Observatorio anticorrupción y sociedad civil

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Los casos que impactaron al país en el último año ofrecen una oportunidad única para fortalecer nuestras instituciones políticas y económicas. Así lo entendió la Presidenta Bachelet cuando, a comienzos de marzo, convocó al Consejo Asesor Presidencial contra los Conflictos de Interés, el Tráfico de Influencias y la Corrupción, que tuve el honor de presidir.

Hace seis meses entregamos a la Presidenta un informe con 236 medidas para mejorar nuestra democracia. Agrupadas en cinco capítulos, cubriendo 21 áreas temáticas, se trata de una agenda ambiciosa que entiende la corrupción, el tráfico de influencias y los conflictos de interés como síntomas cuyas causas profundas son debilidades institucionales que deben y pueden ser corregidas.

Varias de esas medidas se han ido materializando en proyectos de ley, y muchas otras están siendo tramitadas en el Congreso. El liderazgo de la Presidenta ha sido clave. La dedicación especial que han puesto las comisiones del Congreso y autoridades parlamentarias, como el presidente del Senado y el presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, también merecen ser destacadas. Son más de 20 iniciativas legislativas y otras tantas iniciativas administrativas las que constituyen este empeño, el mayor esfuerzo de modernización del Estado en varias décadas.

Sociedad Civil

La experiencia internacional sugiere que estas reformas sólo suceden en tiempos de crisis. Sin embargo, no es cierto que toda crisis lleve a reformas. Si se aprovecha o deja pasar una oportunidad como esta depende, en gran medida, del rol que juegue la sociedad civil. A través de sus organizaciones, sus dirigencias y sus líderes de opinión, la ciudadanía tiene un rol clave para transformar esta crisis de confianza en una oportunidad para fortalecer nuestra democracia.

Para que esto suceda se debe contar con una ciudadanía con capacidad de asombro, bien informada y que participa activamente en el proceso de mejoras.

Si no hay capacidad de asombro, no hay reformas, como hemos visto en algunos países de la región. En Chile, no hemos perdido la capacidad de sorprendernos y espantarnos frente a los casos que hemos conocido durante el último año. Quienes afirman que reaccionamos en exceso se equivocan, la capacidad de indignarnos que seguimos teniendo nos permite ser optimistas respecto del futuro.

También es clave una población bien informada. Sin información veraz, oportuna y de fácil acceso es muy difícil que las organizaciones sociales y la ciudadanía puedan ejercer el rol fundamental que les compete en este proceso de reformas. Especialmente cuando hay más de 30 iniciativas, legales y administrativas que conforman la agenda de probidad del gobierno.

Es aquí donde entra el Observatorio Anticorrupción que se inauguró el viernes de esta semana.

Observatorio Anticorrupción

El Observatorio es una iniciativa independiente, desarrollada en conjunto por Espacio Público y Ciudadano Inteligente, que nace para dar seguimiento a cómo se están ingresando, tramitando y aprobando los proyectos de ley y las medidas para materializar las propuestas emanadas del consejo que presidí, todo con el objetivo de hacer de Chile un país más transparente y democrático.

El Observatorio permitirá a la ciudadanía seguir con atención los avances en cada una de las áreas de la agenda de probidad. Quienes quieran opinar ahora podrán indagar fácilmente. Quienes quieran saber cómo avanza un tema específico, tendrán la posibilidad, semana a semana, de supervisar lo que sucede. Quienes quieran organizarse en torno a una reforma en particular, podrán desde ahora hacerlo sin mayores problemas.

Lo que hasta ayer era una tarea titánica que requería tener observadores en cada una de las comisiones del Senado y la Cámara de Diputados ahora, gracias al Observatorio Anticorrupción, pasará a ser una tarea perfectamente abordable.

Dieciséis organizaciones de la sociedad civil, en una declaración que tuvo menos cobertura de la que merecía, llamaron recientemente a aprobar las propuestas del consejo asesor, entre ellas Un Techo para Chile, Educación 2020, Greenpeace, Fundación para la Superación de la Pobreza, Fundación para la Confianza, Iguales y Avina. Estas organizaciones ahora pueden construir sus propios observatorios enfatizando los temas de la agenda de probidad más cercanos a sus intereses.

Mención especial merecen los medios de comunicación. Su rol denunciando hechos impresentables ha sido y sigue siendo importante. El Observatorio Anticorrupción facilitará que también jueguen un rol central, contribuyendo al proceso de fortalecimiento democrático.

