Vivir con lo nuestro y sus costos

by Sebastian Galiani on 18 marzo, 2012 · 29 comments

Si uno mira la economía argentina en el largo plazo, verá claramente tres períodos. Uno de integración al mundo, prevaleciente hasta la crisis económica de los años 30, uno de cuasi- autarquía, como resultado del experimento peronista, y un tercero, de reincorporación a los mercados mundiales, iniciado durante los años 70s, pero que fue profundizándose hasta hace un tiempo. Esta reinserción argentina en el mundo ha sido la reforma económica más importante desde la posguerra. En los últimos años, pero especialmente en el último año, hay señales significativas de reversión de este proceso. Esto me tiene obsesionado. ¿Volveremos a vivir en una economía cerrada?

A los economistas, la autarquía nos parece una aberración. El comercio, entre unidades que se especializan en la producción, se encuentra en el corazón del análisis económico. La ilustración clásica de las ganancias directas del comercio internacional es la apertura comercial de Japón. En 1859, como resultado de la presión norteamericana, Japón abrió sus puertos al comercio internacional después de dos siglos de autarquía. Las ganancias del comercio pueden ser estimadas examinando los precios de los bienes en Japón antes y después de su apertura. Un estudio estima que el ingreso nacional se incrementó en 4% en Japón como resultado de la reasignación estática de recursos que  se produjo a raíz de la apertura comercial.

En la historia temprana de los Estados Unidos, el país llevó a cabo algo así como un experimento natural de pasar de una situación con comercio a una de autarquía. En el contexto de las guerras napoleónicas, si bien los Estados Unidos eran neutrales en el conflicto, igual sufrían el mismo. En particular, Gran Bretaña con frecuencia capturaba barcos estadounidenses y sometía a sus tripulaciones. El Presidente Thomas Jefferson, con la esperanza de detener estas prácticas, declaró una completa prohibición de navegación en el extranjero -eliminando esencialmente la única ruta para las importaciones y exportaciones desde y hacia el continente europeo-. Este bloqueo comercial privaría tanto a los Estados Unidos como a Gran Bretaña de las ganancias del comercio, pero Jefferson esperaba que el golpe fuese más duro para Gran Bretaña, convirtiéndose así en una política disuasiva.

Douglas Irwin, en su artículo “The Welfare Cost of Autarky: Evidence from the Jeffersonian Trade Embargo, 1807–09” sugiere que el bloqueo comercial fue muy efectivo: El comercio entre Estados Unidos y el resto del mundo se redujo considerablemente. Los costos fueron sustanciales. Luego de realizar un cálculo de equilibrio general, Irwin sugiere que el Ingreso Nacional de Estados Unidos de 1807 puede haber caído en aproximadamente 5% como consecuencia de esta política, en un momento en que la participación en el comercio era de sólo 13%. Argumenta que el costo social no fue mayor pues el embargo no eliminó por completo el comercio. Sin embargo, si se tiene en cuenta que a principios del siglo XIX sólo una pequeña porción del producto era comercializable internacionalmente, -los costos de transporte aun eran demasiado altos, por ejemplo, para transportar cargamentos de un lado al otro del atlántico-, una caída de 5% del ingreso resulta ser un costo bastante alto.

Como vemos, el costo (en términos de pérdida de eficiencia estática) de las medidas proteccionistas depende de varios factores, y en particular, depende del nivel de distorsión previo y posterior a la política considerada. Obviamente, a mayor distorsión respecto del momento previo, mayores los costos. Panagariya (2003) revisa la literatura sobre eficiencia estática y concluye que en el modelo neoclásico tradicional, los costos de bienestar estáticos de la protección de aranceles a la importación de hasta un 15% es poco probable que superen el 1% del PIB. Este resultado es válido para casi todos los estudios conocidos basados ​​en el modelo neoclásico de competencia, ya sea de equilibrio parcial o general. No es de extrañar que pequeñas desviaciones del óptimo estén acompañadas por pequeñas pérdidas de bienestar.

