Drogas Ilícitas: Es hora de discutir la forma de despenalizar

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40371_ilegal_“Tenemos la autoridad moral para pedir la revisión de las políticas en materia de drogas. Colombia ha demostrado tener un éxi
to relativo en la lucha contra este fenómeno a un costo muy alto. Pese a ello, no hemos conseguido acabar con un problema que ha mostrado una gran capacidad de adaptación a las formas en que lo hemos venido abordando”

Yesid Reyes, Ministro colombiano de Justicia.

¿Qué sabemos?

Desde hace muchos años, economistas del mundo académico han llamado la atención acerca de la conveniencia de la legalización de las drogas recreativas. Robert Barro, por ejemplo, argumenta que la prohibición incrementa los precios y estimula la actividad criminal, pero no tiene efectos significativos sobre el consumo. Adicionalmente, afirma que el costo de la prohibición en términos de la expansión de la población carcelaria y las tensiones entre Estados Unidos y otros países es inaceptable. En la misma dirección Becker, Murphy y Grossman argumentan que los incrementos en precios terminan elevando la proporción de mano de obra dedicada a negocios ilícitos.[1]

Desde la perspectiva de los países productores, Gaviria y Mejía presentan una revisión de los “éxitos y extravíos” de la política antidrogas en Colombia.  El aparente éxito de la lucha contra las drogas en Colombia esconde una gran cantidad de extravíos. Los costos directos e indirectos asociados a la política antidrogas y los pobres resultados de un análisis costo beneficio indican que las cosas pueden hacerse sustancialmente mejor.

En otros ámbitos, escritores, como Carlos Fuentes, expresidentes, como Zedillo y Cesar Gaviria; políticos en ejercicio, como Mujica y Santos, se han manifestado a favor de la despenalización.

El argumento básico es que la despenalización reduciría sensiblemente los costos de producción y distribución de manera que, dados los precios actuales, la oferta debería crecer considerablemente. Este aumento en la oferta debe reflejarse en una caída sustancial del precio al consumidor. La mezcla de mayor competencia y menores precios al consumidor pueden desvanecer las ganancias y reducir los recursos destinados a las actividades criminales relacionadas con el negocio. Por otro lado, si el negocio es legal puede ser fuente de impuestos que financien campañas de prevención de la drogadicción y atención a drogadictos.

¿Cómo despenalizar las drogas recreativas?

La perspectiva del país productor

La despenalización completa trae consigo una serie de riesgos que deben considerarse. En primer lugar, este mercado tiene una estructura oligopólica con altísimas barreras de entrada. En particular, dada la estructura actual del mercado, los nuevos competidores deben contar con algo similar a un ejército privado. En estas circunstancias la despenalización de producción y comercio resulta insuficiente para aumentar la competencia. Así, la legalización llevaría a una reducción menor de precios al consumidor y el aumento en las utilidades de las firmas productoras y distribuidoras sería monumental. Dado el carácter mafioso y el perfil violento de los productores y distribuidores que hoy controlan el negocio, este escenario es claramente indeseable.

Por otro lado, quienes cultivan coca buscan, en general, maximizar sus utilidades sin tener en cuenta las externalidades negativas que dichos cultivos generan en el medio ambiente. En particular, es bien sabido que estos cultivos han invadido parte de los parques naturales de los países productores.

Como siempre que se presentan fallas de mercado, si el gobierno no interviene en esta industria el bienestar general se ve negativamente afectado. Una opción es la nacionalización del negocio: Una empresa pública que dependa del gobierno nacional se encargaría del cultivo, procesamiento y la distribución al interior del país. Esta empresa debe garantizar que el mercado esté plenamente abastecido y que no haya cultivos en los parques nacionales.

Por supuesto, la tarea quedaría incompleta si en los países consumidores el gobierno no interviene en la importación y la distribución. Por esta razón, no es posible llevar a cabo este radical cambio de política si no hay un acuerdo global para cambiar la estrategia antidroga.

¿Es posible un cambio global en la estrategia antidroga?

La Comisión de Estupefacientes (CND) es un encuentro anual de países miembros de la ONU en el cual se discute acerca del sistema mundial de control de drogas. Recientemente, esta comisión se reunió en Viena para comenzar a planear cambios de política y diferentes propuestas para la sesión extraordinaria de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2016.

Uno de los puntos centrales de las discusiones es la necesidad de un cambio de estrategia en la lucha contra las drogas. La idea es dar prioridad a políticas basadas en la evidencia científica y abandonar estrategias cuya efectividad ha sido nula o muy reducida. En esta dirección, varios representantes de países de Latinoamérica propusieron una revisión profunda de la estrategia internacional contra las drogas para hacerla más eficiente. La delegación de Lituania, en nombre de la Unión Europea (UE) y el director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) también manifestaron su respaldo a políticas basadas en resultados científicos demostrables.

El consenso que parece emerger es que la política debe diseñarse para proteger la salud de la gente, garantizar el acceso a tratamientos médicos, respetar los derechos del individuo y detener las empresas criminales que explotan a los vulnerables y son fuente de corrupción.

No obstante, los representantes de algunos países insisten en una política represiva de cero tolerancia. Pakistán, China, Egipto, Irán y Rusia son algunos de los países en donde ésta es la posición del gobierno.  Infortunadamente, las posiciones son tan rígidas que las posibilidades de diálogo parecen escasas. La buena noticia es que ni la Unión Europea ni los Estados Unidos están en el club de amigos de la “tolerancia cero”.

 

[1] La lista es larga y mi espacio es limitado pero aquí hay una revisión de la literatura.

2 Comments

  1. Chofer fantasma says:

    Creo que se omite en el análisis la falta de autoridad moral de los estados laicos de prohibir el comercio de alguna sustancia por ser eventualmente dañina para la salud. No veo porqué podría ser el Alcohol Etílico lícito y el Clorhidrato de Cocaína ilícito.
    Aceptado esto, para liberar la producción, distribucion y comercio dentro de las fronteras de un país, sencillamente se toma el modelo del comercio de bebidas alcoholicas, de tabaco, de medicamentos de venta libre, o de medicamentos de venta con receta.
    En muy poco tiempo (diría en semanas, quizas días) los productores, distribuidores y minoristas establecidos se reconvertirán en empresas lícitas o desaparecerán del negocio por tener mayores costos.
    Es lo que pasó con la ley seca en USA.

  2. Están seguros de esto che? No lo vieron al descerebrado de Andy Chango? Quedan muy mal los pibes estos que se drogan toda la vida eh….

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