Hacia el crecimiento con inclusión en Argentina (II). Un foco en los jóvenes y las mujeres

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Paula Cerutti, Ángel Melguizo y Sebastian Nieto-Parra, Centro de Desarrollo de la OCDE

El progreso económico logrado por Argentina es significativo. Las medidas adoptadas recientemente han permitido que la economía vuelva a la senda del crecimiento, y están dando margen para pensar en políticas de más largo plazo. Ellas deberían centrarse, en nuestra opinión, en enfrentar los desafíos de productividad y equidad para lograr un crecimiento más incluyente y sostenible. Junto con el fomento de la formalidad laboral, que abordamos en una entrada recientemente en Foco Económico, se han de redoblar los esfuerzos por aumentar la participación laboral, en especial de jóvenes, mujeres y argentinos de ingresos bajos y medios.

 Tasa de empleo por género, edad y grupo económico en Argentina, 2016

Nota: Los datos son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes. La tasa de empleo por nivel de ingreso y sexo es para la población de 25 a 64 años. Las clases socioeconómicas se definen utilizando la siguiente clasificación: “Pobre” = individuos con un ingreso diario per cápita de USD 9.8 o menos. “Vulnerable” = individuos con un ingreso diario per cápita de USD 9.8-15. “Clase media” = individuos con un ingreso diario per cápita de USD 15-50. “Ingreso alto”: individuos con un ingreso per cápita diario superior a USD 50. Las líneas de pobreza y los ingresos se expresan en USD PPA por día.

Fuente: OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017 con base en la Encuesta Permanente de Hogares 2016 (INDEC, 2017).

Aumentar la participación de las mujeres y los jóvenes es importante porque los beneficios de un mayor crecimiento van a depender justamente de incluir mejor a todos los argentinos en la economía del país, así como de distribuir mejor los ingresos. Actualmente un tercio de la población vive en situación de pobreza y uno de cada cinco argentinos en riesgo de caer en ella. La pobreza es casi 70% más alta entre los niños y 30% más alta entre los jóvenes que entre los adultos. Asimismo, entre los adultos la tasa de pobreza de las mujeres es más alta que la de los hombres.

 Pobreza relativa por grupo de edad en Argentina, 2016

Nota: Los datos de Argentina se refieren al tercer trimestre de 2016 y son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes. América Latina incluye Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, México, Perú, Paraguay, Panamá y Uruguay.

Fuente: OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017 con base en la Encuesta Permanente de Hogares 2016 (INDEC, 2017) y la base de datos de Distribución de Ingreso y Pobreza de la OCDE (OECD Income Distribution Database).

La participación laboral de los jóvenes en Argentina es una de las más bajas de Latinoamérica y ha disminuido en los últimos años, sin que ello se derive de a una mayor matriculación en educación. Según nuestro análisis, una cuarta parte de los jóvenes de 15 a 29 años dejó la escuela sin terminar el nivel secundario. La mayoría de los jóvenes que dejan la escuela entran en inactividad o desempleo. Como resultado, el 20% de los jóvenes argentinos no estudia ni tiene un empleo (Nini) y el desempleo juvenil es tres veces más alto que para los adultos (OCDE/CAF/CEPAL, 2016). Al mismo tiempo, más de la mitad de los jóvenes que encuentran un empleo lo hacen en el sector informal (INDEC, 2016).

Transiciones de la escuela al trabajo de la población de 15 a 29 años en Argentina, 2005-2015

Nota: Tasas anuales de transición de la escuela para el período acumulado 2005-2015. Las tasas de transición se calculan como la proporción entre el flujo de personas que se trasladaron de la Condición 1 (escuela) a la Condición 2 entre el tiempo 0 y el tiempo 1, sobre la población total de la población en la condición 1 en el tiempo 0 (es decir, sólo en la escuela y en la escuela y el trabajo). Las transiciones son año a año (del año t al año t + 1). Los datos son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes.

Fuente: OCDE/CAF/CEPAL(2016), Perspectivas económicas de América Latina 2017 con base en las tabulaciones de la OCDE y del Banco Mundial de la Base de Datos Laborales para América Latina y el Caribe – LABLAC (CEDLAS y Banco Mundial)

 Actividad principal de los jóvenes argentinos, 2016

 

Nota: Los datos para Argentina son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes.

