Sobre el viejo tema de la Economía Política: Libre Cambio o Proteccionismo

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En colaboración con Gustavo Torrens (Washington University in St. Louis)

Cuando hablamos de proteccionismo industrial es común pensar en países subdesarrollados y, especialmente, en los países latinoamericanos durante el período de industrialización por sustitución de importaciones. Sin embargo, existen otros casos históricos de interés. Por ejemplo, durante la segunda mitad del siglo XIX la política comercial de Estados Unidos fue, en promedio, bastante proteccionista y además fuertemente inestable, con gobiernos que subían significativamente los aranceles e introducían otras trabas a las importaciones, sucedidos por gobiernos que deshacían dichas medidas. Lo llamativo es que entre finales del siglo XIX y principios del XX toda esta discusión sobre el proteccionismo industrial prácticamente desapareció de la agenda política y Estados Unidos se transformó en un impulsor del libre comercio (con excepción del período de la crisis de 1930). ¿Por qué surgieron presiones proteccionistas en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX? ¿Por qué las posiciones proteccionistas no se impusieron o no surgieron antes? ¿Por qué estas presiones se esfumaron rápidamente a finales del siglo XIX?

Economía Política

En un trabajo reciente (Galiani, Schofield y Torrens 2010) desarrollamos un modelo de economía política que intenta responder estas preguntas. Quienes conocen algo más de la literatura sobre comercio internacional, advertirán que la economía política de la política comercial ha sido un tema de interés desde los tiempos de Adam Smith y David Ricardo. Sin embargo, el foco de la literatura más reciente (Grossman y Helpman 1994, 1996) ha estado más en explicar los diferentes niveles de protección que reciben distintas industrias, mientras que nosotros estamos más interesados en entender las diferencias en las políticas comerciales entre países y la variabilidad de las mismas en el tiempo. Para ello reunimos un modelo económico simple de una economía abierta y un modelo electoral probabilista.

Modelamos la economía à la Ricardo-Vinner. Es decir, tenemos dos sectores que producen bienes transables, cada uno utilizando un factor específico y otro que puede moverse entre estos sectores. Por ejemplo, podemos pensar en un sector manufacturero que emplea capital y trabajo y un sector rural que emplea recursos naturales y trabajo. Además suponemos que el sector rural es menos intensivo en trabajo. Siguiendo el trabajo de Galiani, Heyman y Magud (2009) también incorporamos un sector que produce bienes no transables utilizando un factor específico. Por ejemplo, podemos pensar en un sector de servicios que emplea trabajo calificado. Este modelo sugiere la siguiente tipología de estructuras productivas.

Estructura I: Economía abundante en recursos naturales especializada: Se trata de economías con una fuerte ventaja comparativa en el sector primario y sin sector manufacturero o con un muy reducido sector manufacturero. En estas economías la política comercial no es una fuente de conflicto. Tanto los terratenientes como los trabajadores rurales y los trabajadores en el sector de servicios prefieren el libre comercio. Es posible que los impuestos al comercio exterior se empleen como mecanismo de recaudación si no se dispone de otro más eficiente.

Estructura II: Economía abundante en recursos naturales diversificada: Se trata de economías con ventaja comparativa en el sector primario, pero con un sector manufacturero bastante desarrollado. En estas economías existe un particular balance de fuerzas. Los terratenientes y los trabajadores en el sector de servicios prefieren el libre comercio, mientras que los industriales y los trabajadores en el sector transable prefieren el proteccionismo.

Estructura III: Economía industrializada: Se trata de economías con ventaja comparativa en la industria. En estas economías existe una amplia mayoría que prefiere libre comercio (industriales, trabajadores en los transables y trabajadores en el sector servicios), excepto los terratenientes, quienes prefieren el proteccionismo.

