Sobre el manejo microeconA?mico del endeudamiento con los organismos multilaterales de crA�dito

Estuve de paso por Buenos Aires y tuve la oportunidad de reunirme con algunos funcionarios del gobierno nacional. Siempre aprendo hablado con ellos, escuchando los problemas que enfrentan, y cA?mo piensan sus soluciones. Entre los temas sobre los que tuve el gusto de poder conversar, me interesA? mucho una pregunta sobre la que no habA�a pensado antes: A?CA?mo debe endeudarse el gobierno con los organismos internacionales de crA�dito? Primero pensA� que era simplemente una pregunta de carA?cter administrativo, pero luego entendA� que hacA�a al manejo microeconA?mico del endeudamiento. Profundizando la conversaciA?n, entendA� que el gobierno enfrenta un juego bastante interesante. DespuA�s de pensarlo un poco, tratA� de abordarlo de la siguiente manera.

Por un lado, dado un monto total de endeudamiento (existe una amplia literatura sobre el manejo de deuda a nivel macroeconA?mico que no discutirA� en esta entrada), por ejemplo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), digamos de 7 pesos, al gobierno no deberA�a importarle si el crA�dito lo toma el A?rea de educaciA?n o de seguridad. El dinero es fungible y si el gobierno quiere gastar, digamos, 10 pesos en cada una de estas A?reas y educaciA?n obtiene 7 pesos del BID, el gobierno solo tendrA�a que asegurar que se mantenga el plan de gasto inicial. Si en cambio es el A?rea de seguridad la que obtiene los 7 pesos del BID, mientras esto no cambie la asignaciA?n inicial planeada del gasto, deberA�a ser indistinto. Sin embargo, esto no siempre es asA�.

Supongamos primero que el gobierno puede mantener la asignaciA?n del gasto deseada independientemente de que A?rea financie sus partidas presupuestarias tomando un prA�stamo de algA?n organismo internacional de crA�dito (nuevamente, no entrarA� en discusiones agregadas sobre el financiamiento del gobierno aquA�). Resulta que dichos organismos no solo otorgan prA�stamos a los gobiernos, sino que terminan influenciando los programas e intervenciones que estos adoptan a travA�s de su asesoramiento y de la fijaciA?n de metas a cumplir asociadas a los crA�ditos que otorgan. De hecho, dado que los organismos pueden asesorar a muchos gobiernos sobre los mismos temas, a priori, puede resultar eficiente que provean este asesoramiento en lugar de que cada gobierno contrate a sus propios asesores externos (aunque obviamente, algunos gobiernos pueden preferir usar sus propios asesores ya que no pocas veces estos pueden asesorarlos mejor que los organismos internacionales).

Dado esto, A�deja de ser indistinto que A?rea toma el crA�dito pues los organismos internacionales son muy heterogA�neos en sus capacidades tA�cnicas sectoriales. Hay sectores que poseen un buen nivel de capital humano y, no casualmente, conocen la literatura relevante para poder asesorar a los gobiernos con los que trabajan. AdemA?s, cuando es posible, evalA?an rigurosamente las intervenciones que han financiado, de forma tal de aprender de las experiencias existentes y poder asA� asesorar mejor a los distintos paA�ses financiando intervenciones costo-efectivas. En cambio, otros sectores, estA?n muy rezagados en sus saberes y entenderes. Este hecho deberA�a hacer que un paA�s prefiera que sean solo las A?reas del gobierno cuyas contra-parte sean las unidades mA?s capacitadas de los organismos multilaterales las que financien sus intervenciones y programas; mA?s aA?n, considerando que hay lA�mites estrictos a los montos en los que cada paA�s puede endeudarse con cada una de estas organizaciones, las cuales prestan en condiciones favorables pues su objetivo es el de asistir a los paA�ses miembros en vA�as de desarrollo (recordemos que estas organizaciones, en A?ltima instancia, reciben su capital de los paA�ses miembros, y por tanto, de los ciudadanos que pagan sus impuestos).

