El dA�a que el general Villalobos se subiA? por el chorro

La muerte de Eduardo Lara fue una muerte cruel, inaceptable y, sobre todo, evitable, que deja en evidencia que muchas cosas andan mal en nuestra convivencia. La lista es larga, la desigualdad crA?nica, la mala calidad de la educaciA?n, la polA�tica y la justicia, entre otras. Sin embargo, frente a hechos como el incendio de dos edificios patrimoniales y la muerte de Eduardo Lara, lo mA?s grave fue a��una vez mA?sa�� la incapacidad de la policA�a para asegurar el orden pA?blico, frente a la acciA?n violenta de delincuentes y extremistas.

Resulta inaceptable que el Gobierno acoja la tesis de que el caso de Rodrigo AvilA�s, es decir, el actuar abusivo de un funcionario y sus consecuencias, haya inhibido a los policA�as.

Al general Director de Carabineros, Bruno Villalobos, pueden no gustarle las crA�ticas, pero lo cierto es que hace ya demasiado tiempo que a��en cada manifestaciA?n pA?blicaa�� los ciudadanos somos testigos de la incompetencia de los uniformados para controlar a un puA�ado de jA?venes delincuentes, encapuchados o a cara descubierta.

La declaraciA?n pA?blica del general Villalobos frente a lo ocurrido es, por decir lo menos, inconcebible. En dos lA�neas lamenta la muerte de Eduardo Lara y, luego, lanza una diatriba impropia de su rango. No solo no acepta responsabilidad alguna en lo ocurrido a��en este y otros desbordes violentosa�� sino que, ademA?s, reclama a las familias chilenas que a�?no ejercen su rol de autoridad para frenar a estos individuos que le perdieron el respeto a la vidaa�?.

OjalA? bastara con la autoridad de los padres para terminar con la delincuencia y los crA�menes, como pretende el general. Si asA� fuera, A?la sociedad no necesitarA�a ningA?n vigilante! Tampoco tribunales de justicia ni cA?rceles. La razA?n de ser de los guardianes radica justamente en esa carencia estructural de las comunidades humanas. La razA?n de ser de Carabineros es proteger a la sociedad precisamente cuando fallan los controles primarios como la familia, la escuela, la iglesia u otros grupos intermedios. La existencia de operaciones represivas, la intervenciA?n del sistema policial y penal, solo se justifica como A?ltima instancia. Que la mA?xima autoridad de Carabineros no comprenda cuA?ndo y por quA� se requiere el ejercicio policial, resulta perturbador.

En su dA�a de furia, el general no solo increpA? a las familias, tambiA�n a las autoridades, subrayando que a�?los antecedentes e informesa�? fueron entregados oportunamente a todos los actores que correspondA�a. Con seguridad, en los hechos del 21 de mayo hay mA?ltiples errores y responsables. Pero uno de ellos a��probablemente el mA?s relevantea�� es el alto mando de Carabineros. Y eso es lo que el general Bruno Villalobos insiste en escabullir.

En los A?ltimos 20 aA�os, la instituciA?n aumentA? sus recursos de manera sideral a��hoy es mA?s del doble que hace una dA�cadaa�� y los resultados no estA?n a la altura de tamaA�a inversiA?n. actoplus purchase

AsA� lo hicieron ver los parlamentarios a��de todos los partidosa�� cuando se discutiA? el presupuesto para este aA�o, que una vez mA?s tuvo un incremento significativo en comparaciA?n con otras A?reas. No se ven resultados y tampoco se sabe cA?mo se gastan los recursos asignados. Por lo tanto, es muy difA�cil evaluar si estA?n usando los mecanismos adecuados para proteger a los ciudadanos de los delincuentes cuyos padres no pudieron controlar.

