Bienestar subjetivo y el diseño de políticas públicas en medio de la diversidad étnica

by Juan Camilo Cárdenas on 21 marzo, 2012 · 4 comments

El uso de indicadores de bienestar subjetivo basado en el auto-reporte de los encuestados continúa generando controversias metodológicas sobre su aplicación para la medición y evaluación del desarrollo. Una buena revisión y discusión de las implicaciones de este debate se puede encontrar en Kahneman y Krueger (2006).

El propósito aquí es abrir una conversación sobre un resultado empírico que podría hacer aun más compleja la aplicación de estas medidas subjetivas y sobre todo respecto a un tema que directamente le compete a la región latino americana: la equidad social en medio de la diversidad étnica (Ver nota al final *).

El resultado que voy a describir se basa en una observación empírica de varias fuentes confiables de información que incluyen el censo y varias encuestas que se han aplicado en Colombia. Esta observación parece sugerir que los grupos indígenas y afro-descendientes tienen condiciones de vida sustancialmente inferiores al resto de la población mestiza y blanca del país. Hasta aquí no hay mayores sorpresas. El patrón en el resto de la región es similar (de Ferranti et.al 2004). El resultado paradójico es que las brechas entre los grupos étnicos, cuando se refiere a auto-reporte de satisfacción con los ingresos o la salud, se desvanecen. Los grupos indígenas y afro-descendientes manifiestan niveles de insatisfacción con sus ingresos y su salud similares a sus contrapartes blancas o mestizas. Esto abre una serie de reflexiones sobre los instrumentos de medición y sobre las implicaciones de política que podrían reducir las brechas dados los mandatos constitucionales de estas naciones que se han propuesto reducir las brechas derivadas de la posible discriminación en contra de estos grupos.

Los datos de bienestar observado en los indicadores convencionales.

La evidencia que soporta las desigualdades de grupo entre los tres grandes grupos que se han auto-denominado como indígenas, afrodescendientes y el resto de la población que podríamos considerar blanca y/o mestiza, es bastante clara. Comencemos con el acceso a infraestructura y servicios básicos. Basados en los datos del Censo del 2005 podemos ver en la siguiente gráfica una brecha consistente en contra de los grupos afro-descendientes y aun mayor para el caso de los indígenas. Un posible primer elemento de explicación obviamente surgirá de la mayor dificultad para que el estado llegue a los sitios más remotos donde habitan especialmente los grupos indígenas del país, dispersos en casi 100 resguardos indígenas que en su mayoría se han establecido en zonas de la periferia del país.

Fuente: Cárdenas et.al (2012) a partir de DANE, REDATAM – Censo  general 2005

Pasemos entonces a revisar otros indicadores de múltiples dimensiones de pobreza explorando otras variables que reflejen privaciones o carencias que los hogares pueden estar sufriendo y de nuevo comparemos los tres grandes grupos que hemos mencionado. En la siguiente gráfica se encuentran los porcentajes de hogares que manifiestan cumplir con las condiciones que se enumeran allí, basados en la Encuesta de Calidad de Vida (2010) y cálculos del Departamento Nacional de Planeación. De nuevo, en una cantidad considerable de veces observamos carencias y situaciones que manifiestan una brecha en contra de grupos indígenas y afrodescendientes. Fuente: DNP a partir de ECV 2010

Un indicador adicional, y que dependería aun menos de la capacidad del estado para llegar a cada población, y mas de las condiciones generales de bienestar del hogar y su entorno, independiente además de la pertenencia a un grupo étnico, podría ser la seguridad alimentaria. De nuevo aquí, y a lo largo de la vida, mas porcentaje de indígenas y de afrodescendientes pasan al menos un día completo de ayuno de acuerdo a los datos del censo 2005.

