Incidencia de la pobreza y crecimiento: 1994-2014

FacebookGoogle+TwitterPrintFriendlyEmailWhatsApp

En los últimos dos años la incidencia de la pobreza en Argentina quebró la tendencia descendiente de la década anterior al mismo tiempo que el ingreso per cápita cayó. Mirando los datos de los últimos veinte años vemos que el ingreso per cápita y la pobreza exhiben una fuerte correlación negativa.

En una nota reciente estimamos la incidencia de la pobreza en los hogares argentinos. Esta nota extiende el análisis a las personas y analiza su evolución. La metodología que empleamos para medir la pobreza es calcular la fracción de la población y de los hogares que tienen un ingreso menor al de la canasta básica (ver nota del 19 de julio).

El gráfico siguiente muestra la evolución del porcentaje de personas y de hogares bajo la línea de pobreza desde 1994. La series están construidas usando la encuesta permanente de hogares (EPH) puntual hasta 2003, la encuesta continua entre 2003 y 2007 y, a partir de 2007, utilizamos la EPH continua pero actualizamos el valor de la canasta básica con el índice de precios al consumidor de las provincias (ver Cosas que pasan para bajar la serie). Los números son muy similares si usamos el valor de la canasta básica calculado por FIEL (ver aquí).

IncidenciaPobreza

Los datos muestran que después del pico de la serie en 2002 la incidencia de la pobreza cae en forma continua hasta el primer semestre de 2013. A partir de entonces hay una tendencia levemente ascendente. Es notable observar como la incidencia de la pobreza se relaciona con la evolución del ingreso per cápita (línea continua negra en el gráfico medida en el eje secundario). La fuente de datos para el PIB es el proyecto ARKLEMS y la serie puede bajarse de aquí y los datos de población son de Naciones Unidas (aquí).

Las dos series están fuertemente correlacionadas (-0.78 para personas y -0.73 para hogares). Cuando hay caídas del ingreso como en 2002, 2009 y a partir de 2011 la incidencia de la pobreza sube. Las líneas punteadas horizontales indican el mínimo nivel de pobreza antes de la caída de la convertibilidad que ocurre el año en que el ingreso por persona llega a su pico. Comparando ambas variables con 2014 observamos que el ingreso per cápita es 16% más alto que en 1998 y la pobreza es más baja (está por debajo de la línea punteada).

La correlación negativa entre la incidencia de la pobreza y el ingreso medio no es casual. Cuanto más ingreso se genere en el país más hay para repartir. Si su distribución permanece constante todos se benefician y hay más gente que puede adquirir la canasta básica. En la última década esto se combina con el hecho que la distribución del ingreso se hizo más igualitaria.