Sobre los Vientos de Cola Provenientes de Mejoras en los Términos de Intercambio

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En esta entrada quiero discutir los efectos de una suba en los términos de intercambio en el nivel de actividad económica. Es algo bastante básico, pero creo que no se aprecia siempre en las discusiones sobre el tema.

En Argentina se habla de un “viento de cola” por los buenos precios internacionales para las exportaciones. Voy a concluir que este viento de cola no puede ser visto como responsable, en sí mismo, de un alto crecimiento.

Mejora en el Bienestar

Empecemos con lo obvio. Cuando mejoran los términos de intercambio un país se beneficia, en términos agregados (no voy a hablar de efectos distributivos hoy). La idea es que estamos mejor si sube el precio de lo que vendemos, mientras no suba en igual proporción lo que compramos.  Hay algunas potenciales salvedades acá, como la llamada “Enfermedad Holandesa”—ver el post de Andy al respecto—pero creo que son más interesantes en la teoría que en la práctica y voy a ignorarlo.

Hay varias maneras de aprovechar un aumento en los términos de intercambio:

  1. Podemos mandar la misma cantidad de bienes al exterior y recibir más bienes importados a cambio.
  2. Podemos mandar menos bienes al exterior, aprovechando para consumir la diferencia internamente o para trabajar menos, y recibir la misma cantidad de bienes importados que antes.
  3. También podemos no cambiar ni exportaciones ni importaciones hoy, y acumular mas activos internacionales.

Todas estas posibilidades señalan un “efecto riqueza”, ya que podemos aumentar nuestro consumo o ahorro, o una combinación.

También hay “efectos sustitución”: el precio más favorable puede inducirnos a producir más de los bienes exportables que subieron de precio, a cambio de reducir la producción de otros bienes o de trabajar más. También podemos sustituir en consumo, bajando el consumo de bienes que subieron de precio y consumir más de los demás. Ambos efectos tienden a aumentar el comercio internacional.

Y en el PBI real?

Pero un cambio favorable en los términos de intercambio ¿nos ayuda a crecer? ¿qué efecto tiene sobre el PBI real y la productividad agregada, es decir, el PBI real ajustado por el uso de los factores?

Pensemos primero en el caso donde no cambia el empleo total, ni el uso agregado de otros factores. El efecto sobre el PBI real manteniendo los factores fijos equivale al efecto sobre la productividad agregada, y también nos ayudará a entender los casos donde cambian los factores.

Sorprendentemente, en este caso el mejoramiento en los términos de intercambio no tiene ningún efecto sobre el PBI real (o la productividad). Esta idea se visita en los papers de Kohli (2004) y Kehoe-Ruhl (2008).

Pero ¿cómo puede ser? Si sube el bienestar y sube el precio de nuestras producción ¿cómo puede no transladarse esto en un aumento del PBI real?

La clave está en que el PBI real no intenta capturar cambios de precio, sino cambios en cantidades, ponderadas por precios. Por ejemplo, el índice de Laspeyres para el PBI real se define como la suma de cantidades a precios constantes, es decir, anteriores.

Ciertamente, el cambio de precios internacionales induce un cambio en las cantidades (como discutimos arriba, por efectos ingreso y sustitución), pero uno puede demostrar que estos cambio no tienen ningún efecto de primer orden en el PBI real. Es más, los efectos de segundo orden son negativos. (Con Paasche ocurre lo contrario: los efectos de segundo orden serían positivos. En la práctica, o bien se usa Laspeyres, o se promedia geométricamente los dos.)

La demostración se basa en la idea que a los precios anteriores el valor de la producción se veía maximizado, por lo tanto cualquier cambio es negativo—a su vez, cambios pequeños no pueden tener efectos de primer orden.

Otra forma de entender esto es recordando que las medidas de productividad agregada no miden bienestar, sino buscan calcular mejoras o deterioros en la frontera de producción. Cuando están bien medidas solo aumentan si hubo un cambio favorable. Pero un cambio en los precios internacionales, en si mismo, no afecta a la frontera de producción. Por ende, no deberíamos esperar ningún efecto sobre la productividad agregada, bien medida. Pero, con factores fijos, el PBI real es precisamente nuestra medida de productividad.

