Propuestas de algunos economistas al próximo presidente

Colombia tendrá un nuevo presidente en agosto de 2019. El país atraviesa por un momento crucial. El Gobierno Nacional firmó un acuerdo de paz con las FARC, el grupo guerrillero más antiguo y grande del país; la caída en los precios del petróleo generó una crisis fiscal que provocó un fuerte ajuste de las finanzas públicas; y la economía se desaceleró como consecuencia de este ajuste. Todo esto sucede con una fuerte polarización política. Con el propósito de contribuir en las discusiones de la campaña política, esta entrada compila las propuestas de varios de los miembros del equipo de Foco Económico en Colombia.

Crecimiento económico y reformas fiscales

Una política que debería hacer el próximo presidente: Defender la institucionalidad ganada en torno a la regla fiscal. La regla no es la panacea y sin duda puede (y debe) ser mejorada de forma gradual y con criterio técnico (como recientemente nos lo hizo notar S&P). Pero no se pueden desconocer los avances ganados con la regla. Se imaginan haber manejado el choque petrolero que sufrimos sin la confianza que generó la regla? Ojalá que el candidato que gane se caracterice por alejarse de la politización de la regla que algunos candidatos quieren aprovechar en la época electoral que se viene.

Andrés Fernández (Banco Interamericano de Desarrollo)

 

Mejorar la competitividad de las empresas del país con una política proactiva que consiste en empujar algunos sectores de la economía. A pesar de ser un país de salarios bajos, Colombia tiene la particularidad de tener un déficit comercial como si fuera un país desarrollado. En efecto, este déficit comercial hace parte de las características de la economía colombiana y no parece haber mayor preocupación por este desequilibrio estructural. En el contexto actual, que combina una degradación de la calificación de la deuda colombiana por una agencia de calificación que debería frenar las inversiones directas que hoy en día compensan este déficit, y una economía política que impide una reforma tributaria realmente estructural que garantice un recaudo suficiente para garantizar el funcionamiento de un Estado ya de tamaño pequeño, la única salida para la economía colombiana es mejorar su competitividad. Colombia se podría inspirar de la política industrial que adoptaron algunos países. Por ejemplo, antes de los años 80, Chile era un país que no producía salmón. Treinta años después, Chile es el segundo productor de salmón con una producción de alrededor de 40% de la producción mundial. De este ejemplo, me surgen las siguientes preguntas: ¿Cómo escoger los sectores claves para mejorar el balance comercial de Colombia? ¿Qué tipo de impulsos deben recibir los sectores escogidos?

David Bardey (Universidad de los Andes)

 

La urgencia más inmediata de la economía colombiana es crecer, pues sin un crecimiento mayor cualquier política que requiera recursos fiscales es sencillamente imposible. Para aumentar el crecimiento en el corto plazo y sin espacio fiscal para activar la demanda, el único instrumento de política que hay a la mano es la reducción de los impuestos que en el margen deben pagar las empresas que crecen. Esto no implica reducir las tasas promedio de tributación, pero incluso si fuera necesario hacerlo, creo es la única salida del estancamiento actual –mucho más cuando economías sofisticadas y estables como la de EEUU está bajando las tasas de impuestos corporativos a niveles muy inferiores al nuestro.

 Juan Esteban Carranza (Banco de la República)

 

Creo que el próximo presidente de Colombia debería fortalecer mucho más a la DIAN para mejorar su capacidad de recaudar impuestos, especialmente de los ciudadanos más ricos del país. El Estado pierde muchísimo en evasión de impuestos (tanto en IVA, como renta y riqueza), tiene poco control sobre los montos que se declaran (por ej., el abuso de las SAS) y tiene poca información sobre quién es el propietario en últimas de los activos (por ej., si éstos se declaran en cabeza de sociedad). Solicitar información exógena ayuda — pero si no hay, por ejemplo, un cruce sistemático de microdatos para detectar inconsistencias en las declaraciones, poco se avanzará en la lucha contra la evasión y poco se podrá cumplir con el principio de progresividad del sistema tributario.

 Juliana Londoño Vélez (University of California, Berkeley)

 

Una política: declaración de ingresos universal obligatoria para pago de impuestos y asignación de subsidios, y tránsito simultáneo a universalización de la factura electrónica para posibilitar chequeos con base en registro administrativo.

