Sobre los costos sociales de la inflación

by Andrés Neumeyer on 2 junio, 2013 · 21 comments

Hace varios años que la inflación supera el 20% anual (ver gráfico aquí) y en estos últimos meses, con la caída del nivel de actividad, el tema de los costos sociales de la inflación ha tomado gran notoriedad. En esta nota voy a discutir brevemente estos costos y clarificar lo que yo creo que son confusiones acerca de los mismos. Algunas de estas confusiones son que la inflación baja el salario real y que encarece los precios en dólares de cosas compradas en Argentina (aprecia el tipo de cambio en términos reales). Voy a empezar por describir los costos verdaderos de la inflación y luego cierro la nota con las confusiones.

1. El enfoque tradicional de los economistas sobre los costos de la inflación se focaliza en la pérdida de recursos que existe cuando la gente invierte tiempo en tratar de sacarse de encima el dinero que imprime el banco central y se deprecia en sus bolsillos. Si pensamos en el poder adquisitivo del dinero como un cubo de hielo, la inflación es como la temperatura ambiente. Si hace mucho calor, la gente se va  a esforzar por sacarse los cubos de hielo de encima comprando cosas ni bien los reciba. En el agregado, como alguien siempre va a tener el hielo estos esfuerzos son inútiles: el hielo va a estar en manos de alguien y se va a derretir. En noviembre del año pasado estimé este tipo de costo de la inflación aquí. El costo de una inflación de 30% anual en Argentina es de $702 (1.2% del PIB) por persona por año y el de subir la inflación del 20% al 30% anual es de $174 por persona por año (0.3% del PIB).

2. Un segundo mecanismo por el cual la inflación es socialmente costosa (desperdicia recursos) es porque reduce la calidad de los precios como señales para asignar recursos. La idea es que como no todas las empresas cambian los precios al mismo tiempo a veces los precios relativos están desfasados. Para inflaciones moderadas las ineficiencias que se generan por este mecanismo son minúsculas[1].

3. Otra ineficiencia generada por la inflación, que es más difícil de medir, es una desviación de recursos hacia actividades improductivas. La inflación se asocia a incertidumbre acerca de las futuras políticas públicas y de cambios implícitos en el sistema tributario. El sistema tributario tiende a gravar ganancias de capital falsas, las tasas impositivas en el impuesto a las ganancias suben porque los salarios nominales suben aunque en términos reales por ahí no cambien (ver mi nota sobre este tema aquí), las jubilaciones fijas en términos nominales pierden poder adquisitivo. La inflación inesperada también redistribuye riqueza entre deudores y acreedores de contratos nominales. El tiempo que la gente y las empresas invierten para quedar bien posicionados en estas transferencias de recursos es una pérdida social. Por ejemplo, desvían la atención gerencial de buscar bajar costos o innovar a posicionarse bien para estas transferencias de riqueza. Si la inflación persiste por mucho tiempo estos costos pueden ser muy grandes como lo vivimos en la década del 80 (Nicolini escribió sobre estos juegos de suma cero aquí.). La gente se dedica a buscar ventajitas a costo de los demás en vez de a producir.

4. Cuando la inflación cambia las tasas impositivas también hay un costo relacionado a los cambios en los incentivos que esto trae aparejado. Este no es un costo directo de la inflación, sino uno asociado a los cambios tributarios que esta induce. El caso del aumento en las tasas del impuesto a las ganancias que viene de congelar el mínimo no imponible y los ingresos nominales sobre los que se calcula el impuesto es muy transparente. El aumento en el impuesto reduce los incentivos a trabajar (al menos en blanco). Un caso menos transparente es el de impuestos y subsidios generados por el control de cambios. Como escribió Pablo Kurlat (aquí) la brecha entre el dólar arbitraje (o blue) y el dólar oficial es un impuesto a los que venden dólares en el mercado oficial y un subsidio a los que  compran dólares en ese mercado. Cuando el tipo de oficial no crece al ritmo de la emisión monetaria, esta brecha crece, y con ella crecen estos impuestos y subsidios. Los mismos desalientan las exportaciones y alientan las importaciones y las compras con tarjetas de crédito en el exterior.

5. La incertidumbre asociada a la variabilidad de la inflación también hace que se acorten los contratos. Esto involucra costos de negociación cada vez que hay que acordar un contrato nuevo. La huelga de maestros de la provincia de Buenos Aires muestra que estos costos de negociación pueden ser muy importantes.