Estos resultados asumen que los indices están bien medidos, pero ¿qué pasa si las agencias estadísticas que computan estos indices no pueden o no quieren calcular el PBI real a precios constantes? Una posibilidad es que estos problemas solo generen ruido en la serie, y no cambie del todo nuestra conclusión sustancial. Pero no podemos descartar la posibilidad de que estas limitaciones introduzcan sesgos sistemáticos que afecten las conclusiones anteriores. En ese caso, la interpretación correcta, si observamos crecimiento del PBI por un aumento en los términos de intercambio con problemas metodológicos, es tratar de descontar este crecimiento, en vez de decir que crecimos gracias a los términos de intercambio. El crecimiento es ficticio, no verdadero.

Pensemos ahora en la posibilidad de cambios en los factores. Ya expliqué que para el trabajo hay dos efectos: ingreso y sustitución. Juegan en sentidos contrarios y pueden cancelarse. Si el aumento en los términos de intercambio es percibido como transitorio el efecto ingreso es menor. Entonces el efecto sustitución le gana al efecto ingreso y el trabajo aumenta. No aumentaría tanto el consumo interno y se ahorraría la mayor parte de la bonanza por precios internacionales en el exterior.

¿Y el otro factor, el capital? Aquí tampoco esta claro. Por ejemplo, si el aumento es más bien permanente y no cambia el trabajo, entonces puede no verse afectado el capital deseado y por ende no veríamos cambios en la inversión. En cambio, si el cambio es temporal y esto hace que aumenta la cantidad de trabajo temporalmente, esto puede afectar al capital deseado y por ende la inversión. Otra consideración es si el cambio en los términos de intercambio afecta el precio relativo de la inversión en capital, como maquinarias importadas. Esto también puede aumentar el capital deseado.

Si por estas razones aumentan los factores trabajo y capital, entonces pueden generar un aumento en el PBI real. Esto no altera nuestra conclusión sobre la productividad agregada. Tampoco debería cambiar mucho el escenario a corto o mediano plazo para PBI real, ya que el proceso de ajuste de factores es probable que tome muchos años. Es más, me cuesta creer que el impacto de estos efectos pueda ser demasiado importante, aunque no conozco ninguna calculo contundente sobre el tema.

Concluyo hasta aquí que por un aumento en los términos de intercambio no deberíamos esperar un aumento sustancial en el crecimiento del PBI real.

Efectos Indirectos

Termino esta entrada discutiendo dos efectos más indirectos.

El primer efecto indirecto viene por la situación fiscal. Una suba de precios internacional mejora la recaudación fiscal. Esto a su vez puede mejorar la sustentabilidad fiscal, y si vivimos en un país donde los problemas fiscales son responsables de crisis macroeconómicas cada dos por trés, esto, a su vez, mejora las expectativas sobre el futuro, aumenta la actividad económica y su crecimiento.

Sin duda la recaudación vía retenciones es importante en Argentina. Está menos claro que se pueda atribuir una mejora en la sustentabilidad fiscal directamente al cambio en los términos de intercambio. Primero, mucho depende de la reacción del gasto público. Por ejemplo, en los 90s las mejoras en recaudación parecían esfumarse en mayor gasto. Además, es posible que sin las mejoras en los términos de intercambio hubiésemos visto esfuerzos para mejorar la recaudación por otras vías, o para reducir el gasto. Por estas razones, el efecto es más bien indirecto, ya que depende de la reacción de la política fiscal.

El segundo efecto indirecto tiene que ver con la política monetaria. Esta claro que no puede definirse una postura monetaria como expansiva o contractiva sin hacer referencia al contexto macroeconómico. Por lo tanto, si este contexto cambia, la política monetaria debería adaptarse a las nuevas circunstancias. De otra manera, puede haber un cambio en la postura monetaria, expansiva vs. contractiva. Sin duda esto puede afectar la inflación, y también la actividad económica real por no neutralidades. Por ejemplo, si al mejorar los términos de intercambio no dejamos apreciar al peso, entonces esto equivale a una política monetaria expansiva. Es similar, en términos relativos, a devaluar en ausencia de la mejora en los términos de intercambio. Ver la nota de Martín UribeAndy Neumeyer al respecto (también otra nota mía relacionada).

