Como estudiar economía que sea útil en Argentina?

by Emilio Espino on 21 febrero, 2011 · 47 comments

por Emilio Espino y Andrés Neumeyer

Cuando se aproxima el comienzo de clases, uno siempre siente la necesidad de encontrar alguna motivación extra para entusiasmar a los alumnos a ser economistas. Ud. podrá decir que si son alumnos avanzados (que es nuestro caso en general), no hay necesidad. Lo que pasa es que los alumnos a menudo sienten que hay una gran diferencia entre la economía  que se discute en los medios, en los blogs (tan de moda en estos tiempos, no?), y en  discusiones informales,  y la manera en la que son entrenados o el vocabulario con el que hablan sus profesores y se discute en los seminarios especializados.

El propósito de esta entrada es tratar de explicar porque estudiamos economía como lo hacemos y, más concretamente, si es conveniente invertir en formar economistas matemáticos en Argentina.

Como Estudiamos Problemas Económicos?

La economía, como ciencia, estudia como individuos en su carácter de consumidores, productores o funcionarios públicos toman decisiones y como estas decisiones interactúan entre si determinando como se asignan recursos. Esto importa porque los recursos son escasos. Dada la gran complejidad del mundo los economistas debemos abstraernos de muchos detalles para focalizarnos en aquellos que creemos más importantes.  La genialidad de los grandes economistas, justamente, se deriva de encontrar los detalles realmente importantes con el grado más útil de abstracción.

La complejidad del mundo, la necesidad de abstracción y de una lógica clara nos lleva a intentar explicar los fenómenos observados mediante la construcción de modelos matemáticos. Estos modelos no son más que un lenguaje para contar historias con gran claridad y precisión.  Como lo pone Robert E. Lucas Jr.: “We are storytellers, operating much of the time in worlds of make believe.  We do not find that the realm of imagination and ideas is an alternative to, or a retreat from, practical reality.  On the contrary, it is the only way we have found to think seriously about reality. “

El pensar en la necesidad de abstracción y la practicidad de la economía nos llevó a releer unas entrevistas extraordinarias a dos de nuestros economistas preferidos: Kenn Arrow (Premio Nobel de Economía, 1972) y Tom Sargent (Premio Nobel muy pronto).  Desde distintos puntos de vista y motivados por preguntas diferentes, es difícil encontrar otras dos personas que hayan influido tanto como ellos en nuestra ciencia.

Ahora bien, en nuestro campo particular que es la macroeconomía es fácil acordar que muchas preguntas de política interesantes (no todas) estudian el impacto de las mismas en un contexto donde los individuos (consumidores, firmas, trabajadores, gobierno, etc.) toman decisiones a través del tiempo en situaciones de incertidumbre. Por otro lado están las irritantes restricciones de recursos que hacen que las decisiones de distintos individuos interaccionen entre sí, y así hay que considerar la consistencia de estas decisiones tanto a nivel individual como para la economía como un todo. Entonces, la necesidad de estudiar en una forma coherente complejas situaciones en las que los agentes toman decisiones en contextos dinámicos e inciertos, con recursos limitados, ha llevado a la profesión a estudiar modelos de equilibrio general, dinámicos, y bajo incertidumbre; modelos DSGE por su sigla en inglés. Esto fue un gran logro de la macroeconomía moderna ya que unifico criterios para que las discusiones se desarrollen con cierto orden y un lenguaje común.  Casi se podría decir que esta clase de modelos se ha convertido en la lingua franca de la macroeconomía moderna.  Este lenguaje es muy demandante ya que nos obliga a detallar nuestros supuestos sobre las motivaciones de los agentes, la estructura de los mercados financieros, de bienes y de trabajo, la tecnología disponible para producir bienes, adquirir información, y ejecutar contratos. Supuestos de esta naturaleza existen en toda discusión informal sobre economía, la diferencia del lenguaje técnico que usamos en la academia es que los detallamos y los explicitamos.

Kenneth Arrow

Kenneth Arrow

Kenn Arrow, por ejemplo, nos ha permitido entender como la estructura de los mercados financieros distribuye el riesgo en una economía y el grado de sofisticación y complejidad que necesitamos para que la asignación de bienes resultante sea eficiente. En sus trabajos Arrow hizo temprana referencia a problemas de información cruciales para el desarrollo financiero  como la selección adversa y el riesgo moral.  Así alentó el estudio de mercados que no existen o que no funcionan eficientemente.  La genialidad de Arrow fue analizar estos problemas con un grado de abstracción que permite contar estas historias sin dejar cabos sueltos (o muy pocos que son explícitos) en unas pocas páginas.  El artículo por el que ganó el premio nobel y en el que se basa gran parte de la macroeconomía moderna y la teoría de las finanzas, por ejemplo, tiene 6 páginas. Si, es correcto lo que leyó: SEIS páginas.

Ahora cabe preguntarse si estos modelos abstractos son útiles para contestar preguntas prácticas sobre los efectos de políticas económicas específicas.  También, acerca de su relevancia en Argentina.  No nos cabe la menor duda que el lenguaje abstracto de los modelos matemáticos es la única forma de abordar estos temas para lograr respuestas cualitativas y cuantitativas a las preguntas relevantes, que sean honestas en el sentido de explicitar claramente todos los supuestos y la lógica de los argumentos.  El desafío de los pocos economistas que nos dedicamos a estas cosas en Argentina es encontrar el grado adecuado de abstracción y los supuestos correctos para entender nuestros problemas económicos. Afortunadamente, tenemos la ventaja que la mayoría de estos no son muy originales y ya están tratados en la literatura.

Thomas Sargent

Thomas Sargent

En la entrevista con Sargent se puede leer un resumen de varias cuestiones prácticas fundamentales para las cuales los modelos que les enseñamos a nuestros alumnos han resultado tremendamente útiles. Estos temas van desde la reciente crisis financiera internacional, el problema de la sostenibilidad presupuestaria de algunos países europeos, el desempleo persistente, etc. Una verdadera riqueza de aplicaciones.

Para qué sirve en Argentina lo que estudiamos y enseñamos?

A manera de ejemplo, permítannos detenernos muy  brevemente en dos referencias que hace Sargent. Una es su posición categórica sobre la supuesta falta de predicción de la teoría macroeconómica sobre la monumental crisis financiera del 2008. Haciendo referencia a un célebre trabajo de Kareken y Wallace que describe el problema de decisión de un intermediario financiero que maximiza beneficios, Sargent señala que la profesión estaba alerta a las posibles consecuencias negativas de impulsar una garantía de depósitos (explícita o implícita) sin la necesaria regulación de la composición de las carteras de todos los intermediarios financieros.  La explosividad de la combinación de garantías de depósitos y una regulación inadecuada de la intermediación financiera en términos de una toma excesiva de riesgos es algo harto conocido por los macroeconomistas.  Las crisis financieras en estas condiciones son solo una cuestión de tiempo.

Es relevante esto para Argentina? En 1977 implementamos una reforma financiera con estos ingredientes: tasa de interés libres y libre entrada de empresas el mercado financiero (una gran novedad en su momento), garantía explicita de los depósitos, cero de experiencia en la regulación de un sistema financiero de este tipo.  Resultado: un gran esquema de Ponzi amparado por los contribuyentes y una tremenda crisis financiera.  Muchos de estos aspectos estuvieron presentes en la corrida bancaria de fines del 2001 donde los bancos estaban muy expuestos al riesgo de una devaluación real mientras los depositantes confiaban con que sus depósitos estaban garantizados.  La crisis del 2001 al igual que la de 1977 fue un error de las políticas regulatorias, no un error de predicción de los modelos.

