Midiendo el desarrollo: más allá de los acrónimos

by Mauricio Cárdenas on 29 noviembre, 2011 · 1 comment

En colaboración con Eduardo Levy-Yeyati

No hay una definición única de desarrollo económico ni una receta única para alcanzar el bienestar socio-económico. Sin embargo, sí es posible evaluar los avances relativos de las economías de mercados emergentes en su camino hacia el estatus de economías desarrolladas o avanzadas. La Brookings Graduation Scorecard clasifica los mercados emergentes teniendo en cuenta cuatro áreas fundamentales: crecimiento económico, solvencia financiera, historial de implementación de políticas y otros factores del desarrollo (todos ponderados igualmente). Cada una de estas áreas fundamentales se explica a continuación.

  • Crecimiento económico entre 1999-2010: crecimiento del PIB ajustado por riesgo (crecimiento promedio sobre la desviación estándar) y pruebas de estrés de crisis del PIB (desviación del crecimiento de 2009 con respecto al promedio de crecimiento pre-crisis entre 1999-2007)
  • Solvencia financiera: relación entre la deuda externa pública y el PIB, relación entre deuda externa neta y el PIB, relación entre las necesidades de financiamiento externo y los depósitos de la cuenta corriente, spread de la tasa de interés de los bonos soberanos.
  • Historial de implementación de políticas: inflación ajustada por riesgos (promedio de la variación del IPC más la desviación estándar entre 1999-2010), promedio móvil de cinco años del balance fiscal primario ajustado por el ciclo.
  • Desarrollo: coeficiente de Gini, Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, Indicadores Mundiales de Gobernabilidad[1] (WGI por sus siglas en inglés).

Para cada una de estas variables calculamos el z-score, usando la media y la desviación estándar entre países, y luego lo convertimos a una escala de 0 a 1. Los z-scores reajustados los promediamos sobre cada una de las cuatro áreas fundamentales para obtener un puntaje general. Este enfoque nos permite rankear los países en el Brookings Graduation Scorecard por variable, por área fundamental o por desempeño general.

El ranking del graduation scorecard tiene dos objetivos: (1) capturar avances graduales o desvíos en el camino de las economías emergentes hacia el mundo desarrollado y (2) analizar las diferencias al interior del grupo de los mercados emergentes en este corte transversal de los indicadores económicos fundamentales. Esto nos permite analizar agrupaciones de economías de mercados emergentes.

Acrónimos Anacrónicos

Basados en nuestra graduation scorecard (ver Gráfica 1), creemos que la práctica de economistas y expertos financieros de agrupar mercados emergentes con acrónimos para identificar el siguiente grupo de países de desempeño destacado se ha vuelto anticuada y problemática. Desde la popular clasificación BRIC pasando a los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica) o los MAVINS (México, Australia, Vietnam, Indonesia, Nigeria, Suráfrica) o los EAGLES (Economías emergentes y con crecimiento sostenido: los BRIC más Corea, Indonesia, México, Turquía, Egipto y Taiwán) todas estas agrupaciones artificiales y acrónimos han buscado destacar un conjunto de países cuyo desempeño supuestamente supera al del resto.

Los BRIC son las economías de mercados emergentes más grandes pero hasta aquí llegan las semejanzas. Mientras China es una clase en sí misma, India es un país creciendo rápidamente pero con déficit crecientes, Brasil comparte las limitaciones de América Latina de crecimiento no inflacionario y Rusia es básicamente un país exportador de petróleo. Viendo el graduation scorecard, encontramos que como grupo los BRIC están bien posicionados en la búsqueda del desarrollo, relativamente con otros mercados emergentes. Sin embargo, de acuerdo a la scorecard, la ubicación individual de cada país es muy distinta a la de sus pares.

La relevancia de los EAGLE y CIVETS es también cuestionable. El primer grupo fue lanzado por un equipo de investigaciones económicas del BBVA y sumó en una misma categoría a los BRIC con Egipto, México, Corea del Sur, Taiwán y Turquía con la justificación de que estos países son los que más contribuirán al crecimiento global. Así, esta agrupación recoge economías de mercados emergentes de rápido crecimiento económico sin tener en cuenta otras dimensiones del desarrollo o de la situación política. Por su parte, los CIVETS son una clasificación acuñada por el HSBC para referirse a Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica. Fueron agrupados porque todos estos países tienen una población grande y joven, economías diversificadas, estabilidad política (los eventos recientes en Egipto simplemente nos recuerdan que quizás este aspecto fue subestimado), mercados financieros profundos, baja inflación, balances comerciales sólidos y ratios limitados de deuda soberana. A juzgar por el riesgo político en Egipto, los desbalances monetarios y el creciente déficit de cuenta corriente de Turquía, los incipientes mercados financieros de Vietnam así como su abultado déficit fiscal, sin mencionar la alta dependencia de los commodities de Suráfrica o el modesto desempeño de crecimiento económico de Colombia, uno no puede evitar preguntarse cómo estas economías fueron agrupadas como las próximas estrellas de los mercados emergentes.

