Homenaje a Ramón García Cobián

Ramón García-Cobián, sabio en los tiempos actuales, maestro de varias generaciones de matemáticos y economistas del Perú, se retira de las aulas. Sus alumnos y colegas hemos organizado una conferencia-homenaje para él. Pronto colgaremos en esta página un vínculo con el video de la misma. Mientras tanto, aquí algunos de sus alumnos y colegas damos testimonio del profundo impacto de Ramón en nuestras vidas.


“Querido Ramón: Tuve la dicha de conocerte temprano en la vida, a los 17 años, cuando Uldarico y tú nos llevaron hasta Australia a las olimpiadas de Matemáticas. El viaje nos regaló muchas horas de conversación y fue el punto de partida. Desde ahí, cada paso académico que he podido dar ha sido gracias a los invalorables consejos y apoyo de ambos.

Aún recuerdo la emoción con que nos dabas clases o supervisabas la tesis. Las anécdotas que nos contabas del joven Gödel y sus cartas al consagrado Russell están “en HD” en mi memoria, recreándome la vida. ¡Era como si estuvieras viviendo en persona la frustración que traía un teorema de imposibilidad! Esa pasión tuya por el saber y por transmitirlo, venían siempre con una enorme dosis de bondad, generosidad, buen humor, agudeza en el pensar y precisión en el hablar. Si alguna vez consigo transmitir un épsilon de todo ello, me daré por bien servido en esta vida”

Hugo Ñopo


“Querido Ramón: Te envío un abrazo grande como parte de este justo homenaje. Quienes tuvimos la suerte de ser tus alumnos no podemos más que agradecerte por tus   clases y el tiempo que te tomaste en organizar seminarios y grupos de lectura. En momentos claves para nuestra formación nos abriste la puerta del método científico y la aplicación de las Matemáticas para entender problemas sociales y económicos. Y, lo más importante, nos brindaste un ejemplo de lo que es ser un investigador riguroso y comprometido con el avance y la difusión de la ciencia. Muchas gracias por tanto.”

Carlos Urrutia


“Apreciado Ramón:  Recuerdo cuando, a principios de los ochenta, tú ya eras una figura en los círculos de Economía de la Católica, conocido por tu dedicación a combinar métodos matemáticos con la teoría vigente. Y, aunque nunca tuve la suerte de tomar un curso contigo, sé (¡como tantos!) que tu labor fue fundamental para mantener viva esa tradición e inspirar a nuevas generaciones  para que se unan a ella. Por todo ese esfuerzo de décadas, muchas gracias, y felicitaciones!”

Roberto Chang


“Como otros compañeros de la Pontificia Universidad Católica del Perú, tuve la fortuna de escuchar las clases inolvidables de Teoría del Crecimiento y de Economía Política de nuestro querido y admirado profesor Ramón García-Cobián.  Más allá del contenido temático, las clases fueron una verdadera introducción al uso de modelos matemáticos en las ciencias sociales.  Recuerdo en particular el énfasis que Ramón puso en especificar de manera precisa las definiciones y las asunciones, en la necesidad de demostrar (y no simplemente asumir) la existencia de soluciones, en la distinción entre existencia y unicidad, en la importancia de la unicidad para hacer ejercicios de estática comparativa, y un largo etcétera de consejos y enseñanzas.  Tal vez la enseñanza más importante nos la dio cuando nos asignó como tarea  escribir nuestros propios modelos para expresar de manera formal nuestras discusiones e intuiciones, y luego descubrir las implicaciones de dichos modelos.   Para mí como para mis compañeros, fue algo completamente inusitado: el descubrimiento de que la Teoría Económica no está petrificada en los textos sino que es una disciplina viva.

Esa lección me ha acompañado desde entonces en el quehacer académico. Cuandoquiera que doy clases, intento transmitir a mis alumnos, a su vez, algo de esa combinación entrañable de entusiasmo y rigor.”

Cesar Martinelli


“Conocí a Ramón en el verano de 1992. Nada menos que 25 años han pasado luego de ese memorable curso de Matemáticas dictado por Ramón en el Curso de Verano del Banco Central de Reserva. Seguir a Ramón en esas clases constituyó un punto de quiebre en un joven que estaba acabando su carrera universitaria. De él comprendí que la Matemática no simplemente es útil, sino también es bella. Gracias a su inspiración y ayuda fraterna pude seguir un doctorado. Lo último que leí de Ramón fue un artículo donde completa, a la luz de la elegancia matemática, el modelo de Overshooting de Dornbusch. Rudy Dornbusch tenía la intuición correcta pero su modelo estaba algo incompleto. Sin duda, cuando uno piensa en Economía Matemática, siempre viene a la mente un peruano: Ramón.”