En resumen, la inflación es mala porque nos hace perder tiempo, esfuerzo y recursos en protegernos de la misma.

Ahora voy a discutir dos fenómenos que aparecen en la discusión pública argentina contemporánea como un costo de la inflación, pero no lo son. Ni siquiera son una consecuencia de la inflación. Me refiero a la caída del salario real y a la “pérdida de competitividad”.

En el último año los salarios reales medios cayeron o, al menos dejaron de crecer como en la década anterior. Es común escuchar en los medios que esto se debe a que la inflación se come los salarios. Esto no es cierto. En la última década ha habido varios períodos con una inflación de más de dos dígitos en los que los salarios reales crecieron. Los salarios nominales subían en ascensor y los precios por la escalera. El salario real se determina por la oferta y la demanda de trabajo y la inflación no juega un rol muy importante en este proceso. Ahora, los salarios reales están estancados o cayendo porque la economía se encuentra en una fase recesiva en la que la demanda de trabajo está cayendo. No caen por la inflación

La apreciación cambiaria es un problema parecido. Es común escuchar que es necesario devaluar porque la inflación fue más alta que la devaluación. La verdad es que el tipo de cambio real fluctúa, por razones que son independientes de la inflación, y a veces se aprecia y a veces se deprecia. Como escribimos hace un tiempo (aquí) el tipo de cambio real depende de la oferta y demanda de bienes locales. Entre el 2002 y 2011 el precio en dólares de bienes locales se encareció muchísimo. A medida que la economía se fue recuperando del pozo del 2002 y la demanda local fue creciendo, el precio de los bienes locales también subió. La apreciación cambiaria,  podría haber ocurrido con inflación baja y apreciación nominal como en otros países de la región. Muchos comentaristas erróneamente atribuyen esta “pérdida de competitividad” a la inflación.


[1] Ariel Burstein & Christian Hellwig, 2008. “Welfare Costs of Inflation in a Menu Cost Model,” American Economic Review, American Economic Association, vol. 98(2), pages 438-43, May.

Fernando Alvarez, Martin Beraja, Martín Gonzalez Rozada, and Andrés Neumeyer, 2010,  From Hyperinflation to Stable Prices: Argentina’s evidence on menu cost models.

 

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pedro junio 2, 2013 a las 8:44 pm

Andy: a priori parece que los cinco costos verdaderos podrían ser eliminados a través de la indexación total de la economía pero tengo la idea de que esto no es correcto. Luego, ¿existe algún costo adicional a los descriptos en el artículo?

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Vega Diego Fernando (@Relator14) junio 3, 2013 a las 2:49 am

Andy gracias por su invitación a opinar sobre su nota. En primer lugar usted afirma: “El salario real se determina por la oferta y la demanda de trabajo y la inflación no juega un rol muy importante en este proceso.”. Desde ya difiero de la afirmación de manera parcial. Porque si bien es cierto que la economía está en recesión y por ello el salario real cae, también hay una variable que usted no puede pasar por alto que son las paritarias y el poder de negociación de cada sindicato. La volatibilidad de los precios tiende a superar a las subas programadas de los sueldos de los trabajadores en blanco. Pero no quiero pasar por alto que un 40% de los asalariados están en negro. Y por ende no tienen ni siquiera asegurados aumentos.
Otra frase del texto que no me cierra es la siguiente: “La verdad es que el tipo de cambio real fluctúa, por razones que son independientes de la inflación, y a veces se aprecia y a veces se deprecia.”. Esto contradice la simple y conocida fórmula Er= E.P*/P. Donde el NGP del país que hace el cálculo influye de manera directa en la apreciación de la moneda. Donde P sube la moneda se aprecia (con E fijo). Entiendo que la distinción entre no transables y comerciables en la teoría puedan generar dudas. Pero en la práctica está claro que si un exportador de soja (bien comerciable) en 2012 obtenía USD 100 de renta a E= 4.85 no compraría la misma cantidad de de un bien X (no transable) en la Argentina que un exportador actual con E por encima de 5 inclusive. Lo cual es clara muestra de que P es un determinante para la apreciación de la moneda.
Desde ya entiendo que no estoy a su nivel intelectual (soy estudiante de nivel terciario) pero amo la economía y respeto muchos sus opiniones. Además de aprender mucho con sus blogs. En TW: @relator14