Modelamos la política utilizando un modelo electoral probabilista con candidatos heterogéneos. Lo interesante de este modelo es que existe la posibilidad de que los candidatos no converjan a la misma plataforma electoral. Es decir, no es siempre cierto que ambos candidatos culminen, en equilibrio, implementado la misma política, como es el caso en el famoso modelo del votante mediano. La intuición es que los candidatos que son percibidos por los votantes como menos competentes pueden tener incentivos a adoptar una plataforma más radicalizada que sea muy bien vista por algún grupo de votantes con preferencias extremas. Pero lo realmente relevante es que la estructura económica afecta cuán factible es que los candidatos converjan o no. De hecho, en una economía abundante en recursos naturales diversificada es más difícil que los candidatos converjan que en las otras estructuras productivas. La razón es que si un candidato decide moverse del centro electoral siempre puede encontrar un grupo significativo de votantes bien dispuestos a escuchar su plataforma más extrema. Por ejemplo, si propone librecambio será bienvenido por los terratenientes y los trabajadores en el sector servicio. Esto es menos probable en las otras estructuras productivas porque los votantes alejados de la política media no existen o son un grupo minoritario.

En el trabajo incorporamos dos elementos más en el juego político. En primer lugar, los votantes no sólo se interesan por la política comercial, sino también por otra dimensión que podemos interpretar como un bien público local. Esto es importante porque suele suceder que la política no es unidimensional. Además no creemos que la política comercial haya sido la única cuestión relevante en ninguna elección, aunque sí ha sido uno de los temas clave en muchos casos. En segundo lugar, también consideramos la posibilidad de mecanismos no electorales para influir las decisiones políticas. En particular, permitimos que los distintos grupos sociales formen organizaciones que apoyan financieramente a los partidos durante las campañas electorales. Una vez que introducimos estos dos elementos sigue siendo cierto que en las estructuras I y III los candidatos tienden a proponer la misma política comercial, mientras en la estructura II los candidatos tienden a ofrecer distintas políticas comerciales. Sin embargo, ahora es perfectamente posible que en las estructuras I y III no haya convergencia y que los candidatos propongan distintos presupuestos. Por ejemplo, uno de los candidatos promete más bienes públicos para un grupo social y otro más para otro grupo, pero ambos ofrecen esencialmente la misma política comercial. Dicho de otra forma, tenemos que en las estructuras I y III la política gira sobre cómo asignar el presupuesto público, mientras que en la estructura II es más probable encontrar un partido que con un programa “populista” (proteccionismo y gasto público dirigido a los sectores populares) y otro partido con un programa “conservador” (librecambio y gasto dirigido a los ricos y la clase media).

Estados Unidos

Volvemos ahora al caso de Estados Unidos (ver Irwin 2003, 2006a y 2006b). Luego de la independencia los aranceles de importación de Estados Unidos eran bastante bajos y el propósito principal de los mismos era financiar al gobierno y no proteger a la industria. Entre 1790 y 1820 se aumentaron los aranceles, pero principalmente para financiar la guerra de 1812. Pero a partir de 1820 el panorama cambió. Primero, comenzó a emerger un incipiente proceso de industrialización en los Estados Unidos. Segundo, la industrialización del Reino Unido incrementó significativamente la demanda de materias primas producidas en Estados Unidos, tales como el algodón. Así, el Norte comenzó a producir manufacturas que competían con las importaciones británicas y favorecía políticas proteccionistas, mientras que el Sur se especializó en exportar algodón y favorecía el libre comercio. Entre 1820 y 1830 el Norte logró imponer incrementos en las tarifas aduaneras, pero entre 1830 y la guerra civil, el Sur apoyado por el Oeste que comenzaba a exportar granos, logró que el Congreso deshiciera estos incrementos tarifarios. Durante la guerra civil los aranceles aduaneros volvieron a incrementarse con el doble propósito de financiar la guerra y proteger a la industria de las importaciones. Luego de la guerra civil, los republicanos abrazaron con mayor fuerza el proteccionismo que empujaban los industriales del Norte, mientras que los demócratas defendían los intereses agrarios del Sur y Oeste y, por lo tanto, proponían la eliminación de todos los aranceles. En este período cada vez que un presidente Republicano llegó a la casa blanca intentó subir las tarifas aduaneras, mientras que lo contrario sucedió cada vez que la presidencia fue ocupada por un Demócrata. Estas tensiones llegaron a su pico en la campaña electoral de 1896 cuando William McKinley (Republicano) venció a William Jennings Bryan (Demócrata). McKinley era conocido como el Napoleón del proteccionismo y basó buena parte de su campaña electoral en promover medidas proteccionistas. Creemos que nuestro modelo captura muy bien este equilibrio político. En el siglo XIX Estados Unidos pasó a ser una economía abundante en recursos naturales, pero diversificada con un importante y creciente sector manufacturero que competía con las importaciones británicas. Esto generó una política comercial en promedio más proteccionista, pero además muy inestable ya que tanto una plataforma electoral proteccionista (la republicana) como un pro libre comercio (la demócrata) tenían serias chances de ganar las elecciones.

