Superando la trampa A�

 

El paA�s estA? atascado en la trampa del crecimiento mediocre de la que difA�cilmente podremos escapar si no logramos forjar un conjunto mA�nimo de acuerdos para reformar y fortalecer nuestra precaria institucionalidad pA?blica. La ralentizaciA?n de los A?ltimos aA�os y la reducciA?n de nuestra tasa de crecimiento potencial, son la expresiA?n antelada de lo que nos espera de persistir en ese derrotero.

Liliana Rojas apuntaba a ello en el A?ltimo CADE al recalcar que a los ritmos actuales de crecimiento alcanzaremos la convergencia con los paA�ses de ingresos altos en 60-70 aA�os. Si en cambio aceleramos el paso y aseguramos tasas de 7%, en 26 aA�os habremos cerrado la brecha. Esta transiciA?n exige una agenda de transformaciones institucionales que faciliten las ganancias de productividad sin las cuales no podremos asegurar el crecimiento que necesitamos.

Apenas el 12% de las economA�as calificadas como de ingresos medios en 1960 habA�an logrado transformarse en economA�as avanzadas cincuenta aA�os despuA�s.

Solo 13 naciones a��incluyendo Finlandia, Irlanda EspaA�a, y Corea del Sur, que lograron esa transiciA?n en 20 aA�osa��han escapado la trampa que hoy nos atenaza, evitando durante su transiciA?n la desaceleraciA?n de la productividad, principal responsable del estancamiento (Foxley & Sossdorf).

Mantener una polA�tica macroeconA?mica saludable y prudente no es condiciA?n suficiente para gatillar la transiciA?n requerida.A� En ese sentido, subsiste un consenso amplio respecto al A?mbito general de intervenciones que deben desplegarse, sobre todo alrededor de temas centrales como la calidad educativa, infraestructura, mejoras en la capacidad y calidad administrativa del Estado, e inversiA?n de I&D.A� El desafA�o radica en como pasar de las prescripciones generales al despliegue particular, especialmente considerando el importante componente institucional involucrado.

Y es que debido a sus condicionamientos polA�ticos, la modernizaciA?n y transformaciA?n institucional entraA�an procesos de especial complejidad. Mientras que la primera ola de reformas (apertura comercial, disciplina fiscal, liberalizaciA?n financiera) podA�a ser impulsada por pequeA�os grupos tecnocrA?ticos actuando aisladamente; las transformaciones pendientes demandan la concertaciA?n y movilizaciA?n de coaliciones amplias y transversales.

El ejemplo educativo

La reforma educativa es quizA? el mejor ejemplo de esa compleja dinA?mica. Las investigaciones de Eric Hanushek y otros demuestran que existe una relaciA?n causal entre capacidades cognitivas y crecimiento econA?mico, y que por tanto resulta insuficiente universalizar la escolaridad si el acceso mA?s amplio no estA? aparejado de mejoras en los aprendizajes. En ese sentido,

Remontar esa situaciA?n exige articular una alianza amplia de grupos influyentes capaces de superar los tA�picos problemas que plantea la acciA?n colectiva entre sectores diversos y dispersos. Energizar y movilizar a estos grupos en favor de las reformas demanda importantes recursos organizativos y un liderazgo que debe ser desplegado desde el propio Estado.

De lo contrario, serA? imposible sobreponernos a la oposiciA?n de los sindicatos magisterialesa��menos numerosos y mA?s organizadosa�� contrarios a las evaluaciones, algo evidenciado en las huelgas magisteriales del 2017. A�Los maestros organizados suelen ser los principales aliados del gobierno en la universalizaciA?n del acceso(asociada a la creaciA?n de mayor nA?mero de plazas), pero generalmente son los primeros en objetar la implementaciA?n de mecanismos de evaluaciA?n y control de calidad.

La asimetrA�a informativa plantea otro escollo significativo. En nuestro paA�s, la ciudadanA�a no maneja la misma data que los propios funcionarios tienen acerca del desempeA�o comparativo de las escuelas en las pruebas de evaluaciA?n. Sin el acceso pA?blico e irrestricto a esa informaciA?n, difA�cilmente serA? posible fomentar la rendiciA?n de cuentas necesaria para la transformaciA?n educativa.

