La Prioridad es Asegurar la forma de Gobierno Republicana

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“No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo,
no tendrás poder
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.”

Instituciones y Organizaciones

Las instituciones son un conjunto de reglas cuyo objetivo es proveer estructura y previsibilidad a las interacciones entre los individuos en la sociedad. Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las restricciones creadas por los seres humanos para moldear las relaciones humanas… En el lenguaje de los economistas, las instituciones definen y limitan el conjunto de elección de los individuos. Las instituciones tienen dos roles muy importantes en la sociedad: 1) Limitar el poder del estado; 2) proveer incentivos a la generación de riqueza. Sin embargo, es muy importante resaltar la necesidad de hacer observar (enforce) estas restricciones. Un buen sistema institucional, sin observancia del mismo, será inútil.

 

La estructura institucional de una sociedad está fuertemente influenciada por el sistema de creencias compartidas de la misma. Las creencias sociales se acumulan a través de un proceso gradual e incremental. Debido a ello, cómo los seres humanos perciben el mundo que los rodea, cómo aprenden, y qué aprenden, son cuestiones fundamentales para entender la organización y evolución de una sociedad.

 

Las instituciones deseables son las instituciones republicanas y capitalistas. Nuestra arquitectura político-institucional sigue la idea de división de poderes basada en la trinidad Ejecutivo-Legislativo-Judicial de Montesquieu. Pero agregó, como EE.UU., otra división del poder, ya no horizontal sino vertical: el Federalismo. La clave está en la división del poder: “Que el poder frene al poder“, como magistralmente escribió Montesquieu.

 

Las instituciones no son organizaciones. Las organizaciones, no son sino jugadores, cuyo conjunto de acciones posibles se encuentra limitado por las instituciones. Las organizaciones políticas –partidos políticos- y de la sociedad civil juegan un rol fundamental en hacer observar los arreglos institucionales. En Argentina, en la última década, el avance del Estado en la sociedad fue posible, y ocasionó un fuerte debilitamiento de la sociedad civil en un contexto de práctica inexistencia de los partidos políticos. Tenemos que reconstruir estas organizaciones si aspiramos a limitar al gobierno de turno. Si bien tenemos problemas institucionales, nuestro mayor problema es organizacional.

 

Las instituciones capitalistas necesitan de creencias que aún no se han arraigado completamente en un amplio segmento de la sociedad argentina, pero también de equilibrios sociales que permitan la observancia de la división de poderes republicana y las normas constitucionales.

 

Volviendo a las instituciones políticas, puede mostrarse, utilizando evidencia comparada, que nuestro régimen federal es uno de los menos “federales” del mundo y que sus distorsiones se han acentuado notoriamente en la última década. Sobre esta base se ha desarrollado una fuerte propensión a construir un régimen hegemónico, con vocación de limitar fuertemente a los otros poderes del Estado, desvirtuando el armado institucional del país. Es necesario reconstruir el federalismo en Argentina. Sería además deseable encarar una reforma que busque aumentar gradualmente la correspondencia fiscal sin abandonar ciertos objetivos básicos de equidad distributiva.

 

Para mejorar nuestra capacidad de hacer observar la división de poderes y las normas constitucionales, adicionalmente, necesitamos terminar con la práctica jurídica de dictar un derecho de excepción en Argentina. Vivimos en una inestabilidad jurídica por la continua modificación de normas y la práctica de innovar hechos excepcionales para justificar un derecho de emergencia. Asimismo, debemos limitar el uso de la facultad de dictar Decretos de Necesidad y Urgencia, así como la transferencia de poderes del Congreso al Poder Ejecutivo. Finalmente, necesitamos despolitizar el proceso de nombramiento y remoción de jueces.

 

Los países democráticos que tienen la capacidad de desarrollar políticas públicas que tienen el largo plazo en consideración y que tienden a generar beneficios para la sociedad sostenibles en el tiempo son aquellos con sistemas de partidos políticos institucionalizados y programáticos, con legislaturas con capacidad de participar activa y eficazmente en la discusión y elaboración de políticas públicas, con poderes judiciales independientes, con administraciones públicas capacitadas y basadas en el mérito y la profesionalidad. Debido a ello, entonces, también debe ser prioritario modernizar y profesionalizar al Estado mismo. Se requiere formar una burocracia calificada compuesta de funcionarios profesionales y de carrera que lleve adelante las tareas técnicas. Es necesario introducir meritocracia en la función pública y remunerar a los funcionarios públicos acorde a su costo de oportunidad. Sin una burocracia profesional e incentivada no es posible enfrentar los desafíos del desarrollo económico.

 

Finalmente, creo yo que es fundamental avanzar en consensos de mediano plazo que sean razonablemente robustos a los cambios de gobiernos. No vamos a desarrollarnos si seguimos pasando de la privatización a la nacionalización, de la apertura a la economía de guerra… Esos consensos deben ser alcanzados políticamente, y para ello necesitamos partidos políticos estables y programáticos, así también como, organizaciones representativas de la sociedad civil. El sistema político debe escuchar a los distintos grupos sociales con el fin de conciliarlos en la medida de lo posible.

