El dinero electrónico como herramienta de protección social

Durante las últimas semanas vimos cómo el uso de una red social como Facebook permitió crear un grupo de más de once mil usuarios para apoyar el tratamiento de un pequeño niño con un grave problema de salud. Este grupo logró que la madre del pequeño reciba donaciones a través de transferencias bancarias y que se organicen eventos pro fondos. Es decir, una herramienta como Facebook sirvió para estructurar una red de apoyo mucho más amplia que la red de familiares y amigos.

La teoría de redes sociales ha evidenciado cómo las conexiones y los vínculos personales son fundamentales para hacer frente, entre otras cosas, a crisis financieras generadas por enfermedades, pérdida de empleo, entre otros (Batty y Cole, 2010). Desde el mayor acceso a información hasta una mayor probabilidad de encontrar empleo, la red social es un factor clave para el desarrollo (McCabe et al., 2013).

Durante los últimos años, el desarrollo tecnológico ha facilitado la composición de redes más extensas: el grupo de once mil usuarios en Facebook es un ejemplo. En poblaciones más vulnerables, el desarrollo de tecnologías como el dinero electrónico —sistema que permite realizar transferencias de dinero, pagar servicios y hacer otras transacciones a través de un teléfono móvil— permite a las personas ampliar su red de soporte social y recibir mayor número de remesas de forma más rápida y de un grupo más extenso de personas (Suri y Jack, 2016).

Kenia es una muestra de cómo el dinero móvil puede ampliar la red de soporte social. En este país africano, el 96% de los hogares tiene al menos un individuo que utiliza el servicio de dinero electrónico. Ellos tienen acceso a 110,000 agentes (y solo 2,700 cajeros automáticos disponibles). Varios estudios demuestran que los hogares que usan el dinero móvil tienen mayor acceso a fondos en casos de emergencia, lo que les permite suavizar su consumo ante shocks negativos. Esto se explica por dos motivos: i) el dinero móvil disminuye los costos de transferencia dentro de una red ya establecida y permite recibir transferencias de dinero ante distintos shocks; ii) el dinero móvil amplía el alcance de la red: frente a un shock se puede acceder a ayuda de nuevas personas que, por la distancia o el costo logístico, no hubieran formado parte de la red de soporte social.

En Perú se creó la empresa de Pagos Digitales Perú (PDP), que ha desarrollado una plataforma de pagos móviles interoperable, escalable y accesible para la población de menores ingresos denominada Bim. Con esta iniciativa se busca contribuir a la inclusión financiera en el Perú, especialmente del 71% de peruanos que, de acuerdo con el Global Findex, no cuentan con una cuenta bancaria. Bim es una billetera electrónica, sustituto del dinero en efectivo, que actualmente permite poner, mandar, recibir y sacar dinero, así como hacer recargas de celular o pagar el Nuevo Régimen Único Simplificado.

Con el objetivo de que los beneficios del Bim puedan llegar a grupos vulnerables, desde Videnza Consultores participamos en un proyecto destinado a promover la afiliación y el uso del Bim entre las usuarias del programa Juntos en Catacaos, en el departamento de Piura, al norte del país. Este consiste en un programa de transferencias condicionadas del Estado peruano que tiene por objetivo la reducción de la pobreza y que está dirigido a hogares con niños y adolescentes de hasta 19 años de edad y a madres gestantes.

Como estrategia para la promoción del Bim decidimos recurrir precisamente al uso de la red social. Se construyó la red social de las usuarias y se identificó que dentro de ella las madres líderes —usuarias del programa Juntos elegidas y reconocidas por el resto de madres usuarias de la comunidad para servir de nexo entre ellas y los representantes formales del programa— son agentes claves para la difusión y promoción de una tecnología nueva como el Bim.

Apelando a la influencia de las madres líderes, e implementando una intervención basada en la economía del comportamiento (que incluía incentivos monetarios, mensajeros claves, ego, entre otros nudges), logramos un efecto neto en la afiliación al Bim de las usuarias de Juntos de 7.1 puntos porcentuales. Tras esta experiencia, y viendo el efecto del ejemplo con el que iniciamos este texto, consideramos que se debe fortalecer el reconocimiento de las madres líderes entre la población de Juntos para que sean mensajeras del Bim y que así el uso de dinero electrónico sea realmente una herramienta de protección social. Igualmente, consideremos apelar al uso de la teoría de redes en el diseño de políticas públicas. Necesitamos ser más innovadores a la hora de abordar los problemas de nuestra sociedad.