La soportable levedad de la difamaciA?n cibernA�tica

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Supongamos que un periA?dico publica un artA�culo sobre una persona y esta lo considera difamatorio. Su recurso ante la ley es demandar al periA?dico por difamaciA?n, lo que eventualmente obligarA? A�a la redacciA?n a retractarse de sus afirmaciones falsas y compensar a esta persona por los daA�os causados. En la soluciA?n legal a la difamaciA?n hay dos supuestos implA�citos. El primeo es que cuando alguien hace una declaraciA?n falsa a una persona ocasionA?ndole un daA�o grave, la vA�ctima puede identificar ya sea a la persona que hizo la declaraciA?n o a otra persona responsable de que la primera lo haga. Por ejemplo, puede demandar al periA?dico y no al autor de la nota. El segundo supuesto es que al menos una de las personas identificadas como responsables tiene suficientes activos de forma tal que, en tA�rminos econA?micos, valga la pena hacer la demanda.

Hace unas dA�cadas atrA?s, en general, ambos supuestos se cumplA�an. El periodista que escribA�a un artA�culo difamatorio podrA�a no tener recursos suficientes como para que se justifique demandarlo, pero el periA?dico que publicA? el artA�culo si los poseA�a a?�y razonablemente podrA�a ser responsable de lo que imprime. Actualmente, esto ya no es cierto. Ahora, es posible acceder a Internet sin la necesidad de identificarse, y con un poco de conocimientos tA�cnicos es posible comunicarse de forma online a travA�s de intermediarios de tal manera que el mensaje no se pueda vincular al remitente, es decir en forma anA?nima. MA?s aA?n, una vez en lA�nea hay maneras de comunicarse con un gran nA?mero de personas a un costo cercano a cero. Y si se decide abandonar el anonimato y difamar a alguna persona bajo el nombre propio, el acceso a internet es tan barato que se encuentra disponible para personas sin suficientes activos a los que valga la pena demandar.

Se podrA�an establecer procedimientos bajo los cuales un proveedor de Internet sea requerido a descargar el material difamatorio. Pero esto no funciona para los posts en Usenet, los correos electrA?nicos masivos, las difamaciones alojadas en sitios webs reacios a hacer cumplir la leyes, o para difamadores dispuestos a tomarse el trabajo de alojar (host) sus pA?ginas web en varios servidores, cambiando de uno a otro segA?n sea necesario. La Ley de difamaciA?n resulta entonces de uso muy limitado para prevenir la difamaciA?n online.

Por supuesto, cuando uno se siente difamado, pude responder. Sin embargo, cabe preguntarse si vale la pena hacerlo. Mi visiA?n es que, en general, ello no se justifica. Si entendemos que la difamaciA?n cibernA�tica no tiene costo para el emisor de la misma a��a menos que sea un sitio con muy buena reputaciA?n-, debemos entender que tampoco tiene valor y por tanto puede ser ignorada. AdemA?s, si uno responde, corre el riesgo de ayudar a divulgar el contenido difamatorio. En general, las personas difamadas son mA?s conocidas que los difamadores cibernA�ticos. Por lo tanto, en general, Keep Calm and Carry On danazol price philippines : uno no debe sentir que debe defenderse de una acusaciA?n falsa (J.L. Borges). Ahora bien, si por alguna razA?n un ataque cibernA�tico ha logrado perjudicar a una persona, o esta encuentra interesante incentivar un debate, puede hacerlo. En ese caso, lo harA? persiguiendo su propio beneficio, y no haciA�ndole el juego a quien lo ha difamado.

 

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