El segundo resultado es el siguiente: incluso dentro del marco de este modelo, altos niveles de protección pueden llevar fácilmente a pérdidas que se acercan al 10% del PIB. Estas pérdidas de eficiencia además crecen substancialmente cuando las medidas proteccionistas reducen la variedad de productos disponibles (algo que no me asombra dada la cantidad de pedidos que recibo de amigos y familiares para traer teléfonos iPhone cada vez que paso por Buenos Aires, muchos de los cuales son fervientes defensores del “modelo”. Obviamente, los he dejado que experimenten su pérdida de excedente del consumidor).

Por último, Panagariya muestra que si se modifica el modelo estándar para permitir economías de escala en la producción, costos fijos de la introducción de productos en un mercado, poder de mercado de las firmas, eficiencia interna a una firma, y actividades de búsqueda de rentas, incluso niveles bajos de protección pueden resultar en grandes pérdidas de bienestar.

Por supuesto, nada de esto implica que el libre comercio sea siempre deseable, y de hecho, ello no es un resultado que uno encuentre en la literatura (volveré sobre esto en una entrada futura), pero creo que muestra claramente que niveles altos y generalizados de protección reducen significativamente el bienestar agregado. Obviamente, están las cuestiones distributivas, discutidas acá y acá.

Más aun, creo que estos costos estáticos son sólo una parte de los costos del proteccionismo, y diría, una parte menor de los mismos. Los mayores costos del proteccionismo son las pérdidas de eficiencia dinámica que experimenta la economía, como resultado de las pérdidas de productividad que se van acumulando en el tiempo.

Referencias:

Douglas Irwin (2005): “The Welfare Cost of Autarky: Evidence form the Jeffersonian Trade Embargo 1807-1809”, Review of International Economics.

Panagariya, Arvind (2003), “Cost of Protection: Where do we Stand?”, Department of Economics, University of Maryland.

 

 

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Martín Gonzalez Eiras marzo 18, 2012 a las 7:29 pm

Sebastían,
Muy interesante la nota. También me pasa que amigos y familiares defensores del modelo piden cosas de EEUU cuando viajo (no solo electrónica, sino también ropa). Estoy pensando hacer un ejercicio similar para cuantificar la pérdida de bienestar de las restricciones de Moreno. Para ello me parece importante diferenciar impuestos que permiten redistribución (como las retenciones), de cupos y trabas que son distorsión pura. Abrazo,

martín

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Sebastian Galiani marzo 21, 2012 a las 11:47 am

Sería muy interesante. Envíamelo cuando lo hagas.

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Alcides Acevedo marzo 18, 2012 a las 9:29 pm

Increible haya haya que explicar siempre lo mismo, con toda la experiencia empírica que hay en Argentina.

A la tradicional enjundia de los bienes industriales en Argentina(electrónica, ropa, auto…. y todo lo demás) ahora se suma hasta la comida.
En España se puede conseguir un kilo de carne de vaca a 5.9 eruros (Carrefour) o sea a 33 pesos, y el kilo de carne Argentina está 8 euros (45 pesos) lo mismo que se puede pagar en un super de Capital.

Digamos que a los sobrecostos de bloquear el comercio se suma la sobrevaluación del peso, a propósito, hay que acaparar cosas de informática, sobre todo insumos, me parece que se viene una sequía importante.

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Juan marzo 20, 2012 a las 4:14 pm

Alcides, y lo más insólito de todo, es que el “modelo” que vendía el gobierno era uno de tipo de cambio real alto! Se pasaron 5 años diciendo que esa era la causa del crecimiento.

Muy buena entrada Sebastián.

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Sebastian Galiani marzo 21, 2012 a las 11:45 am

El modelo es lo que les viene bien en un momento del tiempo. Cuando asumieron tenían un tipo de cambio real alto NO sostenible, y la economía estaba rebotando. Hicieron de esa correlación el modelo. Y ahora, el rebote termino, y el tipo de cambio real ajusto, tanto, que sin las restricciones existentes, tampoco sería sostenible.

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Sebastian Galiani marzo 21, 2012 a las 11:41 am

Sí, creo que lo más triste sobre la marcha de las cosas en Argentina es que muchos de los problemas son resultado de una profunda ignorancia en cuestiones económicas. Hay una revolución retrograda en Argentina!