Otra referencia muy interesante es sobre el desempleo estructural en Europa. Sargent argumenta que cuando una persona pierde el empleo, destruye una fracción de su capital humano al ser separado de su trabajo. Un ejemplo de esta situación sumamente relevante para Argentina es la incorporación de nuevas tecnologías como consecuencia de una apertura económica. Podrá esto explicar la transformación del mercado de trabajo argentino a partir de la década del ’90 y el aumento del desempleo estructural? No sabemos, pero me parece que deberíamos. Más aun, el ejemplo no se limita para el caso de cambios tecnológicos. Cambios en la evolución del tipo de cambio real tienen como consecuencia una reasignación de recursos entre diferentes sectores. Esto implica mover trabajadores entre distintos tareas y trabajos. Puede esto significar una pérdida significativa del stock de capital humano tanto a nivel individual como agregado? Tampoco sabemos, otra mala noticia. La buena noticia es que los modelos que tenemos para estudiar estos  fenómenos nos permitirían incorporar estas fricciones para luego analizar cuidadosamente la posibilidad de políticas públicas alternativas.

Hay que invertir en Economistas de “estos”?

Merecido o no, los economistas académicos no gozamos de gran prestigio en la sociedad argentina. La reacción de la profesión, quizás avergonzada, parece haber sido alejarse del debate más acalorado de políticas públicas y así dar cabida a economistas menos vinculado a la academia. Raro, la profesión reaccionó de manera contraria en el hemisferio norte ante la crisis del 2008, donde las mentes mas privilegiadas del ramo no dudaron en involucrarse en las discusiones mas acaloradas (ver, por ejemplo, el economista Cochrane vs el histriónico Krugman. También es imperdible la respuesta de David Levine, para muchos uno de los economistas contemporáneos mas brillantes  , a Krugman) para hacer su aporte y también, vale la pena decirlo, para defender a la profesión.

Este blog es una muestra de que estas discusiones valen la pena como lo demuestra, por ejemplo,  el enriquecedor intercambio de ideas en el post Sobre la Cura de la Actual Inflación. Pero hace falta más, hay que invertir más en economistas profesionales y académicos, no menos. Porque? Si reconocemos que son útiles para evitar crisis financieras como la del 2001, o para implementar medidas inteligentes en el mercado laboral para evitar destrucciones innecesarias de capital humano, la respuesta es un rotundo si dado el tremendo impacto que tienen estos fenómenos económicos en la sociedad argentina.

Referencias


K. J. Arrow, The Role of Securities in the Optimal Allocation of Risk-bearing. The Review of Economic Studies Vol. 31, No. 2 (Apr., 1964), pp. 91-96

Kareken, John H., and Neil Wallace. 1978. “Deposit Insurance and Bank Regulation: A Partial-Equilibrium Exposition.” Journal of Business 51(July), pp. 413–38. (Also at http://minneapolisfed.org/research/sr/SR16.pdf.)

Ljungqvist, Lars, and Thomas J. Sargent. 1998. “The European Unemployment Dilemma.” Journal of Political Economy 106(3), pp. 514–50.

Ljungqvist, Lars, and Thomas J. Sargent. 2008. “Two Questions about European Unemployment.” Econometrica 76(1), pp. 1–29.

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lucas llach febrero 21, 2011 a las 2:46 am

Muy bueno esto del sustantivo “economista” para Cochrane y el adjetivo “histriónico” para Krugman. Cochrane hizo papelones, sostuvo la proposición insostenible de que un aumento del gasto público no puede estimular el producto, cuando hasta en el libro de Barro (autor de la idea sobre la que creía basarse Cochrane) pasa eso (sí, cuando el aumento del gsto es temporario). Fíjense esta grosería:

http://faculty.chicagobooth.edu/john.cochrane/research/Papers/fiscal2.htm

“Let’s think of a “fiscal stimulus” in which the government borrows money and spends it, but with the clear plan that the debt will eventually be repaid with future taxes, not just by printing money. Can this kind of stimulus work, and if so how?… If the government borrows a dollar from you, that is a dollar that you do not spend, or that you do not lend to a company to spend on new investment. Every dollar of increased government spending must correspond to one less dollar of private spending.”

Increííííble. Después de eso, no te podés recuperar más. Nunca más. No importa qué hayas escrito antes o después. Sos un ignorante. No entendiste nada. Nada. Cero. ¿No les parece increíble, absolutamente increíble, que un tipo tan famoso pueda decir algo así?

Después en ese artículo citado se echó un poco atrás, diciendo que

“Nobody ever “asserted that an increase in government spending cannot, under any circumstances, increase employment.” This is unsupportable by any serious review of professional writings, and Krugman knows it. (My own are perfectly clear on lots of possibilities for an answer that is not zero.)”

Pero ya era tarde. The damage was done. Y duro, durísimo, el damage.

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Emilio Espino febrero 22, 2011 a las 3:14 pm

