Los Pies de Barro

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Por Martín González-Rozada[1]

Esta semana se conocieron los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre el mercado laboral para el tercer trimestre de 2012. Además de la evolución del desempleo, que ha llegado al 7.6% (un incremento interanual de 0.4 puntos porcentuales), hay varios aspectos que merecen ser resaltados.

El primer punto es la evolución de la tasa de actividad, que ha tocado el máximo de la serie dela EPHcontinua, lo que implica alcanzar el máximo histórico. El aumento interanual de la tasa de actividad es de 0.2 puntos porcentuales y esto explica casi todo del aumento de la tasa de desempleo. La tasa de actividad tiene una tendencia creciente en el tiempo (ver Figura 1), sobre todo por la mayor participación de la mujer. Este crecimiento se había desacelerado entre 2000 y 2010 y ha vuelto a acelerase en las últimas tres mediciones. Sin embargo, este aumento apreciable en los últimos trimestres no necesariamente implica que la serie retomará su tendencia previa, sino que puede estar motivado en factores puramente cíclicos o coyunturales.

En concreto, la mayor incertidumbre sobre las condiciones económicas y sobre la estabilidad laboral del jefe de hogar puede haber llevado a otros miembros a participar en el mercado de trabajo, lo que suele denominarse como “efecto trabajador adicional”. Es también un hecho que los salarios reales se han incrementado en los últimos años, lo que puede haber incentivado a más trabajadores a ofrecerse en el mercado de trabajo.

 

Figura 1

Por otro lado, la tasa de actividad ha tenido un comportamiento muy errático en los últimos dos años, lo que marca una diferencia con la serie previa. La volatilidad en la tasa de actividad no se corresponde con un proceso estacional, al menos teniendo en cuenta el patrón existente en el período 2007-2010. Además, en otros países la estacionalidad en la tasa de participación es mucho más moderada que los cambios de los últimos trimestres. En todo caso, no quedan claros los factores que explican la sospechosa variabilidad de esta serie en los últimos dos años.

El segundo punto a destacar es la recuperación del empleo. La tasa de empleo se ha recuperado 0.5 puntos porcentuales (un crecimiento de la cantidad de ocupados de 1.4%) entre el segundo y el tercer trimestre de 2012. Si bien existe un factor estacional, pareciera que los períodos de caída del empleo han quedado atrás. De ser así, los efectos de la desaceleración de la economía sobre el mercado laboral han sido más bien moderados y restringidos a los primeros trimestres de 2012. Sin embargo, aún no queda claro qué tipo de empleo es el que permitió aumentar la cantidad de ocupados. ¿Será empleo privado o público? ¿Será empleo formal o más bien precario? Por el desempeño de los trimestres previos cabría sospechar que no se trata de empleo privado formal sino más bien de empleos por cuenta propia. Tampoco queda claro qué motorizará la demanda de trabajo en el futuro. De hecho, el Índice de Demanda Laboral (IDL) dela UTDTmuestra que los pedidos de trabajo están en niveles muy bajos (ver Figura 2). Los valores son incluso inferiores a los del 2001. Aunque parte de este excesivamente bajo nivel de la serie se deba a que las empresas sustituyen avisos en diarios por otros métodos de búsqueda, igualmente hay un efecto cíclico evidente que sugiere que la demanda de empleo por parte de las empresas es baja y seguirá siéndolo durante los próximos meses.

Figura 2

Un último punto a destacar son las diferencias regionales. Las tasas de desempleo son muy dispares entre aglomerados: algunos de ellos tienen tasas inferiores al 2% y otros superiores al 10%. Por un lado Resistencia, Santa Rosa y Posadas son los aglomerados con menor desempleo, con tasas de 0.6%, 1.1% y 1.6% respectivamente. Estos niveles de desempleo tan bajos están relacionados con bajísimas tasas de actividad y/o con empleo de baja calidad, empleo público o planes de empleo. Por otro lado, Salta, San Nicolás y Paraná tienen tasas de desempleo superiores al 10%. El Gran Buenos Aires se encuentra también entre los aglomerados con mayor desempleo. En particular, los Partidos del Conurbano bonaerense sufren un desempleo que llega al 9.5%.

En suma, enfrentamos un mercado laboral que si bien se aleja de la destrucción de empleo, parece más bien estancado, con más interrogantes que certezas sobre su capacidad de generación de empleo a futuro, con núcleos de bajísima empleabilidad y con una zona políticamente sensible con relativamente elevada incidencia de desempleo y una inflación persistentemente alta. Una combinación preocupante para cualquier gobierno que enfrente elecciones en este contexto. De hecho, en años pasados el desempeño del mercado laboral (primero una creación de empleo formal record, y luego una mejora de salarios en términos reales) había sido uno de los pilares del éxito electoral. Sin embargo, ahora estos pilares se han debilitado hasta convertirse en potenciales falencias y reclamos en el futuro.


[1] Agradezco la colaboración de Hernán Ruffo.

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