Una mejor interacción entre contenidos, métodos y ética podría mejorar la enseñanza de la economía

Este texto fue preparado para ser presentado en una mesa sobre la nueva enseñanza de economía en el Simposio Económico Global de Kiel 2013 y me pareció apenas pertinente compartirlo con los lectores de Foco Económico.

La disciplina económica está bien equipada hoy para estar a la altura de los retos que se le ha pedido responder. Entre otras cosas, tenemos que transformar la enseñanza de la economía en varias dimensiones y por eso propongo en este foro algunas de ellas. Afortunadamente hoy tenemos mejores herramientas y una mejor comprensión de la conducta humana, y cómo se moldea y es moldeada por las instituciones. Por otro lado, tenemos mejores métodos de enseñanza y herramientas para el aula que podríamos traer a nuestros planes de estudios.

Permítanme comenzar con este planteamiento: Los métodos que usamos en nuestra enseñanza de la economía – o para el caso en cualquier otra disciplina-, son a la vez un reflejo y una causa de los fundamentos que dominan la disciplina en ese punto en particular, y en cómo se practica la disciplina. (Más sobre este punto aquí).

La enseñanza de la economía podría beneficiarse enormemente si i) transformamos parte de los contenidos que se enseñan en esta disciplina, ii) si enriquecemos los métodos pedagógicos utilizados en el aula y fuera de ella, y iii) si la ética y el razonamiento moral recuperaran su papel primordial en las bases de esta disciplina. Mostraré tres ejemplos de estos componentes a continuación.

En cuanto a contenidos, pensemos en el problema de la cooperación: Mientras que la economía convencional ha tenido bastante éxito en la enseñanza y transmisión de la eficacia de las “ganancias del intercambio” (gains from trade) , ha insistido mucho menos en el caso de los “ganancias de la cooperación”. En los textos universitarios tradicionales, el juego del dilema de los prisioneros sigue siendo una metáfora para justificar el free-riding, o las contribuciones nulas a los bienes públicos, la tragedia de los bienes comunes, y por lo tanto la necesidad de intervenciones en el mercado o el estado, cerrando el espacio para el autogobierno como una solución económica a este fallo de coordinación. De hecho, cuando en el libro de texto se logra con éxito cooperar, dicha acción de beneficio mutuo se muestra a menudo como algo detrimental para la sociedad, ya que ocurre, por ejemplo, cuando dos duopolistas coluden para capturar las rentas de poder de mercado. La idea de la cooperación se presenta entonces como poco creíble, o como perjudicial. Sería apropiado entonces que le demos al argumento de las “ganancias de la cooperación “, la misma posibilidad para mejorar la eficiencia con la misma vehemencia que lo hacemos con las “ganancias del intercambio” .

En cuanto a la ética, la enseñanza de la economía podría hacer un mejor trabajo hoy. Las implicaciones éticas de la práctica de la economía exigen una sólida formación en el razonamiento moral y el discernimiento ético de los estudiantes y que están ausentes en la mayor parte de la formación básica de los economistas y sus libros de texto. Curiosamente, los estudiantes son mucho mejores para la evaluación de las ineficiencias que en el análisis las posibles injusticias de un resultado económico. No olvidemos que la economía es apenas una hija de la filosofía política donde el estudio de lo justo es pan de cada día. Desde el inicio de cualquier curso de introducción a la economía hay que proporcionar a los estudiantes las herramientas y criterios para evaluar críticamente los problemas de la justicia, la equidad, la desigualdad dentro y entre generaciones, entre otras. La filosofía política y la psicología moral pueden ser fácilmente incorporadas en los cursos iniciales, para equipar a los estudiantes con mejores herramientas para combinar con las herramientas convencionales de análisis de la eficiencia en su primer año de formación. Déjenme darles un ejemplo que doy a mis alumnos para el debate en clase: “Un mercado competitivo de colchones opera en equilibrio. La temporada de lluvias genera inundaciones en una amplia región del Bajo Cauca y Bajo Magdalena, lo cual genera pérdidas materiales importantes. Los comerciantes suben sustancialmente sus precios de venta al público de los colchones dado el incremento de la demanda. ¿Es eficiente el nuevo equilibrio? ¿Es justo el nuevo equilibrio? ¿Debería alguien intervenir en este mercado?.”

Los estudiantes de economía en sus primeros cursos tienen herramientas mucho mejores para resolver la primera (y tal vez trivial) pregunta, pero tienen dificultades para responder la segunda y tercera. Más aun, usualmente es sustancialmente mayor la fracción de estudiantes que defienden la idea de controlar estos precios, pero no es claro el argumento económico ya que en este caso estaría en contra de los principios básicos de dejar que el mercado funcione eficientemente. Lo que les parece injusto es no intervenir, pero no tienen herramientas tan claras e inequívocas para justificar la intervención.

En cuanto a los métodos, hoy tenemos excelentes nuevas herramientas de enseñanza participativas e interactivas para mejorar la capacidad de los estudiantes para el pensamiento crítico. El potencial de los experimentos económicos en clase podría ser crucial. Al colocar a los estudiantes a través de un experimento económico en los zapatos de los agentes que tenemos la intención de modelar y explicar en nuestras clases y textos, podemos tener más éxito en llevar el realismo y pertinencia de lo que enseñamos a la mente de nuestros estudiantes. Los experimentos pueden traer mejores espacios de diálogo y reflexión entre los aspectos normativos y los positivos de la economía cuando los estudiantes experimentan de manera más vivencial los fundamentos del comportamiento de cómo la competencia aporta a la eficiencia, o cómo la cooperación puede generar mejoras para la sociedad a pesar de los incentivos al free-riding, o cómo la justicia se puede interponer en el camino de la eficiencia.

La investigación ha demostrado la capacidad de los seres humanos a ser empáticos o prosociales, y cómo convivir con la envidia o la búsqueda egoísta de beneficios materiales. Estos rasgos probablemente explican por qué los seres humanos han superado tantos retos durante milenios a través de la cooperación y la competencia. La economía política debe recuperar su lugar en los cursos de introducción a la micro y macroeconomía, y probablemente con mejores herramientas de razonamiento moral y una educación más vivencial a través de experimentos en la clase, los estudiantes pueden mejorar su comprensión de cómo se entiende y se practica la construcción de  una economía justa y eficiente para la sociedad.

 

Juan Camilo Cardenas, Universidad de Los Andes, Colombia

jccarden@uniandes.edu.co