Frustración, Euforia y Crimen Violento

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Por Ignacio Munyo y Martín Rossi

Los hinchas de Nacional y Peñarol están acostumbrados a ganar cada partido que juegan por el campeonato local contra el resto de los cuadros chicos; y en la mayoría de las ocasiones así sucede. Sin embargo, el problema se produce cuando sus expectativas no concuerdan con el resultado final del partido.

De acuerdo a los resultados presentados en Munyo y Rossi (2013)—que en breve será publicado en el Journal of Economic Behavior & Organization—las derrotas inesperadas de los equipos grandes del fútbol uruguayo tienen consecuencias negativas sobre la violencia en el delito. Al cruzar los datos de criminalidad con los resultados obtenidos por Nacional y Peñarol entre el 2002 y el 2010, encontramos que durante la hora posterior a una derrota inesperada se produce un aumento significativo del delito violento contra la propiedad en Montevideo. El resultado es el opuesto luego de un triunfo en un partido en el que no eran favoritos de acuerdo al mercado de apuestas deportivas.

Los conceptos de frustración y euforia están definidos con precisión en la literatura especializada. Cuando un evento inesperado ocurre, los sujetos están expuestos a una reacción emocional. Si la realidad es peor que lo esperado la emoción resultante se denomina frustración y si es mejor de lo esperado, la emoción resultante se denomina euforia. La relación entre frustración y violencia ha sido ampliamente estudiada en animales. Bajo el estado emocional de frustración los animales muestran cambios significativos en la fisiología, en la actividad neural y en el comportamiento. En particular, la frustración provoca un aumento en el comportamiento agresivo en las aves, los cerdos y las ratas, entre otros vertebrados.

Esta posible relación causal entre frustración y agresión ha estado presente en la psicología experimental durante más de setenta años. Sin embargo, el sustento empírico detrás de esta hipótesis es aún muy escaso, probablemente debido a que es complejo y éticamente cuestionable inducir a los sujetos experimentales a comportarse de manera agresiva. Existe una amplia literatura sobre el impacto de las emociones incidentales (emociones provocadas por una experiencia anterior que es irrelevante para la situación actual) como la felicidad, el miedo y la ira, en la toma de decisiones. Las emociones incidentales influyen en cuánto una persona está dispuesta a ayudar y en cuánta confianza tiene en los demás. Estas emociones también influyen en las decisiones económicas, tales como la propensión a asumir riesgos y en la fijación de los precios de diferentes productos. Nuestra contribución a esta literatura consiste en presentar las primeras estimaciones de los efectos de las emociones incidentales de frustración y euforia en la decisión de participar en el crimen violento.

La base de datos en la que basamos nuestro estudio incluye información de la hora exacta en que fueron cometidos los más de 835.000 delitos denunciados entre 2002 y 2010 en cada una de las dependencias de la jefatura de Policía de Montevideo. En particular, la base de datos incluye información detallada sobre hurtos y rapiñas, ambos delitos contra la propiedad, con la única diferencia que, según la legislación uruguaya, la rapiña incluye el uso de violencia. A su vez, para ese mismo periodo, obtuvimos información de los dividendos de las casas de apuestas y de los resultados finales de todos los partidos oficiales disputados por Nacional y Peñarol.

Frustración

Para identificar los efectos que produce la frustración comparamos lo sucedido luego de los 67 partidos en los que Nacional y Peñarol perdieron a pesar de ser favoritos de acuerdo a las apuestas previas, con lo sucedido luego de los 19 encuentros en los que la derrota ocurrió de acuerdo a lo previsto por los apostadores. Al comparar partidos en donde el resultado es el mismo—en ambos casos los equipos grandes perdieron—, aislamos el efecto de la frustración (asociado a la violación de las expectativas) del efecto resultante de perder un partido de fútbol.

Tal como lo indica la Figura 1, nuestros resultados indican que los delitos violentos contra la propiedad presentan un salto significativo durante la hora siguiente a una derrota inesperada relativo a lo observado luego de una derrota esperada con un incremento en las rapiñas superior al 70 por ciento. Este crecimiento del crimen violento no se explica exclusivamente por comportamiento inadaptado de los hinchas que asisten al estadio ya que el pico de violencia se extiende por toda la ciudad. Los resultados se mantienen al excluir los delitos cometidos en la seccional policial correspondiente al estadio en el que se disputó el partido. No encontramos ningún efecto significativo sobre los hurtos.

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Euforia

Con la misma metodología identificamos el efecto causal de la euforia sobre la violencia en el crimen al analizar la evolución de los delitos violentos luego de los triunfos inesperados de los equipos grandes. Durante los años analizados, Nacional y Peñarol ganaron 18 partidos en los que no eran favoritos y 205 en los que si eran los candidatos de los apostadores. Nuevamente, al considerar solo partidos en lo que el resultado fue un triunfo, el diseño del experimento nos permite distinguir euforia de otras emociones derivadas de ganar un partido de fútbol.

Tal como se observa en la Figura 2, la euforia provocada por las victorias inesperadas reduce los crímenes violentos contra la propiedad—las rapiñas se reducen un 42 por ciento en comparación con las observadas durante la hora posterior a una victoria esperada—, una disminución que, otra vez, se observa solo en la primera hora después del partido. Al igual que luego de una frustración, la euforia que se produce con posterioridad a los partidos tampoco produce efectos significativos sobre los hurtos, o sea el delito contra la propiedad no violento.

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Discusión

Los resultados presentados en esta columna indican que al menos una fracción de los crímenes violentos contra la propiedad—aquellos que son cometidos bajo frustración—no se pueden explicar con un modelo racional donde los criminales evalúan los costos y beneficios de sus actos. ¿Cómo explicar que un individuo elege racionalmente cometer una rapiña que tiene una pena promedio más de 6 veces superior a la de un hurto para obtener el mismo botín? En estos casos—en los que hay frustración de por medio—tal vez sea más adecuado pensar en una simple pérdida de control.

Referencias

Munyo, I y Rossi, M., 2013. Frustration, euphoria and violent crime. Journal of Economic Behavior & Organization (en prensa).

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