Como estudiar economía que sea útil en Argentina?

by Emilio Espino on 21 febrero, 2011 · 47 comments

por Emilio Espino y Andrés Neumeyer

Cuando se aproxima el comienzo de clases, uno siempre siente la necesidad de encontrar alguna motivación extra para entusiasmar a los alumnos a ser economistas. Ud. podrá decir que si son alumnos avanzados (que es nuestro caso en general), no hay necesidad. Lo que pasa es que los alumnos a menudo sienten que hay una gran diferencia entre la economía  que se discute en los medios, en los blogs (tan de moda en estos tiempos, no?), y en  discusiones informales,  y la manera en la que son entrenados o el vocabulario con el que hablan sus profesores y se discute en los seminarios especializados.

El propósito de esta entrada es tratar de explicar porque estudiamos economía como lo hacemos y, más concretamente, si es conveniente invertir en formar economistas matemáticos en Argentina.

Como Estudiamos Problemas Económicos?

La economía, como ciencia, estudia como individuos en su carácter de consumidores, productores o funcionarios públicos toman decisiones y como estas decisiones interactúan entre si determinando como se asignan recursos. Esto importa porque los recursos son escasos. Dada la gran complejidad del mundo los economistas debemos abstraernos de muchos detalles para focalizarnos en aquellos que creemos más importantes.  La genialidad de los grandes economistas, justamente, se deriva de encontrar los detalles realmente importantes con el grado más útil de abstracción.

La complejidad del mundo, la necesidad de abstracción y de una lógica clara nos lleva a intentar explicar los fenómenos observados mediante la construcción de modelos matemáticos. Estos modelos no son más que un lenguaje para contar historias con gran claridad y precisión.  Como lo pone Robert E. Lucas Jr.: “We are storytellers, operating much of the time in worlds of make believe.  We do not find that the realm of imagination and ideas is an alternative to, or a retreat from, practical reality.  On the contrary, it is the only way we have found to think seriously about reality. “

El pensar en la necesidad de abstracción y la practicidad de la economía nos llevó a releer unas entrevistas extraordinarias a dos de nuestros economistas preferidos: Kenn Arrow (Premio Nobel de Economía, 1972) y Tom Sargent (Premio Nobel muy pronto).  Desde distintos puntos de vista y motivados por preguntas diferentes, es difícil encontrar otras dos personas que hayan influido tanto como ellos en nuestra ciencia.

Ahora bien, en nuestro campo particular que es la macroeconomía es fácil acordar que muchas preguntas de política interesantes (no todas) estudian el impacto de las mismas en un contexto donde los individuos (consumidores, firmas, trabajadores, gobierno, etc.) toman decisiones a través del tiempo en situaciones de incertidumbre. Por otro lado están las irritantes restricciones de recursos que hacen que las decisiones de distintos individuos interaccionen entre sí, y así hay que considerar la consistencia de estas decisiones tanto a nivel individual como para la economía como un todo. Entonces, la necesidad de estudiar en una forma coherente complejas situaciones en las que los agentes toman decisiones en contextos dinámicos e inciertos, con recursos limitados, ha llevado a la profesión a estudiar modelos de equilibrio general, dinámicos, y bajo incertidumbre; modelos DSGE por su sigla en inglés. Esto fue un gran logro de la macroeconomía moderna ya que unifico criterios para que las discusiones se desarrollen con cierto orden y un lenguaje común.  Casi se podría decir que esta clase de modelos se ha convertido en la lingua franca de la macroeconomía moderna.  Este lenguaje es muy demandante ya que nos obliga a detallar nuestros supuestos sobre las motivaciones de los agentes, la estructura de los mercados financieros, de bienes y de trabajo, la tecnología disponible para producir bienes, adquirir información, y ejecutar contratos. Supuestos de esta naturaleza existen en toda discusión informal sobre economía, la diferencia del lenguaje técnico que usamos en la academia es que los detallamos y los explicitamos.

Kenneth Arrow

Kenneth Arrow

Kenn Arrow, por ejemplo, nos ha permitido entender como la estructura de los mercados financieros distribuye el riesgo en una economía y el grado de sofisticación y complejidad que necesitamos para que la asignación de bienes resultante sea eficiente. En sus trabajos Arrow hizo temprana referencia a problemas de información cruciales para el desarrollo financiero  como la selección adversa y el riesgo moral.  Así alentó el estudio de mercados que no existen o que no funcionan eficientemente.  La genialidad de Arrow fue analizar estos problemas con un grado de abstracción que permite contar estas historias sin dejar cabos sueltos (o muy pocos que son explícitos) en unas pocas páginas.  El artículo por el que ganó el premio nobel y en el que se basa gran parte de la macroeconomía moderna y la teoría de las finanzas, por ejemplo, tiene 6 páginas. Si, es correcto lo que leyó: SEIS páginas.

Ahora cabe preguntarse si estos modelos abstractos son útiles para contestar preguntas prácticas sobre los efectos de políticas económicas específicas.  También, acerca de su relevancia en Argentina.  No nos cabe la menor duda que el lenguaje abstracto de los modelos matemáticos es la única forma de abordar estos temas para lograr respuestas cualitativas y cuantitativas a las preguntas relevantes, que sean honestas en el sentido de explicitar claramente todos los supuestos y la lógica de los argumentos.  El desafío de los pocos economistas que nos dedicamos a estas cosas en Argentina es encontrar el grado adecuado de abstracción y los supuestos correctos para entender nuestros problemas económicos. Afortunadamente, tenemos la ventaja que la mayoría de estos no son muy originales y ya están tratados en la literatura.

