¿Por qué tenemos inflación?

by Andrés Neumeyer on 14 noviembre, 2010 · 53 comments

En estos últimos días se ha debatido bastante en los medios las cusas de la inflación que estamos viviendo en la Argentina. Es la puja distributiva de precios y salarios? Es el poder económico de los monopolios? Es la poca oferta y la capacidad instalada ociosa? Es la falta de independencia del banco central? Es la concentración económica? Esta nota va analizar las causas de la inflación en Argentina en base a la teoría cuantitativa del dinero, la teoría de inflación estructural y la teoría sobre los determinantes de la política monetaria de Barro-Gordon.

Cuando un economista piensa en la inflación, lo primero que le viene a la mente es la teoría cuantitativa del dinero. La misma dice que la inflación es igual a la tasa de crecimiento del dinero. Si tenemos en cuenta el crecimiento de la demanda de dinero que se desprende del crecimiento de la economia la inflación es igual a la diferencia entre la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero y la tasa de crecimiento de la economía. La teoría también predice que el dinero es neutral. Es decir, aumentos en la cantidad de dinero causan aumentos en el nivel de precios y no tienen ningún efecto sobre el nivel de actividad económica.

La teoría cuantitativa data al menos de los ensayos sobre dinero e interés de David Hume (1752). Hay pocas proposiciones en economía sobre las que haya tanto acuerdo entre economistas y evidencia tan contundente como la que hay sobre la validez de la teoría cuantitativa en el largo plazo.  Guillermo Bozzoli en su contribución a 1000 palabras del viernes 12 de noviembre nos provee evidencia para 134 años de historia monetaria argentina. George Mc Candless, un economista del BCRA, junto con Warren Weber, de la reserva federal, nos ofrecen evidencia internacional.  Estos economistas calcularon la tasa de creación de dinero y la tasa de inflación promedio a lo largo de 30 años (1960-1990) para 110 países y encuentran que como predice la teoría todos los puntos están alineados sobre una línea con pendiente de 45 grados.

Dinero e Inflación. Mc Candless Weber (1995)

Dinero e Inflación. Mc Candless Weber (1995)

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En palabras de Robert E Lucas Jr. al recibir su premio nobel en 1995:  La teoría cuantitativa, en el largo plazo, “… applies, with remarkable success, to co-movements in money and prices generated in complicated, real-world circumstances. Indeed, how many specific economic theories can claim empirical success at the level exhibited in Figure 1?

Dinero y Crecimiento

Dinero y Crecimiento. Mc Candless Weber (1995)

McCandless y Weber también encuentran que no es cierto que los países que emiten más dinero crecen más. Esto es bastante razonable dado que si el crecimiento sostenido se lograse emitiendo dinero no habría países pobres en el mundo

Juan Pablo Nicolini en un trabajo de 2009 extiende el trabajo de Mc Candless and Weber analizando también la relación de corto plazo en un modelo con shocks a la demanda de dinero (aquí están sus gráficos de los datos).  Esta evidencia nos permite concluir como Milton Fridman, premio nobel 1976, que la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario. La pregunta clave entonces es porque el BCRA emite tanto dinero.

El impulso inicial de la inflación puede entenderse con la teoría de la inflación estructural desarrollada por Julio Olivera (entre otros) y un análisis de la determinación del tipo de cambio real. La teoría de la inflación estructural dice que si los precios son inflexibles a la baja, los cambios de precios relativos necesariamente se transforman en inflación y supone que la política monetaria acomoda estos cambios en la inflación. La interpretación de la evidencia de la teoría cuantitativa es que la causalidad va de la inflación a la cantidad de dinero (la política monetaria es pasiva).  Lo curioso es que en nuestro caso el precio clave que es inflexible a la baja es un precio que controla el BCRA: el tipo de cambio nominal.

A mediados de la década pasada, las monedas de muchos países de la región se empezaron a apreciar en términos reales a raíz del aumento en los precios de los bienes primarios que exportamos. Este boom aumento la demanda por consumo e inversión de bienes domésticos. Dado que la oferta de los mismos se ajusta poco en el corto plazo, su precio relativo al de los bienes que se comercian internacionalmente tiene que subir. Este fenómeno se da en todos los países y es independiente del nivel de concentración de la industria.

