Douglass C. North

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Leí por primera vez un trabajo de Douglass North cuando todavía era un estudiante de grado en Argentina: su artículo con Barry Weingast sobre la Glorious Revolution. El artículo es muchísimo más que una provocativa explicación de un evento histórico. Bien leído se encontrará allí una teoría del cambio institucional como una forma de resolver problemas de credibilidad. Quien concentra mucho poder político dispone de la capacidad de coacción y, por lo tanto, no se puede comprometer de forma creíble a honrar su parte de un acuerdo. La solución es una reforma institucional que balancee el poder político.

Conocí a Douglass North en Washington University in St. Louis, ya como estudiante de doctorado. Siempre cuento con muchísimo orgullo que fui ayudante de cátedra de su curso Theory of Property Rights. Aunque mi esposa siempre me recuerda que fui su último ayudante: “Pobre hombre, después de soportarte por 3 años, finalmente, decidió retirarse”. Estoy seguro que Doug hubiera asentido con una sonrisa. Pocos conocen que tenía un excelente sentido del humor y poca afección por la corrección política. En sus clases siempre hacía muchas preguntas a los estudiantes, quienes, al principio, se mostraban sumamente estresados. Toda la tensión se esfumaba en pocos minutos cuando Doug salvaba a un desconcertado alumno: “Piense. Si tiene una respuesta, diga algo. De lo contrario, elija a otra persona y pídale que responda por usted. Dudo que yo recuerde su nombre.”

Tuve el privilegio de escuchar sus clases y discutir con él sobre instituciones y cambio institucional. Como bien dice John Wallis: “Las preguntas que North se está haciendo hoy, serán las agendas de investigación dentro de 20 años”. Mi impresión es que había dos temas que permanentemente ocupaban sus pensamientos y sobre los que sus ideas seguían evolucionando.

Mi sensación es que North nunca se sintió completamente satisfecho con su teoría del cambio institucional. Comenzó con una visión Coasiana pura, es decir, sin costos de transacción. Si las instituciones vigentes impedían lograr un resultado eficiente, los grupos sociales iban a negociar un cambio institucional. Imagino que abandonó este enfoque porque no le permitía explicar la persistencia de instituciones ineficientes. En Structure and Change in Economic History exploró una perspectiva Coasiana con costos de transacción. Las instituciones eran relevantes para el desarrollo económico porque reducían los costos de transacción a los agentes económicos. A su vez, la existencia de costos de transacción en el mundo político explicaba la existencia y posible persistencia de instituciones ineficientes. En Institutions, Institutional Change and Economic Performance refinó este enfoque. Definió a las instituciones como las reglas del juego y, su rol fundamental, reducir la incertidumbre en las interacciones sociales.

Creo, sin embargo, que este enfoque no le alcanzaba para atacar las preguntas que realmente le interesaban por al menos dos motivos. En primer lugar, nunca quedaba del todo claro qué eran los costos de transacción. North hacía un esfuerzo enorme por definir y especificar los costos de transacción en cada caso histórico. En sus clases, por ejemplo, siempre ponía mucho énfasis en los costos de hacer cumplir los acuerdos. También dejaba entrever que esto no era suficiente. En segundo lugar, este enfoque no hacía justicia a su visión del desarrollo humano como un proceso dinámico y a sus ideas sobre dependencia temporal.

En su trabajo con John Wallis y Barry Weingast, Violence and Social Orders, sus ideas sobre cambio institucional siguieron evolucionando. El problema fundamental de toda sociedad es la violencia y existen dos mecanismos para restringirla. En lo que definieron como orden natural, una coalición de elites limita la competencia y utiliza las rentas monopólicas para amalgamar un acuerdo que reduce el conflicto. Esto es suficiente para evitar la anarquía, pero no para generar desarrollo económico sostenido. Por otro lado, en un orden abierto, la competencia y entrada a los mercados económicos y políticos son completamente libres. Esto reduce significativamente el conflicto y genera incentivos para el desarrollo, ya que no hay grupos con privilegios especiales que bloquean la entrada de innovadores. La transición desde un orden natural a un orden abierto no es sencilla y requiere de un conjunto de condiciones que deben ir madurando dentro de un orden natural. Por ejemplo, es necesario que dentro de las elites se produzca cierta igualación en sus privilegios. Pienso que North consideraba este marco analítico como un gran paso en la dirección correcta. Aunque su pensamiento seguía evolucionando, especialmente sobre las condiciones conducentes a la transición hacia un orden abierto. También se preguntaba si un orden abierto podía sufrir una regresión hacia un orden natural.

El segundo tema sobre el que North pensaba continuamente es la formación de creencias. Creo que nunca pudo terminar de integrar todas las ideas que tenía sobre este punto. Esto no significa que no las consideraba claves. De hecho, dedicaba mucho tiempo de sus clases a estos temas. Estas son algunas de las reflexiones que recuerdo. Las personas tienen una estructura de creencias que utilizan para pensar y entender la realidad. No sabemos muy bien qué determina esta estructura y cómo cambia en el tiempo. Las instituciones informales están fuertemente atadas a estas estructuras de creencias. La realidad evoluciona a una velocidad más alta que nuestra capacidad para comprenderla plenamente. Como consecuencia, siempre tenemos una comprensión bastante limitada de la realidad. Deberíamos tener esto en cuenta cuando proponemos reformas. Las creencias están en el centro del proceso de cambio institucional. Las instituciones vigentes producen ciertos resultados sociales. Cuando las circunstancias ayudan, estos resultados afectan las creencias y estos cambios desatan reformas institucionales.

Douglass C. North merece estar entre los grandes economistas de todos los tiempos. Se animó a atacar preguntas fundamentales, desarrolló un marco analítico para empezar a responderlas y nos dejó pistas invaluables para seguir mejorando las respuestas. Profesor North, QEPD.

Bibliografía

North, Douglass C. and Barry Weingast (1989). Constitutions and Commitment: The Evolution of Institutional Governing Public Choice in Seventeenth-Century England. The Journal of Economic History, Vol. 49, No. 4, pp. 803-832.

North, Douglass C. (1982). Structure and Change in Economic History. Norton & Company Press.

North, Douglass C. (1990). Institutions, Institutional Change and Economic Performance.  Cambridge University Press.

North, Douglass C., John Wallis and Barry Weingast (2009). Violence and Social Orders: A Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History. Cambridge University Press.

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