Algunos Efectos de los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas sobre el Mercado de Trabajo

Desde principios de los noventa muchos países de la región han implementado programas de transferencias monetarias condicionadas, dirigidos hacia familias pobres, con el objetivo de reducir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso. Ejemplos de este tipo de programas en Latinoamérica son: Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil, Chile Solidario en Chile el Plan Jefes de Hogar en Argentina etc. En estos programas las transferencias monetarias están condicionadas a ciertos comportamientos por parte de las familias que las reciben como la matriculación de sus hijos en la escuela y/o la realización de chequeos médicos regulares. Estas co-responsabilidades están en el corazón del diseño y la evaluación de este tipo de programas. Existe una amplia literatura evaluando el impacto de estos programas sobre la escolaridad, nutrición, trabajo infantil y condiciones de vida (Bourguignon, Ferreira, y Leite (2003), Edmonds y Schady (2009), Ponce y Bedi (2010), Turner (2006) son algunos ejemplos).

La teoría económica sugiere otras consecuencias potenciales de los programas de transferencias monetarias sobre el mercado de trabajo. El modelo estándar estático de oferta de trabajo, por ejemplo, predice que como las familias reciben una transferencia de suma fija habrá un efecto ingreso positivo llevando a los individuos a consumir más bienes y mas ocio y como consecuencia la oferta de trabajo se reducirá. Los modelos tradicionales de búsqueda de trabajo sugieren un impacto sobre los trabajadores desempleados. Los desempleados que viven en un hogar que recibe la transferencia monetaria formarán un salario de reserva mayor y por lo tanto aumentará la duración del desempleo. Este efecto es similar al producido por un sistema de seguro de desempleo. En la literatura de seguro de desempleo, este efecto se ve como un caso de riesgo moral en el que el gobierno enfrenta el problema de dar liquidez y seguro a los trabajadores desempleados con  el costo de que esos trabajadores buscarán trabajo con menor esfuerzo. Este problema de incentivos no solo incrementa la duración del desempleo sino que probablemente aumentaría la probabilidad de que estos trabajadores consigan un empleo en el sector informal de la economía, donde el gobierno no puede detectarlos. Este efecto distorsionante también puede estar presente en los programas de transferencias monetarias condicionadas y si como ocurre en la mayoría de los países subdesarrollados el sector informal es grande el problema de incentivos puede llegar a ser importante.

Existen muy pocos estudios que analicen el efecto de los programas de transferencias monetarias condicionadas sobre la oferta de trabajo, la informalidad y la duración del desempleo en Latinoamérica (uno de esos trabajos fue escrito por Guillermo Cruces, colaborador de Foco Económico, junto con Maria Laura Alzúa y Laura Ripani). En general los resultados de estos trabajos sugieren que no hay evidencia de un desincentivo a trabajar y que no hay efectos significativos sobre la informalidad. En este post quiero presentar nueva evidencia empírica sobre como los programas de transferencias monetarias condicionadas afectan estos resultados del mercado laboral. Para ello junto con Freddy Llerena analizamos el programa Bono de Desarrollo Humano en Ecuador.

El Bono de Desarrollo Humano (BDH) es el programa de transferencias monetarias condicionada más grande de Ecuador. Tiene un presupuesto de 625 millones de dólares y paga un beneficio de 35 dólares mensuales. Aproximadamente un millón ochocientas mil personas reciben el subsidio. El 67% son madres que lo reciben como representantes de la familia. Como es un programa de transferencias condicionadas, las familias, como contrapartida al beneficio, deben invertir en el capital humano de sus hijos, inscribiéndolos en la escuela y asegurándose de que asistan al menos al 75% de las clases.

La participación en el programa se basa en el índice SELBEN (sistema de selección de beneficiarios para programas sociales). El SELBEN es un índice compuesto de bienestar que le asigna a cada familia un número entre cero y cien que refleja la capacidad de generar los recursos económicos como para vivir. Valores más pequeños de este indicador se corresponden con hogares con menor capacidad de generación de ingresos. Las familias ubicadas en los primeros dos quintiles del índice son elegibles para participar del BDH. Es decir, si el valor del índice que deja los primeros dos quintiles por debajo es de 71.24, entonces todas las familias con un SELBEN menor a este punto de corte reciben la transferencia del BDH. Este mecanismo de asignación de la transferencia condicionada permite utilizar un procedimiento de regresión discontinua para identificar y medir los efectos causales del programa sobre la duración del desempleo y la probabilidad de conseguir un empleo en el sector informal de la economía. La idea general de este procedimiento es que para medir el efecto causal del programa se pueden utilizar las familias que tienen un SELBEN alrededor del punto de corte de 71.24. Si bien las familias que reciben y no reciben el beneficio no son comparables para la mayoría de los valores del SELBEN los dos grupos son comparables para valores pequeños en el entorno de 71.24. El supuesto del procedimiento de regresión discontinua es que las familias que reciben la transferencia condicionada y tienen un SELBEN un poquito por debajo de 71.24 tienen características, observables y no observables, similares a las de las familias que no reciben los beneficios del programa y tienen un SELBEN un poquito por encima de 71.24.

