Adiós Uribe

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Twitter: @juanf_vargas

La semana pasada y la anterior mis colegas Ana María Ibáñez y Ana María Arjona publicaron en este espacio su análisis sobre el comunicado del fin del conflicto entre el gobierno colombiano y las FARC, anunciado el pasado 23 de junio. Comparto sus argumentos y endoso tanto su entusiasmo como su llamado a afrontar con cautela los enormes retos que ahora surgen para que Colombia sea por fin un país sin guerra.

En esta entrada quiero llamar la atención sobre la reacción que el comunicado del fin del conflicto y la delación de armas causó en la oposición uribista.

Álvaro Uribe llegó al poder en el 2002 con una plataforma política que prometía eliminar a la guerrilla por la vía armada, luego de cuatro años de un proceso de paz con las FARC que fue un fiasco.

Uribe debilitó a las FARC como nadie lo había hecho, y el proceso actual no hubiera sido posible sin los golpes que su gobierno le dió a la guerrilla. Pero Uribe (y su partido, el Centro Democrático) tiene su ventaja comparativa electoral en la ‘mano dura’, en la solución militar. El fin del conflicto es el fin de la plataforma uribista. Es el fin de Uribe como figura mesiánica. Eso explica la reacción de Uribe y sus secuaces ante el anuncio del fin del conflicto. Por ejemplo:

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El caricaturista Matador, resumió en forma magistral el fin de la era Uribe:

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De forma menos elocuente que Matador esta entrada, una de mis primeras en Foco Económico, muestra (tal vez en forma premonitoria) por qué es este el caso.

El artículo que sustenta esta afirmaciones, escrito en coautoría con Leopoldo Fergusson, James Robinson y Ragnar Torvik, fue publicado en la edición del mes pasado del Economic Journal. Acá lo pueden leer.

 

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