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HME marzo 22, 2012 a las 3:47 pm

Algunas veces pienso que hay un desencanto generalizado por el conocimiento formal en la Argentina, especialmente en temas de administración pública, pero también muchas veces en otras cosas. De la forma que yo pienso en el uso del conocimiento es como una forma de desplazar la distribución de probabilidades sobre resultados para que se vuelvan, probabilísticamente, más positivos. En el país del ruido y la impaciencia es muy difícil convencer a nadie que usar el conocimiento da resultados.

Otras veces me da por ser más pesimista y pensar que en realidad hay un montón de gente con poder en la Argentina que sabe lo que le conviene al país pero que dada la situación (la moda?) no les conviene a ellos empujar por cambiar las cosas “desde adentro”. En otras palabras, que ya no quedan muchos patriotas que estén dispuestos a sacrificar su popularidad (e ingreso) para enfrentar las propuestas de moda que bien saben que no lo benefician (probabilísticamente) al país.

Todas las veces, claro, me da mucha tristeza.

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Economista Maduro marzo 22, 2012 a las 7:12 pm

Hay de todo en la viña del señor. Sin embargo, lo que llama la atención hoy en Argentina son los errores grotescos de política, incluso, para alcanzar los objetivos declarados del gobierno.

Comparto que hay un gran desprecio por el conocimiento, y que se privilegia la ideología por sobre el mismo.

Una pena, como tu bien lo dices.

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Sebastian Galiani abril 23, 2012 a las 10:58 am

lanacion.com.arSobre esta revolución retrograda que vive la Argentina, Mario Vargas Llosa escribe hoy en La Nación:

“Dentro de la América latina de nuestros días, lo ocurrido con Repsol tiene un curioso sabor anacrónico, de fuera de época, de reminiscencia rancia de un mundo que ya desapareció. Porque la verdad es que, de México a Brasil, aunque haya todavía enormes problemas que enfrentar -entre ellos, los principales, los de la corrupción y el narcotráfico-, parecía ya superada la época nefasta del nacionalismo económico, del desarrollo hacia adentro, del dirigismo estatal de la economía que tanta violencia y miseria nos deparó. Parece mentira que tan horrendo pasado resucite una vez más y nada menos que en el país de un Sarmiento, un Alberdi y un Borges, que fueron, cada uno en su tiempo y en su campo, los adalides de la modernidad.”

http://www.lanacion.com.ar/1467371-borrachera-de-patrioterismo-nacionalista

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Santiago abril 23, 2012 a las 8:25 pm

clarin.comParece que Cristina sabe que cuando cierra la economía, suben los precios…
http://www.clarin.com/politica/Fuerte-respuesta-Cristina-represalia-Espana_0_686331481.html

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Best Seller marzo 19, 2012 a las 5:38 pm

Sebastián, cómo entra en esta explicación que “el experimento peronista” haya sido una de las etapas de mayor crecimiento de la Argentina?
Con respecto a los ejemplos brindados en favor del libre comercio, se puede hacer exactamente lo mismo pero mostrando casos exitosos de proteccionismo. Sin ir más lejos, el famoso libro “Kicking Away the Ladder” contiene varios de ellos y explica todo lo contrario a lo que describís acá.
Ojo, con esto no digo que esté bien la autarquía. Las exportaciones son una herramienta fundamental para lograr un desarrollo sustentable. Pero el libre comercio no es la forma. Se debe canalizar y elegir qué industrias desarrollar, y no dejarlo al libre albedrío del mercado.
En el ejemplo clásico de las ventajas comparativas uno lee el cuentito de Inglaterra exportando paños y de Portugal exportando vinos y le cierra por todos lados. Ahora, si uno deja el análisis estático de lado y se pone a pensar qué pasa con el correr del tiempo, se puede ver claramente que un país sale completamente perjudicado (Portugal) por desarrollar una industria poco dinámica y generadora de empleo, mientras que para Inglaterra sucede todo lo contrario.
Por último, por favor, dejen de poner como ejemplos que ahora no podemos acceder a los iphones o comer sushi. Cada vez que escucho esto más me convenzo de que la medida es buena.
Saludos.

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Paula marzo 20, 2012 a las 6:46 am
Best Seller marzo 20, 2012 a las 12:15 pm

pagina12.com.arFijate las fuentes de esa nota, dónde están? Lo primero que empezaron a decir Clarín y La Nación cuando arrancó la medida era que faltaban medicamentos (especialmente los oncológicos) y era todo mentira.
Como siempre, están las dos caras de la moneda, así que yo acá te dejo un link con una noticia de Página 12 diciendo lo contrario (con fuentes): http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-187851-2012-02-18.html
Saludos.