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Andrés Neumeyer junio 3, 2013 a las 11:17 am

Diego, te contesto aqui sobre la parte de los salarios y después les contesto a vos y a Nicolas juntos sobre el tipo de cambio real. Cuando los trabajadores negocian los salarios con los empleadores los dos tienen en cuenta el salario real que están acordando e incorporan en el salario negociado y en la extensión del contrato sus expectativas de inflación. En la Argentina de hoy cuando se acuerda un salario todos entienden que el mismo se va a ir depreciando al ritmo de la inflación, aproximadamente 25% por año. Esto vale para trabajadores en blanco y en negro. Fijate que entre 2002 y 2011 en casi todos los años al aumento de los salarios nominales supero la inflación. Este es un buen ejemplo que el salario real puede subir, aun con inflación.

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Nicolás junio 3, 2013 a las 11:01 am

Muy buena entrada.

De todos modos, tengo alguna consulta sobre el comentario que hace referencia a la apreciación. Entiendo que decís que si no hubiéramos optado por la inflación como mecanismo de “corrección” del TCR, la apreciación la tendríamos igual por medio de una apreciación nominal. Lo que no entiendo es cuando este proceso se detiene. No puede pasar que la inflación se vuelva una cuestión de expectativas y nos estemos apreciando “de mas”. Si el mercado pide una devaluación y el gobierno hace lo imposible para que esto no suceda, no podría decir que me aprecio por la inflación?

Gracias!

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Andrés Neumeyer junio 3, 2013 a las 11:09 am

Pedro, gracias por el comentario. Los puntos 1 y 2 no los resuelve la indexación. Mientras el retorno real sobre el dinero sea negativo o menor al de un depósito a plazo fijo o bono el punto 1 no se resuelve. El punto 2 tampoco se resuelve con la indexación porque las empresas ponen el precio antes de vender y ver el precio de los demás. El punto 3 se puede resolver con la indexación, pero no del todo. Un problema de la inflación es que los gobiernos la quieren bajar. Esto implica que hay incertidumbre acerca del cambio en la politica fiscal que va a reducir el deficit que genera la inflación. La indexación tributaria y contractual resuelven los puntos 4 y 5. No se me ocurren otros costos, pero te invito a contribuir.

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Andrés Neumeyer junio 3, 2013 a las 11:45 am

Nicola y Diego, voy a tratar de clarificar el tema de la inflación y el tipo de cambio real. Aquí hay una entrada larga acerca de como se determina el mismo. Lo importante para esta discusión es que el tipo de cambio real es un precio relativo. Es proporcional al precio de los bienes domésticos dividido por el precio de los bienes comerciables. Si todos los precios crecen a la misma tasa, el tipo de cambio real no cambia. En la formula que Diego puso en el comentario, si E y P crecen a la misma tasa el TCR no cambia.

Para aclarar mas las cosas por ahí es conveniente discutir el regimen cambiario. Cuando hay un tipo de cambio flotante, tanto el nivel de precios como el tipo de cambio nominal son endógenos por lo cual es mas facil entender que aumentar la tasa de crecimiento de la oferta monetaria no cambia el TCR. Hace que el tipo de cambio nominal y los precios crezcan a la misma tasa. Un ejemplo drámatico de esto es la evolución del tipo de cambio y del nivel de precios en Argentina en los últimos 50 años. (Ver paginas 7 y 8 de esta presentación aquí). El tipo de cambio nominal y los precios se multiplicaron por 2.78 a la 27 (un número gigantesco) minetras que el tipo de cambio real se mantuvo casi constante.

¿Que pasa cuando hay un tipo de cambio fijo? Si el gobierno fija el tipo de cambio, la oferta de dinero y los precios son endógenos. Esto ocurre porque el gobierno se compromete a comprar y vender cualquier cantidad de dólares por pesos al tipo de cambio prefijado. Así funciono la Argentina de los 90s y también la de la década “ganada” hasta la imposición del cepo cambiario. estos regímenes cambiarios tiene problemas cuando la demanda de bienes domésticos cae y es necesaria una depreciación real para mantener el pleno empleo. Aquí el ajuste de precios relativos puede ocurrir por una devaluación o por una caída de los precios nominales de los no transables, que probablemente requiera una caída de salarios nominales. Este ajuste es lento e involucra desempleo por lo que puede ser traumático. Ejemplos de esto son el fin de la convertibilidad y el desempleo en varios países europeos. Fijate igual, que el problema no es la inflación sino el cambio en el tipo de cambio real de equilibrio. La dificultad no la produce la inflación. De hecho, en este ejemplo, la oferta de dinero es endógena y un precio, el de los transables, está fijo.

