Sobre el Progreso de la Humanidad: Desarrollo Económico y Hambrunas

by Sebastian Galiani on 7 octubre, 2012 · 7 comments

En colaboración con Nicolás Ajzenman (Universidad de San Andrés)

Probablemente una de las consecuencias más dramáticas de la pobreza sea el hambre: la mala alimentación incide negativamente sobre el desarrollo normal de los humanos en diversas dimensiones vinculadas con su salud, su capacidad cognitiva, su capacidad de generar recursos, etc (ver acá y acá).  En el extremo, la sub-alimentación lleva directamente a la muerte a través de la desnutrición y las hambrunas.

Hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, las hambrunas eran un fenómeno relativamente recurrente incluso en las zonas más desarrolladas, en parte por la escasa protección ante desastres naturales y, especialmente, por la baja productividad de la tierra. La preocupación sobre el crecimiento poblacional y el rendimiento económico de las tierras disponibles era bien tangible entre los pensadores económicos hasta al menos el siglo XVIII. En su clásico ensayo “An Essay on the Principle of Population” (1798), Thomas Malthus manifestó explícitamente que, dadas las condiciones productivas de la tierra y el comportamiento de los seres humanos en cuanto a su reproducción, eventualmente los alimentos no alcanzarían y el ajuste entre consumo y oferta de alimentos se daría a través de guerras, enfermedades o hambrunas.

La preocupación de Malthus era razonable en su época: la economía pre-capitalista europea se había mantenido prácticamente estancada durante siglos. De acuerdo a las estimaciones de Angus Maddison (2008), el PBI per cápita real de Europa Occidental creció entre el año 1 y el año 1820 a una tasa promedio anual del 0.04% y, consecuentemente, en 1820 años el PBI per cápita europeo poco más que se duplicó. Como contraste puede recordarse, por ejemplo, que un crecimiento similar – es decir, una duplicación del producto per cápita- ocurrió para dicha región en los 18 años sucedidos entre 1952 y 1970 (ver una entrada previa acá). En esta sentido, una consecuencia de la escasa ganancia en productividad pre-capitalista se observa en Gran Bretaña – tierra natal de Malthus -: el salario  de los trabajadores de 1209 medido en búshels de grano era similar al de 1869 (Clark, 2007). Luego de la Revolución Industrial, la productividad laboral creció significativamente no solo en Gran Bretaña, sino en todo el mundo; el PBI per cápita real de 1970 a nivel mundial era casi 3 veces y media más elevado que el de 1870 y el actual es el doble que el de 1970.

El progreso trajo consigo importantes mejoras en todos los indicadores vinculados con la salud (mortalidad infantil, esperanza de vida, etc.) y desafió la idea del “ajuste Malthusiano”. Siguiendo este razonamiento, en esta entrada nos ocupamos de indagar brevemente sobre uno de los canales por los cuales podría haber operado dicho ajuste: las muertes por hambrunas. Utilizando los datos de hambrunas mundiales publicadas en Cormac Ó Gráda (2009) elaboramos el siguiente gráfico de muertes por causa de hambre desde fines del siglo XVII hasta la actualidad.

 

En el gráfico se observan las muertes por hambrunas acumuladas hasta la actualidad. La recopilación de Ó Gráda muestra los episodios más importantes aunque, por falta de información fiable, no incluye datos previos al siglo XVII. En cualquier caso, la figura ilustra con claridad el marcado descenso en las muertes por hambruna durante los últimos 100 años. Notar, por ejemplo que, según las estimaciones de Angus Maddison, la población total mundial en 1820 era de poco más de 1000 millones de personas, en 1950 cerca de 2.500 millones y en 2010, 7.000 millones; en los últimos 50 vivió una cantidad de gente sustancialmente mayor que en el pasado. Más precisamente, entre 1700 (el año de estimación más cercano al inicio de las serie de nuestro gráfico de hambrunas) y 1950, la población mundial mostró un crecimiento promedio anual del orden del 0.6%; mientras que entre 1950 y 2010, el aumento poblacional promedio anual fue de 1.7%.

Si se toma al mundo capitalista, se advierte que el 70% de las muertes de la serie se acumularon entre 1693 y 1876. Especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial, los episodios de muertes por hambruna se redujeron formidablemente. Desde 1946 a la actualidad, solamente se acumula un 10% de las muertes del total de la serie. Cuando se toman también los casos de hambrunas de los países comunistas, la distribución de las muertes a lo largo del tiempo cambia principalmente a causa de dos sucesos: la Gran Hambruna de 1959 en China y las hambrunas de la Unión Soviética, particularmente el episodio de 1921 por sequía y el episodio de 1932-33, concentrado en Ucrania y Kazajistán.