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Adam Smith marzo 20, 2012 a las 8:29 am

Otro ejemplo: repuesto de autos. No hay, y que hacen los chorros, salen a robar autos a lo loco pues subieron de precio los repuestos de autos. Así que la restricción a las importaciones aumenta el crimen, y en muchos casos, te mata!

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Sebastian Galiani marzo 20, 2012 a las 12:41 pm

No sé si los datos existentes permitirán comprobar esta hipótesis. Pero es probable que si sube mucho el precio de los repuestos, ello aumente el robo de autos. Habría que ver, igual, si aumenta el crimen, o solo es un efecto sustitución.

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Eduardo abril 1, 2012 a las 11:27 am

Parece que con la economía cerrada, aumento mucho el valor de robar bienes importados:
Fuentes judiciales consultadas por Clarín coinciden en que los ladrones “miran” los autos para dar los golpes con un doble fin: robar el coche directamente para luego venderlo a los desarmaderos clandestinos o “leer” a través del auto si la familia podría tener poder adquisitivo y, por lo tanto, objetos de valor para llevarse de su casa.
“Con el crecimiento económico que se dio en los últimos años, la clase media incorporó a su casa varios electrodomésticos, que hoy son pequeños en tamaño pero de gran valor, como laptops, netbooks, plasmas, Playstation y Wii, entre otros.

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Raul marzo 20, 2012 a las 10:47 am

Durante el período peronista, Argentina perdió su posición relativa al mundo. Mira el post de Andy unas semanas atrás. No mientan más! El peronismo ha sido un gran fracaso!

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Best Seller marzo 20, 2012 a las 5:34 pm

Vos decís ese que afirma que el crecimiento en estos años fue gracias a un efecto rebote? De ser así, el gráfico muestra todo lo contrario. Si lo mirás bien vas a ver que del ’45 al ’75 la relación se mantiene bastante constante. A partir del ’76 (dictadura + radicales + menemismo) la relación cayó constantemente hasta tocar el piso histórico en 2001. Luego, con el kirchnerismo, no paró de crecer.
Saludos.

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Sebastian Galiani marzo 21, 2012 a las 11:52 am

Repaso mi entrada y leo: “Por supuesto, nada de esto implica que el libre comercio sea siempre deseable, y de hecho, ello no es un resultado que uno encuentre en la literatura (volveré sobre esto en una entrada futura), pero creo que muestra claramente que niveles altos y generalizados de protección reducen significativamente el bienestar agregado. Obviamente, están las cuestiones distributivas, discutidas acá y acá.”

Sobre la política comercial estratégica, escribiré pronto en FE.

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Paula marzo 19, 2012 a las 9:09 pm

Muy bueno Sebastián! ¿Cuál es la evidencia existente sobre los costos dinámicos del proteccionismo?

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Sebastian Galiani marzo 29, 2012 a las 9:51 am

Paula, si, también hay evidencia sobre los costos dinámicos del proteccionismo, en términos de pérdidas de productividad. Resumirla requiere una entrada en sí misma, cosa que hare en algún momento del año. Te dejo un paper ahora para ir mirando (donde también se resaltan costos de corto plazo): http://homes.chass.utoronto.ca/~trefler/fta.pdf

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Eduardo marzo 30, 2012 a las 1:35 pm
Eduardo marzo 31, 2012 a las 6:22 pm

lanacion.com.arPor fin un empresario que se anima a hablar la verdad en este país corrupto:
http://www.lanacion.com.ar/1461301-rattazzi-moreno-no-es-ningun-patriota

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Enrique Aschieri abril 2, 2012 a las 3:47 pm

