Perú: Riesgos y Retos Macroeconómicos en 2017

En el Perú, la evidencia desde hace tres años ha sido una importante des-aceleración del crecimiento económico, producto de una transición externa e interna a una nueva “normalidad.” El crecimiento, casi astronómico, de China durante poco más de la primera década de los años 2000s significó un auge nunca visto antes en términos de volumen de exportación de minerales hacia China, con un simultáneo aumento de términos de intercambio para países exportadores de minerales como Perú. El aumento en la demanda y precio de exportación de nuestros minerales gatilló a su vez una importante inversión en el sector minero nacional, financiada en gran parte por utilidades no-distribuidas de la mismas firmas extranjeras trabajando las grandes minas, además de otros aportes de inversión directa extranjera y nacional.

Actualmente, China y países ricos en minerales como Perú confrontan una transición a una nueva normalidad. Por un lado, China ya no crece a tasas del 10 por ciento anual, y su modelo de crecimiento ha cambiado de uno basado en fuerte crecimiento de la inversión y exportaciones, a uno basado en un aumento del consumo privado chino, que hasta años recientes estaba muy deprimido para los niveles de ingreso per-cápita chino.  Por otro lado, en el Perú, muchas de las inversiones mineras han madurado y las minas se encuentran en un estado de explotación fuerte, en un ambiente de términos de intercambio volátiles.

Mirando los números fríos, los datos publicados por el INEI y BCRP muestran la desaceleración económica referida, en un contexto de baja inflación, ya por años (columna 10 en Cuadro 1).

En términos de crecimiento (columna 9 en Cuadro 1), es interesante notar que la economía peruana en tiempos recientes (2014-2016) parecería estar revertiendo a tasas de crecimiento de los 1990s (segunda mitad) y el periodo temprano del despegue chino (2000-2005). En esos años la economía nacional crecía alrededor de 3- 3.5 por ciento anual, en promedio, con una contribución del sector externo positiva, pero no tan importante. [1]  En ausencia de un impulso externo significativo, el motor del crecimiento era pues el crecimiento de la demanda doméstica, y en particular del consumo privado. Este último representando, en promedio, más de 60 por ciento del PBI.

La maduración del despegue chino (2006-2011) significó para Perú un impulso enorme en términos del crecimiento de la demanda doméstica, particularmente consumo e inversión, mientras que la contribución del sector externo al crecimiento del PBI se achicaba aún más que en la década anterior. Esto último dado un aumento rápido en importaciones de bienes (finales e intermedios) y servicios, que opacaba la contribución del auge minero exportador al crecimiento del PBI. Por otro lado, tanto el consumo privado, como público, y la inversión privada (minera y no-minera), como pública, fueron motores del crecimiento nacional durante la época del boom chino.  La inversión nacional alcanzó montos equivalentes a 28 por ciento del PBI; una cifra nunca antes vista en la historia nacional. Un muy fuerte  crecimiento del consumo privado reflejó un aumento del ingreso nacional, una caída de la tasa de desempleo global, y grandes logros en la reducción de la pobreza en el Perú. El crecimiento del consumo público evidenció un importante aumento de la planilla del gobierno general (en el sector educación y salud, mayormente), que financiada en gran parte por un crecimiento de impuestos directos cobrados a las compañas mineras.

Durante 2014-2016, la economía nacional se des-aceleró y creció a 3.5 por ciento anual en promedio (deja vu de los 1990s; segunda mitad) con una muy reducida contribución de la demanda doméstica al crecimiento del PBI que en los años del boom chino, mientras que la contribución del sector externo al crecimiento del PBI aumentó, pero se mantuvo relativamente pequeña, en promedio.  De notar, es la contracción consecutiva de la inversión privada durante el periodo, acompañada con un impulso insignificante proveniente de la inversión pública.  La dinámica de crecimiento del consumo privado no fue conciliadora tampoco, con una cada-vez-más-débil contribución al crecimiento económico de esta variable, reflejo de un flojo crecimiento de empleo, salarios, y productividad debido a la prolongada caída en inversión, y, muy posiblemente, debido a una actitud más conservadora, que en el pasado, de las familias sobre su nivel de consumo y ahorro dada la incertidumbre del crecimiento económico futuro.

Para 2017,  nuestro escenario base (i.e., sin incorporar el efecto macro de políticas expansivas post El Niño) es que la economía permanecerá anclada en tasas de crecimiento ubicadas en un rango de 1.9 a 2.3 por ciento anual. Clave en explicar este rango de crecimiento es el supuesto acerca del crecimiento del consumo e inversión privada en 2017. Además, suponiendo un efecto rezago de la caída consecutiva de la inversión ya ocurrida y nuevos retrasos en inversión a raíz del escándalo con Odebrecht,  la contribución del consumo privado al crecimiento del PBI puede caer aún más que en 2016, sesgando pues el crecimiento del PBI por debajo de 2 por ciento anual, como se muestra en Cuadro 1.

