Sobre la formación de economistas en Argentina: en defensa del enfoque clásico

La economia como ciencia y los economistas como profesionales, han recibido fuertes cuestionamientos en los últimos tiempos. Eso es aun más pronunciado en Argentina debido a los fracasos en la historia económica argentina. Pero un fenómeno reciente plantea cambios radicales en la formación de los economistas en las universidades, y así, entiendo yo,  ponen en el foco de la crítica no solo a los programas de estudios en si mismo sino también a los economistas académicos locales que nos dedicamos a formar futuros economistas en las universidades. Lo peculiar de esta situación es que las críticas vienen de varios costados. Por un lado, los economistas no-heterodoxos lo hicieron recientemente en forma vigorosa (ver aquí por ejemplo la opinión de O. Ferreres). Por otro lado, una nueva y enérgica crítica surge de los integrantes de las llamadas Cátedras Populares y Nacionales. Estos últimos han ido más allá y de hecho impulsan profundos cambios en los programas de estudio (ver aquí), en particular con un acalorado debate en la Universidad Nacional de La Plata

Como ya hemos mencionado en un post anterior con Andy Neumeyer los alumnos a menudo sienten que hay una gran diferencia entre lo que se discute en los medios, en los blogs, etc. y la manera en la que son entrenados o el mero vocabulario con el que hablan sus profesores y/o se discute en los seminarios especializados. Esto no es ninguna novedad e imagino que todos los departamentos de economía discuten como aliviar esta inquietud. Lo que es nuevo es la dimensión que ha tomado. El propósito de este post es tratar de defender el enfoque clásico de la formación académica de los economistas, concentrándome en las críticas que vienen desde distintas corrientes ideológicas.

El Problema es que en Economia todo es muy difícil

Esta frase pertenece a mi amigo y extraordinario economista Huberto Ennis, y creo que ilustra el grado de dificultad. Los problemas en Economía son particularmente difíciles porque estudian la intricada interacción de “agentes económicos” que intentan hacer lo mejor que pueden para lograr objetivos que le brindan satisfacción (lo que nosotros llamamos “utilidad”,  pero si no te gusta ponele el nombre que quieras) limitados por algún tipo de restricción para conseguirlo.

Como hace la economía “ortodoxa” para estudiar estos objetos? Hace lo que puede: intenta explicar fenómenos observados mediante la construcción de modelos. Recordemos que estos son una construcción matemática abstracta que es no es importante por sí misma, sino tan solo si nos ayuda a entender los datos que describen el comportamiento de la economía que queremos explicar. Necesariamente, dado que estos problemas son muy complejos, los modelos son simplificaciones del mundo real que arbitrariamente articula el “constructor” mediante lo que considera importante para responder su pregunta mientras se abstrae de los detalles que considera irrelevantes. Los modelos, al igual que los mapas, son simplificaciones de la realidad que al borrar detalles nos permiten entenderla mejor.

La formalización es mediante una estructura lógica que, afortunadamente, nos proporcionan las matemáticas. Es esto de izquierda como acusaban algunos funcionarios del último gobierno militar argumentando que los modelos matemáticos eran pro-soviéticas? O es la expresión más salvaje de la derecha reaccionaria como acusan ahora los ascendentes miembros de estas agrupaciones antes mencionadas? El uso de las matemáticas en la economía no es de izquierda ni de derecha, es el método que utiliza nuestra ciencia para intentar responder preguntas.