Sin duda, esto tiene resonancia en la historia argentina reciente. Pero nuevamente, no está tan claro que valga atribuir estos efectos al mejoramiento en los términos de intercambio en forma directa. Mantener el tipo de cambio fue, sin duda, una decisión de política monetaria—una decisión no compartida por nuestros países vecinos. Además, es posible imaginarse, que si no hubiera ocurrido el aumento en los términos de intercambio que vivimos, el gobierno hubiera elegido una política monetaria con una postura igual de expansiva a la que vivimos—vía una depreciación más acelerada del peso, por ejemplo. Por lo tanto, prefiero interpretar estos efectos como una decisión de postura monetaria, contractiva vs expansiva, y no adjudicarlos al aumento en los términos de intercambio. Si alguien ve que esta lloviendo, y decide dejar el paraguas en su casa, entonces cuando se moja no le echamos la culpa al tiempo.

Referencias

Timothy J. Kehoe & Kim J. Ruhl, 2008 “Are Shocks to the Terms of Trade Shocks to Productivity?,” Review of Economic Dynamics, vol. 11(4), pages 804-819, October.

Kohli, Ulrich, 2004 “Real GDP, real domestic income, and terms-of-trade changes,” Journal of International Economics, vol. 62(1), pages 83-106, January.

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17 Comments

  1. Ivan, hay muchos campos que en la Argentina son rentables solo a ciertos precios. Antes, sin estos precios, se producía cero en estos campos. Con lo cual una mejora de los términos de intercambio le pega directamente a las cantidades. Con la inversión pasa algo parecido y en el muy corto plazo: a ciertos precios ni siquiera pones fertilizantes pero si te mejoran los términos de intercambio fertilizás y por lo tanto producís más. Y la realidad es que para producir más soja no hace falta reasignar mucho trabajo. Saludos.

  2. Claro. Perfecto. Estos ejemplos (cambiar el uso de campos, usar fertilizantes etc.) son todos ejemplos de cambios y reorganización en la producción inducida por cambios en precio. Por lo tanto, están contemplados en el resultado que resumí.

  3. Andrés Neumeyer says:

    Ivan, super interesante lo que escribis.

    Dirias que el “motor” del crecimiento o el viento de cola de los años post crisis fue la enorme capacidad ociosa de capital y trabajo que permitió un crecimiento acelerado?

    Agrego otro canal de transmisión. Los terminos del intercambio pueden haber jugado un rol en impulsar el uso de los factores y nueva inversión. La demanda de los hogares puede haber aumentado por el efecto riqueza. También, contribuyeron a un superavit fiscal que generó un gran aumento en la confianza (menos miedo a impuestazos arbitrarios) que incentivo a invertir en poner en marcha el capital ocioso y comprar nuevo.

    • Gracias Andy. Si. La capacidad ociosa juega un rol, y lo considero implícitamente bajo el efecto indirecto de “política monetaria” que mencioné. La capacidad ociosa solo cambia el “punto de partida” y quizá aumenta las potenciales no-neutralidades.

      Tu “otros canales” son exactamente los dos efectos indirectos que mencioné al final. Superávit fiscal y confianza, por un lado, es lo que denominé el efecto indirecto por mejor sustentabilidad fiscal. Y por el otro lado, el aumento de demanda y efecto riqueza (mas allá del neo-clásico que está presente) es algo que ocurre solo si la política monetaria acompaña y no lo anula. Por ejemplo, si al subir los términos de intercambio revaluabas el peso, no hubiera sido tan expansivo. Por lo tanto esta incluido en el efecto indirecto de política monetaria que tuve en cuenta.

      • Sebastian Galiani says:

        Iván, gracias por el post. Es muy interesante. No me quedo claro porque llamas efectos indirectos también a cambios en el stock de capital deseado o en la oferta laboral, especialmente dado que luego hablas de otros efectos que son claramente indirectos como los fiscales. En cualquier caso, en mi opinión, tu punto es válido y debería estimular el debate sobre esta cuestión.

        Ahora bien, suponete que el cambio en la riqueza induce un aumento en los salarios reales y este un aumento en la oferta de trabajo, y que el cambio en los precios relativos induce un aumento deseado en el stock de capital. Si bien esto no afecta la tasa de crecimiento de largo plazo, por decirlo de alguna forma, si aumentaría la tasa de crecimiento de corto plazo. Esto bien podría inducir un aumento en el nivel de producto de X%, que en el corto plazo se vea como tasas de crecimiento muy altas. Creo que es este fenómeno al que la gente se refiere como viento de cola, y está muy bien tu argumento sobre que este efecto es solo transitorio. Digo esto pues muchos países en la región tuvieron tasas de crecimiento muy elevadas, independientemente de la capacidad ociosa que tenían al comienzo del proceso.