Fuente: REDATAM-DANE. Censo 2005

Esta situación se puede además complementar con un dato más detallado de este fenómeno. A partir de estos datos del Censo buscamos los seis departamentos o regiones de mayor población que se reconocía como indígena, los seis departamentos con mayor auto-reconocimiento afro y los seis departamentos con la menor población indígena y afro, es decir los más “blancos”. Al comparar este mismo indicador para el caso de niños menores de cinco años que pasaron al menos un día de ayuno en la última semana encontramos que no solamente los departamentos más “blancos” se encontraban debajo de la media nacional y la mayoría de los grupos indígenas y afrodescendientes por encima; también encontramos que al mirar al interior de cada departamento la población indígena y afro de esos departamentos tenía problemas alimentarios más graves que sus contrapartes dentro de la misma región (representado en los puntos en cada una de las barras de la gráfica).

Fuente: Cardenas et.al (2012) a partir de DANE, REDATAM – Censo  general 2005

Bienestar subjetivo.

Dada esa sistemática presencia de brechas entre los grupos étnicos podríamos pensar que al comparar algunas de las mediciones que se han venido aplicando en lo que se ha denominado la valoración subjetiva del bienestar, encontraríamos patrones similares. Sin embargo este no es el caso. Las brechas desaparecen y abren entonces la pregunta sobre el valor agregado de este tipo de medidas, al menos para evaluar e informar el diseño de políticas redistributivas a favor de poblaciones que han sufrido la discriminación o la exclusión social.

Una de estas medidas subjetivas es sobre la salud –ya hemos mostrado por ejemplo que el acceso a nutrición básica o a infraestructura de servicios públicos y en particular agua potable, o saneamiento es sustancialmente inferior para los grupos indígenas y afrodescendientes. Al preguntarle a los entrevistados en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (2010) sobre Cómo cree que es su estado de salud en general” y elegir entre 1. EXCELENTE, 2. MUY BUENO, 3. BUENO, 4. REGULAR, y 5. MALO vemos en la gráfica el desvanecimiento de las brechas al comparar estos mismos grupos de los seis departamentos más indígenas, más afros y mas blancos.

Fuente: ENDS 2010 (Encuesta Nacional de Demografía y Salud)

De la misma manera, al preguntarle a los hogares censados si “[…] Usted considera que los ingresos mensuales de su hogar…”  a) Son suficientes para cubrir los gastos básicos del hogar, b) Son más que suficientes para cubrir los gastos básicos del hogar, y c) No alcanzan para cubrir los gastos básicos del hogar, y comparar el porcentaje de hogares que se manifestaban insatisfechos con sus ingresos, de nuevo observamos una tendencia muy homogénea y cercana a la media nacional para los tres grupos étnicos y para las diferentes regiones por mayoría de composición demográfica.

Fuente: Cardenas et.al 2012 a partir de DANE, REDATAM – Censo  general 2005

 

Quedan entonces abiertas varias preguntas. Por una parte la explicación sobre el desvanecimiento de las brechas al usar medidas de evaluación subjetiva del bienestar, cuando claramente existen indicadores tan contundentes como la seguridad alimentaria donde se observan desigualdades de grupo que deberían preocupar a los diseñadores de política. Por otra parte estaría el uso de indicadores de evaluación subjetiva del bienestar para informar políticas redistributivas hacia los grupos marginados.

El debate por el uso de medidas de bienestar subjetivo continuará siendo parte de la discusión académica. La verificación empírica de la denominada “Paradoja de Easterlin” continuará motivando estudios empíricos (Ver por ejemplo el trabajo de Stevenson & Wolfers, 2008). Sería pertinente agregar a estos debates el trabajo analítico y empírico con poblaciones y sociedades diferentes a las occidentales industrializadas para enriquecer esta discusión que apenas comienza.

(*) Este texto fue posible gracias a los aportes e ideas de mis co-autores Hugo Ñopo y Jorge Luis Castañeda, y la asistencia en el análisis de Juan Pablo Mosquera

 

Bibliografía.

