La violencia escolar no es gratuita

Blog basado en a�?Bullying among Adolescents: The Role of Cognitive and Non-Cognitive Skillsa�? (Disponible: http://www.nber.org/papers/w21631)

Para millones de niA�os y jA?venes en AmA�rica Latina la experiencia de asistir al colegio no es grata. Y no por las falencias en materia de infraestructura fA�sica (establecimientos sin condiciones bA?sicas para educar) o de capital humano (maestros sin los conocimientos bA?sicos para educar) propias del subdesarrollo. La des-utilidad a la que nos referimos proviene de una forma de violencia muy comA?n en las escuelas del mundo: el bullying.

La psicologA�a define a vA�ctimas de este tipo de violencia como personas que se ven expuestas en forma repetida al daA�o o incomodidad provocado por otros intencionalmente. El acoso puede comprender el contacto violento, insultos, comunicaciA?n de informaciA?n privada o incorrecta, junto a otros gestos desagradables como la exclusiA?n de un grupo (Olweus, 1997). Este fenA?meno de comportamiento surge en ambientes sociales caracterizados por la existencia de un desequilibrio de poder entre individuos con caracterA�sticas muy diversas, sumada a la necesidad de demostrar superioridad entre pares (Faris y Felmlee, 2011).

AsA�, la sala de clases representa un caldo de cultivo ideal para el brote del daA�ino germen y AmA�rica Latina parece ser particularmente a�?productivaa�? en la materia. Los datos del Estudio Regional Explicativo y Comparativo (SERCE) de la UNESCO sugieren que mA?s de la mitad de los estudiantes de sexto grado de primaria en la regiA?n han sido vA�ctimas del bullying, siendo el fenA?meno particularmente comA?n en Colombia, Costa Rica, Argentina, Ecuador, PanamA? y RepA?blica Dominicana (RomA?n y Murillo, 2011) (A modo de referencia, un 26% de los estudiantes de primaria en paA�ses de la OCDE reportan haber sido vA�ctimas de matonaje).

Pero, A?quA� motiva el bullying escolar? A?QuA� tipo de caracterA�sticas aumentan la probabilidad de ser vA�ctima de esa forma de violencia? Responder tales preguntas no es tarea fA?cil, sobre todo dadas las dificultades empA�ricas de identificar interacciones sociales, sus causas e impacto (Eriksen et al.A� 2012, 2014). Sin embargo, en un reciente estudio que examina datos de un paA�s con altas tasas de victimizaciA?n en materia de violencia escolar (incluso mayores a las de AmA�rica Latina), tratamos de contribuir en la materia.

Bullying en Corea

En Sarzosa y UrzA?a (2015), utilizamos datos longitudinales de Corea del Sur para estudiar las causas y consecuencias del bullying escolar.

El tema es considerado prioritario para las polA�ticas pA?blicas en el paA�s asiA?tico. AllA�, los suicidios y el bullying van de la mano: cada dA�a, un joven en edad escolarA� comete suicidio, siendo esta la principal causa de muerte en el paA�s entre individuos de 15 a 24 aA�os de edad. La extrema competencia acadA�mica, resultado de la alta importancia que la sociedad le otorga a la educaciA?n, que a su vez hace que las notas del colegio sean extremadamente importantes, ha sido identificada como una de las causales de este fenA?meno.A� De hecho, los hogares de Corea del Sur gastan anualmente el 0.8% del PIB de su bolsillo en educaciA?n (mA?s del doble del promedio OCDE), y los institutos post-colegio o hagwon sonA� cada vez mA?s populares.

Este ambiente ultra competitivo de alta presiA?n ha forjado un clima de agresiA?n que frecuentemente gatilla violencia fA�sica y emocional. Este es el factor subyacente tras el alto nA?mero de estudiantes que informan haber sido vA�ctimas de violencia escolar cada aA�o (mA?s de 77 mil en 2013). De hecho, el problema es tan predominante en Corea que en un esfuerzo para reducir este comportamiento, el Gobierno instalA? 100 mil cA?maras de circuito cerrado en los colegios en 2012, y desde 2013, las empresas privadas de seguros han estado ofreciendo pA?lizas que cubren el matonaje.

Pero volvamos a la pregunta que nos motiva: A?quA� tipo de caracterA�sticas aumentan la probabilidad de ser vA�ctima de esa forma de violencia escolar? Examinando la informaciA?n longitudinal para adolescentes de Corea del Sur y en base a un marco conceptual que define al bullying como un fenA?meno endA?geno, documentamos el importante rol de las habilidades sobre la probabilidad de ser vA�ctima. En particular, encontramos que el aumento de una desviaciA?n estA?ndar en las habilidades socio-emocionales (asociadas a autoestima, auto-estigmatizaciA?n, independencia, agresividad, enojo, auto control) reduce la probabilidad de ser objeto de bullying en 37% (ver Tabla 7 de Sarzosa y UzA?a, 2015).

AdemA?s, nuestros resultados indican que las habilidades cognitivas no tienen un efecto significativo en la probabilidad de ser vA�ctima de este comportamiento. Evidencia adicional encontrada en Sarzosa (2015) sugiere que la heterogeneidad en habilidades socio-emocionales dentro de la sala de clase tambiA�n incita a la victimizaciA?n (ver post relacionado). Los resultados tambiA�n indican que la disponibilidad de proveedores de violencia en cada sala de clases importa. De hecho, no solamente el nA?mero de victimarios en el salA?n aumenta la victimizaciA?n, sino tambiA�n la concentraciA?n de estudiantes en la sala de clases que viene de familias con problemas de violencia.