En Argentina, la autoridad monetaria eligió implementar la apreciación real a través de la inflación, con un tipo de cambio fijo. En vez de dejar que se aprecie la moneda, el banco central compro reservas emitiendo pesos. Nuestros vecinos que persiguen metas de inflación, Chile y Brasil, eligieron apreciar su tipo de cambio real dejando apreciar sus monedas y teniendo menos inflación.  Esta inflación estructural no debería ser persistente ya que una vez que los precios nominales se han ajustado y el tipo de cambio real llega a su valor de equilibrio la misma debería frenar. Sin embargo, el riesgo es que los agentes económicos incorporen estas expectativas de inflación en sus planes. Esto nos lleva al tercer factor de nuestro análisis: el manejo de expectativas inflacionarias.

Hace unos 30+ años Kydland y Prescott (premio nobel 200x) y Barro y Gordon (1983) estudiaron los incentivos de una autoridad monetaria que quiere tener la inflación baja y el empleo alto en una economia en la que el nivel de empleo depende del salario real. Si el mismo es demasiado alto, el empleo baja. El problema estudiado en estos trabajos es que si los empresarios y trabajadores piensan que la inflación va a ser alta (como es el caso en la Argentina de 2010) van a negociar aumentos de salarios basados en estas expectativas. Una vez que los salarios están decididos si la autoridad monetaria no imprime el dinero que convalide las expectativas de inflación, los salarios reales son demasiado altos y hay desempleo. Como a la autoridad monetaria no le gusta el desempleo, imprime el dinero. Esto que parece una puja distributiva entre precios y salarios es la consecuencia del fracaso de la autoridad monetaria en convencer a los agentes económicos que la inflación va a ser baja. En países con expectativas inflacionarias ancladas el conflicto entre monopolios sindicales y patronales no resulta en inflación.  Si todos piensan que la inflación va a ser baja, al negociar los salarios los aumentos nominales van a ser más moderados.  En este caso, la autoridad monetaria elegirá una tasa de inflación baja e imprimir poco dinero.

Para concluir, la inflación que vivimos en Argentina se originó en la inflexibilidad del tipo de cambio a la baja y en el fracaso del banco central en convencer a los agentes económicos  que va a cumplir con el mandato de su carta orgánica: mantener el valor de la moneda. Si la autoridad monetaria lograse convencer a los agentes económicos que tiene una meta de inflación baja, sería posible reducir la inflación sin tener un costo alto en términos de desempleo (Sargent, 1982)

Referencias

Barro, Robert J & Gordon, David B, 1983. “A Positive Theory of Monetary Policy in a Natural Rate Model,” Journal of Political Economy, University of Chicago Press, vol. 91(4), pages 589-610, August.

Finn E. Kydland, Edward C. Prescott, 1977. Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans, The Journal of Political Economy, Vol. 85, No. 3 (Jun.), pp. 473-492

Robert E Lucas Jr., 1995. Monetary Neutrality. Nobel Price Lecture.

George T. McCandless, Jr. & Warren E. Weber, 1995. “Some monetary facts,” Quarterly Review, Federal Reserve Bank of Minneapolis, issue Sum, pages 2-11.

Juan Pablo Nicolini, 2009, Evidencia internacional sobre la teoría cuantitativa del dinero.

Julio H. G. Olivera, 1964. On Structural Inflation and Latin-American ‘Structuralism’, Oxford Economic Papers, New Series, Vol. 16, No. 3 (Nov., 1964), pp. 321-332

Thomas J. Sargent, 1982. “The Ends of Four Big Inflations,” NBER Chapters, in: Inflation: Causes and Effects, pages 41-98 National Bureau of Economic Research, Inc

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Paula noviembre 14, 2010 a las 6:12 pm

Hola el artñiculo está bueno, pero no nos podemos olvidar que a partir del año 2007 empezamos a tener inflación por plena capacidad de los recursos sin acompañamiento de oferta (inversiones). Igualmente algunos analistas sostienen que se puede tener inflación del orden del 25 a 30% porque justamente mucha población actual de la Argentina no vivió la hiper inflación y toleran entonces esta expectativa. Hace varias décadas atrás seguramente las expectativas de inflación nos hubiesen llevado a una hiper rápidamente, con una curva de Phillips más vertical. Sdos

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Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:18 am

Paula, muchas gracias por tu comentario. La expansion de la demanda con una oferta inelastica en el corto plazo es lo que hace que se aprecie el tipo de cambio real (la oferta de los bienes importables es perfectamente elastica).

