La pobreza en Argentina: recuperando la comparabilidad

 

Luego de un largo período en el que las estadísticas públicas oficiales no fueron creíbles, el INDEC ha retomado la publicación semestral de las tasas de pobreza e indigencia calculadas en función de una metodología transparente y replicable.

Por varias razones, la nueva metodología adoptada desde 2016 no es comparable con la que se aplicaba hasta 2015. Las diferencias no provienen sólo del uso de una serie de precios creíble, sino que son el resultado del cambio en un conjunto de decisiones técnicas que afectan tanto la definición de la canasta básica como del coeficiente de Orshansky que permite calcular la línea de pobreza a partir de la línea de indigencia (Martín González Rozada explica muy bien esos cambios en una entrada anterior). Estas diferencias hacen que sea incorrecto comparar las tasas de pobreza que reporta actualmente el INDEC con aquellas que se publicaban en 2015 o en años anteriores, aun aquellas que tenían en cuenta el problema de credibilidad en el IPC oficial.

En esta nota presentamos una serie temporal de pobreza comparable en el tiempo, desde 2003 a la actualidad.[1] Esta serie es estimada a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), utilizando líneas de pobreza calculadas sobre la base de la metodología actual y el uso de índices de precios, oficiales hasta 2006 y alternativos para el período 2007-2015.[2]

La Figura 1 ilustra la evolución de la tasa de incidencia de la pobreza (proporción de personas con ingreso por debajo de la línea) desde 2003 hasta el segundo semestre de 2016, dato recientemente publicado por el INDEC (ver datos en la Tabla 1).

Figura 1: Tasa de pobreza en Argentina

Estimaciones semestrales

Fuente: CEDLAS-UNLP sobre la base de la EPH-INDEC.

Nota: El primer semestre de 2016 incluye sólo el segundo trimestre de ese año.

 

La tasa de pobreza de ingresos en la Argentina urbana registrada en el segundo semestre de 2016 fue de 30.3%. Este valor implica una caída de 1.9 puntos respecto del registro del segundo trimestre de 2016. Este resultado sin embargo debe tomarse con prudencia, ya que se trata de una comparación entre un trimestre y un semestre (el mismo INDEC desaconseja ese ejercicio). En particular, y dado que a los encuestados se les pregunta sobre los ingresos en el mes anterior a la entrevista, la encuesta del segundo trimestre captura los ingresos correspondientes al período marzo-mayo, meses donde no se recibe aguinaldo. Por su parte, la información referida al segundo semestre contiene información sobre el período junio-noviembre, por lo que se captura el medio aguinaldo que los trabajadores reciben a mitad de año.

Por lo expresado en el párrafo anterior, es más adecuado comparar trimestres impares (1 y 3) y trimestres pares (2 y 4) entre sí. Desafortunadamente aún no es posible realizar un ejercicio detallado al respecto, dado que los microdatos del cuarto trimestre no se encuentran disponibles. Sin embargo, es posible estimar el valor aproximado de la tasa de pobreza del cuarto trimestre (septiembre-noviembre, donde tampoco se captura aguinaldo) a partir del valor que el INDEC reporta para la tasa de pobreza del segundo semestre (30.3%) y la tasa de pobreza que se puede estimar con los microdatos del tercer trimestre, que ya se encuentran disponibles. En nuestra estimación, la tasa del tercer trimestre (incluye aguinaldo) es 30.7%, lo que situaría la tasa de pobreza del cuarto trimestre en algún valor en el intervalo 29.8-30.0. De este modo, la baja de la pobreza entre el segundo y el cuarto trimestre (sin efecto aguinaldo) habría sido de un valor aproximado de 2.2-2.4 puntos. Aunque parte de dicha baja pueda obedecer a cuestiones estacionales, consideramos bastante probable que haya existido una baja pequeña, pero real, entre ambos períodos.

Otra comparación válida es la de la tasa de pobreza del segundo semestre de 2016 con la tasa estimada para el último registro semestral, antes de que la publicación de los datos de la EPH fuera discontinuada.[3] De acuerdo a nuestras estimaciones, el valor registrado del segundo semestre de 2016 (30.3%) es semejante al del primer semestre de 2015 (30.5%).[4]

Luego de algunos años de reducción de la pobreza, a partir de la superación de la crisis de 2001/2, los indicadores de pobreza han entrado en una meseta en la que aún permanecen. De hecho, de acuerdo a nuestras estimaciones la pobreza hoy sería semejante a la del primer semestre de 2011 (30%), hace más de cinco años.