 Marcela Meléndez (EconEstudio)

 

Políticas de crecimiento económico sostenible

La presidencia del 2018-2022 de Colombia debería identificar y promover el uso del capital natural del país para potenciar sectores estratégicos de la economía hacia el futuro. En primera instancia el gobierno debería rediseñar la matriz energética del país con una senda de reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, comenzando con carbón, luego petróleo y por último gas natural, y un incremento de la producción de fuentes renovables como la energía eólica, fotovoltaica y de biomasa, así como la energía hidroeléctrica sin vulnerar los servicios ambientales de manejo de humedales y zonas de inundación de las grandes cuencas del país. Por otra parte el país debería hacer un inventario de las zonas de mayor riqueza natural en parques nacionales, resguardos indígenas y consejos comunitarios afrodescendientes, y de la mano de las comunidades locales, desarrollar estrategias de generación de ingresos basados en la conservación, ecoturismo, agroturismo y turismo histórico, así como en el fortalecimiento de cadenas de valor que involucren recursos básicos y procesados que provengan de dicha riqueza natural y cultural en estas zonas de mayor biodiversidad.

 Juan Camilo Cárdenas (Universidad de los Andes)

 

Reformas laborales y pensionales

Reformar el sistema de pensiones no da más espera. El nuevo sistema debe ser fiscalmente sostenible, pero no solamente eso. Además debe ser progresivo y debe reconocer la gran inestabilidad laboral de la inmensa mayoría de los trabajadores. No se trata de hacerle ajustes marginales ni de amputarle pedazos al sistema actual. Se trata de pensar en forma creativa.

Eduardo Lora (LACEA)

 

Héctor Abad publicó recientemente una bonita columna en El Espectador documentando los cinco arrepentimientos más importantes de los moribundos. Uno de ellos es haber trabajado en exceso en detrimento del tiempo con los hijos y la pareja. Otro, no haberse esforzado en cultivar las amistades lo que seguramente está relacionado con el primer punto. Marianne Bertrand en una maravillosa ponencia en la reciente LACEA (bien resumida por Diego Amador en Focoeconómico) enfatizó que la poca flexibilidad de las jornadas laborales es el motor fundamental de las brechas salariales entre hombres y mujeres. En Colombia, las jornadas laborales legales son de 48 horas, excediendo en 20% las recomendaciones de la OIT y no tenemos una cultura en la cual los trabajadores se contraten con intensidades parciales de 50%, 70% u 80%. Al final del próximo gobierno deberíamos haber avanzado en ajustar la legislación y la cultura laboral colombiana para que las jornadas máximas sean coherentes con los estándares internacionales y que la flexibilidad en la intensidad laboral sea la norma cultural y no la excepción. Sueño, por tanto, con que cuando a nuestros jóvenes les llegue la hora de despedirse de este mundo, puedan mirar para atrás y apreciar que nuestras reglas de juego culturales y legales les permitieron llegar a ese momento sin sufrir dos de los arrepentimientos que atormentaron a sus padres y abuelos.

Marc Hofstetter (Universidad de los Andes)

 

Fortalecimiento del Estado y descentralización

Hacer una reforma a la relación del gobierno central con los gobiernos locales (descentralización). Esta reforma debe tener un objetivo claro: el cierre de brechas entre las regiones del país. Para esto debe tener cuatro características fundamentales: simplificación, flexibilidad, fortalecimiento de capacidades locales y negociaciones sobre la mesa. La simplificación de los procesos y las relaciones redunda en menos posibilidades para los corruptos y en ganancias en eficiencia. El estado colombiano hoy día está llena de inflexibilidades, desde en qué se gasta la plata hasta las responsabilidades que cada gobierno tiene.  No solo se deben generar capacidades estatales locales sino también capacidades en las sociedades/comunidades locales. La generación de espacios claros de negociación entre los gobiernos locales y el gobierno central da la posibilidad de que los gobiernos articulen los distintos planes de desarrollo y se pongan de acuerdo en los sectores estratégicos y proyectos a financiar, y le da claridad a todo el proceso. Algunos ejemplos de lo que tal reforma puede lograr: en educación, las regiones apartadas deberían poder ofrecer mejores salarios y condiciones a los profesores. En salud, las regiones necesitan invertir recursos en la construcción de capacidades del estado local, que les permitan, por ejemplo, fortalecer la salud pública.

Darwin Cortes (Universidad del Rosario)

 