Estimados, no iba a contestar este comentario, no porque no me interesara sino porque: 1. Me parecía que había sido escrito sin ánimo de recibir una respuesta; 2. Era un comentario sobre algo de 2do orden a lo que el post no le apuntaba; la referencia solo quería marcar como la profesión había discutido con intensidad. Pero me pareció que el argumento 1. no era correcto dado como se fue desarrollando la discusión, mientras que el 2. no justificaba la no-respuesta.
Primero, Cochrane es un economista porque así lo indica su CV (esto me recuerda una anécdota de uno de mis Premio Nobel preferido, quien a veces se toma ciertos atajos a la hora de los modales; ante la insistencia de una persona en que él también era una “economista”, este mas o menos le dijo “Wait, I did heard that you’ve got some sort of degree in economics, a PhD or so; but, listen, that doesn’t make you an economist, understand?” ). Segundo, yo considero que Krugman es histriónico (i.e., perteneciente o relativo al histrión). Por supuesto, esto no quiere decir que no sean otras cosas (quizás sean marcadores de punta, guitarristas, hipocondríacos, etc.). Ahora bien, yo me siento con la libertad de ponerle los adjetivos que quiero (no creo haber ofendido a ningún de los dos, no?), Uds. usen los que más les guste.
Sobre la justificación de Cochrane en lo que hace al no-impacto del gasto público para estimular la economía utilizando argumentos de Equivalencia Ricardiana, no se me ocurre mucho. Cochrane no necesita que yo lo defienda ni que explique sus argumentos en más detalle (por suerte para él). Solo esto, y cierro el tema para mí, no voy a opinar mas de esto por las irritantes limitaciones de tiempo y además porque el post se refiere a otra cosa. Entiendo que Cochrane considera que, incluso en las situaciones como la de la crisis, estos tipos de argumentos de neutralidad sirven como aproximación (honestamente, pensar que Cochrane cree que los supuestos bajo los que estos resultados se cumplen son un reflejo exacto de la realidad es de una gran ingenuidad). Ahora bien, hay quienes consideran esto una grosera exageración sobre la relevancia de los argumentos ricardianos; hay quienes consideran que no, que es una aproximación válida. Damas y caballeros, la profesión tiene una manera de discutir esto de una manera civilizada: es una cuestión cuantitativa. Por un lado que, los estudios de John Taylor (mirar aquí las referencias) y de Valerie Ramey argumentan el impacto fue muy marginal. Por otro lado, Christiano, Eichenbaum y Rebelo discuten supuestos en los que el impacto es significativo. Continuar con esta discusión, si la tomamos seriamente, excede la respuesta a un comentario a un post en un blog. Eso sí: los economistas podemos no estar de acuerdo con las predicciones de tu modelo, pero esto es ciencia, no podes odiar a nadie porque no te gustan los supuestos que usa su modelo (yo me guardo “el odio” para otros casos, como al uruguayo Nelson Gutiérrez, pero eso fue porque me grito un gol en la cara agarrándose la camiseta, se lo merece…).
Por último, mi humilde opinión sobre Krugman es que ha hecho importantes contribuciones a nuestra profesión, y es por eso que recibió el Premio Nobel. En su libro de compilaciones (Rethinking International Trade, 1996, MIT Press) uno puede encontrar básicamente sus innovadoras contribuciones; es más, ahí es donde dice “To many people the bottom line of any economic theory must be its implications for policy. I am not sure this is the case: in the long run contributing to understanding may be more important than offering an immediate guide for action.” (pp. 7). Pero Krugman es ahora un periodista que opina de economía, seguramente muy bueno, y no más un economista académico (que, insisto, fue por lo cual recibió el premio y el prestigio); a mí me parece o no ha escrito ningún paper importante desde el 1993? No creo que le importe, su carrera de prodigio le ha dado ese margen. Sin embargo, lo que es muy paradójico es el ataque furioso de Krugman a la profesión que lo hizo celebrity de TV (por ejemplo, acá). Que hace mas daño, economistas (prestigiosos y no tanto) que hacen pronósticos desacertados (ojo, está repleto de ejemplos, y de eso se trata, sino seriamos todos “gurues”) o comentarios como este último? Yo tengo mi opinión formada y no tengo intenciones de discutirla en este blog.
Muchas gracias por todos los comentarios.

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sam rothstein febrero 21, 2011 a las 4:22 am

Emilio,
Lindo post, pero muy tecnico. Dudo que a alguien en serio crea que es importante aprender DSGE para ser un economista (salvo que te dediques a la academia o labures en un Banco Central).

En un post hace tiempo (http://quienlopaga.blogspot.com/2010/04/metaforas-economicas.html) hablaba de la desilusion de muchos alumnos con la carrera. Alli decia:

“Lo difícil de la economía es que además de aprenderte la matemática y los modelos, para aplicarlos en la vida real necesitás un poquito de imaginación. Los profesores insisten en que los alumnos desarrollen la capacidad de abstracción para entender el modelo, pero también hace falta la imaginación para poder salir del modelo hacia la calle, con el modelo en la mano. Usualmente muchos de los estudiantes de economía se desilusionan con la carrera, por la falta de conexión con la realidad. No tienen imaginación (o mejor dicho, tienen otro tipo de imaginación)”

Creo que la mejor manera de entender por que la economia es util es dar freakonomics (no necesariamente Levitt, el Economic Naturalist de Frank tambien esta bueno)

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Emilio Espino febrero 22, 2011 a las 3:28 pm

Sam, gracias por tu comentario con el cual, obviamente, no estoy muy de acuerdo. Mas abajo hago un breve comentario sobre algoi muy relacionado. Saludos.

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sam rothstein febrero 24, 2011 a las 12:21 am

Emilio, no vi tu comentario mas abajo. Igualmente, me gustaria que me digas por que pensas que DSGE es importante para un undergrad. Brevemente, te digo por que me parecen poco utiles:
1) Son herramientas quantitativas relativamente complejas y especificas que un undergrad dificilmente sepa como usar o necesite usar.
2) Para la parte de insights cualitativos si das un DSGE “basico” resulta una caricatura complicada de la realidad. Si das un DSGE con alguna friccion, para un undergrad es demasiado complejo.
3) Para usarlo requiere programming skills

Para darte un ejemplo, del placement de undergrads de UTDT una minoria debe optar por un Master en Economia, y una minoria menor debe ir por un Phd. El resto jamas va a usar DSGE en su vida. Los que van por el Master, solamente aquellos que terminen en el BCRA, quizas…

Motivar a los estudiantes de economia dando como ejemplo algo que le va a ser util solo al 1% de los graduados…

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MAGAM febrero 21, 2011 a las 1:30 pm

Sí, hacen falta muchos economistas más, mirá este digo colega tuyo llamado Martín, una joyita.

http://economiaposible.wordpress.com/2011/02/18/una-sugerencia-para-la-oposicion/

¿Creo que cualquiera puede entender porque no tienen prestigio? Ni hablar de toda la manga de lobistas que tienen en los medios. Incluso hasta los honestos son tan doctrinarios que pareciera que sus nacionalidades fueran yanquis. Entendería lo que pregonan si fueran estadounidenses, pero siendo argentinos la verdad que me da un poco de vergüenza.

Saludos, van a tener que hacer mucho esfuerzo para mejorar la imagen que tienen.

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Emilio Espino febrero 22, 2011 a las 3:34 pm

MAGAN, me parece que lo que decis no aporta nada. Ademas haces referencia a un post en otro blog que no trata un tema relacionado.

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Martín Gonzalez Eiras febrero 21, 2011 a las 3:19 pm

Emilio y Andrés,
Al igual que ustedes recurrentemente me encuentro que es difícil motivar a los alumnos de Economía. Y como dice Frank arriba, la falta de conexión con la realidad erosiona la “fe” que los alumnos tienen en la materia. Pero me parece que nuestro país no ayuda. Con un gobierno que destruye el INDEC para no hacerse cargo de la existencia de la inflación, persigue en forma cuasi-fascista a los consultores que tratan de cubrir este vacío de información, ¿qué modelo económico podemos emplear para describir esta realidad? Y como este hay 100 ejemplos de política económica tan bizarra que merece un libro de “Freakeconomicpolicy”. Saludos,

martín

BORRADO

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Die febrero 21, 2011 a las 3:29 pm

Mmmmh… pero al final, la pregunta no se contesta… En todo caso, puedo llegar a inferir porque estaría bueno estudiar economía en EE.UU, o en Europa, pero no aquí.
Mientras que los modelos sean ajenos, y a nosotros solo nos toque tratar de forzar su encastre a la economía local, esos modelos seguirán siendo inservibles.
Existen economistas que intentan romper con esta dualidad (modelos externos – realidad argentina) pero no gozan en sí de mucha popularidad. De todas formas, esas excepciones que existen, es lo que hace que valga la pena estudiar economía.
Yo por mi parte, tuve la suerte de descubrir a varios de ellos en las últimas materia de la carrera.

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Matías febrero 21, 2011 a las 3:35 pm

“Do physicists get it wrong because their theory says that they cannot predict where a photon shot through a sufficiently narrow slit will land? Economic models are like models of photons going through slits.”

No me defiendan más…

Y lo mejor es que cita al artículo del que habla Lucas. Sublime.