Con respecto cuanta inflación es políticamente aceptable no te puedo decir mucho.

Para que haya un hiper el gobierno tiene que imprimir mmmuuuuccchhhhooo dinero, y no creo que este gobierno lo hubiese hecho.

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Paula noviembre 15, 2010 a las 6:13 pm

Andrés muchas gracias por tu respuesta. Justamente lo que digo es que al no haber habido expansión de oferta el incremento de la demanda conlleva al aumento de precios. Entiendo que este gobierno no vaya a imprimir muuuucho para que haya una hiper pero esto tbien está sujeto a las expectativas inflacionarias de la gente. A lo que iba es que en décadas pasadas, como la gente tenía incorporada mayores expectativas inflacionarias, la respuesta a la emisión hubiese sido distinta de la que ahora tolera. Gracias y saludos

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Martín Gonzalez Eiras noviembre 14, 2010 a las 7:02 pm

Muy buena nota. Varios puntos los toqué el viernes en este post. En mi opinión el rol de la teoría estructuralista es mínimo, pues la década pasada nos mostró clara evidencia que en un contexto sin inflación los precios relativos pueden acomodarse con bajas y subas que promedien cero (creo que fue Pablo Guidotti quien me mostró un histograma mostrando una distribución de cambios de precios de bienes, en esos años, muy simétrica alrededor del origen). Claro que el que el no haya inflación es endógeno, y está relacionado con el punto central de esta nota: la incapacidad de la autoridad monetaria de convencer a los agentes económicos que su objetivo es tener baja inflación.

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Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:22 am

Martín, gracias por el cometario.

Es cierto que los precios al consumidor en Argentina son bastante flexibles y que bajan. Hasta durente la hiper habia precios que bajaban (pronto aparecera un trabajo que estamos haciendo con Fernando Alvarez, Martin Beraja y Martin Gonzalez Rozada documentando las rigideces de precios al consumido en Argentina).

La interpretacion de la inflación estructural en este caso es que el precio relativo que tiene que cambiar es el tipo de cambio real y el que no baja es el tipo de cambio nominal. Al principio de la convertibilidad se dio un fenómenos parecido.

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Martín Gonzalez Eiras noviembre 15, 2010 a las 1:51 pm

Estoy de acuerdo con lo que decís, por eso dije que para mi “el rol de la teoría estructuralista es mínimo”, no nulo. Como decís, sirve para explicar la inflación durante los primeros años de la convertibilidad. También para explicar la inflación (creo de 41%) durante 2002 cuando el país sufre un shock estructural importante. Pero de 2004 para adelante, en un país donde el tipo de cambio nominal es flexible, el estructuralismo sirve para racionalizar expost la inflación, y no para explicarla exante. Basta ver el ejemplo del resto de los países de la región.

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Fernando noviembre 14, 2010 a las 7:42 pm

Qué buen post Andy! Tiene muchos puntos en común con el tmb. excelente post de Martín Gonzalez Eiras que él mismo cita arriba. Cabe preguntarse ahora el porqué del porque. Es decir, estamos de acurdo en que tuvo su origen en la convergencia del TCR a su equilibrio (dado un el TC nominal fijo) y después se perpetuo por la imposibilidad de hacer un anuncio creíble por parte de la autoridad monetaria. El tema es por qué se dejo que esto pase. Como se desprende de tu mismo post (cuando hablas de lo que hicieron nuestros vecinos) y del comment de Martín (sobre el comportamiento de los precios en los 90s), a priori no hay motivos fuertes para creer que el cambio de precios relativos se tenía que dar vía aumentos de precios (es decir que la teoría estructuralista no es muy convincente). Entonces, por qué el gobierno eligió este camino? Simple ignorancia o porque implica réditos políticos? Creo que hay de ambas. Está claro que la fantasía de manipular el TCR vía el nominal estuvo presente en muchos y lo sigue estando, tal es así que muchos “analistas” o periodistas “especializados” critican la inflación porque nos aleja del TCR que pretendía la gente del Plan Fenix allá por el 2002/2003. Pero también es cierto que la inflación implica acumulación de reservas, las cuales desde hace un tiempo son cuasi propiedad del tesoro, y también reivindica el rol de los sindicatos, de los cuales muchos de ellos son los principales aliados políticos que le quedan al gobierno hoy por hoy… Personalmente, creo que esa es la pregunta más relevante, y con su respuesta se pueden combatir las falacias oficiales sobre las causas de la inflación (muchas citadas por vos mismo). Más puntualmente, todas las explicaciones “oficiales” (pese a que muchas necesitan coincidencias rebuscadas para tener fundamentos teóricos) solo tienen el potencial de explicar cambios de precios relativos (me refiero a más concentración, boom en la demanda por mejor distribución, etc.). ¿Qué pasaría si se le preguntará a Marcó del Pont, tomando dichas hipótesis como dadas, por qué prefiere que los cambios relativos se den vía precios? En fin… De vuelta, muy buen post!