El proceso de descentralización ha sido una de las herramientas más importantes empleadas para alcanzar las coberturas observadas en la actualidad en materia de educación y salud en el país. Los mayores recursos destinados a estos sectores se dieron, en gran parte, gracias a la descentralización establecida en la Constitución Política de 1991. La movilización de fondos que implicó la descentralización fue clave en la ampliación de la atención en salud y educación. Si bien Colombia ha logrado avanzar de manera significativa en las coberturas de estos servicios, aún persisten limitantes en su calidad. Mejorarla se ha convertido en una de las prioridades de la política pública colombiana. Por ejemplo, el actual gobierno impuso como meta que Colombia sea la nación más educada de América Latina en 2025. En esta área, así como en el campo de la salud y del agua potable y saneamiento básico (APSB), los recursos transferidos a los gobiernos subnacionales a través del SGP y SGR se convierten en instrumentos de política clave. De allí la importancia de la discusión de unas reglas de juego para su traslado que generen incentivos a la calidad manteniendo las coberturas alcanzadas. La reforma al sistema de transferencias debería incluir los siguientes aspectos: (i) Fomento del recaudo de los gobiernos subnacionales, con el fin de aumentar la responsabilidad fiscal y la eficiencia en el uso de los recursos; (ii) Reducir la discrecionalidad en el sistema de transferencias que evite que los gobiernos subnacionales se dediquen a negociar más recursos del gobierno central, en vez de trabajar por fortalecer la recaudación propia. La propuesta fundamental es diseñar esquemas de transferencias con criterios exógenos que no estén sujetos a la actualización local; (iii) Simplificar la fórmula de distribución ya que actualmente el sistema ha perdido generalidad y es cada vez más discrecional, con excesivos requerimientos de información y una alta complejidad para la distribución de los recursos; (iv) Unificar los distintos sistemas de transferencias (SGP y SGR) en una sola bolsa para tener una visión integral de los recursos y sus complementariedades; y (v) Asignar un porcentaje de los recursos de acuerdo a mejoras en ciertos indicadores de calidad de los servicios atendidos y al esfuerzo fiscal local.

Jaime Bonnet (Banco de la República)

 

Una política que debería hacer el próximo presidente de Colombia es llevar la el estado colombiano a todo el territorio del país. Esto implica no solo el monopolio de la fuerza y del uso legítimo de las armas, sino también toda la oferta institucional del gobierno. De la capacidad estatal depende, en buena medida, el éxito de muchas otras políticas con enfoque territorial, como la consolidación de la paz, el desarrollo territorial y los PDET, la descentralización política y fiscal, etc.

Por su importancia estratégica en todos los frentes mencionados (y mucho otros), sorprende que actualmente no exista ninguna política en este sentido. Durante el primer gobierno del presidente Santos hubo un esbozo de construcción de estado en todo el territorio con la Política Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial (PNCRT), bajo el liderazgo de la ya extinta (y de corta vida) Unidad Administrativa para la Consolidación Territorial (UACT).

Sin embargo, el PNCRT nunca cuajó. A pesar de tener en sus inicios un equipo técnico, la UACT rápidamente se convirtió en un fortín político. Además, la coordinación inter-sectorial que el PNCRT demandaba nunca ocurrió como se esperaba. Poco a poco la “consolidación” (como se le llamaba informalmente a esta política), fue perdiendo impulso hasta que fracasó del todo.

Juan Fernando Vargas (Universidad del Rosario)

 

Posconflicto, sustitución de cultivos y crimalidad

Un sistema de información que permita estimar riegos de reincidencia y de crímenes violentos para cada condenado. Usando este sistema es posible hacer excarcelaciones sin aumentar inseguridad.

Hernando Zuleta (Universidad de los Andes)

 

Una propuesta con gran potencial para hacer sostenible la sustitución de cultivos ilícitos es generar programas de desarrollo alternativo en los cuales se ayude a los productores a comercializar sus productos. No basta con enseñarles como producir algo diferente a la coca hay que enseñarles a vender y facilitarles la distribución. Una buena manera es fortalecer la publicidad a productos generados por marcas como “Una semilla para la paz”, para que la población colombiana aprenda sobre el origen de productos creados por desplazados por la violencia y ex-cultivadores de coca que están disponibles en las grandes cadenas de mercado.

Sandra Rozo (University of Southern California)

 

Desarrollo rural

Una política de desarrollo agrícola en la que se le de prioridad a la inversión en vías terciaras y a la promoción de circuitos cortos de comercialización.  

Margarita Gáfaro (Banco de la República)

 

Equidad de género

Empoderar a niños y niñas desde una temprana edad puede tener importantes efectos en equidad de género. Primero, es importante implementar una educación donde los estereotipos de género no se refuercen por medio de cuentos y canciones infantiles, y donde niños y niñas crezcan en un ambiente donde sean igualmente libres de expresar su sensibilidad y sus fortalezas. Por ejemplo, desde pequeños niños y niñas deben ser incentivados a jugar juntos en deportes que usualmente pensamos ser más masculinos o femeninos. Segundo, este tipo de educación debe ser reforzada en los hogares. Padres de familia y la comunidad deben ser educados en la misma manera, para que así los padres entiendan la importancia de repartir más equitativamente las tareas domésticas entre niños y niñas. Tercero,  es importante guiar a los jóvenes hacia un proyecto de vida donde la independencia laboral juegue un rol importante. Esto se puede lograr ofreciendo modelos de hombres y mujeres exitosas en diferentes ámbitos profesionales, información sobre los retornos a la educación, y entrenamiento para enfrentar el mercado laboral.

Andrea Velásquez (University of Colorado –Denver)

 

 

 

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