Las revoluciones y las evoluciones de la clase media

Por Francesca Castellani y Eduardo Lora

¿Qué tienen en común la crisis de los países árabes, las negociaciones para subir el límite de la deuda americana y el buen desempeño de las economías emergentes? Respuesta: la importancia de las clases medias.

La “primavera árabe” ha sido interpretada como la rebelión de una clase media en búsqueda de protagonismo político[1]. En Estados Unidos, el debate de la deuda se ha centrado en el impacto del inevitable ajuste fiscal sobre los estratos medios. En los países emergentes, que han sido el motor del crecimiento global en medio de las penurias fiscales del mundo desarrollado, los ojos de los inversionistas y de los políticos están puestos en las clases medias en ascenso.

Nunca la clase media había atraído tanto interés y en circunstancias tan diferentes. Paradójicamente, no está claro qué se entiende por clases medias, ni siquiera entre los especialistas. Aunque los estratos medios son el tema de numerosas investigaciones recientes (muchas de ellas promovidas por organismos internacionales), no hay una definición aceptada de la clase media a nivel global. Los sociólogos y los economistas tienen opiniones encontradas sobre las características objetivas de los hogares de estratos medios, y entre los últimos hay definiciones para todos los gustos.

El interés en las clases medias tiene muchas justificaciones empíricas. Hay evidencia de que los países con clases medias más solidas gozan de un mejor desempeño económico y social. La literatura socioeconómica sugiere que las clases medias promueven el crecimiento y favorecen la estabilidad política. Como lo planteaba Aristóteles, “las democracias son más seguras y de más larga duración que las oligarquías, gracias a la clase media (cuyos miembros son más numerosos y participan más de los honores políticos en las democracias que en las oligarquías). Cuando falta la clase media y los pobres alcanzan un número extremado, sobreviene la adversidad y pronto se arruinan”. Es imposible encontrar mejores justificaciones para interesarse en la  clase media.

Pero se necesita una buena comprensión de la clase media para pensar en políticas orientadas a fortalecer y promover su papel en la sociedad.  Hay una gran heterogeneidad en el tamaño de las clases medias entre los países latinoamericanos, cualquiera que sea la definición que se tome. Por ejemplo, con base en una medida de ingreso, cerca de la mitad de la población de Uruguay y México es de clase media, mientras que en Colombia y Bolivia las clases medias representan 40% de la población. En contraste, al menos dos tercios de las poblaciones de los países europeos son de clase media.

El de Colombia es un caso paradigmático del impacto que tiene en la evolución de la clase media el desempeño económico volátil. En 1997, el 43% de los hogares colombianos eran de clase media; al comenzar la recuperación, en 2003, ese coeficiente había caído a 40% y, gracias al buen crecimiento reciente, llegó a 47% en 2010. Como en buena parte de América Latina, las clases medias sufrieron más con la recesión de 1999 que con la crisis financiera mundial de 2009[2] y, posiblemente, consigan afrontar mejor los difíciles tiempos que se avecinan por cuenta de los problemas del mundo desarrollado.

Pero ser o no de clase media no es tan solo una cuestión de ingreso. Así lo sugieren los análisis que contrastan las clasificaciones objetivas con las percepciones individuales de pertenencia social. Un estudio reciente del BID[3] explica por qué la percepción de pertenencia a una clase social supera la simple consideración de los ingresos. Para definir su propia riqueza, los latinoamericanos tienen en cuenta, además del ingreso y de las propiedades, sus capacidades personales y sus relaciones interpersonales. La clase media latinoamericana se define como tal teniendo en cuenta el valor que representan el  matrimonio, los hijos, la religión y los amigos.

Ya lo decía ese gran escritor latinoamericano, Mario Benedetti:

Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande…

 



[2] Castellani, Parent y Zenteno (2011) “La clase media colombiana  entre dos crisis” , mimeo BID.

[3] Lora y Fajardo (2011),  “Latin American Objective and Subjective Middle Classes”, mimeo BID.

One Comment

  1. Eduardo, gracias por su nota. ¿Creo que sería interesante mirar si la clase media engloba al votante mediano o no, y que implicancia tiene ello para el role de la misma?

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