La historia muestra entonces como siglos enteros de estancamiento previos a la Revolución Industrial y el advenimiento del sistema capitalista tuvieron efectos evidentes sobre el desarrollo,  con un claro correlato sobre la salud de la población. El capitalismo trajo consigo un aumento sustantivo en la productividad de los factores productivos, el cual redundo en un incremento sustancial en la oferta de alimentos necesaria para reducir dramáticamente el daño de las catástrofes naturales. La reducción drástica de las muertes por hambrunas es un indicador claro de este fenómeno.

 

Referencias

Ó Gráda, Cormac. Famine: A Short History. Princeton, N.J.: Princeton University Press, 2009

Angus Maddison. Statistics on World Population, GDP and Per Capita GDP, 1-2008 AD, 2008

Clark, Gregory. The Long March of History: Farm Wages, Population, and Economic Growth, England 1209-1869. Economic History Review, Vol. 60, No. 1, pp. 97-135, 2007.

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Marcos Gallacher octubre 16, 2012 a las 5:51 pm

Sebastian:

Muy interesante post. La reducción de muertes ocurrida en el ultimo medio siglo sería aún mas pronunciada si se sumara a “muertes por hambrunas” (que vos mostrás) la variable “muerte por mortalidad infantil” (lo cual en parte depende del status alimenticio de la madre y del niño). Es decir, las “hambrunas” son lo mas visible del déficit de alimentos, sin embargo la sub-alimentación crónica con sus efectos tanto directos como indirectos son un factor adicional a considerar.

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Sebastian Galiani octubre 16, 2012 a las 7:07 pm

Gracias Marcos. Si, por supuesto. En los próximos meses iré revisando distintas dimensiones del progreso humano, pues ningún tiempo pasado fue mejor!

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Juan Flores octubre 18, 2012 a las 4:16 am

Muy relacionado con este tema es la cuestión de la desigualdad, también afectando, de manera positiva o negativa, a los estratos sociales más bajos. Si bien durante mucho tiempo la desiguladad tendió a disminuir, desde hace algunas decadas este fenomeno va a la inversa en muchos países desarrollados. Veremos como afecta este fenomeno el progreso económico que hemos tenido desde hace dos siglos en terminos de niveles de pobreza. Esteban Nicolini (CIEDH) escribió justo sobre este tema hace un par de días:
http://pasadoypresenteblog.wordpress.com/2012/10/18/algunos-debates-sobre-la-desigualdad-en-el-largo-plazo/

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Juan David Oviedo octubre 18, 2012 a las 11:47 pm

Me parece muy interesante la entrada, pero lo curioso del capitalismo es que incluso aumentando la productividad de los factores y el crecimiento del producto mundial de una forma exponencial esto contrasta con las tasas de miseria y pobreza, no tiene sentido entonces que sean las mismas personas quienes busquen al capitalismo con ansiedad, incluso cuando las condiciones de los trabajadores se hacen pauperrimas. Me parece importante cuestionar la historia del desarrollo económico en el sentido que los clásicos de esta ciencia son Smith y Ricardo, incluso cuando fuera de un contexto u opinión política Marx ha expuesto cosas no más interesantes sino más reales.
Dice usted entonces “Si los retornos para el individuo son altos, ¿por qué los padres no realizan estas inversiones? La respuesta es simple, no saben o no pueden” Básicamente estamos en una trampa en la que acorde a nuestro conocimiento normativo podemos exponer la realidad y hacer política macro fuera del sesgo individual en el que las personas aceptan un empleo por que si, basado 100% en el corto plazo.
Es labor del hacedor del política ser quien trascienda.

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Patricio octubre 19, 2012 a las 12:17 am

Si, muy buena la entrada. Creo que la gran pregunta es la que hizo Lucas: ¿Por qué el capitalismo fluye a los países pobres?

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Juan David octubre 19, 2012 a las 11:18 pm

Lucas planeó algo que sucede si se sostienen las condiciones que planteó previamente, cuando miramos los flujos nos damos cuenta que corresponden a un contexto institucional diverso.
Como dato curioso, los modelos tradicionales de crecimiento exponen convergencia en nivel o tasa de crecimiento de los países y la verdad es que no sucede exceptuando en “clubes de países” cuya membresía depende de la misma institucionalidad mencionada

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