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Johnnie febrero 21, 2011 a las 3:43 pm

Dos comentarios:

1) Veo mucho odio no academico en Mr. Llach

2) El gran desafio docente de nuestros tiempo es poder ensenyar RBC a nivel de undergrad.

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lucas febrero 21, 2011 a las 5:15 pm

No, odio a la ignorancia. Hay muchos académicos serios, buenos, relevantes y con modelos de equilibrio general. No es el caso de Mr Cochrane.

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Johnnie febrero 21, 2011 a las 8:13 pm

Cochrane tiene 12 publicaciones en top 5 journals, merece un poco de respeto no?
De todas maneras, creo que debemos madurar y dejar de hacer politica con la ciencia, no se trata de discutir personas o frases, sino ideas y metodo, siempre contando con la evidencia empirica. Lo demas es puro cuento…

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Nico Gr febrero 21, 2011 a las 3:58 pm

No hay dudas de que las problemáticas a las que busca respuesta la economía como ciencia requieren de análisis profundos y complejos. La rigurosidad no es un capricho sino una obligación. Ahora bien, esto justifica que hay que continuar y acentuar el camino seguido por la academia tradicional (prefiero evitar hablar de ortodoxia)?
Los modelos DSGE que mencionas me generan una especie de contradicción. Por un lado, representan un avance en términos de querer acercarse a la complicada interrelación de los agentes y la toma de decisiones. Sin embargo, al final del día lo que veo son sistemas de 40 ecuaciones e incontables parámetros imposibles de contrastar con la realidad y de los que encima se pretende encontrar cada vez más explicaciones. Con una mano en el corazón y otra en el cerebro, qué economista brillante domina la intuición y el funcionamiento de sistemas de este tamaño? La solución no pasa por meter todo dentro de una caja negra y que lo resuelva una computadora.
Tal vez la economía encontró una explicación para muchos sucesos importantes o dramáticos, pero qué se hizo desde la profesión para evitar que ocurran estas crisis? Más que una crítica, yo veo esto con optimismo. Queremos incentivar a los futuros economistas a que estudien? Formemos jóvenes que tengan capacidad de gestionar también. Que puedan hacer algo al respecto de un país que sólo puede crecer durante períodos cortos y sin desarrollarse. Que piensen como reducir una pobreza estructural de 25% o una inflación de 30%. Ahí está el desafío y ahí está la gran motivación.

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Federico febrero 21, 2011 a las 4:06 pm

Emilio / Andrés
Según dicen ustedes la profesión estaba alerta de las posibles fallas regulatorias antes de las crisis de 2001 en Argentina y 2008 en USA . El problema es que nadie o casi nadie los dijo públicamente. Eso es peor que no saberlo, no somos ignorantes sino HdPs!!
Desde 1992 a 2001 sólo algunos economistas heterodoxos se quejaron de la convertibilidad, pero haciendo más énfasis en temas de TCR. Linkeen por favor si tienen algún paper o artículo de economistas matemáticos (muchachos, no se afanen el término economistas para ustedes, aunque no les guste, hay economistas no matemáticos) alertando sobre las fallas de regulación, tanto en acá antes del 2001 como en USA.
Somos storytellers pero para tratar de entender la realidad, si no la entendemos es como una masturbación mental en grupo, no sirve para nada.

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Federico febrero 21, 2011 a las 4:27 pm

¿Krugman no es premio Nobel, no?

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Daiana febrero 21, 2011 a las 4:53 pm

Entiendo a lo que apunta el post, pero me parece que hablar de activos de Arrow y modelos RBC no es lo más tentador para un estudiante indeciso.
Sin embargo, como pertenecí al grupo de los estudiantes que sentían que lo que estaba estudiando no servía para nada, quiero llevar un mensaje de esperanza. La verdad es que aunque parezca inservible e imposible de extrapolar a la realidad, estudiar con un método y con modelos, hace que desarrollemos una capacidad de interpretar los problemas diferente al de otras disciplinas.
Como con todo en la vida, hay que encontrar el equilibrio justo. Hay que saber hasta dónde los modelos sirven y tener siempre presente que la realidad no es lineal (ya sé que hay modelos no lineales). En la medida que la combinación entre rigurosidad y realidad sea la óptima, creo que formar profesionales con una base fuerte en matemática puede tener buenos resultados. De hecho, varios egresados de economía de la facultad estamos involucrados en la actividad pública y tenemos ganas de hacer nuestro aporte a la sociedad.
Ahora Johnnie, pensar que enseñar RBC en “undergrad” es el GRAN desafío docente, creo que es justamente el ejemplo de los que NO entienden cuál es el equilibrio entre el fanatismo por los modelos y la realidad.
Y lo de LLach no parece odio académico, simplemente está diciendo, ojo, las mentes brillantes de la economía la pueden pifiar, y mucho…

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Natalio Ruiz febrero 21, 2011 a las 6:17 pm

Estoy de acuerdo con Lucas. Me acuerdo de haber leído el artículo que cita de Cochrane cuando salió, y la verdad que me dio algo de vergüenza. En particular destaco estas frases:

Every dollar of increased government spending must correspond to one less dollar of private spending.

people must ignore the fact that the government will raise future taxes to pay back the debt. If you know your taxes will go up in the future, the right thing to do with a stimulus check is to buy government bonds so you can pay those higher taxes. Now the net effect of fiscal stimulus is exactly zero, except to raise future tax distortions.

Es una lástima, porque realmente me gustó “Asset Pricing”. Ahora ya lo miro algo distinto.

Y en cuanto a Krugman, creo que el adjetivo usado en el post va en contra del sentido que se le quiere dar. Él debe ser, de todos los economistas académicos que salen en los medios, uno de los que más tiene los pies sobre la tierra. Me parece que lo que demuestra Krugman es que se puede ser un economista “académico” y sin embargo poder, al mismo tiempo, discutir “la economía que se discute en las discusiones informales” de una manera clara, concreta y sobre todo, utilizando los modelos.

Saludos de un ex alumno

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merompenlosgobelineslospendejos febrero 21, 2011 a las 11:45 pm

ESTE COMENTARIO HA SIDO BORRADO POR LOS EDITORES.

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Martin febrero 22, 2011 a las 4:13 am

ESTE COMENTARIO HA SIDO BORRADO POR LOS EDITORES.

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merompenlosgobelineslospendejos febrero 22, 2011 a las 11:41 am

ESTE COMENTARIO HA SIDO BORRADO POR LOS EDITORES.

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Nico Grosman febrero 22, 2011 a las 11:48 am

ESTE COMENTARIO HA SIDO BORRADO POR LOS EDITORES.

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Conejo Pepe febrero 22, 2011 a las 11:56 am

Hay que tener cuidado y no caer en el fundamentalismo académico. Martín, es cierto que los que publican en el AER y otros top journals son muy buenos economistas, pero eso no implica que los que no publican no sean buenos economistas. Entiendo que estás queriendo decir algo así como “Llach no puede criticar a Cochrane porque Llach no publicó en ningún top journal y Cochrane sí”, me parece que ese no es un argumento válido. Te aseguro que hay economistas no-académicos (no estoy hablando de Llach ahora) que si bien no dedican su tiempo a “hacer ciencia” son grandes profesionales e intentan aplicar su conocimiento (“económico”, si se quiere) en “la cancha”, a veces con éxito, a veces sin (como todos). Aguante hacer ciencia y publicar en Econometrica, pero aguanten también los que se dedican a usar la economía para cambiar las cosas de una manera más “directa”. Si querés, los unos “crean” a la economía y los otros la “usan”. Necesitamos a los dos.