Metodología

El Observatorio mostrará el grado de avance de cada una de las cinco áreas del informe del Consejo Asesor. La metodología utilizada mide, por un lado, la calidad de las iniciativas -es decir, si éstas cumplen con los objetivos de las propuestas del consejo- y, por otro lado, el grado de avance de éstas en su tramitación legislativa en el Congreso. De este modo, se puede distinguir entre una buena iniciativa que no avanza en el Congreso (bajo avance, nota media-alta) y una iniciativa que no apunta a los objetivos propuestos por el Consejo Asesor y que es aprobada rápidamente (alto avance, nota baja).

En esta primera etapa debiera ponerse la atención en la calidad de las iniciativas (las cuales se evalúan con notas entre 1 y 7), más que en el grado de avance (que se evalúa con porcentajes que van de 0 a 100). Esto, porque considerando que estamos recién a seis meses de la entrega del informe, hay muchas iniciativas que -por los tiempos propios y la naturaleza de la tramitación legislativa- no pueden avanzar más rápido, aun con todas las urgencias o prioridades que se les pongan.

Primeros resultados

La primera área presentada este viernes corresponde a Prevención de la Corrupción, que incluye los siguientes temas: Probidad y fortalecimiento de municipios, Reformas al sistema de Alta Dirección Pública (ADP), Reformas al sistema de compras públicas, Concesiones y gasto en defensa, Persecución y sanción penal de la corrupción, Transparencia y acceso a la información pública, Responsabilidad penal de las personas jurídicas, Prevención de corrupción en planificación territorial y Creación de un servicio de evaluación de las políticas públicas. Esta área tiene un 20% de avance y fue evaluada con una nota 3,1, pese a que hay temas en los que ha habido un importante avance, como el de reformas al sistema de Alta Dirección Pública (4,7) y el de Prevención de corrupción en planificación territorial (4,2).

Los temas con mejores notas son justamente los que ha impulsado el gobierno, pero hay algunos otros -como Probidad y fortalecimiento de municipios o Reformas al sistema de compras públicas, concesiones y gasto en defensa- que han encontrado resistencia en grupos de interés, por lo que ha sido más difícil avanzar en estos temas a sólo seis meses de presentado el informe.

La segunda área presentada este viernes corresponde a Regulación de los conflictos de interés, que incluye Puerta giratoria, inhabilidades e incompatibilidades entre los sectores público y privado, Declaraciones de patrimonio e intereses, Fideicomiso ciego y fideicomiso diversificado, y Lobby y gestión de intereses. Esta área tiene un 49% de avance y fue evaluada con una nota 4,4. El tema mejor evaluado son Declaraciones de patrimonio e intereses, con un 5,8.

Las evaluaciones de las restantes tres áreas -Financiamiento de la política y Confianza en los mercados, entre ellas- se presentarán el viernes 20 de noviembre.

Democracias que funcionan bien

Las democracias que funcionan bien tienen varias características en común. Cuentan con partidos políticos fuertes, enraizados en la sociedad y con una activa democracia interna; tienen gobiernos con la capacidad de formular y gestionar de manera eficaz políticas en beneficio del bien común y logran separar nítidamente los intereses privados. Es por eso que los ciudadanos confían en sus líderes políticos.

Los mercados desarrollados también tienen características comunes. Las empresas compiten, innovan y crean valor, ajustándose a estándares éticos rigurosos y exigentes. Las instituciones fiscalizadoras son ágiles ahí para perseguir conductas que atentan contra la confianza en el mercado, como el uso de información privilegiada, el tráfico de influencias y la colusión. Es por eso que los ciudadanos confían en sus líderes empresariales.

Hoy tenemos una oportunidad única para mejorar nuestras instituciones políticas y económicas de modo de poder abordar con éxito el desafío que significa pasar de ser un país de ingresos medios y desigual a uno de ingresos altos, desarrollado e inclusivo.

Nuestra capacidad de asombro combinada con la información seria, oportuna y accesible que dará el Observatorio Anticorrupción permitirán a la sociedad civil participar activamente en este proceso de reformas que abre la posibilidad de mejorar notablemente nuestra democracia. Evaluando, deliberando, reclamando, celebrando, haciendo sus propias propuestas y haciendo propias las propuestas de otros. Esa es la invitación que hicieron este viernes Espacio Público y Ciudadano Inteligente al inaugurar el Observatorio Anticorrupción.

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