Aunque resulte paradA?jico, otro obstA?culo institucional guarda relaciA?n con la transformaciA?n social de los A?ltimos aA�os. Como sabemos, buena parte de las familias que salieron de la pobreza y se sumaron a la clase media han retirado a sus hijos de las escuelas pA?blicas para matricularlos en privadas (la mitad de los escolares en Lima) de heterogA�nea calidad. Los incentivos para que estos grupos se movilicen en favor de la transformaciA?n de un sistema que ya abandonaron y que perciben como ajeno resultan dA�biles. A�Lo mismo sucede con los agentes polA�ticos, escasamente motivados para priorizar la profundizaciA?n de la reforma educativa si es que sus propios electores no han priorizado el tema.

Razones para el optimismo

Las soluciones a este conjunto de problemas no admiten formulas empaquetadas, sino intervenciones especA�ficas que aborden de manera puntual y secuencial los principales cuellos de botella identificados (Rodrik). A�En ese sentido, las reformas institucionales resultan menos tecnocrA?ticas que polA�ticas, y exigen la articulaciA?n de coaliciones amplias, cuidadosamente estructuradas a fin de facilitar la acciA?n conjunta, coordinada y eficaz.

El principal obstA?culo que dicho proceso enfrenta guarda relaciA?n con la fragmentaciA?n de grupos sociales y la consiguiente ausencia de condiciones que faciliten la emergencia de las alianzas a favor de las mejoras.A� Debido a sus complejidades, estas A?ltimas requieren de un sustrato de instituciones capaces de coordinar, monitorear y conciliar los intereses divergentes de diversos actores.A� Crear tales instituciones demanda una compleja coordinaciA?n horizontal entre actores pA?blicos y privados (Donner & Schneider).

Felizmente tenemos en nuestro haber algunos ejemplos de transformaciones exitosas, aunque acotadas, que pueden servir de referentes. A�Uno de ellos se corresponde al cierre de la Cedula Viva en el 2004, luego de un intenso esfuerzo de concertaciA?n polA�tica desde el ejecutivo como consecuencia del cual se asegurA? la votaciA?n favorable de la modificaciA?n constitucional en dos legislatura, medida posteriormente refrendada por un fallo del Tribunal Constitucional.A� Ello se consiguiA? gracias a la articulaciA?n de una importante coaliciA?n polA�tica entre el Ejecutivo, grupos del Legislativo e importantes organizaciones gremiales.

Otro ejemplo importante es el de la negociaciA?n del TLC con Estados Unidos luego de superar la cerrada oposiciA?n de grupos contrarios a la apertura comercial. En ese caso tambiA�n fue clave la articulaciA?n de una amplia coaliciA?n favorable a partir de la canalizaciA?n del apoyo de distintos grupos sociales, sindicatos, exportadores, productores locales, universidades, medios y partidos polA�ticos.

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El panorama polA�tico peruano se presenta adverso para la construcciA?n del tipo de alianzas que las reformas requieren. A�En ese sentido, elA�reciente intento de vacancia presidencial evidenciA? la extrema debilidad y vulnerabilidad del Ejecutivo,A� contrapuesto a un Congreso dominado por fuerzas mA?s proclives al enfrentamiento sin cuartel que a la concertaciA?n negociada.

De otra parte, lejos de aquietar los A?nimos e inaugurar un periodo de reconciliaciA?n, la gracia presidencial ha terminado por exacerbar el clima de confrontaciA?n. AdemA?s, la amplia percepciA?n de que el indulto no tuvo un carA?cter humanitario sino que se correspondiA? a un trueque para garantizar la supervivencia palaciega, ha profundizado la desconfianza ciudadana. A�A ello se suma el efecto toxico del escA?ndalo Odebrecht, cuyas ondas destructivas afectan a buena parte delA� elenco polA�tico nacional.

En estas circunstancias el peor peligro que se cierne sobre el paA�s es el del continuo deterioro institucional y su secuela de inmovilismo y desafecciA?n.A� No hay forma de escapar de la trampa de los ingresos medios sin despercudirnos de ese lastre y apostar por la construcciA?n de las amplias coaliciones necesarias para poner en marcha las reformas pendientes.

 

BibliografA�a

Richard F. Doner, Ben Ross Schneider, a�?The middle income trap: more politics than economicsa�?.A� World Politics, Volume 68, Number 4, October 2016, pp. 608-644.

Foxley, Alejandro, and Fernando Sossdorf. 2011. a�?Making the Transition: From

Middle-Income to Advanced.a�? Washington, D.C.: Carnegie Endowment for

International Peace.

Rodrik, Dani. 2007. One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and

Economic Growth . Princeton, N.J.: Princeton University Press.

 

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