Algunas Críticas a la Enseñanza de Economía Tradicional

Comencemos por las críticas expresadas por O. Ferreres. Implica esta metodología de estudio y, como apunta la nota antes mencionada, que los análisis académicos aíslan las cuestiones económicas del resto de las otras variables, psicológicas, religiosas, políticas, morales y demás? Nada más alejado de la realidad. La ascendente “economía del comportamiento” (la cual incluso tuvo a sus máximos exponentes premiados con el Premio Nobel hace ya casi 10 años!) es el campo de economía por excelencia que ha intentado incorporar cuestiones psicológicas en el estudio de economía (aquí también)1.  Esto incluye, en sus aplicaciones, no solo cuestionamientos a las preferencias tradicionales apartándose de  la maximización de utilidad estándar, sino que incorpora un amplio rango de cuestiones como las morales, los sesgos ideológicos, etc. Por otro lado, economía política es un disciplina entera dentro de la economia que ha tenido en los últimos, digamos, 20 años un avance extraordinario con exponentes locales muy reconocidos. Para un detallado listado de estos progresos ver aquí. Pero aun mas, los académicos han incorporado cuestiones morales y religiosas en los modelos macroeconómicos tradicionales con el ambicioso propósito de cuantificar sus implicancias (por ejemplo, ver aquí y sus referencias). A mi manera de entender, decir que la profesión se ha aislado de estos fundamentales aspectos citando un trabajo con casi 40 años de antigüedad muestra un profundo y preocupante desconocimiento del avance de la profesión en los últimos 30 años. Adicionalmente, parece muy desafortunado justificar la necesidad de un cambio radical en la enseñanza de Economia despreciando la actividad académica: “… pues siendo una ciencia orientada a resolver problemas concretos, está dedicada en gran parte a discutir largamente sobre hechos irrelevantes aunque con mucha pomposidad y poco o ningún provecho concreto, salvo el de ganar concursos en la vida académica autocontenida.” Acá solo voy a mencionar el pensamiento de Paul Krugman, uno de los autores preferidos de las corrientes críticas, ahora influyente columnista y vendedor de best-sellers,  sobre la actividad intelectual: “To many people the bottom line of any economic theory must be its implications for policy. I am not sure this is the case: in the long run contributing to understanding may be more important than offering an immediate guide for action.” Paul R. Krugman (Rethinking International Trade, 1996, MIT Press, pp. 7)”

Finalmente, un breve repaso a las críticas que provienen desde las autodenominadas Cátedras Nacionales  y Populares . Para esto me voy a abstraer de opinar de las cuestiones puramente políticas como explícitamente exponen los miembros de estas catedras (no porque no tenga una postura, sino porque considero que no es pertinente hacerlo en este contexto). Solo me referiré al aparente debate entre la ortodoxia y la heterodoxia mencionada reiteradamente y en forma enfática. Sobre los no cuestionamientos de los supuestos tradicionales (OK, le podemos decir ortodoxos) ya he hecho referencia en el párrafo anterior y considero que es una crítica invalida. Lo que me cuesta entender es que quiere decir ser heterodoxo. ¿Un físico heterodoxo puede armar un modelo que viole la ley de la gravedad? Bastaría con patear una pelota hacia arriba y esperar unos segundos para poner en ridículo a este individuo. ¿Puede un economista pensar un problema sin buscar los mejor de algo sujeto a los límites que le impone la escases? De poder hacerlo entiendo que no sería un problema económico, sería otra cosa aunque para ser sincero no sé el nombre. Lo que sí sabemos es que lo anterior se llama, lamentablemente, optimizar sujeto a restricciones. Acá me parece que hay un punto en el cual deberíamos retroceder algo y reflexionar. Los análisis económicos se pueden dividir entre aquellos positivos y normativos (ver aquí esta obra por excelencia de Milton Friedman). El primero se basa en la identificación de un problema y la comprensión del funcionamiento de las variables en cuestión. Esto tiene un carácter puramente descriptivo, no es ni ortodoxo ni heterodoxo ni bilardista ni menotista. No porque no quiera, sino porque no puede. Ahora bien, donde el analista tiene que necesariamente poner en forma explícita su posición es cuando se pasa al análisis normativo, donde uno debe poner en claro lo que considera que “debería ser”. Supongo que acá es donde la ortodoxia se enfrenta con la heterodoxia, pero no antes. A mi manera de entender, y supongo que en esto coincidirán una gran parte de mis colegas que se dedican a enseñar economia, lo verdaderamente importante es que los instrumentos con los que formamos a nuestros estudiantes sean lo suficientemente poderosos y flexibles como para incorporar las particularidades consideradas relevantes en cada caso, tanto desde el punto de vista positivo como del normativo (ver nuestra anterior entrada con Andy Neumeyer para una discusión mas detallada).