Marco Vega


“Conocí al Profesor Ramón Garcia-Cobián durante mis estudios de formación en Matemática en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Tuve la suerte de cursar con él hasta cinco cursos en la carrera y dos seminarios: uno en Lógica y otro en Economía Matemática. A pesar de no haber tenido un contacto próximo con él, lo recuerdo después de todos estos años como una persona que no solo era un ejemplo del rigor matemático dentro y fuera de sus clases, sino también como un ejemplo ético a seguir. Conté también con su apoyo para poder ir a hacer la maestría en el IMPA, experiencia que transformo esencialmente mi visión y forma de ver la Matemática. Aprovecho esta ocasión para agradecerle profundamente su positiva influencia durante mi formación en aquellos años.”

Miguel Dumett


“Escuche hablar de Ramón por primera vez en la Pontificia Universidad Católica del Perú, cuando recién ingresé a la PUCP. Había muchos alumnos interesados en Economía Matemática y comentaban mucho sobre él; sobre el excelente y dedicado profesor que era. Años después, tuve la oportunidad de ser su alumno y conocerlo más de cerca y ver que todo lo que se hablaba de él era verdad y mucho más. Además  de llevar la Matemática y la Economía muy en serio, destacaba por otros campos del conocimiento como Filosofía, Literatura, etc. Su aula siempre era un momento muy esperado. Pero tengo que confesarles que  lo que más me llamó la atención en Ramón fue su personalidad, su generosidad, su sentido del humor. La primera vez que le pedí una carta de recomendación para ir al IMPA, me dijo: “Oye José, aquí dice si puedo dar alguna información confidencial sobre usted, ¿es usted macoñero?” y nos comenzamos a reír juntos. Siempre cordial y dispuesto a ayudar y dar consejos a quien lo necesitara. Ramón, muchas gracias por ser la persona que eres, ¡el cielo lo tienes garantizado!”

Pepe Fajardo


“Entre los cursos universitarios, de los que recuerdo con más nitidez son los que llevé con Ramón García-Cobián. Allí aprendí cómo las Matemáticas son un potente y elegante instrumento no solo para resolver problemas (eso nos lo han enseñado desde la primaria), sino para expresar ideas. Aprendí que los modelos pueden ser transformados o creados si se tiene claro qué elementos deben ser incorporados o qué asunciones son más pertinentes. En suma, que las Matemáticas le permiten a uno crear mundos con el sentido que quiera darles. Eternamente agradecido.”

Miguel Jaramillo


“Conocí a Ramón al inicio de mis estudios de graduación; pero sólo tuve el privilegio de ser su alumno cuando llegué a los cursos más avanzados de Matemáticas. Su sencillez como persona acompañada de la profundidad de conocimientos diversos y del respeto a sus colegas y a sus alumnos lo tornaron ejemplo de inspiración y perseverancia para mi vida. Mucho recuerdo el día en que yo manifesté que me sentía satisfecho profesionalmente con una maestría en Matemáticas, a lo que él rápidamente respondió diciendo: “No señor Leiva, de ninguna manera; usted aún tiene que hacer un doctorado en el exterior y aprender mucho más”; palabras que me dieron coraje y decisión para no parar con el proceso de aprendizaje y desarrollo de conocimiento. Sin duda alguna, él es referencia y ejemplo digno de ser seguido en mi vida profesional. ¡Muchas gracias Ramón por toda la ayuda, orientación y dedicación que me brindaste!”

Wilfredo Leiva Maldonado


“Cada vez que hago la primera clase de Microeconomía del trimestre les cuento a mis alumnos que las Matemáticas son bellas; pero esa no es la razón por la que las usamos tanto en Economía. En realidad, les digo que las usamos porque nos dan un lenguaje con el que presentar y discutir las ideas con civilidad y eficiencia. Civilidad, porque ellas nos evitan caer en falacias de argumentación y no permiten que el más ruidoso o el más persuasivo tengan más poder en el debate. Eficiencia, porque su precisión y lógica nos permiten enfocarnos en los factores más relevantes, en lugar de abrumarnos con la complejidad inherente de los sistemas que estudiamos. Esa lección tan esencial la aprendí de Ramón García-Cobián y por ello le tengo una gratitud no acotada.”