A principios del siglo XX la economía de Estados Unidos cambió radicalmente. Entre 1890 y 1913 las exportaciones industriales de Estados Unidos saltaron de un 20% a un 50% de las exportaciones totales. Es decir, en aproximadamente 20 años se revirtió la ventaja comparativa del país, lo que cambió el equilibrio político. Uno de los motivos que ayudaron a que Estados Unidos revirtiera su ventaja comparativa es el descubrimiento de minas de hierro. La idea es que dado los costos de transporte de la época resultaba económico exportar algodón norteamericano y manufacturarlo en el Reino Unido, pero este no era el caso para bienes intensivos en hierro y acero (Irwin 2006b). Gradualmente los industriales y trabajadores dejaron de ser proteccionistas y los aranceles se redujeron significativamente. Además las tarifas aduaneras dejaron de ser un elemento clave para polarizar el electorado o los partidos políticos.

Referencias

Galiani, Sebastian, Daniel Heymann, and Nicolas Magud (2009) “On the Distributive Effects of Terms of Trade Shocks: the Role of Non-Tradable Goods”. Available at SSRN:http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1764110.

Galiani, Sebastian, Norman Schofield, and Gustavo Torrens (2010) “Factor Endowments, Democracy and Trade Policy Divergence” Working Paper. Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=1531953. Forthcoming en el Journal of Public Economic Theory.

Grossman, Gene M., and Elhanan Helpman (1994) “Protection for Sale” American Economic Review 84, 833-50.

Grossman, Gene M., and Elhanan Helpman (1996) “Electoral Competition and Special Interest Politics” The Review of Economic Studies 63, 265-286.

Irwin, Douglas A. (2003) “New Estimates of the Average Tariff of the United States, 1790-1820″ Journal of Economic History 63, 506-13.

Irwin, Douglas A. (2006a) “Antebellum Tariff Politics: Coalition Formation and Shifting Regional Interests” NBER Working Paper No. 12161. National Bureau of Economic Research, Cambridge, MA.

Irwin, Douglas A. (2006b) “Historical aspects of U.S. trade policy,” NBER Reporter (Summer), National Bureau of Economic Research. Available at: http://www.nber.org/reporter/summer06/irwin.html.

 

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16 Comments

  1. disculpen, no se como entender lo que dicen al inicio con esto:
    http://krugman.blogs.nytimes.com/2009/11/07/us-tariff-history/
    saludos

  2. Sebastian Galiani says:

    Gracias por tu comentario. En efecto, la crisis del 30 genero una guerra comercial entre los países desarrollados, que constituye la excepción a la tendencia observada en el Siglo XX. No nos habíamos detenido en esto pues no era el foco del artículo, pero ahora ya lo hemos aclarado.

  3. Ricardo Salvatore says:

    El principal problema que veo a este razonamiento es que hay una afinidad entre votantes y representantes. Es decir, los congresistas llevan sin modificar la voluntad de las mayorías. Creo que son mas interesantes los modelos que se basan en cierta autonomía de senadores y diputados electos con respecto a los votantes (futuras o pasadas elecciones) al ellos votar una ley de tarifas. De otra forma, si es necesario relacionar la opinión pública con la votación de tarifas aduaneras, entonces tenemos que hacer un esfuerzo por operacionalizar la variable “ideología”. La gente vota a candidatos no en relación al beneficio-costo estimado del proteccionismo / librecambio, sino en base a la visión ideológica que tienen del impacto de ambas situaciones.