MA?s que una declaraciA?n enfurecida, el general le debe una explicaciA?n al paA�s en torno al actuar de sus fuerzas. En cada jornada de protesta, y tal como ocurriA? esta vez en ValparaA�so, los periodistas captan a numerosas personas disfrazA?ndose para ocultar su identidad, lanzando piedras y molotov a los carros policiales, saqueando y destruyendo la propiedad pA?blica y privada. La ciudadanA�a necesita que el general explique por quA� los periodistas pueden descubrirlos y mostrarlos en sus medios, y la policA�a no logra controlar la violencia, ni detener a los que delinquen.

En su dA�a de furia, el general no solo increpA? a las familias, tambiA�n a las autoridades, subrayando que a�?los antecedentes e informesa�? fueron entregados oportunamente a todos los actores que correspondA�a. Con seguridad, en los hechos del 21 de mayo hay mA?ltiples errores y responsables. Pero uno de ellos a��probablemente el mA?s relevantea�� es el alto mando de Carabineros. Y eso es lo que el general Bruno Villalobos insiste en escabullir.

Hay quienes piensan que Carabineros deja hacer y fomenta el clima de violencia. Quiero creer que eso no es efectivo. Prefiero pensar que no cumplen bien con sus tareas, que falta trabajo de inteligencia, que no realizan los controles previos que se requieren, que no detienen a quienes cometen los delitos porque optan de manera equivocada por las barridas generales y violentas, que no conducen a nada. Prueba de ello es que rara vez los detenidos son procesados y juzgados. Simplemente porque no hay pruebas contra ellos. Porque los arrestados rara vez son los que estA?n cometiendo los delitos que vemos en la televisiA?n. Porque son los apresados al voleo.

Llevamos meses discutiendo sobre el control preventivo de identidad. Algunos podrA�an pensar que no existen las herramientas necesarias para actuar antes de que se desate la violencia en las calles. No es asA�. El artA�culo 85 del CA?digo Procesal Penal permite a los policA�as a��sin orden previa de ningA?n fiscala�� solicitar la identificaciA?n y registrar las vestimentas y equipajes de cualquier persona cuando existen indicios de que se ha cometido o se intenta cometer un delito, incluso una falta. MA?s aA?n, el cA?digo establece claramente que se puede exigir la identificaciA?n de quien se encapuche para ocultar o disimular su identidad.

El general Villalobos pretende defender a sus hombres recordA?ndonos que son ellos quienes ponen a�?el pecho a las piedras, las balas, los fierrosa�?. Es verdad, y la ciudadanA�a los valora ampliamente por ello. Lamentar que asA� sea es como si los militares se quejaran cuando tienen que ir a la guerra. A?Esa es la profesiA?n que eligieron, la tarea que libremente decidieron cumplir! Y, por tratarse de un quehacer sensible y riesgoso, la sociedad les otorga un trato especial.

Sin duda que la labor policial merece ser valorada y reconocida. El paA�s entero se conmueve cuando uno de ellos pierde la vida cumpliendo su deber. Las crA�ticas no apuntan al carabinero que estA? en la calle sino a quienes deben diseA�ar estrategias acertadas para mantener el orden pA?blico, respetando los derechos de cada ciudadano, las normas democrA?ticas y, tambiA�n, la integridad de los uniformados.

La muerte de Eduardo Lara no puede olvidarse en un par de dA�as. Fue muy grave. Es indispensable aclarar lo ocurrido y juzgar a los responsables. El Gobierno, por su parte, debiera pedirle cuentas al general Director de Carabineros en vez de justificar los errores policiales con el caso AvilA�s.

Paralelamente, serA�a bueno imaginar una a�?ley Laraa�? que transparente cA?mo se utilizan los recursos de Carabineros, cuA?les son las prioridades, cA?mo se capacitan sus funcionarios, cuA?l es la planificaciA?n a mediano plazo y cA?mo se miden sus resultados. Algunos dirA?n que dicha informaciA?n obstaculizarA�a una labor eficaz. Por ahora, no hay transparencia ni tampoco eficiencia. Por lo demA?s, en las democracias avanzadas a��que tanto nos gusta admirara��, las policA�as tambiA�n estA?n expuestas al escrutinio pA?blico. Debiera saberlo, el general.