Saludos,

Fernando (un ex-alumno)

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Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:35 am

Fernando, gracias por el comentario. Coinicido con vos 100%. Como el tipo de cambio real no se puede controlar con politica monetaria, la eleccion de la autoridad monetaria es apreciar el peso nominalmente o comprar reservas emitiendo pesos para defender el tipo de cambio.

En un futuro cercano por ahi escribo acerca del tipo de cambio real.

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Matías noviembre 14, 2010 a las 8:37 pm

¡Ésta sí es una teoría!

Salut!

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Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:39 am

Matias, gracias por el cometario. Toda interpretación acerca de la realidad, es decir acerca de las relaciones entre distintas variable economicoas es una teoría. Sin teorías no podriamos entender el mundo! El valor de las teorías usadas en el texto es que fueron ampliamente estudiadas y testeadas en terminos de su consistencia lógica y de su relevancia empírica en una cantidad inumerable de situaciones.

Responder

Matías noviembre 15, 2010 a las 5:02 pm

Perdón Andrés, quizás el comentario sonó irónico pero no fue mi intención. Si bien no estoy 100% de acuerdo (Lucas Llach expuso en su blog una teoría con la que congenio), creo que es una teoría consistente. A lo que me refería era al tema del post previo, respecto a que la correlación MP es per sé una teoría, y afirmé lo precedente celebrando que hayan expuesto una explicación.

Saludos y perdón por la confusión si es que existió.

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Ana C. noviembre 14, 2010 a las 8:58 pm

Bueno, en los países con metas de inflación no es sólo que el BC “convence” a los agentes, sino que también disciplina la puja distributiva.

Cuando Trichet sale con cara de perro a decir “no vamos a tolerar aumentos de precios o salarios por encima de la meta” suena bastante amenazador, ¿o no?

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:45 am

Ana, gracias por el comentario. Efectivamente, la autoridad debería marcar el ancla nominal alrededor de la cual se negocian precios y salarios. La misma no es necesariamente el Banco Central cuando este no es independiente.

Responder

Roland Deschain noviembre 14, 2010 a las 10:08 pm

[clap][clap] Muy bueno Andy.

Quizá no hay que ver la decisión del gobierno como una elección libre de condicionamientos en términos de ideología económica (creer que este es el mejor camino), sino como una respuesta a planteos ya establecidos del campo y de la industria. Tengamos en cuenta que el campo y la industria piden una mayor depreciación del tipo de cambio para “mantener la competitividad”!
Dados estos planteos, acumular reservas, mantener el tipo de cambio y asimilar la inflación suena como un second best en términos de alternativas políticamente aceptables. De este modo podemos ver el tipo de cambio como “inflexible a la suba” en vez de “inflexible a la baja”.

Saludos,

Roland

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 11:48 am

Roland, gracias por el comentario. Claramente el gobierno eligio acumular reservas con un tipo de cambio fijo y tener inflación. No te pudeo decir porque hicieron esa elección.