    • Sebastian Galiani says:

      Gracias por tu comentario. Pareciera que vos usas un modelo donde los legisladores responden a lobbies. Sin embargo, aun en ese caso, me parece que siempre algo responden a las preferencias de los votantes. Ahí quizás haya una diferencia mayor dado que vos me parece que decís que estos votan en función de su ideología. Nosotros no ignoramos que los votantes tienen ideología, pero creemos que además tienen preferencias por las políticas dependiendo de cuáles son los costos y beneficios que estas les traen.

  4. Manu Oquendo says:

    Buenas noches.
    Si se mira friamente la evolución económica de los países hoy “ricos” veremos que todos ellos crecen a partir de un modelo de proteccionismo industrial que incluye desarrollo de armamento, capacidades militares y una potente marina que sirven de plataforma industrial y tecnológica.

    Creo que no es posible encontrar una sola excepción a dicha regla en países de cierto tamaño. El caso Brasileño es uno de los últimos ejemplos como lo son el Indio, Chino y finalmente Irán en su envite nuclear.
    La Inglaterra de Enrique VIII se hace proteccionista hasta el paroxismo a fin de desarrollar una fuerte ventaja competitiva en la industria lanera.

    La etapa USA descrita por el para mí muy oportuno artículo del profesor Galiani tiene además otro rasgo: cubre uno de los periodos deflacionarios con crecimiento industrial mas largos que se recuerdan. Phillipp Bagus ha publicado sobre este periodo (Deflation, Growth and the Quality of Money – a revealingChapter of Monetary History from 1865 to 1896).

    Creo que el profesor Bagus es de querencias austríacas pero habida cuenta de cómo nos va con la iglesia ortodoxa quizás haya que abrir un poco las ventanas.

    Por otro lado hay un capítulo poco publicitado de la historia que mucha gente no conoce u olvida: Para entrar en la 2ª Guerra mundial en Europa Roosevelt exigió de Inglaterra el compromiso formal de descolonizar su imperio y abrirlo completamente al comercio. Ya tenían su industria y llegaba la hora del “free trade”.

    Lo que vemos en el gráfico son tres momentos.
    1. El gran desarrollo industrial USA hasta la primera guerra.
    2. La recesión 1929-1945 (acentuada según algunos críticos americanos por la Hawley-Smoot en tiempos de Hoover y suavizada algo en el 33 por Roosevelt)
    3. La postguerra, cuando ya la primacía industrial USA era apabullante y continuó durante la edad de oro de occidente, es decir entre los 50 y los 70. A partir de dicha fecha viene el declive.

    Desde entonces vivimos un proceso de pérdida de industria, desempleo creciente y empleo degradado sin que nadie se pregunte si David Ricardo tenía razón o era un agente de la corona británica engañando al contrincante.

    Enhorabuena por el artículo, porque sospecho que en un año o dos vamos todos a preguntarnos si tiene sentido que las fábricas estén en un extremo del globo y todos los parados en el otro.

    Saludos

    • Sebastian Galiani says:

      Gracias por tu comentario. La verdad el post es menos ambicioso que el mismo. No tratamos la relación entre proteccionismo y desarrollo económico. Sin embargo, esa es una pregunta muy interesante. Creo recordar que Facundo Albornoz algo escribió en este blog sobre ello.

      Tampoco nos concentramos en el post en si fue optimo o no la trayectoria de tarifas de US, sino que tratamos de entender los cambios de tendencia de la misma en el tiempo.

  5. Perdon, el foco del articulo es sobre el proteccionismo y en el se afirma que USA viro al librecambio a principios del siglo 20. Luego, basados en eso (en parte) construyen una serie de modelos.

