La PosiciA?n de MA�xico en la Cadena Global de Valor

Las A?ltimas dA�cadas han mostrado un incremento significativo en el volumen de comercio internacional, asA� como una transformaciA?n en la naturaleza y la composiciA?n del intercambio transfronterizo de bienes. Las mejoras tecnolA?gicas y la continua liberalizaciA?n comercial han reducido los costos de transitar bienes intermedios, generando un proceso de fragmentaciA?n de la producciA?n a nivel global. En efecto, para aprovechar diferencias de salarios y productividades, las empresas globales han fragmentado el proceso productivo y ubicado cada una de sus etapas en distintas partes del mundo (Feenstra, 1998; Hummels et al., 2001; Fally, 2011; AntrA�s et al., 2012).

En este proceso, diversos motivos han hecho que MA�xico desempeA�ara un papel preponderante. Debido a su proximidad con los Estados Unidos, al bajo nivel de barreras arancelarias para comerciar con el resto de paA�ses de NorteamA�rica y a las ventajas comparativas que emanan de costos laborales relativamente bajos, MA�xico se ha encontrado en una posiciA?n privilegiada para insertarse en las redes internacionales de producciA?n.[1]

En este contexto surgen una serie de preguntas: (i) en quA� grado MA�xico se ha beneficiado del proceso de inserciA?n en las redes internacionales de producciA?n, y cuA?l ha sido su contribuciA?n real a las cadenas globales de valor? (ii) como ha diferido este proceso respecto al de otras economA�as que, como MA�xico, han liberalizado significativamente su comercio en los A?ltimos 20 aA�os y poseA�an costes laborales relativamente bajos (por ejemplo, China)? Las respuestas a estas preguntas poseen una relevancia significativa no sA?lo para evaluar la experiencia mexicana en el pasado, sino que tambiA�n podrA�an contribuir a mejorar el diseA�o de polA�ticas pA?blicas en el futuro.

Responder a estas preguntas genera una serie de desafA�os para medir la contribuciA?n de un paA�s a las cadenas globales de producciA?n que son inherentes al proceso mismo de fragmentaciA?n industrial. En un contexto en el que un mismo proceso productivo se lleva a cabo en distintas partes del mundo, las exportaciones suelen poseer un alto contenido de productos intermedios importados. Esto implica que, a pesar de haber exportado grandes volA?menes, un paA�s podrA�a no haber generado cantidades significativas de valor agregado ni, por tanto, haber contribuido de forma significativa a las cadenas globales de valor. En otras palabras, el volumen de exportaciones de un paA�s ya no refleja necesariamente su contribuciA?n a las cadenas globales de valor ni la medida en que su inserciA?n al comercio mundial contribuye a elevar su ingreso ni la riqueza de sus ciudadanos.

Utilizando la metodologA�a desarrollada por Chor y Manova (2014) para el caso de China, tomamos la matriz insumo-producto de MA�xico y construimos medidas que permiten identificar la posiciA?n de distintas industrias en las cadenas de producciA?n. Estas medidas pueden toman un valor que va de 1 a infinito, donde un valor mA?s cercano a 1 indica que la industria referida se ubica en una etapa de la cadena de producciA?n mA?s cercana al consumidor y un valor mA?s alejado corresponde a una industria cuyo producto debe todavA�a pasar por mA?s procesos para ser considerado un bien de uso final. Luego, habiendo construido estas medidas, procedimos a calcular la posiciA?n relativa promedio de las exportaciones e importaciones mexicanas en la cadena de producciA?n. La diferencia entre la posiciA?n de las exportaciones y la de las importaciones provee una aproximaciA?n al a�?nA?meroa�? de etapas que son efectivamente producidas en MA�xico o, dicho de otro modo, al rango de actividades productivas que generan ingreso en este paA�s. Si bien este rango no refleja exactamente el valor aA�adido domA�stico contenido en las exportaciones mexicanas, provee informaciA?n relevante acerca de la contribuciA?n de MA�xico a las cadenas globales de valor.

El resultado del ejercicio se muestra en la Figura 1, donde la lA�nea continua y la punteada reflejan la posiciA?n promedio de las exportaciones y las importaciones mexicanas, respectivamente, y la diferencia entre ellas indica el rango de actividades productivas que genera ingreso en MA�xico. El primer resultado que se observa es que la variaciA?n temporal en el nA?mero de etapas producidas en MA�xico se explica mayoritariamente por cambios en la posiciA?n relativa promedio de las exportaciones: mientras que la posiciA?n de las importaciones se mantiene relativamente estable a lo largo del perA�odo estudiado, la posiciA?n de las exportaciones dentro de la cadena productiva se modifica significativamente.

MA?s aA?n, a partir del comportamiento de las exportaciones pueden distinguirse claramente tres perA�odos. El primero, que comienza con la introducciA?n del NAFTA y finaliza en 2001, se caracteriza por un acercamiento de las exportaciones al consumidor final y el concomitante aumento en el rango de actividades producidas domA�sticamente. Este hecho sugiere que el NAFTA indujo a las empresas mexicanas a incrementar su contribuciA?n a las cadenas globales de valor y a ampliar el rango de actividades que generaban ingreso. El segundo perA�odo, que se origina con la entrada de China a la OrganizaciA?n Mundial del Comercio (OMC) y termina en 2008, se caracteriza por el patrA?n inverso, es decir, por una caA�da en el nA?mero de etapas producidas domA�sticamente. En este sentido, la evidencia sugiere que la inserciA?n de China en el comercio mundial redujo la aportaciA?n de la economA�a mexicana a la cadena global de valor. Finalmente, el tercer perA�odo que comienza en 2009 y continA?a hasta la actualidad, se caracteriza por una recuperaciA?n por parte de MA�xico del terreno perdido. Como veremos mA?s adelante, este comportamiento podrA�a estar relacionado con un mejor desempeA�o del sector automotriz asA� como con una reciente reasignaciA?n de recursos hacia etapas del proceso productivo en las que MA�xico posee una ventaja comparativa frente a la economA�a China.