        En resumen, creo que estoy diciendo que tu post clarifica que cambios en los TORs permanentes tienen, como máximo, efectos de nivel en el producto, esto es, efectos de crecimiento solo transitorios.

        • Gracias Sebastian. Primero que nada estoy de acuerdo con vos que es mejor no llamar al cambios de factores un efecto indirecto. Tenia en la cabeza nomas la jerarquía lógica de pensar primero en productividad. Después veo si lo cambio.

          Una cosa, vos decís: “suponete que el cambio en la riqueza induce un aumento en los salarios reales y este un aumento en la oferta de trabajo” . Muy bien, pero la razón que suben los salarios es que se corre la oferta de trabajo a la izquierda. La suba de salarios en ese caso solo trataría de mitigar la caída de trabajo, nunca la haría subir. Con lo cual, para que aumente la cantidad trabajada tiene que ganar los efectos sustitución a los efectos ingresos. Al menos como hacia yo el calculo (ignorando efectos distributivos) cuanto menos efecto ingreso mejor, entonces, para que logre subir el trabajo.

          Y basicamente para que suba el trabajo queremos un efecto sustitución intertemporal. Seria parecido a los shocks transitorios a la productividad en los modelos de ciclo reales de macro, pero concentrados en algunos sectores. (te querés matar ahora, no? 😉 ) Y la sustitución en ese caso tiene que ver con un razonamiento algo así: “solo por unos años vamos a poder vender soja a este precio, mejor trabajo ahora más y descansar después”. Por eso conjeture que estos efectos no serían tan grandes, porque serían basados en sectores de commodities de bajo empleo donde me imagino que, aun si se expanden mucho, no tendrían un gran efecto sobre el trabajo agregado.

          Para entender esto mejor es útil pensar en el caso limite: donde el cambio de precio es un bien en oferta fija. Pensá petróleo. La reacción (eficiente y neoclásica) en ese caso del resto de la economía seria reducir el trabajo! Hay un efecto ingreso positivo (mas chico si es transitorio, pero positivo al fin) y querríamos trabajar menos y que nos manden mas bienes de afuera.

          • Sebastian Galiani says:

            Iván, gracias por tu respuesta. No me explique bien, creo. No tenía en mente el efecto sobre la oferta de trabajo “directo” de aquellos que reciben el shock positivo –e. g., los productores agropecuarios- Suponete que ignoramos esto. No creo que sea relevante en el agregado. Una vez que estos agentes se hicieron más ricos vía precios, van a gastar más, subiendo el precio de los non-tradables. Ahí podría darse un aumento de salarios que aumente la oferta laboral.

  4. Guillermo Cruces says:

    Ivan, interesante post. En tu discusion creo que los efectos (re?) distributivos de los TDI estan implicitos en lo que decis del factor trabajo y el capital, y de alguna manera tambien en lo que mencionas de politica fiscal. Tal vez sea necesario pensar en trabajo calificado y no calificado, ydistinguir tierra y capital para pensar mas explicitamente los efectos distributivos de corto, no? En ese sentido creo que el post de Sebastian G. de hace unas semanas complementa bien este, y el post sobre desigualdad en AL de hace un mes tambien usugeria que los TDI tenian que ver con la caida en la desigualdad en la region en la ultima decada, aunque no eramos explicitos en cuanto a los mecanismos.
    En breve entonces, como harias mas explicito el tema de la distribucion del ingreso en tu analisis?
    Saludos, g.

    • Gracias, Guillermo. Muy interesantes ambos posts, gracias por recordármelos.

      Los efectos distributivos no cambian las conclusiones del efecto de los términos de intercambio y la productividad y el crecimiento que hice acá, especialmente tomando la oferta de factores como fija. Quizá habría que distinguir mejor los efectos ingreso de cada agente (si es que algunos pierden con la mejora de términos de intercambio) para pensar en la oferta de los distintos factores de trabajo. También puede ser que las políticas redistributivas que surgen como respuesta a un cambio de TDI tengan efectos sobre la eficiencia en la asignación de factores y en la oferta misma de los factores, y habría que, idealmente, tener eso en cuenta. Por ejemplo, si aumentan los impuestos y las transferencias es probable que se reduzca la eficiencia y la oferta de factores. En ese caso se reforzarían las conclusiones de que aumentos de TDI no generan mayor crecimiento.