El régimen cambiario de la argentina de hoy se parece mucho al de un tipo de cambio flotante. El tipo de cambio de arbitraje es el tipo de cambio de mercado y la variedad de tipos de cambio oficiales son impuestos o subsidios a distintas transacciones. Fijate que el precio de mercado del dólar se mueve con la inflación y el tipo de cambio real de equilibrio. El gobierno, por su parte, le cobra distintos impuestos a distintos exportadores al obligarlos a vender los dolares a 5.30 en vez de a 8.80 (cotizaciones de ambito financiero de recién) o a menos en el caso de los exportadores sujetos a retenciones. Para las importaciones autorizadas por el gobierno hay un subsidio equivalente y para los argentinos que gastan en el exterior con sus tarjetas locales el bcra le vende dólares a 6.35. Si el BCRA no mueve el tipo de cambio oficial con la inflación estos subsidios e impuestos van cambiando. Es muy parecido conceptualmente a como cambia el impuesto a las ganancias con la inflación. este costo de la inflación es el punto 4 del post.

Decime si ahora estas de acuerdo en que la inflación no afecta el tipo de cambio real.

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lucas junio 3, 2013 a las 2:04 pm

1. Sobre tu último comment, Andy: “Cuando el tipo de cambio nominal es flotante, es endógeno”. Si endógeno quiere decir “no depende de la política monetaria”, disagree!

2. Sobre el último párrafo de tu post. Todos entendemos que *puede* existir el mismo tipo de cambio real con políticas monetarias diferentes. Pero si tu argumento es

(2.a) “el tipo de cambio real es en todo momento independiente de políticas monetarias”, pregunto: si en 2004 Prat Gay llevaba el dólar de 2,80 a 1,40, ¿caían los precios a la mitad? Pero quizás no estás haciendo el claim tan fuerte de que el tipo de cambio nominal no influye sobre el real sino uno diferente:

(2.b) “la trayectoria reciente del TCR argentino sería la misma con otra política cambiaria”. Imaginate que Argentina hubiese tenido la pol mon de Brasil, con meta de inflación de ponele 6%. Brasil ha tenido recientemente una deva grande, ponele cuando pasó de 1,6 a 2. ¿Cómo tiene lugar la misma devaluación real en una “tablita” que devalúa al 10% anual y tiene inflación de 23%?

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Andrés Neumeyer junio 3, 2013 a las 2:32 pm

Grcias por los comentarios.

1. El tipo de cambio nominal es muy dificil de predecir, especialmente a frecuencias altas (Meese y Rogoff, 1983). A largo plazo sin embargo el tipo de cambio nominal se mueve con la cantidad de dinero. O sea, se mueve practicamente 1 a 1 con la cantidad de dinero. A corto plazo es mas dificil de predecir, pero en todos los modelos que conozco el tipo de cambio nominal depende de la política monetaria.

2. El tipo de cambio real en el corto plazo puede depender de la política monetaria. Este punto lo hizo Dornbusch en 1976 cuando los precios se ajustan de manera lenta.

El punto de mi nota es que la apreciación o depreciación del tipo de cambio real no es un costo social de la inflación. Una economía con inflación puede tener un tipo de cambio que se esté apreciando o depreciando. Si es un caso u el otro a la larga dependerá de los que pasa con la oferta y la demanda de bienes no transables.

Finalmente un comentario general relacionado a 2.a. A efectos prácticos el tipo de cambio entre el peso y el dólara EEUU es 8.8, no el oficial. Ese es el precio de mercado. Yo interpreto al abanico de otros dólares como impuestos y subsidios a distintas transacciones. La tablita a la que te referis en 2.a es mas que nada un esquema de impuestos y subsidios que se van agrandando a medida que el tipo de cambio oficial se aleja del de mercado. Es muy distinta que una tablita a la cual el BCRA compra y vende dolares sin limite como con Martinez de Hoz. La nota de Pablo Kurlat a la que me refiero en mi punto 4 es muy clara al respecto.