    Ahora bien, el grafico de Krugman muestra (si es que lo entiendo bien) que no fue asi, con lo cual al menos uno de los supuestos del post no es correcto (si yo entendi bien el grafico y el post)

    saludos cordiales y gracias por su atencion

    • Sebastian Galiani says:

      En mi opinión, se ve claramente que US fue menos proteccionista (en promedio) durante el Siglo XX que durante el Siglo XIX –esto no significa que las tarifas promedio sean 0.

      Más importante aún para nuestro argumento es que la discusión tarifaria fue importante durante el Siglo XIX en las campañas electorales y lo fue mucho menos (en promedio, dado que la crisis del 30 es un historia diferente) luego.

      Nota finalmente que estamos interesados también en los cambios de política aduanera entre gobiernos, algo que se dio más intensamente en el Siglo XIX.

  6. Danilo Trupkin says:

    Sebastian y Gustavo, muy bueno el post.

    Solo un par de comentarios.

    En general, me cuesta un poco conciliar su modelo con Grossman and Helpman (1994). Es decir, supongamos que los gobiernos (tanto republicanos como demócratas), valoraran tanto las contribuciones de todos los lobbies como el bienestar social, y los lobbies justamente hacen contribuciones a (cualquier) gobierno de turno de modo de moldear la política comercial. En este caso, si por ejemplo un republicano estuviera en el gobierno predeciríamos que: 1) aun del sector primario presionarían por una política comercial apropiada para ellos, 2) aun los republicanos estarían “felices” de recibir contribuciones de estos ultimos, y 3) en definitiva esperaríamos políticas comerciales también “amoldadas” al Sur, incluso en gobiernos republicanos. Pregunta: es esto ultimo consistente con su modelo, y eventualmente con la evidencia?

    Por otro lado, si no me equivoco también podrían explicarse los hechos que ustedes mencionan, con un modelo a la GH. Por ejemplo, la segunda parte del Siglo XIX, simplemente diciendo que los demócratas han sido mas “welfare-minded” que los republicanos, y por lo tanto las tarifas propuestas resultaban mas bajas en sus gobiernos. Y finalmente, el SXX podría tambien explicarse con un mismo modelo a la GH, solo que teniendo en cuenta la existencia de lobbies opuestos entre productores de insumos y productores de bienes finales. Ejemplo, un paper reciente de Gawande, Krishna y Olarreaga (a salir en IER) usa un modelo a la GH, mostrando que la protección cae en industrias que usan bienes producidos domésticamente. Esto ultimo es justamente aplicable al periodo de descubrimiento de minas de hierro en USA, que pudiera haber generado que los mismos lobbies industrialistas (junto con los republicanos) hayan tendido a bajar la protección.

    Saludos!

    • Sebastian Galiani says:

      Muchas gracias por tu comentario. Primero, una aclaración. Nosotros no hicimos un modelo nuevo para explicar el caso de US, sino que desarrollamos un modelo que nos parece explica algunos hechos estilizados interesantes, y en este post, enfatizamos como aplicación el caso de US pues nos pareció que podría despertar interés. Por lo tanto, no estamos diciendo que se necesite un modelo nuevo para explicar el caso de US. Simplemente decimos que este caso es consistente con el modelo que desarrollamos.

      Segundo, el modelo de GH está pensado más para explicar las diferencias de protección entre industrias, mientras que nuestro interés está en explicar diferencias entre países, y más importante aun, sus cambios en el tiempo. Una diferencia importante, para esto, es que en nuestro modelo los partidos políticos no necesariamente convergen a la misma plataforma electoral, mientras que ello si ocurren en GH.

