Inspiradoras equivocaciones

La escena se repetía a diario. Mientras sus compañeros leían sesudos papers , el alumno de economía pasaba horas en la biblioteca revisando los diarios. ¿Por qué flojea?, se preguntaban sus amigos. Un día alguien se animó a preguntarle. “No entiendes nada”, contestó. “Mientras ustedes leen las cosas que otros ya han escrito, yo busco nuevas oportunidades de investigación. Rastreo errores en las políticas públicas que aún no están en los papers , pero sí en las noticias. Quiero dar con el experimento social que nadie en su sano juicio hubiese implementado. Así que no estoy flojeando. Busco mi tema de tesis y los diarios son mi inspiración”.

Por mucho tiempo, el análisis de la macroeconomía inspiró a los economistas latinoamericanos. Inesperadas crisis de deuda, dantescas hiperinflaciones, profundas recesiones iluminaron a varias generaciones de colegas, sobre todo en las últimas décadas del siglo XX. Ocurría que nadie les tenía que contar de los efectos de imprevistas y deficientes políticas, pues ellos las habían vivido en primera persona. Así, argentinos, chilenos, mexicanos, entre otros, se destacaron globalmente en la macro y, más importante aun, de sus investigaciones nacieron las soluciones a muchos de los problemas de la región. De hecho, los avances fueron de tal magnitud, que la estabilidad resultante disipó la atracción por dicho campo.

Pero la región no dejaría de provocar a los jóvenes apasionados por la profesión. Si no era macro, otro sería el tema y cada país ha ofrecido lo suyo. Colombia, por ejemplo, está produciendo excelentes economistas interesados en el impacto de la violencia y los conflictos. Argentina, expertos en los efectos de débiles instituciones sobre el crecimiento y desarrollo. Los brasileños, por su parte, ya se destacan en el estudio de las ineficiencias en el mercado laboral y las consecuencias de la corrupción. Los venezolanos… ¡qué duro les ha tocado! Es triste ver cómo su angustiosa debacle está motivando a muchos a estudiar los inmensos costos del populismo sobre el bienestar de la población.

¿Y Chile? Repaso la imagen del estudiante buscando tema de tesis en los diarios e imagino el festín que se hubiese dado con la realidad del país en los últimos tres años. Es que el Chile de la Nueva Mayoría ha sido bochornosamente estimulante. Es difícil encontrar en nuestra historia reciente mayor abundancia de políticas públicas defectuosas en un período tan corto y en tantos ámbitos. Por lo mismo, es cuestión de tiempo para quienes hoy son candidatos a economistas que comiencen a explotar las inspiradoras equivocaciones y, eventualmente, ayuden a extraer lecciones y evitar más errores.

Mientras eso ocurre, hay que trabajar para que la vergonzosa abundancia no trascienda. Aunque para las futuras generaciones de economistas signifique limitar las fuentes de iluminación, la profesión (y el país) respirará más tranquila cuando no baste abrir un diario para encontrar chascarros y equivocaciones en nuestras políticas económicas y sociales.

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