Para comparar la experiencia mexicana con la de China, la Figura 2 mismos resultados que la Figura 1 luego de haberlos transformado para hacerlos comparables con los de A�Chor y Manova (2014).[2] A diferencia de MA�xico, China muestra un incremento casi ininterrumpido en el rango de actividades producidas domA�sticamente, lo que sugiere una aportaciA?n continuamente creciente a las cadenas globales de valor. Asimismo, mientras que en MA�xico la variaciA?n en el rango de actividades producidas domA�sticamente se explica mayoritariamente por el comportamiento de las exportaciones, en China esta variaciA?n se explica sobre todo por cambios en la posiciA?n de las importaciones: la apertura comercial parece haber inducido en China una sustituciA?n de bienes intermedios importados por producciA?n nacional. Si bien las razones exactas que explican este comportamiento son difA�ciles de conocer, es posible que este resultado estA� relacionado a una intensificaciA?n de los encadenamientos industriales en la economA�a China (Andreosso y Yue, 2004; A�Holz, 2011).

Finalmente, las Figuras 3 y 4 proveen informaciA?n sobre el cambio radical en el comportamiento de la economA�a mexicana en 2009, dando paso al tercer perA�odo a referenciado anteriormente. La Figura 3 muestra que una parte de este comportamiento puede atribuirse a un mejor desempeA�o del sector automotriz, lo que parece estar ligado a su vez a un incremento de la importancia relativa de las exportaciones de autos terminados respecto a la venta de autopartes en el exterior. Por otro lado, la Figura 4 sugiere que es justamente a partir de 2007 cuando las exportaciones de MA�xico parecen haber estado compitiendo en menor medida con las de China. Es decir, esta figura sugiere que el incremento en el rango de actividades producidas en 2009 parece haber respondido a una reasignaciA?n de recursos hacia etapas del proceso productivo en las cuales MA�xico mostraba una ventaja comparativa no A?nicamente frente a Estados Unidos sino tambiA�n frente a China y probablemente frente al resto del mundo. Confirmar esta hipA?tesis, y responder de esta manera a la pregunta sobre si la mencionada reasignaciA?n ha sido eficiente, forma parte de una de las principales metas de nuestra agenda de investigaciA?n futura.

figura 1 order vasotec 10mg figura2 figura3 figura4

 

 

Referencias

Andreossoa�?O’Callaghan, B., y A�Yue, G. (2004). a�?Intersectoral Linkages and Key Sectors in China, 1987a��1997.a�? Asian Economic Journal, 18(2), 165-183.

AntrA�s, P., Chor, D., Fally, T., and Hillberry, R. (2012). a�?Measuring the Upstreamness of Production and Trade Flows.a�? The American Economic Review, 102(3), 412-416.

Chor, D., Manova, K., and Yu, Z. (2014). a�?The Global Production Line Position of Chinese Firms,a�? Working Paper.

Fally, T. (2011). a�?On the Fragmentation of Production in the US.a�? Mimeo.

Feenstra, R. (1998). a�?Integration of Trade and Disintegration of Production in the Global Economya�?. The Journal of Economic Perspectives, 12 (4), 31-50.

Holz, C. A. (2011). a�?The unbalanced growth hypothesis and the role of the state: The case of China’s state-owned enterprises.a�? Journal of development economics, 96 (2), 220-238.

Hummels, D., Ishii, J., and Yi, K. M. (2001). a�?The Nature and Growth of Vertical Specialization in World Tradea�?. Journal of International Economics, 54 (1), 75-96.

Grossman, G. M., and Rossi-Hansberg, E. (2008). Trading Tasks: A Simple Theory of Offshoring. The American Economic Review, 98(5), 1978-1997.

Pierce, J. R., and Schott, P. K. (2012). a�?A concordance between ten-digit US Harmonized System codes and SIC/NAICS product classes and industries (No. 2012-15)a�?. Board of Governors of the Federal Reserve System (US).

 

[1] Al favorecer el desarrollo de sectores propensos a la fragmentaciA?n industrial, como el automovilA�stico o el de productos electrA?nicos, determinados programas de beneficios fiscales y comerciales tambiA�n promovieron la inserciA?n de MA�xico en las redes internacionales de producciA?n. El programa de maquiladoras es, por ejemplo, uno de estos programas.

[2] El cA?lculo realizado por Chor y Manova (2014) no contempla el mismo nA?mero de sectores que el cA?lculo que realizamos nosotros para el caso mexicano, por lo que procedimos a ajustar los datos mexicanos. Para ellos, se aplicA? un factor de expansiA?n a las medidas de posiciA?n relativa obtenidas con las tablas de insumo producto de MA�xico. Este factor aumenta proporcionalmente con la lejanA�a al consumidor, cumpliendo las siguientes dos condiciones: (i) el valor de la medida correspondiente a la industria mA?s cercana A�al consumidor coincidA�a para los casos Chino y Mexicano y (ii) el valor de la medida coincidA�a para la industria mA?s lejana que, al mismo tiempo, figuraba en ambas muestras, a�?industria de metales no ferrosos.a�?