Fuente: OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017 con base en la Encuesta Permanente de Hogares 2016 (INDEC, 2017) para el segundo y tercer trimestre de 2016.

Los jóvenes de hogares pobres y vulnerables son los más perjudicados por la falta de oportunidades de educación y empleo formal, por lo que las desigualdades descritas se transmitien entre generaciones. Estos jóvenes dejan la escuela antes que sus pares de clase media y cuando ingresan al mercado laboral lo hacen en trabajos más precarios. Mientras que a los 15 años casi el 90% de los jóvenes estudia, a los 20 años solo 36% de los jóvenes de hogares pobres o vulnerables asiste a la escuela. Casi seis de cada diez no estudian, ni trabajan o trabajan en un empleo informal. Ésta situación contrasta con la de los jóvenes de hogares de clase media, la mitad de los cuales a los 20 años continúa en el sistema educativo. Las diferencias son aún más pronunciadas a los 29 años: seis de cada diez jóvenes de hogares pobres o vulnerables no estudian ni trabajan o trabajan en un empleo informal, mientras que la mitad de los jóvenes de clase media trabajan en un empleo formal.

Situación laboral de los jóvenes argentinos por edad y nivel socioeconómico, 2016

Nota: Los datos para Argentina son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes.

Fuente: OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017 con base en la Encuesta Permanente de Hogares 2016 (INDEC, 2017) para el segundo y tercer trimestre de 2016.

Los retos de participación laboral se concentran además en las mujeres. En particular, el reto de los ‘Ninis’ es evidente entre las jóvenes mayores de 20 años, quienes no pueden combinar la crianza de sus hijos con un trabajo remunerado, o bien optan por ésta situación. 70% de los jóvenes de 20 a 29 años que ni estudian, ni trabajan en Argentina son mujeres. La mayoría de ellas realiza tareas no remuneradas en sus hogares, dedicando en promedio nueve horas al día de trabajo doméstico, lo que representa una barrera notable a su incorporación al mercado de trabajo (OCDE/CAF/CEPAL, 2016).

Estas diferencias de género en el mercado laboral se extienden más allá de la juventud ante la falta de empleos de calidad. La participación laboral de las mujeres de 25 a 64 años en Argentina es relativamente baja (61%) en comparación a países de la OCDE como por ejemplo Francia (69%) y Alemania (75%); y no ha mejorado en los últimos años. Entre 2012 y 2015, la brecha de género en participación laboral se mantuvo constante en torno a 25 puntos porcentuales. Es necesario revertir ésta tendencia para cumplir con el compromiso ante el G20 de reducirla esta brecha en un 25% para el año 2025. La disponibilidad de servicios de guardería infantil de calidad es un factor clave para explicar la falta de participación de las mujeres en el mercado de trabajo, en especial de las que viven en hogares pobres y vulnerables (Gasparini y Marchionni, 2015).

Asimismo las mujeres que trabajan en Argentina ganan un 24% menos que los hombres con iguales características personales y profesionales, lo hacen bajo peores condiciones de trabajo y son más proclives a hacerlo en empleos informales (OECD, 2017).

Tasa de empleo femenino (25-64 años) en Argentina y países seleccionados de la OCDE y Latinoamérica, 2015/2016

Nota: Los datos de Brasil son de 2014. Los datos para Argentina son representativos de centros urbanos de más de 100.000 habitantes.

Fuente: OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017 con base en la Encuesta Permanente de Hogares 2016 (INDEC, 2017) para el segundo y tercer trimestre de 2016.

 ¿Qué se puede hacer?

Mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles es esencial. Para ello, es importante fortalecer la formación docente y desarrollar mecanismos de identificación de estudiantes en riesgo de abandono o con bajo desempeño escolar para ofrecerles apoyo académico y financiero a tiempo. Además, se ha de expandir la educación técnica y mejorar sus vínculos con el sector productivo a nivel secundario y terciario para preparar mejor a los jóvenes para el mundo del trabajo, así como fortalecer la formación y capacitación profesional a lo largo de la vida como se explicó en el blog anterior.