El bullying no es gratis

A?Y los efectos de largo plazo? Los resultados alarman. Ser vA�ctima a los 15 aA�os aumenta la incidencia de enfermedades mentales varios aA�os despuA�s de la agresiA?n, incrementando los niveles de estrA�s y depresiA?n. A�En particular, los resultados indican que haber sido vA�ctima de bullying a los 15 provoca un aumento en la incidencia de enfermedades en aproximadamente 75% tres aA�os mA?s tarde. De la misma manera, la incidencia de problemas de salud mental aumenta significativamente entre aquellos a�?tratadosa�?. En relaciA?n a las medidas de estrA�s, encontramos que haber sido vA�ctima aumenta el estrA�s causado por las amistades en 20% de una desviaciA?n estA?ndar y el estrA�s causado por la relaciA?n con los padres en 15% de una desviaciA?n estA?ndar. Y para quienes al momento de ser victimizados poseA�an bajos niveles de habilidades socio-emocionales, el daA�o es aun mayor. La figura 15 de Sarzosa y UrzA?a (2015), ilustra estos puntos.

Figure Bullying

Los resultados ademA?s sugieren que no solo las vA�ctimas de la violencia son afectados en el mediano plazo. Los victimarios tambiA�n tienden a mostrar peores estadA�sticas en el A?mbito de la salud mental aA�os despuA�s del evento de bullying.

Y en cuanto a factores que pueden proveer a los jA?venes de herramientas para mitigar los efectos de la violencia escolar, nuestros resultados muestran que no solo los colegios pueden actuar para reducir la incidencia del bullying, toda vez que el rol de las familias tambiA�n es importante. Identificamos que el control y calidad parental, medidos a partir de cuan probable es que los padres sepan dA?nde estA?n sus hijos, con quiA�n estA?n y cuA?nto tiempo van a estar ahA�, entre otras dimensiones; determinan la probabilidad de ser vA�ctima de esa forma de violencia y, consecuentemente, sus efectos.A� Esto es consistente con la literatura que documenta el rol de la inversiA?n de los padres en la formaciA?n de habilidades y futuros resultados A�de los hijos (Cunha y Heckman, 2008).

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A partir de estos resultados, A?quA� podemos decir del bullying en AmA�rica Latina? Si bien no podemos extrapolar nuestras estimaciones, consideramos que los resultados son informativos acerca de las potenciales causas y costos de la violencia escolar en la regiA?n. De hecho, al notar la agresividad en nuestros paA�ses en las calles, transporte pA?blico, espacios pA?blicos, centros comerciales, estadios, etc., uno se pregunta si los latinoamericanos no estamos contaminando a nuestros hijos e hijas, y por ende, contribuyendo con los niveles de victimizaciA?n en las escuelas. A?No serA? que los altos niveles de violencia en AmA�rica Latina estA?n teniendo efectos de largo plazo, creando un ciclo de violencia intergeneracional?

Los esfuerzos en el mundo desarrollado para reducir la violencia escolar aA?n son ajenos a AmA�rica Latina, en donde el bullying, que va desde la violencia fA�sica hasta el uso de apodos, parece parte del folklore. Las experiencias internacionales en donde se educa a los observadores de la violencia para reprimirla, contrarrestando asA� un negativo fenA?meno social con otro positivo, y los documentados efectos del rol de habilidades socio-emocionales (tan comentadas, pero rara vez consideradas por las polA�ticas educacionales)A� pueden ser el camino a seguir en la regiA?n.

El desafA�o que implica reducir la violencia escolar es monumental. Esto requiere acciones multi-sectoriales, que van desde mejoras en educaciA?n (mejores protocolos y profesores educados para lidiar con el fenA?meno) hasta cambios en las polA�ticas de salud pA?blica (identificaciA?n de poblaciones de estudiantes con problemas de salud fA�sica y mental), pasando por mejoras en la ejecuciA?n de la protecciA?n social (apoyo a menores que sufren de violencia intrafamiliar). Lamentablemente, hasta el momento, AmA�rica Latina no ha impulsado este tipo de acciones coordinadas. Lo cierto es que la violencia escolar en AmA�rica Latina no es gratuita y sus costos demandan un cambio cultural urgente. El retorno social de actuar en la materia es gigantesco. El paA�s que seriamente se haga cargo del tema, verA? los frutos de sus acciones tanto en el corto, mediano y largo plazo.

 

Referencias

Cunha, F. y Heckman, J. J. (2008). Formulando, Identificando y Estimando la TecnologA�a de la FormaciA?n de Habilidades CognitivasA� No Cognitivas. Libro de Recursos Humanos, 43(4):738a��782.

Eriksen, T., Nielsen, H., y Simonsen, M. (2012). Efectos del bullying en colegios de enseA�anza primaria. Documentos de Trabajo de EconomA�a. 16.

Eriksen, T. L. M., Nielsen, H. S., y Simonsen, M. (2014). Bullying en la escuela primaria. Journal of Human Ressources, 49(4):839a��71.

Faris, R. y Felmlee, D. (2011). Centralidad de la red de status de lucha y segregaciA?n por gA�nero en agresiA?n al mismo gA�nero y agresiA?n transversal de gA�nero. American Sociological Review, 76(1):48a��73.

Olweus, D. (1997). Problemas de bullying/victima en los colegios: hechos e intervenciA?n. European Journal of Psychology of Education, 12(4):495a��510.

RomA?n, M. yA� F. Murillo (2011). AmA�rica Latina: violencia entre estudiantes y desempeA�o escolar. Revista CEPAL , N. 104, Agosto 2011.

Sarzosa, M. (2015). Consecuencias DinA?micas del Bullying en AcumulaciA?n de Habilidades. Purdue University