El Asadito, Moreno y el Ciclo Ganadero

Vivir en Argentina es difícil; de hecho, racionalizarlo puede exigir muchas veces un nivel de creatividad superlativo.  En lo personal, sin embargo, tengo muy buenas excusas. Una de ellas se relaciona a este post: cada dos o tres lunes aproximadamente me llega el mail con asunto “Este viernes asadazo”. Esos interminables 5 días cierran con el mejor asador del planeta agasajándonos con lo que es verdaderamente un asadazo. Ahora bien, recuerdo cuando en el último evento anunció a los enfervorecidos comensales el costo per cápita: 65 pesos. Nuestros cuestionamientos no se hicieron esperar “Pero cómo? Si hace menos de un año pagábamos 30 y pico?” El anfitrión, que no es de dar muchas explicaciones, solo replica “la carne está muy cara, sabías? Anda a quejarte con Moreno”. Se acabó, poniendo estaba la gansa. El gráfico siguiente muestra el precio real del asado para el período 1994-2010. Efectivamente, el último año el precio de la carne ha aumentado más del 75% de acuerdo a este índice. Buenas intenciones, malas consecuencias?

Precio de la Carne

Precio de la Carne

Si bien observar que los precios aumenten no es señal de nada en particular (yo entiendo que algunos estarán desesperados por la tentación de denominar este fenómeno algo como  “burbuja asaderil”, pero contrólense aunque les cueste!), esta evolución resulta llamativa ya que el gobierno a través de su mejor intérprete, el Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, ha intentado por diversos medios evitar considerables aumentos.

A priori, uno podría concluir que estos es una señal que las políticas han fracasado si el propósito era sostener un precio “razonable”. Pero entiendo que la pregunta más de fondo es: Que explica, entonces, esta dinámica del precio con una aparente alejamiento tan pronunciado de la tendencia? Lo que sigue, por supuesto, no intenta dar una respuesta definitiva sino que busca identificar ciertas dudas que generan estas medidas.

El Ciclo Ganadero

La actividad ganadera exhibe en general un peculiar comportamiento cíclico de sus variables características; esto se suele denominar ciclos ganaderos (Rosen, Murphy and Scheinkman, 1994). Estos aspectos cíclicos se deben en gran parte a la naturaleza biológica de la tecnología ganadera. A continuación voy a dar una descripción muy brutal de cómo yo entiendo esto, que lejos puede estar de lo que en realidad sucede…[1]

La explicación del fenómeno del ciclo ganadero radica en las reacciones de los productores ante variaciones en la rentabilidad esperada de la actividad. Por ejemplo, cuando esperan aumentos de precios, los productores ganaderos tienen incentivos a incrementar sus existencias (“invertir”), tanto restringiendo la oferta de vaquillonas y manteniendo más vacas. Consecuentemente, hay un incremento del número de vacas el año siguiente. Sin embargo, el incremento en la producción de carne debido a esta inversión no sucede hasta aproximadamente 2 o 3 años después. Así, una característica particular de la oferta de ganado para faenar es que en el corto plazo la cantidad ofrecida se reduce ante un aumento esperado de la rentabilidad, en lugar de aumentar. Esto se debe a que el bien que producen los  productores ganaderos es también el bien de capital fundamental, dado por los vientres y los toros. Esta reacción, entonces, puede llevar a un aumento del precio de la carne. Eventualmente, el incremento del inventario de ganado lleva a una caída del precio de la carne en el mediano plazo.

Similarmente, si lo que se espera es una  caída en la rentabilidad, el proceso es simétricamente inverso: los productores desinvierten  y comienzan a liquidar parte de su stock de vacas con una consecuente caída de corto plazo del precio de la carne. Esto limita la oferta y el stock ganadero de mediano plazo, y así los precios vuelven a subir.