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Nicolás junio 3, 2013 a las 4:40 pm

Muchas gracias por la completa respuesta.

Igual, imaginemos que estamos en la argentina justo antes de que arrancara todo el lio cambiario y los múltiples tipos de cambio que me hacen que todo me resulte menos claro.

En ese contexto, tendríamos que haber esperado que una vez que la apreciación real sea toda la suficiente para llegar al tc de equilibrio, la inflación hubiera desaparecido? A lo que voy es que no me resulta claro porque a veces dicen “se perdió el ancla cambiaria” y demás. Con tu explicación yo saco como conclusión que bajo tipo de cambio fijo no puedo tener muchos años de inflación consecutivos y que no podría tener escenarios de sobreapreciación (no se como llamarle, pero quiero decir que el país se volvió muy caro, o más allá del tc de equilibrio).

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Andrés Neumeyer junio 3, 2013 a las 5:10 pm

Exacto. Fijate que esa es exactamente la dinámica de la inflación con la convertibilidad y que en el 95 por el contagio del tequila hasta hubo algo de inflación. EL problema fue despues, cuando era necesaria una devaluación mas grande y el proceso deflacionario fue demasiado lento y costoso en términos de empleo.

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Facundo junio 3, 2013 a las 10:29 pm

Andres:

Una pregunta, porque decís “es necesario devaluar porque la inflación fue más alta que la devaluación. La verdad es que el tipo de cambio real fluctúa, por razones que son independientes de la inflación, y a veces se aprecia y a veces se deprecia”, el pass through no juega un rol importante acá?

Facundo

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Andy Neumeyer junio 4, 2013 a las 8:41 am

Facundo, no entiendo bien to pregunta, pero tampoco el concepto de “pass through”. Lo que yo entiendo por “pass through” es cuanto cambia el nivel de precios cuando sube/baja el tipo de cambio nominal. Es un concepto que no tiene mucho sentido porque no tiene porque ser constante. La reacción estadística de los precios a fluctuaciones del tipo de cambio nominal va a ser distinta cada vez. Si hay una devaluación de la nada, onda libro de texto, los precios van a subir 1 a 1 con el tipo de cambio. Pero, naturalmente, salvo en el caso de una reforma monetaria ningún gobierno va a devaluar su moneda para hacer un experimento monetario. En una reforma monetaria que la sacan, por ejemplo, tres cero a la moneda (dividen la cantidad de dinero por 1000) todos los precios se dividen por mill. La relación entre revaluación y deflación es 1 a 1. En general, sin embargo, el tipo de cambio nominal cambia por algún motivo real. En 2002 y 2009 la Argentina entró en recesión y se depreció la moneda en mas que la inflación porque tenía que bajar el precio relativo de los bienes domésticos para mantener el empleo. Aqui hay “pass through” menor que uno y distinto en los dos casos. Después del 2002 cuando la argentina se recuperaba el peso se apreció en términos reales y mientras había mini devaluaciones. EL pass through era mayor que uno. En fin, eso es lo que pienso del “pass through”. ¿Qué es lo que tenías en mente?

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Martin Tetaz (@martintetaz) junio 4, 2013 a las 6:11 pm

Andy; es muy bueno el post. Te sumo un par de comentarios behavioral que pueden cambiar tus ultimas conclusiones.
Respecto de salarios, guarda con la ilusión monetaria; la inflación debería bajar el salario real (via suba de precios), ocasionando un aumento de la cantidad demandada, una caída en la cantidad ofertada y una suba del salario nominal como consecuencia de ello. Pero si la gente sufre ilusión monetaria no reduce su cantidad ofertada y por lo tanto no necesariamente sube el salario nominal lo suficiente para compensar los precios.
En lo que hace al TCR, en argentina, la suba del TCN se asocia a crisis económica y muchos políticos interpretan la apreciación nominal como una mala noticia en términos de promoción industrial y empleo. Ergo, no es lo mismo que una apreciación ( y mucho menos una depreciación del TCR) se produzca por un cambio nominal que por un proceso inflacionario (o deflacionario).

