Inflacion y Precios Relativos Internacionales

Desde el año 2002, después de la devaluación, los precios de bienes de consumo en Argentina subieron por un factor de 3-4 (como muestro abajo), mientras que el peso se depreció contra el dólar por un factor de 1.3 (el peso pasó de aproximadamente 3 a 4). Esto sugiere que, luego de la caída del costo de vida (medido en dólares) producto de la devaluación y la recesión, el costo de vida se volvió a incrementar significativamente. Si creemos que el costo de vida está relacionado con la competitividad (costo de producción) de un país contra el resto del mundo, es esperable que desde el año 2002, Argentina haya perdido parte de la competividad que ganó producto de la devaluación.

Mi objetivo en esta entrada es aportar datos preliminares que permitan entender el comportamiento de precios de Argentina contra otros países desde el año 2002.

La fuente de datos que utilizo es EIU City Data, producida por The Economist’s Intelligence Unit (EIU). Esta base de datos es de frecuencia anual y cubre 160 bienes y servicios en 123 ciudades de 79 países (uno de los productos incluidos es el Big Mac, que The Economist, usa para publicar el Big-Mac Index). Dado que este producto de EIU es demandado por empresas que necesitan ajustar los salarios de empleados que son transferidos globalmente, EIU solo incluye bienes y servicios que son comparables en distintos lugares (marcas establecidas o servicios de un cierto nivel), y por lo tanto tiene sentido comparar precios entre países. Por otro lado, dado que se trata de productos típicamente consumidos por expatriados o viajeros de altos ingresos, no siempre cubren los productos consumidos por la persona promedio en países de ingresos medios o bajos.

Para resumir los datos, divido los productos en dos categorías: bienes (alimentos, bebidas, vestimenta, artículos personales, bienes durables, etc.) y servicios (alimentos fuera del hogar, educación, alquiler, transporte público, servicios públicos, etc.). Computo índices de precios como promedios simples geométricos de precios entre productos. Por ahora me focalice en Argentina (Buenos Aires), Brasil (San Pablo), Chile (Santiago), China (Pekín), Colombia (Bogotá), España (Madrid), Estados Unidos (Washington DC), y Uruguay (Montevideo).

Inflación en Argentina 2001-2010

Antes de comparar precios entre países, la siguiente figura muestra la suba de precios de bienes y servicios (en pesos) en Buenos entre los años 2001 y 2010, normalizando los precios a 1 en 2001. Esta figura revela el gran aumento de precios: en promedio, un bien que costaba un peso en 2001 pasó a costar 4 pesos en 2010 (inflación de 300%), y un servicio que costaba 1 peso en 2001 pasó a costar 2.8 pesos en 2010 (inflación de casi 200%). La suba de precios de acuerdo a estos datos es bastante más alta que la suba de precios que reporta el INDEC: por ejemplo, en la categoría “alimentos y bebidas”, los precios del Indec subieron por un factor de 3 mientras que los precios de la data del Economist subieron por un factor de 4.5.

Figura 1. Indice de precios Buenos Aires

Figura 1. Indice de precios Buenos Aires. Fuente The Economist’s Intelligence Unit City Data

 

Precios relativos internacionales

A continuación, presento dos figuras que ilustran como cambió el costo de vida de Argentina contra otros países después de la devaluación.  Producto por producto, tomo el ratio de precios (en la misma moneda) entre Buenos Aires y otra ciudad y luego calculo un promedio simple geométrico de precios relativos entre los varios productos (separadamente para bienes y servicios). Una suba de este ratio indica que Buenos Aires se encareció relativo a otra ciudad. Tomo 2002 como el año base (normalizado a 1) para focalizarme en el cambio relativo del costo de vida luego de la gran caída del 2002 producto de la devaluación y la recesión (si tomara como año base 2001, veriamos una gran caida de los precios relativos entre el 2001 y el 2002).

Figura 2. Precios en Buenos Aires en relación a otras ciudades. Fuente The Economist’s Intelligence Unit  City Data

Figura 2. Precios en Buenos Aires en relación a otras ciudades. Fuente The Economist’s Intelligence Unit City Data

El costo de vida de Buenos Aires subió significativamente relativamente a Pekin (por un factor de casi 2) y Washington DC (por un factor de entre 1.5 y 1.6). El costo de vida de Buenos Aires subió relativo a Santiago de Chile y a Madrid (por un factor de entre 1.2 y 1.4), pero esta suba es bastante baja en comparación a la inflación Argentina en este período (entre 200 y 300%). Por otro lado, el costo de vida de Buenos Aires cayó relativamente a San Pablo, Montevideo, y Bogotá entre 0 y 30%. Si las figuras empezaran en el año 2001 en lugar del 2002, todas las lineas se despazarian para abajo (ya que el costo de vida bajo significativamente entre el 2001 y el 2002, pero desde el 2002, los cambios serian iguales a los que ahora se ven en las figuras).

Asumiendo que cambios de precios reflejan en parte cambios de costos, podemos interpretar estos cambios de precios relativos como una medida de cambio de “competividad”. Concluimos que Argentina perdió bastante competividad contra China y Estados Unidos, y ganó un poco (o no perdió mucha) competividad contra Brasil, Uruguay, Colombia, Chile, y España.

La gran suba de precios en Argentina entre 2002 y 2010 no llevó a una gran suba del costo de vida relativo a algunos países de la región, por una combinación de inflación y apreciación nominal de aquellos países. La siguiente figura ilustra el valor del peso relativo a las monedas de los otros países (una caída del índice refleja una depreciación del peso argentino). Podemos observar que en este período todas las monedas se apreciarion contra el peso argentino, lo cual contribuyó a que la perdida de competividad Argentina sea mucho menor a la que sugieren la alta inflación durante este período.

Figura 3. Valor relativo del peso

Figura 3. valore relativo del peso.

Queda abierto el interrogante si es más eficiente alcanzar una dada apreciación del tipo de cambio real mediante inflación o mediante una apreciación del tipo de cambio nominal. La respuesta a este interrogante dependerá de la respuesta a una pregunta clásica en macroeconomía (que no tiene una respuesta definitiva): que es más beneficioso, tener un tipo de cambio nominal estable o tener un nivel de precios estable?

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