Intervenciones del Gobierno, Existencias y Consumo

Desde principios del 2006, cuando los precios de la carne parecían haber alcanzado sus picos históricos (ver, por ejemplo, el grafico anterior para el precio del asado), el gobierno decidió intervenir con el objetivo de administrar el precio de la carne. El período más intenso ha sido desde Marzo del 2006 hasta Junio del 2008. El listado a continuación resume las principales medidas. Entre ellas, la más recurrente fue la de limitar las exportaciones para evitar que los aumentos de precios internacionales se trasladen a los precios domésticos.

Resumen de resoluciones

Es difícil determinar cuál fue el impacto de esta batería de medidas sobre la evolución de las existencias y los precios. Con respecto a estos últimos, aparentemente lograron hacerlos caer en este período aunque luego hubo una fuerte aceleración hacia principios del 2008. A priori, la medida puede haberse considerada exitosa. Sin embargo, no podemos aislarlas de las consecuencias de la reacción de la oferta doméstica en el corto, mediano y largo plazo. Los siguiente gráfico describe la evolución de las cantidades; en particular las existencias y la faena.

Existencias

Existencias de ganado vacuno. Argentina 1960-2010

Faena de Ganado Vacuno

Faena de Ganado Vacuno. Argentina 1960-2010

Las existencias muestran una notable caída en el período de la intervención; estas, de hecho, parecen acelerarse en el período post-intervención. Paralelamente, la faena mostro un significativo aumento para el período con mayor intensidad intervencionista para luego caer fuertemente. Esto es, los productores “desinvirtieron” y aumentaron la oferta en su intento de recomponer el stock ganadero ante los cambios negativos esperados de rentabilidad. Este peculiar fenómeno de cómo reacciona la oferta, en línea con la respuesta típica del sector ante una caída en la rentabilidad explicada más arriba, explicaría la inicial caída del precio de la carne, sembrando dudas sobre el éxito de las medidas implementadas por el gobierno en lo que respecta al largo plazo dado que también explicaría la importante suba del último período post-intervención.

En lo respecta al consumo doméstico y las exportaciones, durante el período de la intervención el consumo local aumentó, respondiendo a la caída del precio doméstico de la carne. Luego parece haber comenzado un período de importante caída en el consumo por habitante. Por otro lado, las restricciones efectivamente hicieron caer las exportaciones como era de esperar. También caen en el período post-intervención, y esto sugeriría que se debe a la caída del stock ganadero y las consecuentes limitaciones que imponen a la producción.

Reflexiones Finales

 Ante el aumento del precio internacional de la carne, el gobierno decidió intervenir para atenuar un fuerte impacto negativo en unos de los componentes con mayor ponderación en la canasta de consumo de los argentinos. Las medidas, sin embargo, pueden solo haber tenido un impacto transitorio generando un aumento posterior del precio debido a que los productores ven a estas intervenciones como medidas hostiles hacia el sector y esperan caídas futuras en su rentabilidad. Ahora observamos aumentos significativos de precios, caída en el consumo doméstico y en las exportaciones.

El gobierno ha mostrado en reiteradas oportunidades su negación a utilizar el sistema de precios como mecanismo para asignar recursos. Sin embargo, las intervenciones que ha utilizado para contrarrestarlo, por lo menos en este caso, parecen no haber sigo efectivas para lograr sus objetivos. Espero que esto no se traduzca en que los correos de esos lunes que mencioné empiecen a tener como asunto “Este viernes fideazos”…

Referencias

–          Basualdo, Eduardo; Arceo, Nicolás. Evolución y situación actual del ciclo ganadero en la Argentina. Realidad Económica. Nº 221, 7-30.(2006).

–          Rosen, Sherwin & Murphy, Kevin M & Scheinkman, Jose A, 1994. “Cattle Cycles,” Journal of Political Economy, University of Chicago Press, vol. 102(3), pages 468-92, June.


[1] A stupid man’s report of what a clever man says can never be accurate, because he unconsciously translates what he hears into something he can understand (Bertrand Russell).