Thomas Sargent

Thomas Sargent

En la entrevista con Sargent se puede leer un resumen de varias cuestiones prácticas fundamentales para las cuales los modelos que les enseñamos a nuestros alumnos han resultado tremendamente útiles. Estos temas van desde la reciente crisis financiera internacional, el problema de la sostenibilidad presupuestaria de algunos países europeos, el desempleo persistente, etc. Una verdadera riqueza de aplicaciones.

Para qué sirve en Argentina lo que estudiamos y enseñamos?

A manera de ejemplo, permítannos detenernos muy  brevemente en dos referencias que hace Sargent. Una es su posición categórica sobre la supuesta falta de predicción de la teoría macroeconómica sobre la monumental crisis financiera del 2008. Haciendo referencia a un célebre trabajo de Kareken y Wallace que describe el problema de decisión de un intermediario financiero que maximiza beneficios, Sargent señala que la profesión estaba alerta a las posibles consecuencias negativas de impulsar una garantía de depósitos (explícita o implícita) sin la necesaria regulación de la composición de las carteras de todos los intermediarios financieros.  La explosividad de la combinación de garantías de depósitos y una regulación inadecuada de la intermediación financiera en términos de una toma excesiva de riesgos es algo harto conocido por los macroeconomistas.  Las crisis financieras en estas condiciones son solo una cuestión de tiempo.

Es relevante esto para Argentina? En 1977 implementamos una reforma financiera con estos ingredientes: tasa de interés libres y libre entrada de empresas el mercado financiero (una gran novedad en su momento), garantía explicita de los depósitos, cero de experiencia en la regulación de un sistema financiero de este tipo.  Resultado: un gran esquema de Ponzi amparado por los contribuyentes y una tremenda crisis financiera.  Muchos de estos aspectos estuvieron presentes en la corrida bancaria de fines del 2001 donde los bancos estaban muy expuestos al riesgo de una devaluación real mientras los depositantes confiaban con que sus depósitos estaban garantizados.  La crisis del 2001 al igual que la de 1977 fue un error de las políticas regulatorias, no un error de predicción de los modelos.

Otra referencia muy interesante es sobre el desempleo estructural en Europa. Sargent argumenta que cuando una persona pierde el empleo, destruye una fracción de su capital humano al ser separado de su trabajo. Un ejemplo de esta situación sumamente relevante para Argentina es la incorporación de nuevas tecnologías como consecuencia de una apertura económica. Podrá esto explicar la transformación del mercado de trabajo argentino a partir de la década del ’90 y el aumento del desempleo estructural? No sabemos, pero me parece que deberíamos. Más aun, el ejemplo no se limita para el caso de cambios tecnológicos. Cambios en la evolución del tipo de cambio real tienen como consecuencia una reasignación de recursos entre diferentes sectores. Esto implica mover trabajadores entre distintos tareas y trabajos. Puede esto significar una pérdida significativa del stock de capital humano tanto a nivel individual como agregado? Tampoco sabemos, otra mala noticia. La buena noticia es que los modelos que tenemos para estudiar estos  fenómenos nos permitirían incorporar estas fricciones para luego analizar cuidadosamente la posibilidad de políticas públicas alternativas.

Hay que invertir en Economistas de “estos”?

Merecido o no, los economistas académicos no gozamos de gran prestigio en la sociedad argentina. La reacción de la profesión, quizás avergonzada, parece haber sido alejarse del debate más acalorado de políticas públicas y así dar cabida a economistas menos vinculado a la academia. Raro, la profesión reaccionó de manera contraria en el hemisferio norte ante la crisis del 2008, donde las mentes mas privilegiadas del ramo no dudaron en involucrarse en las discusiones mas acaloradas (ver, por ejemplo, el economista Cochrane vs el histriónico Krugman. También es imperdible la respuesta de David Levine, para muchos uno de los economistas contemporáneos mas brillantes  , a Krugman) para hacer su aporte y también, vale la pena decirlo, para defender a la profesión.

Este blog es una muestra de que estas discusiones valen la pena como lo demuestra, por ejemplo,  el enriquecedor intercambio de ideas en el post Sobre la Cura de la Actual Inflación. Pero hace falta más, hay que invertir más en economistas profesionales y académicos, no menos. Porque? Si reconocemos que son útiles para evitar crisis financieras como la del 2001, o para implementar medidas inteligentes en el mercado laboral para evitar destrucciones innecesarias de capital humano, la respuesta es un rotundo si dado el tremendo impacto que tienen estos fenómenos económicos en la sociedad argentina.

Referencias


K. J. Arrow, The Role of Securities in the Optimal Allocation of Risk-bearing. The Review of Economic Studies Vol. 31, No. 2 (Apr., 1964), pp. 91-96

Kareken, John H., and Neil Wallace. 1978. “Deposit Insurance and Bank Regulation: A Partial-Equilibrium Exposition.” Journal of Business 51(July), pp. 413–38. (Also at http://minneapolisfed.org/research/sr/SR16.pdf.)

Ljungqvist, Lars, and Thomas J. Sargent. 1998. “The European Unemployment Dilemma.” Journal of Political Economy 106(3), pp. 514–50.

Ljungqvist, Lars, and Thomas J. Sargent. 2008. “Two Questions about European Unemployment.” Econometrica 76(1), pp. 1–29.

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