Mipymes vs. empresas jóvenes como motores del crecimiento

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Por años una serie de políticas de apoyo empresarial se han focalizado a las micro, pequeñas y medianas empresas, conocidas como las Mipymes. EL tamaño ha sido un criterio de focalización de crédito público, de subsidios a la innovación, de apoyo para entrenamiento, y de muchas otras iniciativas gubernamentales. Hay una concepción de necesidad tras esta estrategia: existe acuerdo en torno a que las empresas pequeñas tienen mayores dificultades para conseguir crédito, para lidiar con las regulaciones, para innovar. Por supuesto, un gran interrogante a esta estrategia es si termina dedicando esfuerzos públicos a empresas cuyo pequeño tamaño refleja ineficiencia y poco potencial de crecimiento. La respuesta ha sido, generalmente, que no. Las agencias que tienen a su cargo la promoción de Mypimes con frecuencia citan estudios que muestran cómo las Mypimes, de hecho y a pesar de las dificultades que enfrentan, crecen más rápido que las empresas más grandes. De hecho, existe una larga lista de estudios mostrando una correlación negativa entre tamaño y crecimiento del empleo en empresas de diferentes países, la mayoría de ellos desarrollados.[1]

Recientemente, sin embargo, se ha comenzado a cuestionar el aparente hallazgo de que las Mipymes son particularmente dinámicas. Investigaciones recientes sobre el mundo empresarial en EEUUAA, por ejemplo, encuentran dos hechos dicientes: 1) que la mayoría de empresas pequeñas están estancadas y no tienen ni el potencial ni la intención de crecer; y 2) que los hallazgos previos acerca de un crecimiento más rápido entre las firmas pequeñas que entre las grandes están dominados por un grupo de jóvenes empresas pequeñas.[2] Dentro de grupos de edad, sin embargo, deja de ser cierto que el tamaño y el crecimiento estén inversamente correlacionados. Estos hallazgos, a su vez, vuelven a poner sobre el tapete los cuestionamientos a focalizar apoyo gubernamental alrededor del tamaño pequeño como criterio único de selección.

¿Qué tanto sabemos de los patrones análogos para países en desarrollo? En una investigación en curso para la industria manufacturera colombiana, John Haltiwanger y yo llegamos a resultados que son consistentes con los de esa literatura reciente.[3] Buena parte de esos hallazgos se resume en la Gráfica 1, tomada del documento de trabajo referenciado en la anterior nota al pie. Dentro de cada categoría de tamaño, las diferentes barras capturan diferentes grupos de edad.

No es cierto en Colombia que las empresas pequeñas crezcan más que las grandes: de hecho lo contrario se evidencia (barras negras). De otro lado, el peor desempeño de las empresas pequeñas es aún más notorio cuando se comparan tamaños dentro de una misma categoría de edad. Finalmente, para cualquier categoría de tamaño es claro que el crecimiento es más dinámico cuanto más joven es la empresa.

Gráfica 1

Fuente: Eslava y Haltiwanger (2013)

Nuestros hallazgos también cuestionan la idea de que una empresa pequeña es, en general, una iniciativa que está comenzando y no ha alcanzado aún su potencial. De hecho, los resultados son más bien son consistentes con los citados arriba para Estados Unidos, según los cuales la mayoría de empresas pequeñas no crecen ni pretenden hacerlo. Por un lado, es diciente que encontramos que más del 60% de empresas con 15 años o más de operación son pequeñas. Es decir, más de 15 años después de haber entrado al mercado siguen siendo pequeñas. (Y, de manera inversa, más de la mitad de las empresas pequeñas tienen 15 años o más de operación). De otra parte, entre las empresas pequeñas sólo crecen las que tienen menos de cinco años. Las demás están estáticas o se contraen (gráfico 1).

Por supuesto, estos hallazgos son puramente descriptivos, y nuestro estudio no ofrece una estructura que permita estudiar el diseño óptimo de política pública. Pero, estos resultados sí cuestionan algunos de los pilares sobre los que descansa la masiva focalización de apoyo público a Mipymes, al tiempo que ofrecen algunas luces sobre criterios alternativos. En la medida en que el fomento del empleo es con frecuencia un objetivo de estas políticas, focalizar recursos públicos a una categoría de empresas que son, mayoritariamente, poco dinámicas, parece poco plausible. Esto es especialmente cierto cuando los datos sugieren que ese apoyo se puede extender sin límite en el tiempo, pues la condición de Mipyme, típicamente, no es superada. De otro lado, estos resultados sugieren que la edad puede ser un criterio de focalización plausible, alternativo o complementario al tamaño. Las empresas jóvenes típicamente crecen, y lo hacen más rápido que las más establecidas. Esto las convierte en un más plausible motor de crecimiento del empleo. En adición, las empresas jóvenes típicamente enfrentan las mismas dificultades para crecer que se suele reconocer en las pequeñas: difícil acceso a recursos externos, poca capacidad administrativa y logística, poca capacidad de coordinación con sus pares para agenciar bienes públicos. Finalmente, la condición de empresa joven se supera necesariamente. Esto permite no extender indefinidamente el apoyo público a una empresa que no logra superar las condiciones que le hicieron requerir ese apoyo.



[1] Para un resumen ver: Eslava, Marcela (2013) Edad y tamaño como criterios de focalización de la política de desarrollo empresarial. Una revisión de estudios recientes. Próximo a aparecer en la revista de CAF.

[2] Hurst, E. and B. Pugsley. (2011) “What do small businesses do?” Brookings Papers in Economic Activity. y Haltiwanger, John, Ron Jarmin, and Javier Miranda. 2013. “Who Creates Jobs? Small vs. Large vs. Young.” NBER Working Paper No. 16300, (forthcoming in the Review of Economics and Statistics).

[3] Eslava, M. y John Haltiwanger. 2013. Young businesses, entrepreneurship, and the dynamics of output and employment in Colombia’s manufacturing industry. Documento de trabajo CAF.

3 Comments

  1. José María Roldán says:

    Buenas tardes profesora. Donde puedo obtener acceder a los tres papers que usted cita en la columna?

  2. “Investigaciones recientes sobre el mundo empresarial en EEUUAA, por ejemplo, encuentran dos hechos dicientes: 1) que la mayoría de empresas pequeñas están estancadas y no tienen ni el potencial ni la intención de crecer; y 2) que los hallazgos previos acerca de un crecimiento más rápido entre las firmas pequeñas que entre las grandes están dominados por un grupo de jóvenes empresas pequeñas.”

    Eso me parece creíble.

    Impulsar la empresas jóvenes tiene como ventaja que es más factible que invierten en sectores innovadores que las empresas viejas, lo que es esencial para el desarrollo a largo plazo.

    También le veo algunos problemas al análisis. Lo primero es que no toma en cuenta el nivel de fracaso de las empresas.

    Los mayores de 50 años (por poner una cifra) tendrían más problemas para volver a conseguir un trabajo (como empleado o emprendendor, da lo mismo), por lo que habría que apoyarlos a evitar que sus empresas cierren.

    Otro tema es que las empresas no son valiosas sólo por el trabajo que generan, sino por los productos que aportan a la sociedad. Tener más cantidad de empresas ayuda a fomentar la competencia. Por el contrario, sería poco razonable fomentar empresas demasiado grandes, por más que sean jóvenes.

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