En segundo lugar, en una economía completamente abierta, con tipo de cambio fijo, la emisión monetaria no puede aumentar el precio doméstico de transables (al menos no hipotéticamente), de modo que la única consecuencia es aumentar el de no transables, erosionando el TCR.
Pero si la economía se cierra tenés razón en sostener que la emisión no debería modificar el PT/PNT.
En Argentina la economía venía abierta, la emisión deterioró el PT/PNT via aumento en precios de NT y la respuesta del gobierno fue cerrarla para que el deterioro no siguiera aumentando (aunque no resolvió el deterioro acumulado)

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Nicolás B junio 4, 2013 a las 11:57 pm

Andrés,
Teóricamente me parece un análisis muy bueno.
Ahora bien, difiero un poco en el pasaje a lo concreto.
Es decir, entiendo la idea q a la hora de negociar los salarios reales tanto los trabajadores como los empleadores tienen en cuenta el salario real e incorporan la inflación también para la extensión del contrato, pero no creo que eso suceda mucho en la práctica (si bien hay casos q si, hay muchos otros q no). Sobre todo pensando que en la argentina hay una gran parte del trabajo q está fuera de todo marco formal. Para estos casos, la inflación deja en peores condiciones sociales a los marginados, afectando sus salarios reales (el tema es q conseguir evidencia del movimiento de los salarios informales no es para nada fácil). En este sentido, al analizar los costos sociales de la inflación, no dejaría de lado sus efectos sobre la equidad.

Luego, me pregunto si no hay relación entre la inflación y el crecimiento. Y me estoy refiriendo al largo plazo (tendencia), superando la curva de philips original. Digo, cuando decís q los salarios reales están cayendo por que la economía entro en un período recesivo, me pregunto si no será q los niveles sostenidos de alta inflación (arriba de 20!) contribuyen a haber caído en este período recesivo. De esta manera si tendríamos a la inflación contribuyendo a una caída de los salarios reales, incluso por una segunda vía. Es decir, cual es la evidencia de como afecta la inflación al crecimiento, y así a los salarios reales?

Saludos!

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Quinton Newman junio 5, 2013 a las 11:38 am

Parece difícil creer que la nueva síntesis neoclásica pueda ser considerada como una base satisfactoria para la política monetaria, pues, la teoría monetaria que debe servirle de fundamento racional se encuentra limitada por la falta de un mecanismo de formación de los precios monetarios. En efecto, el nivel general de precios es un único precio monetario calculado por un agente representativo a partir de la estrategia según la cual es necesario conocer a priori otros precios monetarios. Dicha estrategia es arbitraria y solo válida en competencia imperfecta. La nueva síntesis neoclásica hubiera ganado en interés si hubiera adoptado alguno de los mecanismos de formación endógena de precios que poseen ciertos modelos de la teoría de juegos no cooperativos, por ejemplo aquel propuesto por Shapley y Shubik (1977) y Shubik (1990).

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Sergio junio 6, 2013 a las 11:55 am

Andy una pregunta

No se queda corto el artículo al suponer que la inflación afecta a la competitividad de un país sólo vía tasa de cambio?
Hay un conjunto de factores que inciden en la competitividad de una país que son afectados por la inflación, no se deberían tener también en cuenta?

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Andy Neumeyer junio 7, 2013 a las 11:41 pm

Sergio, si pensas que la competitividad depende de los salarios reales y de la productividad, el mensaje de la nota es que la inflación no afecta directamente el salario real pero puede tener efectos sobre la productividad (y por ese canal sobre el salario real) al distraer recursos gerenciales de las smejoras a la competitividad de la empresa a la protección de shocks macro. .

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Mandy Solomon junio 13, 2013 a las 10:56 am

La importancia de los mecanismos de transmisión de la política monetaria hacen imprescindible un estudio acabado de los posibles canales por los que pueda influir el instrumento utilizado. El mecanismo tradicional de transmisión es aquel en el que un aumento de la tasa de interés busca disminuir las presiones de precios por el lado de la demanda. No obstante lo anterior, existe otro posible canal relevante de transmisión de política monetaria: el canal de costos. Un aumento del interés nominal afecta la función de costos de empresas que se endeudan para pagar a sus trabajadores. De esta manera, el efecto de un incremento de la tasa de interés sobre la dinámica de precios iría en el sentido contrario al señalado por el canal tradicional de política monetaria. El propósito de este trabajo es estimar la curva de Phillips para el caso chileno, y verificar si el canal de costos afecta la dinámica de la inflación. Los resultados sugieren que dicho canal no sería relevante en Chile y que, en caso de existir, sería cuantitativamente pequeño.

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