      Ahora bien, yendo al caso de US, tu idea para explicar los cambios en la política comercial del siglo XIX sería utilizar el modelo de GH con la variación de que los demócratas se preocupaban más que los republicanos por el bienestar general de los votantes. Entendemos que en el modelo de GH el peso que los partidos le dan al bienestar de los votantes versus el peso que le dan a las rentas de los lobbies depende de cuán importante son las contribuciones de campaña en la competencia electoral, que a su vez depende de cuantos votantes reaccionan a la publicidad electoral. Pero esto es simétrico para ambos partidos. Por lo tanto ambos terminan dando (en equilibrio) el mismo peso a votantes y lobbies. Tal vez sea interesante pensar una extensión de ese modelo donde hay asimetría entre los partidos (por ejemplo, uno es más eficaz usando los fondos de campaña), pero de ante mano no sabemos qué pasaría con la estrategia de contribución de los lobbies. En nuestro trabajo (en una extensión) incorporamos una asimetría en la relación entre lobbies y partidos. Simplemente consideramos que algunos lobbies encuentran más sencillo influir en un partido que en el otro. Sobre el siglo XX nuestra explicación va en la dirección que mencionas. El cambio en la ventaja comparativa hace que los industriales dejen de ser proteccionistas (en promedio). Por supuesto, seguramente siguieron existiendo algunos sectores industriales que favorecían la protección.

  7. Manu Oquendo says:

    Es interesante leer a historiadores que abordan estas cuestiones desde puntos de vista alternativos. Cualquiera de ellos. Acabo de terminar un libro de Harold James (Princeton) en el que el complejo asunto de los aranceles USA sale a la luz.
    Comparados con otros países, USA oscila poco en cuestiones geopolíticas (hay un gran consenso de las partitocracias) y en muy alta medida siempre han usado los aranceles teniendo en cuenta las cuestiones geoestratégicas por lo menos al mismo nivel que las prioridades internas aunque se equivoquen como en alguna ocasión ha sucedido. Y todo ello se trata de coordinar a pesar de la indudable fuerza del PorkBarrel politics.

    No hace falta recurrir a Hobswam para ver que su entrada en Europa durante la 2º guerra se hizo a cambio de mercados globales. Lo dice el mismísimo Posner amén de que su acuerdo con Churchill está en los libros.

    No es fácil desde países pequeños como los nuestros captar la entraña de la complejidad USA. Lo que aquí decide un pequeño grupito (que a veces dice que no sabe qué es su nación como ha sucedido con el último gobierno español) allí hay que irlo construyendo con una maraña complejísima, pero al final siempre sale lo mismo: Se hace lo que esperan optimice la posición geoestratégica a largo de USA. Siguen viéndose como una nación imperial y su foco estratégico es ese.

    Saludos

  8. Sebastian Galiani says:

    Gracias por la aclaración. Creo que ahora entiendo mejor a donde iba tu comentario anterior. Tu idea es que la política comercial responde a dos fuerzas. En primer lugar, a un juego político interno. En segundo lugar, existe un tema externo de estrategia geopolítica. Finalmente, sugerís que el segundo factor es el realmente determinante en el largo plazo (por lo menos en el caso de países grandes o en el caso de USA).

    Nuestro modelo definitivamente no incorpora la dimensión geopolítica y pone todo el énfasis en el juego político interno. De todas formas nos parece razonable pensar que ambas dimensiones están interconectadas. Por ejemplo, una posible explicación para el caso de USA es que una vez que revirtió su ventaja comparativa, su juego político interno se movió hacia el libre comercio. Luego, utilizó su capacidad de influencia internacional para mover a otros países en esa dirección. Si esto fue así el juego político interno sigue siendo determinante. Quizás tu punto sea más relevante en un caso en el cual el juego político interno nos lleva en una dirección y las cuestiones geopolíticas en la dirección opuesta.

  9. Ferdinando Galiani & Robert Torrens!!

  10. He leído tus artículos un par de veces queriendo
    encontrar algo diferente y la realidad es que de esta forma pasa.
    Cada que leo tus artículos encuentro algo nuevo.
    Te juro que llevo no menos de tres horas leyendo cada entre
    las cosas que has escrito y me semejan geniales. Espero que no creas que intento acosarte jeje.
    Esta vez en serio, quiero decirte que es una grata experiencia poder encontrarme con gente que posee
    grandes habilidades con las letras. Espero que sigas así y que si se da el
    instante, podamos conocernos. Saludos!

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