La Figura 2 ofrece un panorama más largo, lo cual requiere algunos supuestos sobre el “salto” entre la EPH puntual y la EPH continua en 2003. De acuerdo a estas estimaciones, el nivel actual de la pobreza estaría por debajo del de fines de la década del 90, y en valores comparables con los registrados a comienzos de esa década.

 

Figura 2: Tasa de pobreza en Argentina

Fuente: CEDLAS-UNLP.

 

Indigencia

La tasa de indigencia reportada por INDEC para el segundo semestre de 2016 es de 6.1%. De acuerdo a nuestras estimaciones ese valor es idéntico al calculado para 2015 con la misma metodología. La Figura 3 muestra la evolución de la tasa de indigencia desde 2003. Los progresos en reducir la indigencia están casi estancados desde el año 2008.

 

Figura 3: Tasa de indigencia en Argentina

Estimaciones semestrales

Fuente: CEDLAS-UNLP sobre la base de la EPH-INDEC.

Nota: El primer semestre de 2016 incluye sólo el segundo trimestre de ese año.

 

En resumen

La medición de la pobreza no es un ejercicio exacto, por lo que no es recomendable focalizarse en números específicos, sino en tendencias generales. En ese sentido, la evidencia disponible sugiere que los niveles actuales de indigencia y pobreza son semejantes a los de los últimos años: ni parece haber habido un fuerte aumento, ni hay signos, al menos todavía, de una baja significativa.

La tasa de reducción de la pobreza es ciertamente uno de los principales indicadores de éxito socioeconómico de un país. Debe celebrarse que Argentina vuelva a tener estadísticas de pobreza transparentes, lo que permitirá que el debate se traslade a cuestiones más profundas. Dejar de discutir cuánto es la pobreza nos va a dejar más tiempo para discutir cómo bajarla.

Tabla 1: Tasa de pobreza en Argentina

Estimaciones semestrales

Fuente: CEDLAS-UNLP.

Nota: El primer semestre de 2016 incluye solo el segundo trimestre de ese año.

 

Leonardo Gasparini y Leopoldo Tornarolli *

* CEDLAS – Universidad Nacional de La Plata y CONICET. Las opiniones de esta nota no comprometen a ninguna de estas instituciones. La nota reproduce material de un reciente boletín del CEDLAS. Para más información visitar http://cedlas.econo.unlp.edu.ar/esp/

[1] Es importante señalar que, además del cambio en la metodología de la medición de pobreza, hay otros aspectos que condicionan la comparabilidad de los datos de pobreza de 2016 con los del período 2007-2015. En particular, a partir del tercer trimestre de 2013 el INDEC comenzó a utilizar un nuevo diseño muestral y aplicó nuevas proyecciones poblacionales, aspectos ambos que están siendo revisados y evaluados por la nueva conducción del instituto. Los cálculos presentados en esta nota alivian los problemas de comparabilidad en la metodología de estimación de la pobreza y la indigencia, pero no contienen ajustes que resuelvan potenciales problemas en el diseño muestral y en las proyecciones poblacionales.

[2] Para el período 2007-2015 se utilizan los índices de precios elaborados por un grupo de ex técnicos del INDEC. Este indicador tomó diferentes nombres: Buenos Aires City, IPC Consumidor e IPC de Estudio GB.  Su elaboración se basa en las recomendaciones del Manual del IPC de la OIT (2004) y en la metodología utilizada hasta 2006 en la confección del IPC-GBA. Los resultados son semejantes si se utiliza el IPC de 9 provincias, propuesto por CIFRA. Los valores calculados en este informe están sujetos a revisión cuando se publique información actualizada sobre la evolución del IPC y otros insumos metodológicos.

[3] Desafortunadamente, es imposible realizar una estimación exacta del valor de la tasa de pobreza para el segundo semestre de 2015, debido a que los microdatos correspondientes a dicho período nunca fueron publicados. En base a información de fuentes secundarias (evolución del PBI, número de asalariados registrados en SIPA, tasas mensuales de inflación, etc.), consideramos que es probable que la tasa de pobreza en dicho semestre se haya ubicado algunas décimas por debajo de la registrada en el primer semestre del mismo año.

[4] Si bien existen sospechas sobre la credibilidad de los microdatos de la EPH antes de 2016, nosotros no encontramos indicios fuertes que sugieran que los ingresos familiares estén sustancialmente distorsionados.

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