El desarrollo no es unidimensional y es por definición un proceso evolutivo. Proponer clasificaciones de mercados emergentes es problemático porque las categorías rápidamente son obsoletas y porque no reflejan ni la diversidad ni las diferencias al interior de un grupo. Con esto presente, el Brookings Graduation Scorecard busca capturar de manera imperfecta las complejidades y los matices que hay en el movimiento de las economías emergentes hacia el estatus de economías avanzadas. Más importante aún, el scorecard presenta este proceso de cambio de categoría como uno dinámico.

Resultados mixtos de América Latina

Existen dos grupos que sobresalen dentro de los países latinoamericanos. El grupo de las estrellas sobresalientes incluye a Chile en la cima (de tercero en el ranking general) seguido de Brasil y de Uruguay (su posición ha mejorado de manera visible con respecto a la evaluación del año pasado, principalmente debido a ganancias modestas en las cuatro áreas). Perú a penas pasa el corte para estar en el grupo de las estrellas sobresalientes (Gráfica 1). Este grupo de los países de las mejores prácticas está muy cerca de alcanzar el estatus de economías avanzadas.

Estos cuatro países latinoamericanos son líderes regionales en al menos una de las cuatro áreas fundamentales del graduation scorecard (Gráfica 2). Estos países tienen diferentes fortalezas y debilidades, pero tienen en común un buen historial de implementación de políticas.

Comparado con otros mercados emergentes, las economías latinoamericanas son las que más se han beneficiado de la mejoría de su historial de implementación de políticas. Esta lección la aprendieron quizás de las recurrentes crisis macroeconómicas que vivió la región en décadas pasadas. Chile lidera la región latinoamericana con el historial de implementación de políticas más sólido, seguido de Brasil y luego de Perú. Chile también lidera la región en términos de otros factores del desarrollo.

Al otro lado del espectro se ubican Venezuela y Ecuador, economías clasificadas como estancadas. Estos dos países se mantienen en los posiciones más bajas del ranking por su alta inflación, amplios y persistentes déficits, crecimiento inestable y factores del desarrollo no deseables. En términos generales, los países peor rankeados en el graduation scorecard son Ucrania, Ecuador y Venezuela, en ese orden (Gráfica 1). Tomará tiempo y una combinación de políticas macroeconómicas y sociales adecuadas con fuerte crecimiento económico para que Venezuela y Ecuador comiencen a ascender posiciones en el ranking de la graduation scorecard. Dado el idiosincrático carácter de sus gobiernos no es probable que esto ocurra pronto.

Los países latinoamericanos tienen en común un pobre desempeño en el factor de crecimiento económico del scorecard, al menos si se compara con los mercados emergentes del sureste asiático (Gráfica 2). Otra característica notable son los resultados heterogéneos en términos de otros factores del desarrollo (coeficiente GINI, IDH, WGI) que tienen un peso del 25% en el puntaje general. La gran disparidad en este aspecto del scorecard se debe casi exclusivamente a diferencias en el Índice Global de Gobernabilidad (WGI por sus siglas en inglés). A su turno, el WGI se puede desagregar en sus seis componentes para tratar de entender las dimensiones específicas de la gobernabilidad que explican las diferencias entre países de América Latina. En el análisis de estos seis componentes, país por país, surge una clara y relevante diferenciación en América Latina. En última instancia, es el progreso en esta área el que hace de Chile, Uruguay y Brasil los candidatos más aptos para alcanzar el desarrollo en esta década.

Para concluir, es claro de este ejercicio que el concepto de “la década” de América Latina entendido como el último escalón hacia el desarrollo es una aspiración, y no un resultado. La principal razón es que el crecimiento económico de los países latinoamericanos es promedio en al menos dos sentidos. Uno es que en este aspecto estos países no sobresalen dentro del grupo de los países de mercados emergentes. Otro es que los resultados en términos de crecimiento son sorprendentemente similares entre los países latinoamericanos. Otra razón de cautela, especialmente en estos tiempos turbulentos, es que la solvencia financiera en América Latina es menor que la de los países de Asia emergente.

Quizás la única área en la que un grupo de países de América Latina tiene un desempeño destacado es en las políticas macro. Pero incluso, en este sentido tenemos la notable excepción de Ecuador y Venezuela. Finalmente, medidas del desarrollo duras como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), el Gini y los Índices de Gobernabilidad son muy heterogéneas principalmente como resultado de las diferencias en las medidas de gobernabilidad.

El scorecardsugiere que sólo un puñado de países de América Latina (Chile, Uruguay y Brasil) están cerca de alcanzar el estatus de países desarrollados en un periodo de más o menos una década. Nombres sofisticados (CIVETS, EAGLES, MITSK) incluyen muchos otros países. De manera que suenan bien, pero no dicen mucho.

Gráfica 1. Desempeño Global en el Graduation Scorecard

Gráfica 2. Puntajes Regionales en los Criterios del Scorecard

(A) Desempeño del crecimiento Económico

(B) Historial de Implementación de Políticas

(C) Solvencia Financiera

(D) Desarrollo


[1] Un promedio de seis medidas de gobernabilidad: voz y rendición de cuentas, estabilidad política, efectividad del gobierno, calidad regulatoria, imperio de la ley y control de la corrupción (http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.asp).

zp8497586rq

Previous post:

Next post: