Casen 2011: dudas confirmadas

Por Andrés Velasco[1] y Dante Contreras[2]
Este artículo continúa la serie de publicaciones sobre la Casen 2011. Las publicaciones previas al respecto son “Malas prácticas y la Casen” de Velasco y Contreras (16/08/12) y “Casen: seamos serios” de Soledad Arellano (23/08/12).  

Hace casi dos semanas planteamos ciertas dudas sobre la encuesta Casen 2011. Posteriormente, un grupo de 30 economistas expresó dudas similares y exigió explicaciones del Ejecutivo. Pero el Presidente de la República y el ministro de Desarrollo Social, en varias intervenciones, eludieron el bulto y no respondieron. Al final, y luego de un inexplicable retraso, la subsecretaria de Desarrollo Social y uno de sus asesores entregaron parte de la información. Sus respuestas confirman las principales dudas planteadas.

La primera duda se relacionaba con la existencia de 2 muestras separadas en la encuesta, cuando la práctica estándar es efectuar sólo una. La subsecretaria y su asesor sostienen que el comité técnico de la Casen recomendó efectuar dos muestras. Sin embargo, en carta pública, el coordinador de ese grupo, Osvaldo Larrañaga, aclaró que “la decisión de realizar la encuesta Casen 2011 en dos oleadas de entrevistas no fue una recomendación de la comisión de expertos”.

Otra duda clave tenía que ver con el tratamiento del bono especial entregado en noviembre. Al ser un ingreso por una sola vez, se debía dividir el monto recibido por 12 para “mensualizar” su efecto. El ministro Lavín se negó repetidamente a aclarar este punto, pero hoy, a través de sus asesores, sabemos la respuesta: el ajuste necesario no se hizo. Esto representa un error técnico por donde se mire.

El asesor, además, intenta exculpar a su ministerio aduciendo que la decisión fue de la Cepal. Específicamente, dice que la Cepal “desestimó  intervenir en la variable de la forma sugerida por el MDS”, lo que implicaba imputar los valores mensuales separadamente. ¿Por qué la Cepal podría haberse opuesto a lo que en el pasado fue la práctica estándar? Una respuesta posible es que la “imputación del bono” nunca había sido necesaria, pues en encuestas anteriores los cuestionarios permitían distinguir si un ingreso dado (por ejemplo, un bono) era periódico y regular o por una sola vez. Cuando reconoce la necesidad de imputar específicamente el bono, el asesor confirma un segundo error técnico: el cuestionario fue mal diseñado.

Los funcionarios argumentan que los efectos del bono (mensualizado o no) en la pobreza y la indigencia serían muy marginales. Hoy, no es posible confirmar los cálculos detrás de esas afirmaciones, porque la base de datos de la Casen 2011 no está aún disponible. Pero si lo que argumentan resultara ser efectivo, entonces la subsecretaria y su asesor estarían abriendo una nueva incógnita: ¿Para qué entregar este bono si, aunque su efecto se infle artificialmente 12 veces, no afecta ni la pobreza ni la indigencia? Dicho de otro modo: el Ministerio de Desarrollo Social o se equivocó en el diseño del bono, o se equivocó en el cálculo de su impacto. Pero por algún lado hizo mal las cosas.

La tercera duda que planteamos tenía que ver con la significancia estadística de los resultados sobre la supuesta baja de la pobreza. Hoy sabemos que, de acuerdo a estimaciones  preliminares del gobierno, el margen de error de la encuesta no permite descartar la hipótesis de que la pobreza no haya bajado del todo en la última encuesta. Es decir, el ministro Lavín lleva un mes celebrando un supuesto logro que quizá no existe. Lo que lleva a concluir que también ha habido malas prácticas en la diseminación de los datos. Con la agravante de que en este caso no se trata sólo de errores técnicos, sino de un hecho que afecta la fe pública.

Todo lo anterior, simplemente, ilustra la pobreza del diseño institucional de la Casen. Se requiere revisar el rol de las distintas instituciones que participan en ello. Tanto la subsecretaria como su asesor autocomplacientemente califican su propio trabajo de “impecable”.  Una norma básica sugiere que las evaluaciones deben ser externas y no propias. Hacia allá tenemos que avanzar.



[1] Ex ministro de Hacienda

[2] Director del Depto. de Economía de la U. de Chile