Responder

Martin febrero 22, 2011 a las 1:30 pm

Mi querido Conejo Pepe, plenamente de acuerdo con Usted y no he querido decir que quien no publica en un top journal es un mal economista. Pero permítame hacer una aclaración: lo de Llach de tildar de ignorante a alguien que ha hecho contribuciones importantes a la carrera es de una estupidez y soberbia únicas. Merece más respeto Cochrane y se lo ha ganado a fuerza de publicaciones.

En tanto que a Llach, pareciera que escribir en un blog lo ha habilitado para ser autoridad en la materia. Bájese del pony, Llach.

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Emilio Espino febrero 22, 2011 a las 3:50 pm

DE LOS EDITORES: PEDIMOS POR FAVOR A QUIENES COMENTAN QUE LO HAGAN CON TODA LIBERTAD PERO SIN AGRESIONES PERSONALES.
ESTE BLOG NO ES ESPACIO PARA ESO Y LOS COMENTARIOS QUE CONSIDEREMOS NO RESPETEN ESTE PRINCIPIO SERAN ELIMINADOS.
GRACIAS.

Mauro febrero 22, 2011 a las 11:33 am

Andy y Emilio,
Comparto que la formalización matemática tiene muchas ventajas, pero los DSGE models no son el único, ni creo yo el mejor, camino. Para los comentaristas que sólo aceptan opiniones de gente con publicaciones en AER, les dejo el link a un paper de Caballero que trata el tema (en realidad, lo dejo por la buena explicación, obviamente)
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1683617

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Emilio Espino febrero 22, 2011 a las 3:39 pm

Muchas gracias, tiene muy buena pinta. Saludos.

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Nico Grosman febrero 22, 2011 a las 11:56 am

Considero que la rigurosidad en la Economía es una obligación y no un capricho, dada la complejidad de los interrogantes que se busca responder. Sin embargo, si por eso pensamos que solo pueden opinar los que tienen publicaciones en AER o que el gran desafio es dar RBCs en undergrad, creo que estamos muy errados.
Los DSGE son un avance en intentar entender interrelaciones y toma de decisiones, pero son una gran caja negra. Ningun economista de los q consideren brillantes domina que pasa con la solucion de modelos de 40 ecuaciones e incontables parametros que no se pueden contrastar con la data.
Y si el mainstream de la academia encontro explicaciones para las grandes crisis que ocurrieron, tampoco hizo nada para evitar que ocurran. El gran desafio es involucrar economistas en la toma de decisiones (con seriedad claro está). Que hagan algo para cambiar la realidad de un pais que no puede desarrollarse. Que estudien como bajar la inflacion de 30% o la pobreza estructural de 25%. Eso es una verdadera motivacion.

Responder

Severino Kandinsky febrero 22, 2011 a las 1:04 pm

Estimados: permítaseme “tirarles una soga” para salir del fango en el que parecen estar atrapados (especialmente los comentaristas)… y llamarles la atención sobre lo siguiente.

Es cierto que Keynes se ilusionaba con la posibilidad de que, en algún momento, la tarea de los economistas pudiera asimilarse a una actividad poco pretenciosa (pero penosamente útil y necesaria) como la de los dentistas. Cabe admitir que este ideal popperiano -el del “ingeniero social” que opera un modelo suficientemente probado introduciendo correcciones, en el margen, cada vez que las circunstancias lo requieren con vistas a maximizar el bienestar colectivo- es difícilmente conmovedor. Al fin de cuentas, ¿cuantas personas especialmente apasionadas -no sólo sádicas- conocen Uds. que se dediquen a la odontología? (Perdón Gabriela!!!:…es mi dentista). Pues bien, lo que quiero sugerir no es sólo que la descripción que se realizan en el post sobre la disciplina es, así presentada, conmovedoramente soporífera sino, esencialmente, inadecuada para describir las circunstancias del presente.

Déjenme tomar, a modo de ejemplo, el caso que se cita: el rol de los DSGE en el razonamiento -y la formulación de políticas- macroeconómico. Afirmar que la crisis financiera global ocurrió -únicamente- como consecuencia de una falla en la regulación es desconocer las enormes dificultades que tenemos para acomodar en los DSGE numerosas “fricciones” (como gusta llamárselas desde el paradigma dominante) que bien han contribuido a explicar la debacle. Para tomar sólo un aspecto de la cuestión: los modelos que guían el accionar y la intervención de los bancos centrales han sido incapaces -hasta ahora- de modelar, en forma relevante, la interacción entre la política monetaria y la conducta de los intermediarios financieros (Sí, a ese nivel estamos!!!).

A resultas de lo cual, una confianza exagerada en la supuesta capacidad de la política monetaria para moderar el ciclo -y la concepción de que las finanzas eran un lugar cada vez más seguro merced al rol de las innovaciones para diversificar el riesgo- nos impidió ver lo obvio: que se estaba gestando un típico ciclo minskyano de sobreendeudameinto. Precisamente, los desarrollos teóricos ocurridos en las universidades y los DSGE elaborados en las áreas de investigación de los BC, condujeron a las autoridades a mirar en el lugar equivocado, mientras el crédito y la liquidez se escapaban de su control en un sistema financiero crecientemente descentralizado. El problema no es, entonces, el de predecir con exactitud la ocurrencia de las crisis como quiere sugerir el post de Levine (al fin de cuentas, hace mucho que sabemos que el mundo es aleatorio!!!) pero sí el de proponer predicciones empíricamente falsables (recordemos, por caso, la vara metodológica popperiana que hubiera utilizado el propio Friedman (1953)).

Pero, para eso, los modelos –aunque irremediablemente esquemas formales estilizados de lo real- deben intentar captar adecuadamente el mundo al que refieren. Con todos los progresos que pueden haberse producido, los modelos DSGE que guían la conducta de los BC en la actualidad están lejos de captar aspectos esenciales –no meros detalles- del modo de funcionamiento de las economías y esa incapacidad condujo a groseros errores de política macroeconómica. Por cierto que muchas de las críticas se generaron dentro de la propia disciplina -y aún en numerosos BC. Pero eso no significa que hayan sido incorporadas debidamente en el paradigma de la visión convencional, que en los años del auge y la Gran Moderación, desestimó toda objeción generando una autocomplacencia que se reveló finalmente fatal. Pretender otra cosa esa faltar a la verdad (De paso, también me declaró un devoto de Arrow, pero precisamente por que en su contribución al estudio del esquema de mercados completos de seguros y futuros generalizados pareció indicarnos, con su proverbial sutileza, lo exigentes –e ilusorias- que eran en realidad las condiciones del equilibrio general).

