A?Reeligiendo polA�ticos corruptos?

a�?A?Por quA� los votantes reeligen polA�ticos corruptos?a�? se preguntan los autores de un excelente libro reciente sobre corrupciA?n. En JapA?n, un paA�s con niveles de corrupciA?n relativamente bajos, el 62% de los legisladores condenados por casos de corrupciA?n entre 1947 y 1993 fueron reelectos. El caso de Kakuei Tanaka es un ejemplo paradigmA?tico de este fenA?meno. Cuando joven estuvo preso por aceptar sobornos, no obstante lo cual hizo carrera en el Partido Liberal DemA?crata, ocupando varias carteras ministeriales, para luego asumir el cargo de primer ministro en 1972. Dos aA�os despuA�s se vio obligado a renunciar por unos negocios cuestionables y en 1976, ya como parlamentario, fue acusado de haber recibido una coima de 1,8 millones de dA?lares mientras era primer ministro. Luego de apelar a su condena fue reelecto al Congreso en 1983 por un margen sin precedentes, pasando a integrar la ComisiA?n de A�tica de la Dieta del JapA?n.

La situaciA?n de los Estados Unidos es similar. Un 67% de los miembros de la CA?mara Baja involucrados en algA?n escA?ndalo son reelegidos, comparado con un 95% en general (este alto porcentaje se explica porque en los Estados Unidos los distritos electorales se redefinen regularmente para dar ventajas a los incumbentes). Por ejemplo, el congresista William Jefferson, de Louisiana, fue reelecto el 2006, un aA�o despuA�s de que el FBI lo procesara por corrupciA?n luego de encontrar ladrillos de billetes (90 mil dA?lares en cada ladrillo) en el freezer de su casa.
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No es que a los votantes no les importe la corrupciA?n; una y otra vez las encuestas seA�alan que es un tema prioritario. Por ejemplo, una encuesta reciente de Ipsos en 25 paA�ses concluye que a�?corrupciA?n y escA?ndalos de financiamiento de la polA�ticaa�? ocupa el segundo lugar entre los temas que mA?s preocupan a la gente.

La explicaciA?n mA?s popular de por quA� los votantes reeligen autoridades corruptas es el eslogan del a�?roba pero hacea�? que usA? en sus campaA�as un alcalde y gobernador de Sao Paulo, Brasil, a mediados del siglo pasado. SegA?n esta tesis, los votantes valoran tener autoridades honestas, pero tambiA�n quieren que sean efectivas proveyendo servicios pA?blicos. Idealmente, quisieran las dos cualidades, pero forzados a elegir a veces optan por la eficiencia.

Otra explicaciA?n de por quA� los votantes reeligen polA�ticos corruptos es que no saben o no creen que estuvieron involucrados en escA?ndalos de corrupciA?n. Un experimento realizado recientemente en Brasil ilustra la relevancia de esta tesis. Partiendo en 2003, se incorporA? a los programas regulares de televisiA?n que sortean los nA?meros ganadores de la loterA�a nacional una tA?mbola adicional, que seleccionaba municipios para ser auditados por la ContralorA�a brasileA�a (la CGU), buscando evidencia de corrupciA?n. Por ejemplo, en un municipio la CGU detectA? la construcciA?n de una carretera de nueve kilA?metros por parte de una empresa sin experiencia y a cinco veces el costo estimado. AdemA?s, la empresa en cuestiA?n se limitA? a subcontratar a otra empresa para que hiciera la obra, embolsA?ndose un tercio de la oferta ganadora en el proceso.

Los hallazgos de la CGU en los municipios investigados tuvieron cobertura mediA?tica privilegiada, los municipios indagados donde no hubo hallazgos tambiA�n tuvieron cobertura, positiva en estos casos. Los votantes de los municipios auditados tuvieron buena informaciA?n sobre la probidad de sus alcaldes, informaciA?n que provenA�a de una instituciA?n en que los brasileA�os confA�an. El impacto de esta informaciA?n se pudo medir en la elecciA?n siguiente. En efecto, los incumbentes de municipios auditados sin hallazgos de corrupciA?n fueron reelectos en un 54%, comparado con un 42% de los alcaldes de municipios que no fueron auditados. Haber pasado la a�?prueba de la blancuraa�? aumentA? las chances de ser reelecto en 12 puntos porcentuales. Por contraste, solo el 31% de los alcaldes de municipios con dos instancias de corrupciA?n fueron reelectos; en el caso de alcaldes con tres instancias la fracciA?n reelecta fue de solo 20%.

El experimento anterior es alentador: mientras mA?s saben los electores sobre prA?cticas corruptas de los incumbentes, menos probable es que los reelijan. No obstante lo anterior, hay una fracciA?n no despreciable de incumbentes que mantienen el cargo a pesar de evidencia clara de corrupciA?n, de modo que el a�?roba pero hacea�? tambiA�n parece estar presente. AdemA?s, en un experimento posterior al de Brasil, donde se informA? a los electores de incumbentes corruptos en Jalisco, MA�xico, en lugar de bajar las chances de su reelecciA?n el impacto fue una caA�da notable de la participaciA?n electoral. Esta vez los votantes manifestaron su malestar con la corrupciA?n, absteniA�ndose de votar y los incumbentes se reeligieron igual.

A?Y cA?mo andamos por casa? A?QuA� sabemos sobre incumbentes, corrupciA?n y reelecciones en Chile?

La participaciA?n electoral en la elecciA?n municipal de octubre de 2016 fue, por lejos, la mA?s baja desde el retorno de la democracia: votaron solo 4,9 millones de electores, comparado con 5,8 millones en la municipal anterior. Una encuesta de Espacio PA?blico e Ipsos realizada poco despuA�s de la elecciA?n muestra que, por lejos, el principal motivo que dan los encuestados para esta debacle de participaciA?n fueron los escA?ndalos de corrupciA?n y financiamiento irregular conocidos en los A?ltimos aA�os. En la elecciA?n municipal del aA�o pasado fuimos Jalisco.

Vamos ahora a las elecciones parlamentarias de hace casi un mes.

Entre los incumbentes habA�a 14 involucrados en escA?ndalos de corrupciA?n (condenados por fraude al Fisco) o financiamiento irregular de la polA�tica (casos Corpesca, SQM y Penta). De estos, solo tres fueron reelectos, es decir, un 21%, porcentaje bastante menor que el porcentaje de reelectos en general, que fue del 50%. Es decir, cuando fuimos a las urnas hace casi un mes nos comportamos como los electores del experimento brasileA�o.

La encuesta de Espacio PA?blico e Ipsos de octubre de este aA�o entrega elementos adicionales para entender cA?mo casos de corrupciA?n afectan la conducta de los votantes chilenos. Una de las preguntas es la siguiente: a�?Suponga que poco antes de las elecciones se descubre que su candidato/a presidencial recibiA? una suma importante de dinero de una empresa a cambio de un favor polA�tico. A?QuA� tan probable es que usted decida NO votar por el candidato/a?a�?. Un 63% de los encuestados respondiA? que era probable o muy probable que no votara por quien hasta antes de la revelaciA?n de cohecho era su candidato, porcentaje que varA�a con la posiciA?n polA�tica de los encuestados. En efecto, un 73% de quienes se consideran de izquierda y un casi idA�ntico 72% de quienes se consideran de centro dejan de votar por un candidato presidencial al conocer evidencia de corrupciA?n; entre electores de derecha, en cambio, este porcentaje cae a un 46%. A los votantes de derecha, segA?n estas cifras, les importa mA?s la eficiencia que la A�tica.