SeGa:
Los teoremas de Ricardo y HO son ridículos no por la inferencia lógica a la que llevan, de suyo impecable más allá de las críticas de Ohlin a Ricardo, sino porque parten de premisas totalmente falsas. Las principales hipótesis son dos:
1) La determinación del precio de los factores por el mercado.
2) Inmovilidad de los factores principales: trabajo y capital.
En tanto debemos convenir que la validez o no de una aproximación teórica cualquiera pasa por probar que son pertinentes las premisas de las cuales parten. Si tanto se van a soliviantar con la supuesta ignorancia ajena, al menos pongan las barbas en remojo.
Incluso, si usted busca chequear la realidad dando por válidas estas hipótesis impertinentes ni siquiera lo va a poder hacer como usted dice que fue hecho, a menos que haya resuelto el “enigma del comercio desaparecido”.
Además debo decirle que me generó un regusto muy amargo, cuando usted refiere su desazón por la vuelta a lo supuestamente cerril, junto a un comentario de HME algo infatuado, sobre el uso del conocimiento. Me pregunto si están concientes del grado de violencia política que hay que ejercer para poner en marcha las metas que ustedes propugnan.
En 1976, los librecambistas de entonces –que usted reivindica como la “reforma económica más importante desde la posguerra”- sentaron las bases intelectuales para que se asesinaran por medio del terrorismo de Estado, alrededor de diez mil compatriotas. ¿Cuál es su argumento para refutar lo que luce como si usted y HME estarían buscando quien haga ese trabajo?
Sería bueno contar con su respuesta.

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Sebastian Galiani abril 3, 2012 a las 10:41 pm

No creo que el argumento principal de la entrada dependa de asumir todos los supuestos de HO, por ejemplo. De hecho, tal cual digo en la entrada, por ejemplo, los costos de la protección suben cuando las firmas tienen poder de mercado.

Por otra parte, no leo que se propusiese la apertura comercial total de la economía. Como digo en ella, “Por supuesto, nada de esto implica que el libre comercio sea siempre deseable, y de hecho, ello no es un resultado que uno encuentre en la literatura (volveré sobre esto en una entrada futura), pero creo que muestra claramente que niveles altos y generalizados de protección reducen significativamente el bienestar agregado. Obviamente, están las cuestiones distributivas, discutidas acá y acá.”

Creo que el argumento principal de la entrada es uno con el cual es difícil estar en desacuerdo: “niveles altos y generalizados de protección reducen significativamente el bienestar agregado”.

Obviamente, los argumentos de mi entrada no implican en forma alguna que se busque imponer una mayor apertura comercial por métodos no democráticos. No solo jamás apoyaría una dictadura, tampoco me agradan los gobiernos electos por el voto popular que no respetan la división de poderes ni a las minorías políticas. Volviendo a la cuestión de la política comercial, para mi estaría muy bien con volver a los niveles que teníamos, digamos, unos pocos años atrás. No creo que se necesite otra cosa que cierta racionalidad en el manejo económico para ello.

En general, no me interesa contestar comentarios que me resultan agresivos, implícita o explícitamente. Sin embargo, quería aclararlo antes de no hacerlo en el futuro.

Finalmente, en los 70s, como he escrito en otra parte, hubiese sido mucho mejor hacer una apertura gradual, incluso con compensaciones a sectores perdedores. Lamentablemente, ello no ocurrió. Sin embargo, el gran problema económico en los 70s, en mi opinión, fue la política cambiara y fiscal adoptada.

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Sebastian Galiani abril 30, 2012 a las 8:46 am

ambito.comRelacionada a esta entrada, recomiendo esta entrevista a Julio Nogués:

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=634880

Habrá que leer su libro también!

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Patricio mayo 4, 2012 a las 7:33 pm

lanacion.com.arAunque no lo parezca, Pergolini también quiere vivir con lo nuestro! http://www.lanacion.com.ar/1470387-mario-pergolini-muy-duro-con-guillermo-moreno

Igual, muy buena la puteada!

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Patricio junio 3, 2012 a las 7:56 pm

lanacion.com.arParece que Lucas Llach ahora no ve un buen gobierno en el de los K, y entiende que la autarquía no te lleva por buen camino:
http://www.lanacion.com.ar/1478513-del-canto-de-sirenas-al-ruido-de-alarmas
Patricio

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Paula julio 7, 2012 a las 8:20 pm

clarin.comOtro costo que trae la autarquía es la corrupción, y ni Argentina, ni el poronga son una excepción:

http://www.clarin.com/opinion/Poronga-ganando-Moreno_0_732526855.html

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