El mercado laboral chileno: A?QuA� reformar?

purchase anafranil wikipedia

mercado laboralEn momentos en que se discute en el Congreso un proyecto de reforma laboral, es pertinente revisar dA?nde estA?n los principales problemas con la regulaciA?n laboral en Chile y hasta quA� punto estos se abordan en el proyecto. Para esto me basarA� en evaluaciones de instituciones internacionales, la experiencia reciente sobre el funcionamiento de los mercados de trabajo en el mundo y estudios previos del mercado laboral chileno.

De acuerdo a los estA?ndares de la OCDE, Chile tiene hoy un mercado laboral muy rA�gido. En particular, la legislaciA?n laboral sobre seguridad en el empleo favorece los trabajos de jornada completa y de carA?cter indefinido por sobre el empleo a plazo fijo y los contratos temporales. En economA�as donde un grupo importante de trabajadores estA? protegido con contratos permanentes, y con altas indemnizaciones por aA�os de servicio, los ajustes frente a shocks adversos terminan afectando principalmente a los trabajadores a plazo fijo y con contratos temporales, quienes corresponden principalmente a jA?venes, mujeres y personas con bajos niveles de calificaciA?n.

AdemA?s, en Chile existen restricciones al ajuste en las horas trabajadas por semana, a la distribuciA?n de horas por mes y a la reasignaciA?n del trabajo al interior de las empresas, las que terminan afectando la productividad y, en A?ltimo tA�rmino, limitando aumentos salariales e incrementando la brecha salarial entre trabajadores protegidos y el resto, particularmente aquellos que estA?n desempleados o no han iniciado su vida laboral.

De hecho, las tres A?ltimas versiones del reputado informe Going for Growth, de la OCDE, recomiendan reducir las altas indemnizaciones por aA�os de servicio para los trabajadores con jornada completa y contratos indefinidos, con el objetivo de aumentar la formalizaciA?n del mercado laboral, estimular la demanda por capacitaciA?n laboral e incrementar el empleo de mujeres, jA?venes y trabajadores con bajo nivel de calificaciA?n. Las indemnizaciones tienden a aislar a los trabajadores con contratos de carA?cter indefinido de las presiones en el mercado laboral, mientras el resto de los trabajadores sufre en forma desproporcionada los efectos de los ciclos econA?micos. Al mismo tiempo, su existencia fomenta los contratos precarios y obstaculiza los aumentos de productividad que Chile necesita. Sin embargo, un justo equilibrio para el paA�s requiere que la reducciA?n de las indemnizaciones por aA�os de servicio sea compensada con un subsidio de desempleo mA?s generoso y a todo evento, mejorando la cobertura y protecciA?n de los trabajadores a un menor costo en tA�rminos de eficiencia, particularmente en cuanto a la bA?squeda de empleos.

Estas polA�ticas no son inmateriales porque en el largo plazo solo los aumentos continuos de productividad permiten sostener altas tasas de crecimiento y, al mismo tiempo, los aumentos de la productividad del trabajo son los que permiten sostener aumentos en los salarios reales de los trabajadores.

En la misma direcciA?n, la regulaciA?n sobre duraciA?n de la jornada laboral semanal y restricciones a la jornada parcial terminan discriminando a las familias con hijos pequeA�os y a aquellas actividades cuya demanda no se distribuye uniformemente en la semana, como es el caso de las dinA?micas industrias del turismo y del esparcimiento.

Esto no es novedad y existe importante evidencia al respecto. Un reciente trabajo de los economistas Dante Contreras y Andrea Repetto destaca que no es sorprendente que el mercado laboral chileno tenga bajas tasas de empleo, bajos salarios y baja productividad, ya que la legislaciA?n impide adaptarse a los cambios y al dinamismo que requiere la economA�a de hoy, limitando, por ejemplo, las capacidades de las partes para negociar modificaciones a las condiciones laborales que beneficien a todos.

Igualmente, un salario mA�nimo que es una proporciA?n muy alta del salario medio, como el que rige en Chile hoy, termina afectando negativamente al empleo y, por ende, a las oportunidades de adquirir calificaciA?n e ingresos a travA�s de un trabajo a jA?venes, mujeres y trabajadores con un bajo nivel de calificaciA?n. Por supuesto, esto genera importantes efectos negativos en la pobreza y en la desigualdad. Es por esto que la OCDE y otras organizaciones multilaterales han recomendado hacer extensivo el salario mA�nimo reducido, que hoy existe para los menores de 18 aA�os, a los menores de 25 aA�os. Se puede argumentar que el salario mA�nimo provee un ingreso muy bajo como para alcanzar un nivel de vida digno.