      Pero conjeturo que para la pregunta acotada que hice acá no cambiaría mucho. Me parece más importante resaltar que el tema de distribución y redistribución generan otras preguntas interesantes.

  5. Y si hacemos el efecto inverso, cuáles serían las consecuencias de una caída drástica de los términos del intercambio? Sería insignificante?

    • Si. Podes dar vuelta todos los argumentos, es perfectamente simétrico. Pero fijate que no dije que el efecto total fuera chico, porque están los efectos indirectos, y no sé cómo hubiera sido la política monetaria o fiscal sin el aumento en los TDI. De igual manera, puede ser que si bajan mucho los TDI hay un gran impacto por los efectos indirectos. Pero mi punto es que yo se lo atribuiría a políticas monetarias y fiscales, si es que estas no ajustan frente al cambio de TDI.

  6. Sebastian: Veo ahora que si no redistribuimos y los rentistas agropecuarios no trabajan, vos querés pensar que pasa con el trabajo de los demás, llamemoslos los laburantes. No lo hice de antemano pero improviso, siguiendo a tu post: Si el cambio es permanente creo que en general es ambiguo porque hay efectos ingreso (subieron los precios) y sustitución (i.e. cada peso que ganó me compra menos bienes) pero un “benchmark” es que no pasa nada. Por ejemplo los laburantes tienen utilidad de balanced growth entre los bienes cA,cM,cN y trabajo, y no tienen riqueza (solo ingreso por su trabajo) entonces el optimo L es independiente de los precios pA,pM,pN y su salario w. Y el trabajo no cambia entonces.

    Si el cambio no es permanente, la cosa pasa por si hay efectos intertemporales. En general depende, pero creo también un caso importante es donde no pasa nada. Como el cambio es transitorio, los rentistas ahora ahorran más y aumentan su consumo menos, pero esparcido en el tiempo. Como consecuencia hay presión sobre la producción de pN pero menos, pero en todos los periodos la misma: por ende, sube pN y el salario w menos, pero permanentemente! Raro, no me lo esperaba. Pero básicamente al convertir el TDI en algo puramente de ingreso para un grupo que no labura, ya no hay efectos de sustitución estilo RBC.

    Como le dije a Guillermo, agreguemos que se introducen (o aumentan) impuestos y transferencias para redistribuir… y esto tira L para abajo.

    O sea, pareceria que tu modelo (respecto al agente representativo) refuerza aun mas un caso donde no aumenta L. Interesante.

  7. Sebastian Galiani says:

    Gracias nuevamente Iván. Claro, estoy de acuerdo que en el caso de un shock permanente, el efecto es ambiguo. Aunque para mí era solo una posibilidad, me puse a ver si encontraba algún estudio empírico sobre oferta de trabajo más o menos reciente en Argentina sin suerte. Quería agregar, entonces, que ese es un tema importante para estudiar. El diseño de muchas políticas públicas deberían depender de estos parámetros.

  8. Sí, pero lo curioso es que incluso para shock temporarios, no solo los permanentes, el efecto es ambiguo. Y con los supuestos típicos, de preferencias consistentes con crecimiento balanceado (donde efecto ingreso y sustitución se cancelan), no cambia la cantidad trabajada.

    ¿Interpreto correctamente tu comentario sobre estudios de oferta de trabajo en Argentina? ¿Queres saber las elasticidades de ingreso y sustitución? ¿O querés saber si el aumento en el empleo fué por un efecto demanda o oferta? En este último caso podríamos mirar el salario real.

  9. Sebastian Galiani says:

    Iván, disculpas por la demora en contestar. Estuve viajando y luego tapado con otras cosas. Recién hoy me estoy poniendo al día con Foco Económico. Yo estoy de acuerdo con tu análisis. Solo enfatice los efectos de cambios más o menos permanentes en los TORs pues mi punto original se refería a estos. La cuestión del empleo, si bien interesante, era solo un posible ejemplo.

    Respecto a estudios sobre oferta de trabajo, mi comentario era general. Me parece que sería lindo que algún estudiante de maestría, por ejemplo, haga su tesis sobre ese tema. Sería útil al menos saber: ¿Cuán elástica es la oferta de trabajo con respecto a cambios permanente en los salarios reales?

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