Política fiscal contra-cíclica: Cuanto cuesta regresar al producto potencial?

Una manera simple de estimar el tamaño del impulso fiscal necesario para revertir la economía a su crecimiento potencial (3.2% anual) es usando estimados de la brecha de producto (output gap) y del valor estimado del multiplicador de gasto fiscal, para así inferir cuánto gasto de gobierno es necesario para cerrar dicha brecha de producto (Cuadros 2 y 3).

  • La brecha de producto es la diferencia entre el producto (PBI) potencial y el PBI actual, que en el caso de nuestro escenario base para 2017 está en un rango de 4.4 mil a 6.5 mil millones de soles, dependiendo si la economía crece a 2.3 por ciento o solo a 1.9 por ciento este año, respectivamente (columnas 1 & 5 en Cuadro 2).
  • Usando un multiplicador de corto plazo del gasto de 0.7 (i.e., por cada sol que gasta el gobierno, el PBI aumenta en 70 centavos en los siguientes 4 trimestres), entonces tomaría entre 6.4 a 9.2 miles de millones de soles en gasto fiscal extra para cerrar las brecha de producto referidas (columna 4 en Cuadro 3).
  • Serían esos montos extras de gasto (6.4 a 9.2 miles de millones de soles, equivalentes a 1.2-1.8 por ciento del PBI) un aumento igual en términos de deuda pública? No necesariamente—la economía nacional estaría creciendo a su potencial lo cual aumentaría la recaudación tributaria. Un supuesto razonable para Perú es que cada sol extra generado en producto resulta en 15 centavos en impuestos que fluyen al estado. Esto disminuiría el aumento en deuda necesario para cerrar la brecha de producto en un rango de 0.6 a 1.0 miles de millones de soles (Comparando columnas 5 y 4 , para el caso de multiplicador fiscal de 0.7,
    Cuadro 3).

Al final de cuentas, en números fríos y suponiendo un multiplicador de gasto público de 0.7, volver a la senda de crecimiento de producto potencial demandaría un aumento del déficit de 2.6 por ciento del PBI en 2016 a aproximadamente 4.3 por ciento del PBI en 2017, y un aumento de la deuda pública de 26 por ciento del PBI en 2016 a 30 por ciento del PBI en 2017 (Columna 8 en Cuadro 3).  

Alternativamente, si asumimos un multiplicador de gasto público con un valor de 1.0—lo cual es un supuesto heroico para el caso Peruano—el  déficit aumentaría de 2.6% del PBI en 2016 a 3.8 por ciento del PBI en 2017 y la deuda llegaría al equivalente de 29.5 por ciento del PBI.

Riesgos y retos en 2017: A manera de conclusión

  • La revisión de los datos agregados sugiere similitudes entre las tasas de crecimiento de los últimos años y aquellas registradas cerca de 20 años atrás. En suma, el crecimiento de la economía parecería estar revertiendo a tasas de crecimiento del 3-3.5 por ciento anual, posiblemente dando señal de comienzos de la fase depresiva del ciclo económico peruano de largo plazo estudiado por Bruno Seminario (Universidad del Pacífico).
  • En la situación actual, según nuestros cálculos, retornar a una senda de crecimiento potencial de 3.2 por ciento anual demandaría aumentar el tamaño del déficit de 2.6 por ciento del PBI en 2016 a aproximadamente 3.8-4.3 por ciento del PBI en 2017, dependiendo del multiplicador de gasto publico estimado.
  • La situación actual trae consigo un número de riesgos y retos para los encargados de política macroeconómica:
  • El principal riesgo que enfrenta la economía es una fuerte y sostenida des-aceleración del consumo privado debido a la contracción de la inversión privada, ya por años. Nuestro escenario base sugiere que el crecimiento económico en 2017 podría ser incluso menor a 2 por ciento, si la contribución del consumo privado al crecimiento del PBI total sigue con su tendencia decreciente registrada en años recientes.
  • Dada la necesidad de políticas fiscales contra-cíclicas, los principales retos macroeconómicos incluyen: (i) maximizar el valor del multiplicador de gasto fiscal en términos de generación de producto y, (ii) consolidar la administración tributaria, a fin de asegurar que parte de los beneficios de un eventual impulso fiscal (en términos de mayor producción) sean recogidos por el Estado a través de impuestos, lo cual serviría para contener el crecimiento de la deuda pública incurrida para financiar dicho impulso fiscal.

 

 

[1] La contribución de los diversos componentes del PBI al crecimiento del PBI total es igual al crecimiento del componente en el año “t” ajustado por el “peso” del componente en el PBI total del año anterior “(t -1). “