Responder

lucas llach noviembre 14, 2010 a las 11:29 pm

Andy, coincido en que el problema fue querer evitar la apreciación nominal. Comentarios de todos modos:

(1) Creo que la apreciación nominal era necesaria no sólo por factores comunes a otros países, sino porque te fuiste de mambo con la devaluación inicial. ¿A vos esto te molesta porque para vos nunca puede estar el TCR por encima de su equilibrio, es decir, vos dirías que en 2002 nuestro tipo de cambio real era de equilibrio?

(2) La religión emisión-> inflación algún día habría que aclararla. En ningún momento explicás por qué emitir genera inflación. Personalmente creo que no hace falta pasar por la cantidad de dinero para explicar por qué un tipo de cambio nominal por encima del equilibrio (a los precios internos dados) te genera inflación: el dólar más alto genera per se precios y salarios más altos por sus consecuencias directas en los mercados de trabajo y dinero, y esa inflación genera mayor emisión al tipo de cambio elegido . Pero me interesa que expliques *tu* visión: ¿no es que emitir pesos si hay demanda no es, en sí mismo, inflacionario? Porque eso es lo que estaba haciendo el BCRA todo el tiempo.

Responder

Esther noviembre 15, 2010 a las 9:48 am

Lucas, ¿quién podría no coincidir que la principal causa de la inflación en Argentina es no haber dejado apreciar el tipo de cambio?
Me parece absurdo que vos digas que Andy cree que la mega-devaluación Duhaldista no es una fuente de aceleración inflacionaria posterior solo porque puso como ejemplo la apreciación de otros países desde mediados de la década pasada. Dejando esta tontería de lado, ¿podrías definir tipo de cambio de desequilibrio?
Por último, tu idea de que una economía puede multiplicar sus precios por 3 sin incrementar la cantidad de dinero es como mínimo absurda.

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 12:01 pm

Lucas, gracias por el comentario.

Acerca de (i), El tipo de cambio esta siempre en equilibrio. El desafio es entender cual es el mismo. Que modelo y concepto de equilibrio usar? Que variables son clave? Mi interpretacion de la dinámica del tipo de cambio en 2002, que se podría resumir en 1-4-3 es la siguiente. En 2002 habia muchas dudas acerca de la habilidad de Duhalde de sentarse sobre los salarios del sector público y contener el deficit. Esas dudas se tradujeron en expectativas de emisión futura y un tipo de cambio alto. Una vez que se vio que no se iba a emitir para financiar el deficit (estabamos en default) el tipo de cambio bajo (y el BCRA lo dejo bajar).
Acerca de 2. Hay muchas maneras de interpretar la relacion entre M y P. Vos presentas en 2 una con dinero pasivo en la que E, W y P se mueven juntos y el BC emite para convalidar. Hasta podrías decir que el origen de todo es la expectativa que el BC va a subir M la que origina todo. Lo que es innegable es que si M no se mueve, P no se mueve. Como dice el otro Lucas (Robert E.) los graficos de arriba son bastante convincentes.

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sam rothstein noviembre 15, 2010 a las 5:31 pm

Lo que creo que quiere decir Lucas (y si no lo quiere decir el, lo pregunto yo) es cual es el mecanismo mediante el cual incrementos en M se traducen en incrementos en P.

Lucas dice que incrementos en M te deprecian el TCN (y dado el nivel de precios, sube el TCR), eso empuja la demanda agregada (las expo netas, o la inversion segun el paper fear of appreciation de ELY-Sturzenegger), y mete presion en la oferta, lo que se traduce en incrementos de precios internos que te hacen bajar el TCR al nivel de equilibrio.

Digamos, que ver M y P es la forma reducida, y Lucas pide la forma estructural.

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 6:34 pm

Esa es una teoría, que descansa en el supuesto que el comercio exterior se ajusta a shocks monetarios mas lentamente que los precios, de un trabajo clasico de Dornbusch (1976). Hay infinidad de otras, por efectos de liquidez (Alvarez-Lucas-Weber, 2001), por precios rigidos (Woodford, 2003), Por contratos nominales (Fisher, Taylor, 1979), por inperfecciones de información (Lucas, 1973, ver Nobel Lecture 1995). entre otros.

Fernando Alvarez & Robert E. Lucas Jr. & Warren E. Weber, 2001. “Interest Rates and Inflation,” American Economic Review, American Economic Association, vol. 91(2), pages 219-225, May.