Un comentario sobre la intervención política en las universidades nacionales

Para quienes hemos estudiado en la universidad pública nunca nos son ajenos los debates que surgen sobre los programas de estudios, los contenidos, etc. Mientras la discusión pase por los carriles institucionales naturales, considero que toda discusión, incluso si hace algo más lenta la implementación de cambios, es sin dudas buena y bienvenida. Lo que sorprendente ahora, por ejemplo en la Universidad Nacional de la Plata, es el marco donde se han venido dando estas discusiones.

El ataque al plan de estudios de la Licenciatura en Economía de la universidad nacional de la Plata va en contra de la concepción de la economía como ciencia que describí en los párrafos anteriores. Es decir, de la idea que los economistas buscan los mejores modelos posibles para entender el comportamiento humano. Estas teorías están articuladas en el lenguaje de las matemáticas y el comportamiento humano está capturado en los datos económicos que se quieren explicar.

El rol del vicepresidente electo y actual Ministro de Economia, Amado Boudou en este debate es particularmente llamativo (ver aquí).  Su visión de cómo enseñar economía hasta hace muy poco era similar a la del departamento de economía de la UNLP y la de los mejores programas del mundo. Aquí esta el programa de su curso en el CEMA que estuvo vigente por lo menos hasta el 2005, el cual a propósito tiene como bibliografía el trabajo de Friedman citado en el párrafo anterior.  El ministro no anduvo con vueltas al opinar del tema de la reforma de los programas: su posición es que la actividad académica de la UNLP y la suya propia solo sirven  “para un concurso de vanidades pero no sirven para hacer una sociedad más justa, y de ahí la necesidad de discutir nuevos planes de estudio, porque los tópicos que se enseñan actualmente son parte de herramientas de dominación para que el pueblo no piense y compre lo que diga el Fondo Monetario Internacional”. Nosotros creemos, al contrario, que claros argumentos basados en evidencia empírica y una lógica impecable son la mejor forma de ser intelectualmente independientes. A propósito, y no muy sorprendentemente, el vicepresidente electo y ministro coincide con las críticas despectivas de Ferreres en lo que lo que respecta a la actividad académica.

Como graduado y ex docente de la Universidad Nacional de La Plata, no deja de asombrarme el ataque virulento a su plan de estudios.  El Departamento de Economía de la UNLP es sin dudas unos de los tres departamentos más prestigiosos del país. Además, algo que ha caracterizado este departamento es la búsqueda de la excelencia sin cargas ideológicas de ningún sentido, con una diversidad notable y con una búsqueda inquebrantable de la verdad para contribuir al bienestar social. Un ejemplo del compromiso de sus docentes con la sociedad es su gran esfuerzo por estudiar seriamente cuestiones distributivas y de pobreza a través del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS). Poco saben el sacrificio que hacen muchos de los miembros de este departamento, y lo que han resignado, para colaborar con este y otros proyectos de excelencia dentro de la universidad pública.

Reflexiones Finales

Para concluir, es evidente que creo fervientemente en el tipo de formación que reciben nuestros alumnos de economia, la cual considero que en general tiene una calidad superlativa. ¿Hace falta revisar los contenidos y los métodos con los que se enseña? En el contexto dinámico que vivimos, una respuesta negativa a esta pregunta sería un acto de necedad grotesco. Pero esta valiosa discusión debería intentar aislarse de cuestiones políticas e ideológicas.

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1 The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 2002 was divided equally between Daniel Kahneman “for having integrated insights from psychological research into economic science, especially concerning human judgment and decision-making under uncertainty” and Vernon L. Smith “for having established laboratory experiments as a tool in empirical economic analysis, especially in the study of alternative market mechanisms”.