Por eso, por momentos, la visión panglossiana que Uds. presentan de la práctica científica de la disciplina me hace acordar a la actividad de aquellos astrónomos ptolomeicos que intentaban acomodar anomalía tras anomalía para sostener la visión geocéntrica. Decir que en la actualidad en los BC se habla una lingua franca es desconocer la inmensa Torre de Babel en que se han convertido en el mundo estas instituciones (no estoy sugiriendo, por cierto, que el progreso provenga del abandono completo del paradigma prevaleciente hasta hace poco tiempo y del movimiento pendular en la dirección opuesta, algo que por suerte no parece estar ocurriendo). Vean sino, sólo para tomar lo primero que se me ocurre, la crónica del issue de The Economist de esta semana…(¿se reparte esta publicación hasta las alturas de vuestra Torre?). Los BC están activamente discutiendo cómo articular los objetivos de estabilidad financiera con sus mandatos más recientes de estabilidad de precios. Por otra parte, la reaparición de tensiones inflacionarias aún en un entono de exceso de capacidad y tasas por el piso plantea numerosos (y apasionantes) dilemas a los hacedores de política. ¿Por qué no le cuentan algo de todo esto a los alumnos? Yo estoy seguro que se van a entusiasmar…(por no empezar a hablar de tolo lo que tenemos pendiente en nuestro país)

Atentamente, Severino

Responder

Ceferino Strauss febrero 22, 2011 a las 11:34 pm

Estimado Severino: Muy interesante su comentario. Me gusto la cita a Keynes, realmente, muy a tono con el post de Espino y Neumeyer. Cierto es que algunos comentaristas necesitaban ayuda, empezando por Lucas Llach. También estoy de acuerdo con usted que la macroeconomía no es la rama más científica de la economía, sino la menos científica. Ahora bien, ello no se debe al uso de modelos de equilibrio general intertemporal, pues claramente, ese es el framework apropiado para pensar problemas macroeconómicos, no? Los problemas macroeconómicos no pueden pensarse en equilibrio parcial, ni pueden pensarse con modelos estáticos. Discutir esto es, en mi opinión, infantil. El problema de la macroeconomía es su dificultad par testear sus predicciones. Esto no es una falencia necesariamente de los modelos utilizados sino de la dificultad de mantener todo lo demás constante a ese nivel de agregación.

Atentamente, Ceferino.

Responder

Ronnie febrero 23, 2011 a las 12:53 am

Ceferino, lso modelos de equilibrio general intertemporal son estáticos. Ud. dice que son adecuados para la macro, y dice que la macro no es viable con modelos estáticos.
Gracias!

Responder

Conejo Pepe febrero 22, 2011 a las 1:46 pm

Estoy de acuerdo en que Cochrane merece respeto por ser un gran economista. Lo que quería decir era que no podemos señalar a alguien o decir que no está “calificado” sólo porque no publique.
Un saludo!

Responder

Federico febrero 22, 2011 a las 4:07 pm

Emilio, adhiero totalmente al hecho de borrar los ataques personales, solamente te quedó por borrar el de González Eiras que manda a leer Billiken a MAGAM.
Hay que acostumbrarse a discutir ideas, no personas o prestigios. Por eso me molesta tanto el ninguneo a Krugman porque no se dedica más a la academia o porque ataca a la profesión, en vez de pararse aanalizar los argumentos y ver que se puede sacar en limpio de eso.
saludos

Responder

anónimo febrero 22, 2011 a las 5:05 pm

Dan pena ciertos comentarios. Acertados o no no se, pero que sentido tiene la descalificación con nombre y apellido.

El intercambio de mensajes que generó el post Sobre la cura de la Inflación debería ser el ejemplo del tipo de discusión útil , de la cual by the way cualquier alumno de macro en el grado aprendería.

Responder

Alejo febrero 22, 2011 a las 6:02 pm

Muy bueno el post Emilio y Andy, los queria felicitar por todo este esfuerzo del blog. Adhiero a la respuesta de Emilio a Lucas y, como ex-alumno de Cohrane, creo que malinterpretan sus comentarios. Como Emilio comenta, estan basados en supuestos sobre como funciona el benchmark que el tiene en la cabeza al escribir (es inocente pensar que ignora un conjunto enorme de literatura). John es uno de los mejores profesores que he tenido (de hecho creo que es uno de los tipos que mejor conecta la macro y la valuacion de activos en equilibrio general, me sorprende mucho el comentaro de Lucas) y si hablaran con el mano a mano creo que tanto Natalio como Lucas cambiarian de opinion. Pero es verdad, no es el tema del post, me disculpo si me desvie.
Saludos de otro ex-alumno, mil gracias por dar el espacio.

Responder

Severino Kandinsky febrero 23, 2011 a las 1:58 pm

Estimado Ceferino:
Coincido con Ud.: es difícil pensar los problemas agregados con un enfoque de “equilibrio” parcial. La verdad es que no sé a quien se le ocurriría hacer algo así. También, cabe admitir, es difícil analizar las cuestiones macroeconómicas utilizando -únicamente- “esquemas formales no interpretados” y olvidar que la naturaleza del problema agregado son, justamente, las fallas de coordinación que se producen cuando, en presencia de problemas informativos, todos los agentes se parecen “demasiado” unos a otros (vgr. todos quieren incrementar su ahorro, su liquidez, o inducir su desapalancamiento, en forma simultánea). Vale decir, utilizando en forma acrítica los modelos de “equilibrio”, no como marco de referencia para pensar los estados de reposo del sistema cuando los planes de los agentes son mutuamente consistentes sino suponiendo que éstos son capaces, siempre y en toda circunstancia, de explotar en forma plena las ganancias de intercambio y las oportunidades de beneficio (aunque soy capaz de imaginar que alguien pudiese llegar a ser tan insustancial).
Pero, estimado Ceferino, éste no era el punto que mi comentario buscaba hacer. Mi observación no quería cuestionar, en este caso particular, la herramiento de los modelos de equilbirio general sino, en realidad, señalar que, al menos en su estado actual, los DSGE omitían demasiados elementos relevantes del funcionamiento de las economías avanzadas como para guiarse -de nuevo, únicamente- por las prescripciones que de allí surgían. Como ejemplo tomé la deficiente -y casi burda- modelación del rol que cumplen los intermediarios financieros en las economías avanzadas. Esta omisión, señalé, se reveló crítica en captar de forma inadecuada uno de los principales canales de creación de liquidez en el ciclo reciente. Pero, más allá de reconocer los enormes avances que se han efectuado, voces mucho más autorizadas han enfatizado el carácter incompleto de esa modelación y las consecuencias de política de dicha omisión. Tome, por caso, a Benjamin Friedman y Michael Woodford en la introducción del nuevo volumen del Handbook on Monetary Economics.
By the way, sería interesante recordarles a los colegas Numeyer y Espino que ésa es una omisión enteramente atribuible a deficiencias de las políticas y el análisis macroeconómico y no -únicamente- a fallas en la regulación financiera.
Y éste es precisamente el punto de mi comentario original: algo también huele a podrido en casa -y no sólo en Dinamarca. El post de los profesores Numeyer y Espino -y el post de Levine al que refieren- parece decir que “(en la macro) no tenemos mucho para aprender” de los eventos recientes. En todo caso, el accidente pareciera explicarse por un evento azaroso ubicado en la cola de una distribución perfectamente caracterizada ex ante. Sin embargo, suponer que un evento disruptivo de la magnitud del ocurrido en los mercados financieros globales y en la economía mundial no habrá de tener mayores repercusiones en nuestro modo de pensar la disciplina y en nuestra práctica científica es, como mínimo, desconocer la génesis histórica y la evolución de la teoría monetaria como subrama del análisis económico. Ya comenzando por las reflexiones de Hume y Smith en torno a la crisis bancaria escocesa de 1772, la teoría monetaria ha progresado merced al análisis de eventos críticos de gran magnitud. Piénsese en la Gran depresión, la Gran Inflación de los setenta, la desinflación de una década después. Esos son los eventos que permiten avances discontinuos en nuestro conocimiento teórico (sin negar, por cierto, las acumulaciones marginales en el interregno). Esta interacción entre ideas y eventos está en la base nuestra disciplina al punto que ya, famosamente, Hicks inidcó que la “teoría monetaria es la más institucional de nuestras disciplinas”.
Atentamente, Severino