Simultáneamente se han de redoblar los esfuerzos en expandir la oferta y mejorar la calidad de educación pre-primaria capacitando mejor a sus docentes, en particular para los niños de hogares pobres y vulnerables, por su triple beneficio: i) permiten mejorar las competencias cognitivas, tal como se constata en los efectos posteriores de acuerdo a las pruebas PISA (por sus siglas en inglés, Programme for International Student Assessment), con impactos mayores que en varios países de América Latina y el promedio de la OCDE (OCDE/CAF/ECLAC, 2014); ii) un mayor acceso a la educación temprana permite el desarrollo de competencias blandas, como mejoras en la interacción, la estabilidad emocional y el esmero que permiten una mejor inserción en el mercado laboral y en la sociedad; y iii) apoyan la creación de nuevos empleos en educación infantil al tiempo que promueve el aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral.

Además, es necesario cerrar las brechas de género en la educación primaria y secundaria -en especial en desempeño en matemáticas y ciencias naturales-, así como también en la elección de carreras terciarias para impulsar una mejor integración de las mujeres en el mundo del trabajo. Estados Unidos, por ejemplo, ha desarrollado un sistema de becas para mujeres que deseen desarrollarse en carreras STEM (por sus siglas en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Asimismo, Brasil promueve la educación STEM y la formación de mujeres en sectores no tradicionales a través de ferias de presentación de estas carreras a estudiantes de secundaria mujeres y programas de capacitación con servicio de guardería (OCDE y OIT, 2017).

Mejorar la integración de las mujeres en el mercado laboral requiere acciones que vayan más allá de incorporarlas al mundo del empleo, sino que mejoren la calidad de su empleo, las condiciones de su trabajo, la calidad de su paga, su seguridad laboral y su protección social. Dentro de estos esfuerzos, varios países han trabajado en facilitar el camino de mujeres a cargos gerenciales a través de cuotas en los consejos de administración de las grandes empresas (Reino Unido), así como también en los niveles directivos y gerenciales de las compañías públicas (Austria y Corea) y empresas privadas (Alemania). Además, se podría adoptar una ley de remuneración sin discriminación siguiendo el ejemplo de Canadá que obliga a las empresas a pagar salarios iguales entre trabajadores con mismas tareas. E incluso se podría exigir a las empresas informar y explicar diferencias salariales entre hombres y mujeres y, si no son justificadas, trabajar para reducirlas (como muestran las experiencias en Alemania y el Reino Unido) (OCDE y OIT, 2017).

Avanzar en el desarrollo del capital humano e inclusión de mujeres y jóvenes en Argentina puede impulsar la productividad y las perspectivas de crecimiento del país. Reducir las desigualdades de ingresos y oportunidades está asociado a un crecimiento del PBI per cápita más rápido, como se ve en los países de la OCDE (OECD, 2016). Estos fuertes nexos entre las políticas públicas para mejorar la inclusión de jóvenes y mujeres, y la productividad del país se pueden explotar y potenciar en un diseño de un paquete de políticas públicas. Avanzar en esta agenda es importante para seguir creciendo.

 

Referencias

 

CEDLAS and World Bank (2014), LAC Equity Lab tabulations of SEDLAC and World Development Indicators (database) (accedido 1 de abril de 2017).

Gasparini, L. y M. Marchionni (2015), “Bridging gender gaps? The rise and deceleration of female labor force participation in Latin America: An overview”, CEDLAS Working Papers 0185, CEDLAS, Universidad Nacional de La Plata.

INDEC (2016), National Household Survey [Encuesta Permanente de Hogares] (base de datos), (accedido 1 de abril de 2017).

OECD (2017), OECD Economic Surveys: Argentina 2017: Multi-dimensional Economic Survey.

OECD (2017), OECD Income Distribution Database (IDD) (base de datos), http://www.oecd.org/social/income-distribution-database.htm (accedido 15 de marzo de 2017)

OECD (2016), The Productivity-Inclusiveness Nexus: Preliminary version.

OECD/CAF/ECLAC (2014), Latin American Economic Outlook 2015: Education, Skills and Innovation for Development.

OECD/CAF/ECLAC (2016), Latin American Economic Outlook 2017: Youth, Skills and Entrepreneurship.

OCDE y OIT (2017), Women at the Work in G20 Countries, Background paper, OECD Publishing, Paris.

[1] Este blog se basa en los análisis realizados para OCDE (2017), Estudio Económico Multidimensional de Argentina 2017. Las opiniones aquí expresadas no necesariamente representan las de la organización, y ni las de sus países miembro.

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