Cardenas, J.C., Hugo Ñopo, Jorge Luis Castaneda (2012) Equidad en la Diferencia: Políticas para la Movilidad Social de Grupos de Identidad. Misión de movilidad social – DNP. Mimeo.

de Ferranti, D., G.E. Perry, F.H.G. Ferreira y M. Walton (2004): Inequality in Latin America: Breaking with History? World Bank Latin American & Caribbean Studies, Washington, DC.

Kahneman, Daniel & Alan B. Krueger, 2006. “Developments in the Measurement of Subjective Well-Being,” Journal of Economic Perspectives, American Economic Association, vol. 20(1), pages 3-24, Winter.

 

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Juan David Virgüez Álvarez marzo 21, 2012 a las 4:05 pm

Los indicadores de “bienestar subjetivo” podrían entenderse como de “bienestar relativo”, ya que muy posiblemente, cuando los encuestados responden a estas preguntas, evalúan su bienestar comparado con el de la gente que los rodea. Por ejemplo, si semanalmente un miembro de mi hogar sufre de problemas de salud, pero en mi municipio todos los hogares tienen un miembro enfermo cada semana, seguramente consideraré que esto es normal y, por tanto, tendré una percepción de mi estado de salud positiva (o al menos no mala o regular).

Por esta razón, sería interesante ver las gráficas de los indicadores de Bienestar Subjetivo construidas bajo la misma metodología de la del porcentaje de menores con días de ayuno, es decir, identificando diferencias intra-departamentales. Dado esto, podrían encontrarse cosas como que, si bien la insatisfacción frente a los ingresos de Bolívar (departamento mayoritariamente afrocolombiano) es muy similar a la de Norte de Santander (mayoritariamente “Otros”), los más “blancos” de Bolívar se encuentran mucho más satisfechos con sus ingresos que las comunidades afro, y éstas a su vez más que las comunidades indígenas (maniendo así la misma tendencia en las brechas observadas en indicadores “objetivos”).

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juan camilo cardenas marzo 23, 2012 a las 1:32 pm

Hola Juan David, efectivamente la comparacion relativa a los pares inmediatos debe estar jugando un papel importante; sería interesante hacer estas preguntas antes y después de proveer inforomación de como viven otros grupos diferentes y evaluar la robustez de estos indicadores a esas comparaciones .

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Juan David Oviedo marzo 28, 2012 a las 7:58 pm

Alguna vez hablando con un profe de la Universidad del Valle nos despertaba curiosidad como los economistas hacemos un juzgamiento curioso al establecer conceptos como línea de pobreza o línea de indigencia cuando existen comunidades indígenas donde ignoran el sistema monetario y el auto consumo genera subsistencia fuera del sistema económico moderno y que determina que tengan etiquetas como pobres aunque conceptualmente no lo sean. Este problema aunque pertenezca a una población relativamente pequeña determina que el concepto de pobreza deba inclinarse a medidas como de necesidades básicas insatisfechas o al hambre auto reconocida, creo que existe un aislamiento de las comunidades que genera que los puntos de comparación de las mismas estén sesgados, si todos tenemos los mismos problemas no nos damos cuenta que realmente son problemas, lo convertimos a normalidad, pero al conocer la situación de quienes están mejores despertamos conciencia de cuan mal estamos, creo que tal vez dentro de los grupos la paradoja de la felicidad se cumpla, pero mientras exista aislamiento entre las comunidades existe un problema de auto reconocimiento y debe despertarse un análisis muy delicado para implicaciones de política.

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juan camilo cardenas marzo 29, 2012 a las 12:56 pm

Juan David, Usted ha captado bien el mensaje detrás del análisis. La paradoja de Easterlin ha acumulado mucha atención pero ha sido construida con el análisis dentro de sociedades occidentales industrializadas. Ahora tenemos mediciones y datos para otras sociedades (bien sea no occidentales o no industrializadas) y abrimos las puertas a mas preguntas.

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