Responder

Ceferino Strauss febrero 23, 2011 a las 3:58 pm

Estimado Severino:

Nuevamente estamos bastante de acuerdo. Las crisis económicas severas han impulsado cambios en la forma que se hace macroeconomía. Sin dudas, hay mucho por aprender. Iván Werning y otros discutieron ello alrededor de este post: http://focoeconomico.org/category/colaboradores/ivan_werning/

Es tan cierto que la crisis del 30 impulso el Keynesianismo como que la crisis del Keynesianismo y sus consecuencias inflacionarias impulso la revolución de expectativas racionales.

También es cierto que hacia el final de un bueno curso de macroeconomía, uno querría moverse de modelos de equilibrio general intertemporal a modelos donde ocurran crisis en el sentido que usted las concibe. ¿Pero, además de pedir por esos modelos, tiene referencias concretas?

Saludos cordiales, Ceferino.

Responder

Ronnie febrero 23, 2011 a las 4:39 pm

Ceferino, ud. da por cierto el punto más importantemente controvertible:
1) el de que el análisis macroeconómico DEBE tratarse vía equilibrio general
2)el de que el análisis macroeconómico NO PUEDE tratarse vía equilibrio parcial.

Al dar por cierto 2), ud busca referencias de modelos no parciales, donde ocurran crisis (desequilibrios).

Justamente es la proposicion 2), la que requiere fundamentación.

La macroeconomía no puede tratarse adecuadamente en modelos no parciales por el hecho de que las economías (o la economía mundial) es un fenómeno limitado. (i.e. parcial).

Gracias!

Responder

Severino Kandinsky febrero 23, 2011 a las 5:00 pm

Estimado (casi tocayo) Ceferino:

Le recomiendo que empiece por aquí: “Any approach, such as that of much mathematical economics with its simultaneous equations, wich in effect starts from the asumption that people´s knowledge corresponds with the objective facts of the situation, sistematically leaves out what is our main task to explain. I am far from denying that in our system equilibrium analysis has a useful function to perform. But when it comes to the point where it misleads some of our leading thinkers into believing that the situation wich it describes has direct relevance to the solution of practical problems, it is time that we remember that it does not deal with the problem the social process at all and that it is no more than a useful preliminary to the study of the main problem.” (Hayeck, 1945, Vol. XXXV, 4, AER).
Luego, le sugeriría que consulte con provecho “Information and Coordination” de Axel Leijonhufvud y, para el caso en cuestión, del mismo autor, “So far from Ricardo, so close to Wicksell”.
En el razonamiento macroeconómico existen dos grandes tradiciones, aquélla (que podríamos denominar “moderna”) que parte del supuesto de los agentes ya han escalado sus “montañas” de utilidad, y aquella otra (de raíz clásica) cuyo foco es, más bien, la de las grandes leyes de la dinámica del proceso social (como la llamaría Baumol).
Como en la vida, si no se quiere tropezar, le recomiendo caminar con las dos piernas.
Atentamente, Severino.

Responder

Roberto febrero 23, 2011 a las 3:01 pm

Antes que nada, me parece de primer nivel el blog y la propuesta que el mismo ofrece. Creo que es algo sumamente valioso abrir un espacio para el debate.

En lo referido a “Como estudiar economía que sea útil en Argentina?” (que por más que sea una sonsera, no por eso el título debería tener el acento a la palabra “como” y el signo de interrogación de apertura, que en español se usa). Probablemente guiado por mi subjetividad creo que es un error sólo referir de “economía útil” para Argentina a la macroeconomía, que sin duda lo es, pero no por eso es lo único útil que la economía como disciplina puede ofrecer, el post tiene un sesgo muy fuerte. Lucas Llach como historiador económico, hace aportes importantes y útiles también, no sé si más o menos, son importantes también y lo que importa es que suma.

En lo personal, y guiado por mi propio sesgo, no me deja de sorprender que en un País como éste, con los problemas que tiene y los académicos que tiene, no haya una buena maestría en Development Economics que con la gente indicada (que esa gente está en el País) podría estar al nivel de los buenos programas que hay a nivel mundial. Si el problema es que no es un área “respetada”, uno se puede guiar por lo que cada año publican más los journals top y por quién ha ganado el año pasado la John Bates Clark Medal (Ester Dufló), y sí, se vé que es un área sumamente valorada a nivel académico y que puede dar recomendaciones importantes de política para países como Argentina (quizás no sólo para Argentina, sino a Latinoamérica también, aprovechando que el blog busca escalar el debate a nivel continental), en éste área los departamento de economía del País parece estar un poco atrasados.

Dos ejemplos claros son claros son:

http://www.poverty-action.org/ del M.I.T (que encontró su socio para este centro en la Católica de Chile)
y
http://poverty-action.org/ de Yale

En lo referido a oferta académica, en el país lo más cercano a este tipo de estudios es el programa de Maestría en La Plata (que tampoco es una maestría en development, pero se han hecho un nicho igual), Flacso (que uno podría pensar que podría estar interesado en tener algo) no tiene nada y desconozco si tienen gente de nivel para ofrecer un buen programa de este tipo, Di Tella y San Andrés, aun teniendo académicos de primer nivel en la materia (que publican en los Journal Tops), no ofrecen ningún programa orientado en esta línea (las Maestrías de Política Publica no creo que cuenten, al menos yo no las elegiría), UCEMA, UBA, otras nacionales… nada, no? A nivel de oferta académica hay un hueco tremendo en este área, y que sin duda podría interesar a una masa importante de alumnos y que existe el capital humano para cubrirlo. Incluso con que alguno de estos programas de Maestrías en Economía de buen nivel ofreciese una orientación en development sería un gran avance (por ejemplo el 2do año y un primer año más laxo en tópicos que no sirven tanto en development).

Por la dudas aclaro, no quiero decir con esto que trabajar sobre modelos dsge no sirva, seguro sirve y mucho. Pero si el foco del artículo es pedagógico y sobre cómo enseñar economía, pienso que pelear con estos modelos para después no poder identificar nada en el diario adonde se puedan aplicar es algo que al alumnado puede desmotivar mucho (y la prueba está en que varios han escrito esto en como respuesta a este post, aunque debe haber un sesgo de selección en quienes responden también).

Responder

Ceferino Strauss febrero 23, 2011 a las 5:56 pm

Muchas gracias Severino. Antes que nada, no entiendo bien por que usted participa un poco enojado del debate. ¿Por qué cree que yo necesito un consejo como su consejo final?

