten pagar un monto adicional por hacer el tour colombiano.

A partir de esta información, construimos la demanda potencial para el aviturismo en Colombia. La demanda proyectada para el sector de aviturismo en Colombia estima que cerca de 280 mil observadores estarían interesados en visitar este país. De este grupo, un total de 175 mil observadores viajaría a Colombia si el costo diario por persona fuera igual al costo promedio estimado para Costa Rica, es decir US$ 250. A un costo equivalente a la disposición a pagar promedio de los miembros de Audubon (US$ 310 persona/día), el número esperado de observadores sería de casi 150.000 en total. Si cada una de las personas en este grupo visita Colombia una vez durante los próximos 10 años, el aviturismo generaría 9 millones de dólares de ganancias al año y se generarían más de 7.500 puestos de trabajo nuevos. Estas estimaciones son conservadoras si se tiene en cuenta que solo se considera como población objetivo a los miembros de Audubon en Norte América. Existen muchos otros observadores de aves en Norte América y en Europa que también estarían interesados en apoyar este tipo de tours en Colombia, que no se incluyen en este estudio.

Sin embargo, este potencial se basa en algunos supuestos importantes. Los observadores de aves esperan tener acceso a comida y bebida seguras y de calidad, seguridad durante todo el viaje, buenas condiciones de transporte y hospedaje, y el acompañamiento de guías experimentados (idealmente que hablen inglés). Además, ellos valoran que se involucre a las comunidades locales en las actividades desarrolladas en el tour y que en su viaje tengan acceso a otras actividades culturales o gastronómicas. Esto, por supuesto, implica determinadas características de la oferta, en las cuales el país debe invertir si quiere capturar estos beneficios.

De allí surgen algunas de las recomendaciones más importantes de este estudio: i) Colombia debe desarrollar un sector de aviturismo diverso, con el fin de lograr competitividad en términos de calidad y precio; ii) se requiere inversión en infraestructura y un ambiente político y legal amigable para fomentar este mercado y maximizar el beneficio de los pobladores locales que fueron afectados por el conflicto armado; iii) se debe asegurar que las inversiones estén orientadas a las áreas prioritarias para la conservación de las aves; iv) es fundamental aumentar los esfuerzos en difusión e información en cuanto al potencial turístico de Colombia para el avistamiento de aves; y iv) se requiere mejorar permanentemente la prestación de los servicios en el sector del aviturismo.

Este estudio ofrece insumos para el desarrollo de la estrategia de promoción de aviturismo en Colombia. El interés demostrado por los observadores de aves, para conocer este país y pagar montos adicionales por las características particulares ofrecidas por un tour colombiano, confirman la existencia de una demanda potencial importante para el sector de aviturismo, que puede ser capturada si se desarrollan los mecanismos adecuados para atraerla. A la vez, estos valores reflejan una de las dimensiones donde la paz genera beneficios a la sociedad colombiana.

Sin embargo, una de las señales más importantes que surge con este estudio es la necesidad de reconocer la conservación de la naturaleza como fundamental para el desarrollo económico del país en el posconflicto. Si no reconocemos ni valoramos adecuadamente el rol estratégico de los ecosistemas naturales y los servicios que proveen en la formación de beneficios económicos para el país, estaremos perdiendo una oportunidad única de desarrollo sostenible.

El estudio completo de este trabajo acá presentado se puede encontrar en español en la página web de CSF, y en inglés, en la serie de documentos CEDE de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

[1] La Sociedad Audubon es una organizacion ambiental sin animo de lucro dedicada a la conservacion de la naturaleza, especialmente aves y sus ecosistemas.