Utilizando este procedimiento de regresión discontinua y la estimación de un modelo de regresión proporcional de Cox encontramos evidencia de que las madres que reciben la transferencia monetaria condicionada tienen alrededor del 65% más de probabilidad de continuar desempleadas que madres con las mismas características pero que no reciben la transferencia. Esto mismo ocurre con los trabajadores que viven en hogares que reciben los beneficios del BDH en comparación con trabajadores de las mismas características pero que viven en hogares que no reciben las transferencias del programa. Esta evidencia sugiere que tanto las madres beneficiarias como los trabajadores que viven en hogares que reciben las transferencias del BDH experimentan una duración más prolongada en el desempleo que la de su respectivo grupo de comparación.

Usando el mismo método de regresión discontinua y estimando un modelo Logit multinomial también analizamos la probabilidad de salir del desempleo hacia un empleo en el sector informal de la economía. En este caso, si bien los resultados sugieren que las madres receptoras de las transferencias del programa tienen más chances de dejar el desempleo hacia un empleo informal que las madres del grupo de control, nuestras estimaciones no son estadísticamente significativas. Lo mismo ocurre con los trabajadores que viven en hogares que reciben los beneficios del BDH.

Resumiendo, la evidencia que encontramos es que las transferencias monetarias condicionadas aumentan substancialmente la duración del desempleo tanto del grupo de madres beneficiarias como del grupo de trabajadores que viven en hogares que reciben el BDH pero que no hay efectos distorsionantes evidentes sobre la probabilidad de encontrar un empleo en el sector informal de la economía. Estos resultados son importantes en el sentido de que eventualmente podrían ser utilizados para mejorar el diseño y la implementación de este tipo de transferencias condicionadas en la región.

Referencias

Alzúa, María Laura, Guillermo Cruces, y Laura Ripani. 2010. “Welfare Programs and Labor Supply in Developing Countries. Experimental Evidence from Latin America.” CEDLAS, Working Papers 0095, CEDLAS, Universidad Nacional de La Plata.

Bourguignon, François, Francisco H. G. Ferreira, y Phillippe G. Leite. 2003. “Conditional Cash Transfers, Schooling and Child Labor : Micro-Simulating Bolsa Escola.” Tech. rep.

Edmonds, Eric V. y Norbert Schady. 2009. “Poverty Alleviation and Child Labor.” NBER Working Papers 15345, National Bureau of Economic Research, Inc.

González-Rozada, M. y Freddy Llerena. 2012. “The Causal Effects of Conditional Cash Transfer Programs on Informality, Duration of Unemployment and Separation from Formal Jobs: Evidence from Ecuador,” working paper.

Ponce, Juan y Arjun S. Bedi. 2010. “The Impact of a Cash Transfer Program on Cognitive Achievement: The Bono de Desarrollo Humano of Ecuador.” Economics of Education Review 29 (1):116–125.

Turner, B. 2006. “Policy Analysis of Ecuador’s Bono de Desarrollo Humano Program.” Msfs-517, policies for poverty reduction.

4 Comments

  1. Muy bueno el post, los felicito, gran parte de lo que se describe se refleja si uno toma una muestra estadística de los sectores que están desempleados, por lo que no se aleja de la práctica.

  2. Andy Neumeyer says:

    Martin, ven diferencias en los salarios a los que se emplean las personas que reciben y no reciben el subsidio? Si la hipotesis es que esperan mas tiempo para encontrar un mejor trabajo como predice el modelo de busqueda (y no simplemente para disfrutar mas del ocio) deberiamos ver un impacto en los salarios a los que se emplean los dos tipos de grupos.

    Saludos y gracias por una excelente entrada.

    • Gracias Andy. Tenes razón en la predicción del modelo de búsqueda, yo no seguí el argumento porque todavía no tenemos resultados sobre los salarios de re-empleo. Cuando tenga la información la agrego acá.

  3. Eduardo Cabezas says:

    Excelente trabajo Estimado Martin.

    En el caso de Ecuador, yo precisaria sobre el periodo del estudio con su correspondiente monto de la transferencia.

    Desde el 2013, el valor de la transferencia cambio.

    slds

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