 

Consenso Republicano

 

Pero por sobre todo, hoy resulta imperioso que las organizaciones republicanas de nuestra nación se unan bajo un consenso fundamental: asegurar la forma de gobierno republicana en Argentina, basada filosóficamente en la doctrina de los derechos del hombre según la cual, por naturaleza, todos los hombres tienen algunos derechos fundamentales, como el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, que aquellos que detentan el poder de ejercer la fuerza en nombre del Estado deben no sólo respetar sino también garantizar. Esta doctrina es la base de las Declaraciones de derechos de los Estados Unidos de América (1776) y de la Francia revolucionaria (1789).

13 Comments

  1. Totalmente de acuerdo con el espíritu, el contenido y la propuesta esbozada en este artículo. Sucede algo que permanentemente me planteo cuando escucho o leo comentarios como el d este artículo:
    ¿Cuántos son los que nos ocupamos de leer, escuchar y predicar estos principios? ¿Cómo hacer para que trasciendan este tipo de mensajes a una proporción realmente importante de los ciudadanos, que con su voto, hacen que este círculo vicioso en el que parece estar encerrado nuestro destino como país no pueda salir airoso después de treinta y un años de democracia formal? En español: “Esta es la cuestión”.

    • Sebastian Galiani says:

      Es una muy buena pregunta. Me la hago siempre. No creo que tenga una buena respuesta a la misma. Tengo algunas ideas que tratare de explicar en una entrada futura. Pienso que los beneficios de vivir bajo una forma de gobierno republicana son de largo plazo, y es difícil muchas veces competir con las fuerzas populistas, que por definición, benefician el corto plazo. Creo que hay razones también estructurales para que ello sea más intenso en unos países que en otros. Tratare de elaborar esto en unos meses cuando termine un paper relacionado que me ayude a clarificar mis propias ideas.

      Como decía en esta entrada, http://focoeconomico.org/2013/04/23/24a-hay-que-defender-la-democracia-constitucional-en-argentina/:

      Lamentablemente el constitucionalismo, en su sentido más pleno, es un fruto exótico que ha florecido sólo en escasos lugares. No por ello, sin embargo, debemos abandonar la lucha por forjarlo en Argentina, tal cual fue el objetivo de Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez y Benjamín de Gorostiaga, entre otros.

      Creo igual que es una de las pocas luchas políticas que vale la pena dar. Que equivocado que estaba Silvio Rodríguez en Llover sobre mojado…

  2. Concuerdo con todo lo expresado en el articulo. Especialmente la crisis en los partidos politicos, hace un tiempo que no veo una critica a este punto que me parece fundamental en la construcción de una republica democratica.

  3. Pienso que para lograr eso hacen falta políticos republicanos y honestos. Pero no basta con que haya políticos de ese tipo: hace falta que la gente los vote. Si la gente sigue votando a políticos autoritarios y corruptos, nada va a cambiar.

  4. German moldes también dice que estamos volviendo a esa época de los 70s donde las fracciones peronistas se tiraban muertos por la cabeza:
    http://www.perfil.com/politica/German-Moldes-Se-esta-volviendo-a-la-epoca-en-la-que-se-tiraban-muertos-por-la-cabeza-20150207-0064.html

    • Va ganando fuerza la idea de que los brujos piensan en volver…http://www.lanacion.com.ar/1767875-leandro-despouy-vivimos-en-un-pais-como-el-del-73

  5. Sebastian Galiani says:

    La verdad, estamos nuevamente viviendo una época oscura en nuestra vida democrática. Que está pasando exactamente, no me animo a decir. No quiero especular sobre ello.
    Saludos,
    SG

  6. Sebastian Galiani says:

    Una cosa más, finalmente, hay algo setentoso en lo que está pasando. Cada vez que leo el diario, recuerdo alguna canción de los 70s. Ahora, una del 72: Silencio Para un Pueblo Dormido, que fue uno de los mayores himnos del Rock argentino. Una canción en la que se le pide al pueblo que se levante y luche por sus derechos.

    “Este es un silencio que yo hago para despertar al pueblo, que se fue a dormir…
    Todo el tiempo que perdiste ayer, recupéralo empezando hoy.
    Con que simplemente sepas ver lo que pasa a tu alrededor.”

    Piel del Pueblo

  7. Emilio Buendia says:

    Y pensar que muchos economistas creen que alcanza con saber economía positiva…

  8. Pajarita Peponista says:

    El Relato:

    Según el gobierno no había cepo, ahora es “populista neoliberal” eliminarlo o poco serio liberarlo.

    Nismas era puto, ahora es putaniero.

    Nisman se quedaba con el sueldo de Lagomarsino para follar. Que Cristina se queda con la guita de la obra pública vía Baez para comprarse joyas y (también para hacerse follar), no está probado.

    Defendían los derechos humanos, ahora defienden a Milani.

    El modelo era el tipo de cambio alto, ahora es el atrasa cambiario…

  9. Sebastian Galiani says:

    La verdad, la política, sin partidos políticos, es un mamarracho insoportable. Hay que empezar hoy mismo la reconstrucción para llegar a 2019 con una oferta política respetable!

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