Entonces, no solo es muy importante que los organismos internacionales tengan departamentos de investigaciA?n, sino que tambiA�n se haga investigaciA?n relevante y de alta calidad en las divisiones operativas (ver esta generic for fosamax entrada previa). De hecho, si los gobiernos aplicasen el criterio esbozado arriba al seleccionar quA� intervenciones asignar al financiamiento proveniente de los organismos internacionales, las divisiones rezagadas deberA�an mejorar mucho su nivel pues en caso contrario (con justa razA?n). De hecho, pensando en estos tA�rminos, veo un rol muy importante para la competencia sectorial entre organismos, e incluso, para el surgimiento A�de otras organizaciones acadA�micas que proveen de conocimiento a los hacedores de polA�ticas pA?blicas.

Por supuesto, el razonamiento anterior supone que el costo del crA�dito es el mismo entre sectores. Si hubiese diferencias en el costo diferencial entre los organismos multilaterales de crA�dito y el mercado por sector, ello deberA�a ser tomado en cuenta en el anA?lisis anterior. Esto podrA�a ser muy relevante en el caso de la financiaciA?n de proyectos de infraestructura de muy lenta maduraciA?n.

Ahora bien, volviendo al manejo del endeudamiento intra-gobierno, y asumiendo que el costo del crA�dito entre sectores no juega un rol importante, se da el caso que si un sector del gobierno, al recibir el asesoramiento de un organismo internacional implementa programas mA?s costo-efectivos que los que implementarA�a sin ese input, es A?ptimo permitirle gastar mA?s pues lo harA? mejor desde el punto de vista social. Pero, y aquA� es donde aparece una dificultad polA�tica interesante, las otras A?reas del gobierno podrA�an interpretar esto como el simple resultado de obtener financiamiento externo, y entonces pujar por obtener el mismo, aun cuando los programas adicionales que lograran financiar no fuesen incluso efectivos. Concluyo entonces que puede haber un rol importante para coordinar centralizadamente el manejo de la relaciA?n bilateral entre un gobierno y los organismos internacionales de crA�dito. Por supuesto, esto debe realizarse cuidadosamente pues siempre hay trade-offs significativos entre centralizar y descentralizar las decisiones de gasto. En el caso argentino, por ejemplo, el jefe de gabinete y su equipo tienen un rol clave en el armado del presupuesto nacional y en la relaciA?n de los distintos ministerios con los organismos multilaterales, lo cual puede ser positivo.

En este punto, recibA� otra pregunta interesante. A?CA?mo hace la unidad centralizada de un gobierno para decidir cuA?les A?reas toman deuda con los organismos multilaterales y cuA?les no? En otras palabras, como conocer A�ex-ante quA� A�sectores se beneficiaran mA?s que otros. No me preguntaban cA?mo calcular el costo-beneficio de cada intervenciA?n o programa, algo que en teorA�a es mucho mA?s fA?cil de hacer que en la prA?ctica, sino cA?mo saber con quA� unidades de los organismos multilaterales interactuar. Es decir, A?CA?mo predecir donde estA?n las ganancias potenciales en la relaciA?n bilateral entre los gobiernos y los organismos internacionales de crA�dito? Si bien los rankings son siempre imperfectos, se me ocurriA? que quizA?s se pudiesen ordenar estas unidades de la misma forma en que los departamentos de economA�a o las universidades son ordenados en funciA?n de su a�?calidad observablea�?. Esto tambiA�n les deberA�a servir a los gobiernos de los paA�ses desarrollados cuando deciden su ayuda internacional (aunque estos gobiernos tambiA�n deberA�an evaluar como manejan su ayuda directa, ya que muchas veces lo hacen de forma deplorable). Por supuesto, esto solo hace la diseminaciA?n de la informaciA?n y quizA?s ni siquiera fuese necesario si los gobiernos realmente estuviesen interesados en ella.

Finalmente, pensA� que nunca me gustaron mucho los rankings. Siempre son imperfectos, aunque en este caso, creo que un ranking elaborado razonablemente le permitirA? a los gobiernos cumplir al menos con el mandato hipocrA?tico: a�?Ante todo, no hagas daA�oa�?.