Kristian Lopez Vargas


“Estimado Ramón: Agradecerte de manera suficiente por todo lo que he recibido de tu parte, directa e indirectamente, es un imposible. Espero que estas líneas sean lo más cercano a un óptimo con restricciones. Directamente, en lo personal, las dos veces que salí a estudiar al extranjero tu participación fue fundamental y decisiva, y las dos veces que regresé aún más. En lo académico, tu rigurosidad parsimoniosa, la pregunta que abre la reflexión, el trato respetuoso, la multiplicidad de intereses, entre  otras cosas, son ejemplos que trato de seguir. Indirectamente, creo que toda tu vida académica ha tenido un impacto sensible y profundo en el desarrollo de la Matemática y la Economía en nuestro país. A lo largo de los últimos años he encontrado muchos colegas -ex alumnos tuyos y exitosos académicos- que te reconocen como maestro. Estoy seguro que has disfrutado el camino y que sabrás continuarlo en otros ámbitos con la misma fecundidad. ¡Muchas gracias!”

Alejandro Lugon


“Desde 1970 tengo el privilegio de ser amigo de Ramón. Hemos compartido experiencias como colegas enseñando Matemáticas y Economía Matemática en la Pontificia Universidad Católica del Perú, en la Universidad Nacional de Ingeniería, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en el Banco Central de Reserva; como compañeros de estudio en la Maestría en Economía; como participantes en un seminario multidisciplinario de varios años del Instituto Peruano de Investigación Científica (IPIC); como coautores de un artículo para un libro sobre Modelos Macroeconómicos de la Universidad del Pacífico; como colíderes de la Delegación Peruana de la Olimpiada Internacional de Matemáticas que, en 1988, se realizó en Australia; como participantes en grupos de reflexión cristiana; y, fundamentalmente, como amigos, con una amistad que se extiende a nuestras familias. En todas estas experiencias siempre he aprendido mucho de él, de su seriedad en el trabajo, de su alta calidad académica, de su rigor científico, de su avidez de conocimientos, de su pasión por la lectura, de la profundidad de sus reflexiones, de su espíritu de servicio, de su sencillez, de su sentido del humor, de su vasta cultura, de su profunda fe. Todas estas cualidades de Fito, como lo llamamos cariñosamente, se concretan en acciones que dejan sentimientos de gratitud y reconocimiento de sus amigos, colegas, alumnos y ex alumnos, y de las instituciones en las que ha trabajado. Gracias querido Fito por todos tus aportes como maestro, como investigador y como amigo; gracias por tu amistad y por ser como eres.”

Uldarico Malaspina


“Ramón García-Cobián es una de las personas que más me han inspirado en mi vida. Lo distingue su profundo amor por el conocimiento. Así lo demuestran no solo sus impresionantes y variados logros académicos, sino sobre todo su búsqueda constante por seguir aprendiendo y su incansable dedicación por compartir su conocimiento. Ello, junto a su admirable humildad, resulta una combinación muy inusual. Lo distingue también su gran calidad humana. Siempre de trato muy cordial y dando tanto de sí hacia los demás. Ramón García-Cobián es un gran maestro y una persona excepcional. Siempre le estaré inmensamente agradecida por su ejemplo de vida.”

Verónica Montalva


“Al terminar el doctorado en Ingeniería de Control y Dinámica de Sistemas, concluí que los avances de investigación en ese campo demandan conocimientos de Matemáticas fuera del entrenamiento típico de los ingenieros. Resultaba muy difícil entender artículos clave cuando contenían demostraciones, y era mucho más difícil contribuir nuevas ideas usando un lenguaje riguroso y estructurado. Inspirado por el amor al conocimiento y al estudio que observe en mi suegro don Ramon, y por su curiosidad intelectual, me decidí a emprender un estudio independiente de las Matemáticas. Más allá de la inspiración, don Ramón me ofreció ayuda directamente cuando tuve dificultades con algún concepto o ejercicio. Aparte del beneficio especifico del entendimiento, le debo a don Ramón el hábito del estudio, tan importante en mi línea de trabajo.”

Hanz Richter


“El profesor Garcia Cobián ha sido el mejor profesor que he tenido.  Él me enseño mucho más que Análisis  y Geometría.  Estoy eternamente agradecida, pues a través de su enseñanza, mi mente se desarrolló de una manera más crítica y analítica.”

Giuliana Chión


“Querido Fito: No me sale llamarte Ramón, a ti, hombre de mil saberes, cuya brillantez “estocástica” admiré siempre. Abrazos.”

José Ignacio López Soria


“Para mi gran amigo y colega Ramón.  Gracias por tus enseñanzas.”

Carlos Véliz C.