Leí los trabajos que cita. Creo que Hayeck y Leijonhufvud han hecho aportes interesantes. Ciertamente, deben ser leídos. Ahora bien, no encuentro en esos trabajos un aparato teórico que permita sistemáticamente abordar los problemas que usted señala. Si veo de donde usted toma sus críticas a la macroeconomía moderna, lo cual me permite entender mejor algunos de sus validos comentarios anteriores.

Saludos, Ceferino.

Responder

Severino Kandinsky febrero 23, 2011 a las 7:48 pm

Nothing personal, estimado Ceferino!!!
No estoy en absoluto enojado con Ud.; eran sólo algunas de las ideas que se expusieron a lo largo del debate las que me parecía que podían llegar a necesitar alguna muleta.
Si quiere lo dejamos aquí pero no veo por qué insistir en confundir sistemas teóricos con modelos. En un sentido epistemológico,estos últimos son sólo un caso particular de aquéllos. Y Ud. puede, ciertamente, preferirlos legítimamente. Pero de allí a restarles sistematicidad a los primeros, hay un trecho largo.
Dependiendo de las circunstancias, el funcionamiento agregado de la economía puede concebirse de dos maneras polarmente opuestas (pero no por ello mutuamente excluyentes, en tanto herramientas metodológicas disponibles para el análisis fructífero de situaciones particulares): a) un enfoque del tipo “top down” , que supone que los agentes disponen de una gran capacidad de cálculo que les permite procesar sin límites información suficientemente compleja con vistas a la formulación de sus planes intertemporales óptimas (en vistas de lo cual, las actividades individuales estarán perfectamente coordinadas) ; y, b) un enfoque del tipo “bottom up” que reconoce las limitaciones cognitivas en presencia de información incompleta y suficientemente compleja (vgr. ausencia de mercados para todas las fechas y contingencias concebibles y de una distribución conocida para asignar probabilidades de ocurrencia a los eventos) y que, por tanto, admite formalmente la posibilidad de estados de falla de coordinación del sistema.
Cuán relevante resulte cada tipo de enfoque dependerá de las circunstancias de tiempo y lugar. Pero parece bastante limitado estudiar estados de desequilibrio profundo del sistema (vgr. crisis de deuda o episodios de alta inflación) suponiendo que, en todos los casos, los agentes son capaces de efectuar la programación dinámica y llevar a cabo sus condiciones marginales de equilibrio intertemporal.
Con mucho placer, Severino.

Responder

Ceferino Strauss febrero 23, 2011 a las 9:10 pm

Estimado Severino:
La verdad, no confundo sistemas teóricos con modelos. Que manía que tienen los blogueros de mostrar que la gente con la que discuten saben menos, se equivocan, etc. Lo llamare el síndrome LL.
Para que quede claro, estoy bastante de acuerdo con sus comentarios, como le dije varias veces. Pero me parece que usted exagera la nota. Estamos de acuerdo, por ejemplo, que hay fenómenos que los modelos de equilibrio no pueden explicar fácilmente. Imagino, pero no es claro, que igual usted valora mucho los modelos de equilibrio, como un benchmarking al menos.
Nuevamente, usted parece muy seducido con los problemas de coordinación y definió la macro a partir de los mismos. Ello me parece exagerado. Finalmente, insisto, el sistema teórico de AL es interesante, y estimulante. No me parece suficiente.
Saludos, Ceferino.

Responder

Federico febrero 24, 2011 a las 1:09 pm

Ceferino, no es una manía de los blogueros, es algo típico de las discusiones en las que se trata de acercarse a la verdad o, al menos, a algunos consensos. No tiene nada de malo y creo que deberia ser lo usual en ciencias sociales como la economía, que no tienen ni pueden tener la rigurosidad de la física. En lo seminarios del Di Tella, o de cualquier universidad o centro de estudios los comentarios no son siempre amigables.
Los comentarios pueden marcar errores, puntos que no se tuvieron en cuenta, bibliografía que puede revisarse, etc. Pero no veo en eso nada de mala leche. Creo que sirve más (para los que escriben y para los que leen) un comentario así que un “Andy, Emi, excelente post”
Creo que en el ámbito universitario y académico debemos incentivar la discusión de los temas, hay muchas opiniones muy válidas que a veces son contrarias, y creo que deberíamos enseñarles la mayor cantidad ty diversidad de ellas a los alumnos (esta me parece que es una muy buena forma de motivarlos)
La ciencia no llegó a un estado en que la discusión haya terminado (y como es una ciencia social, no va a llegar nunca) y pueda enseñarse como un dogma de fe.

Responder

Severino Kandinsky febrero 24, 2011 a las 3:00 pm

Estimado Ceferino:
Ja, ja. me hizo reir. ¿Lo de “bloguero” debo tomarlo como elogio, desaprobación o una mera descripción? Pensaba que “blogueros”, en sentido estricto (por su carácter militante) eran únicamente los K. Pero ahora se me acaba de ocurrir que, en la tribu Econ, podría formar algo así como “la secta internética de los desequilibristas”. (By the way, ¿se acuerda del artículo de Axel- perdón por insistir con el escandinavo- sobre la tribu Econ donde el “antropólogo” clasificaba a los miembros en la casta “macro” o “micro”, dependiendo de si al mirar las curvas el tipo veía “y” y “r” o “p” y “q”? Tengo entendido que ese chiste el profesor Heymann se lo sigue haciendo a los alumnos avanzados).
Hablando un poco más en serio, respeto enormemente su opinión sobre la “macro”, más allá de no compartirla demasiado. Ud. me interpreta bien: me cuesta concebir a la macroeconmía como un mero epifenómeno de la agregación de las conductas individuales o, si quiere, como sinónimo de la teoría del “equilibrio general”. Disculpe que insista pero, me parece, que hay algo más que eso. La especificidad de la macroeconomía como subrama del análisis económico es, precisamente, su énfasis en los problemas de coordinación que pueden generarse a nivel agregado. Suponer ex ante la igualdad de ahorro e inversión es inconducente para estudiar la mayor parte de los problemas interesantes que se generan a nivel agregado, al menos en lo que a dinámica de corto plazo se refiere. ( Y aún en lo que respecta a los problemas de crecimiento está bastante claro desde hace mucho que se ha vuelto mucho más interesante e indistinguible la relación entre el ciclo y la tendencia).
Para poner sólo un ejemplo, piense las dificultades que tenemos para motivar el dinero a partir del modelo de equilibrio general intertemporal. Si queremos hacerlo tenemos que postular, a) costos de transacción y/o b) problemas informativos de alguna naturaleza. En efecto, como bien Ud. sabe, el dinero es una institución o convención social que permite llevar adelante patrones de división social del trabajo que serían inimaginales en una economía de trueque. Pero ese “plus” viene con un costo: la posibilidad de que se verifiquen fallas de coordinación a nivel agregado. Me cuesta mucho pensar en problemas macroeconómicos relevantes en la isla de Robinson Crusoe, aún cuando los fastidiemos con la presencia de Viernes.
Le mando un saludo cordial, Severino

Responder

Sebastian Galiani febrero 25, 2012 a las 12:59 pm

“Philosophy is written in that great book which ever lies before our eyes –I mean the universe- but we cannot understand it if we do not first learn the language and grasp the symbols, in which it is written. This book is written in the mathematical language… without which one wanders in vain through a dark labyrinth” Galileo Galilei.

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