Si bien este argumento es cierto, el Estado puede solucionar este problema asegurando un nivel de vida digno con subsidios al ingreso y no llevando el salario mA�nimo a niveles que terminen afectando el empleo. De hecho, la ComisiA?n de Trabajo y Equidad del aA�o 2006 hizo una propuesta en la direcciA?n de separar el problema de los bajos ingresos de los trabajadores del problema del bajo nivel del salario mA�nimo. Esta distinciA?n tambiA�n se tuvo en cuenta en el diseA�o y creaciA?n del ingreso A�tico familiar. En paralelo, los jA?venes con bajo nivel de capacitaciA?n se pueden beneficiar de un uso mA?s extensivo de contratos de aprendizaje que le permitan adquirir calificaciA?n para asA� aumentar su productividad y sus salarios de mercado. Una reforma mA?s fundamental, pero con efectos de mA?s largo plazo, consiste en fortalecer la educaciA?n tA�cnica profesional, la que se ha visto desplazada por el excesivo A�nfasis en la educaciA?n universitaria. En esto tambiA�n hay experiencias interesantes en Europa, especialmente en Alemania.

Con todo, cabe destacar que no solo en Chile hay problemas en el mercado laboral. Lo mismo ocurre en los paA�ses avanzados, lo que ha quedado en evidencia con el impresionante aumento en el desempleo que ha acompaA�ado al ciclo contractivo en paA�ses con mercados laborales rA�gidos (EspaA�a, Grecia, Portugal, Italia, Francia) vis-A�-vis el ajuste en paA�ses con mercados laborales mA?s flexibles (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido).

Por lo tanto, no es sorprendente que la experiencia actual y previa haya dejado importantes lecciones en estos paA�ses. En primer lugar, es importante reducir la dualidad entre trabajadores protegidos y trabajadores desprotegidos. En segundo lugar, los seguros de desempleo tienen un rol importante aunque deben tener una duraciA?n definida y mantenerse en niveles que no terminen afectando el proceso de busca de empleo. Tercero, los salarios mA�nimos tienen un rol que jugar, siempre y cuando no se fijen en un nivel demasiado alto que termine afectando el empleo de los trabajadores con bajo nivel de calificaciA?n y baja productividad, y siempre y cuando se usen polA�ticas efectivas para complementar los ingresos de las familias mA?s desprotegidas.

Finalmente, es clave que la negociaciA?n sea a nivel de empresas y no de ramas, debido a que los niveles de productividad del trabajo tienen una gran dispersiA?n entre empresas de la misma rama productiva, siendo por lo general la productividad mA?s baja en empresas pequeA�as y medianas, las que se ven negativamente afectadas con una negociaciA?n por rama (Bentolila, Dolado y Jimeno, 2012 y Drifill, 2013). A?CA?mo se compatibiliza el proyecto de reforma laboral en discusiA?n en el Congreso con la irrefutable evidencia nacional e internacional sobre funcionamiento de los mercados laborales? Es positivo que la reforma incluya en las materias de negociaciA?n pactos de adaptabilidad, como tambiA�n que se mantenga la negociaciA?n por empresa, y que se perfeccionen los sistemas de capacitaciA?n laboral y la regulaciA?n que les exige a las empresas con 20 o mA?s mujeres tener salas cuna financiadas por la empresa, lo que termina mermando el empleo femenino. TambiA�n son positivas las medidas para aumentar la cobertura del empleo femenino y el incentivo a una mayor contrataciA?n de mujeres a travA�s del sistema de Alta DirecciA?n PA?blica. Los problemas estA?n principalmente en los temas no abordados por el proyecto, en particular la ignorada dualidad del mercado laboral, con alta protecciA?n a los trabajadores con contratos indefinidos en desmedro de los trabajadores a plazo fijo o con contratos temporales. Tampoco se toca el problema de mejorar la empleabilidad de los jA?venes entre 18 y 25 aA�os a travA�s de una reducciA?n en su salario mA�nimo. De otra parte, el proyecto aumenta el poder de negociaciA?n pensando que esa es la forma de lograr un mayor aumento en los salarios y, en particular, le da a los sindicatos titularidad para negociar en desmedro de los grupos negociadores y restringiendo la extensiA?n de beneficios a los trabajadores no sindicalizados a un acuerdo entre el sindicato y el empleador. El proyecto de ley va incluso mA?s allA? y elimina el reemplazo de trabajadores en caso de huelga. Las dificultades, complicaciones y potenciales costos de estas propuestas fueron muy bien analizadas por el ex ministro del Trabajo RenA� CortA?zar en su exposiciA?n sobre la reforma en Icare. Es por eso que la legislaciA?n debiera mantener el derecho a reemplazar trabajadores en nuestro esquema en que la negociaciA?n se da a nivel de empresa. De hecho, la legislaciA?n vigente ya hace que esta prA?ctica sea muy poco frecuente. En una reforma laboral podemos pensar en tres grandes grupos que comparten beneficios y costos: (1) las empresas; (2) los trabajadores a tiempo completo con contratos indefinidos (quienes ya estA?n dentro del mercado), y (3) los trabajadores con contratos temporales, los desempleados y los jA?venes que aA?n no han entrado al mercado del trabajo (quienes miran desde fuera). La actual reforma laboral se mueve en la direcciA?n correcta en varios aspectos, pero falla en algunos elementos esenciales. Lo peor es que donde muchos ven una ayuda en la lucha del trabajador frente al empresario, en realidad se le estA?n dando beneficios al trabajador protegido a costa del trabajador que estA? fuera, lo que no contribuye a la igualdad de oportunidades.