Rudiger Dornbusch (1976). “Expectations and Exchange Rate Dynamics”. Journal of Political Economy 84 (6): 1161–1176

Fisher, Irving (October 1933). “The Debt-Deflation Theory of Great Depressions”. Econometrica (The Econometric Society) 1 (4): 337–357

Robert E Lucas Jr., 1995. Monetary Neutrality. Nobel Price Lecture.

Taylor, John B. (1979), ‘Staggered wage setting in a macro model’. American Economic Review, Papers and Proceedings 69 (2), pp. 108–13.

Woodford, Michael (2003), Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy, Princeton U Press.

Sebastian Galiani noviembre 15, 2010 a las 5:34 pm

Andy, por lo que entiendo, vos no tendrías problema en afirmar que en algún momento, antes incluso que los otros países latinoamericanos empezaron a apreciar sus monedas por la suba de los precios de los bienes primarios, Argentina se encontró con un tipo de cambio nominal muy alto dados sus fundamentals, y el BCRA no lo dejo bajar lo suficiente?

Para vos, una vez que se despejo la incertidumbre fiscal, el tipo de cambio real debía bajar y el BCRA no lo permitió, induciendo inflación. Después hubo otros shocks al tipo de cambio real (productividad del agro y suba de precios de los transables) que el BCRA tampoco acomodo, no?.

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Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 6:43 pm

Mi impresión es que el Banco Central dejo bajar el tipo de cambio de casi cuatro en Abril-Mayo 2002 a 2.80 un año mas tarde. La aceleración de la inflación viene después con el tema de los precios de los bienes primarios y la rigidez a la baja del tipo de cambio. Creo que 2005-6, pero tendría que mirar.

Sebastian Galiani noviembre 16, 2010 a las 2:56 pm

Ok, pero está claro que para vos es una cuestión empírica. No crees que haya evidencia, pero si la hubiese, entonces pensarías que el BCRA entonces no dejo caer el tipo de cambio nominal lo suficiente.

Nico Gr. noviembre 14, 2010 a las 11:37 pm

No hay vuelta que darle, detrás de una inflación de dos dígitos sólo puede haber un responsable: la política monetaria. Decir que la puja salarial es responsable es como empujar a alguien y después culparlo porque la caída la generó su cuerpo.

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 12:01 pm

Nico, gracias por el comentario.

Responder

Daiana noviembre 15, 2010 a las 9:07 am

Siendo ex alumna de muchos de los profesores que escriben hoy aquí, habiendo estado en desacuerdo más de una vez con su forma de ver las cosas y teniendo discusiones apasionadas (poco racionales de mi parte), hoy, un poco menos adolescente, creo que lo más importante que me dejó mi paso por la universidad es haber comprendido la importancia de pensar con cierta estructura para poder entender los problemas y eventualmente transmitir las ideas de forma clara y concisa. Jamás voy a confiar más de un 20% en los modelos (incluso menos), porque también me enseñaron que son simplificaciones extremas, pero si no se parte de cierta estructura y se adopta una metodología, se torna casi imposible tratar de entender la realidad e incluso tener discusiones constructivas. En tiempos donde discursos pomposos y atractivos, pero muchas veces vacíos de contenido e inconsistentes cobran tanta relevancia, o cuando se habla con tanta liviandad de profundizar el modelo sin argumentos contundentes, me parece que el ejercicio que proponen desde este blog es muy interesante y necesario. Espero que se sigan generando discusiones de calidad, y ojalá, el día que esté en desacuerdo pueda contribuir contra-argumentando con la misma solvencia que han mostrado ustedes. Saludos y felicitaciones!

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 16, 2010 a las 9:03 am

Daiana, mira el comentario de Ivan Werning aquí.

Responder

Gaston noviembre 15, 2010 a las 11:36 am

Pregunta de charla de café:
En términos de expectativas de los agentes, ¿La introducción de un billete de 500 pesos (por decir un numero) es una convalidación de la inflación y un buen comienzo para este juego de metas de inflación?

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 12:05 pm

Gaston, gracias or el comentario. Acerca del efecto de introducir el billete de 500 sobre las expectativas, mi conjetura es que le facilitaria la vida a la gente y no afectaria las expectativas sobre emision futura.

Responder

lucas noviembre 15, 2010 a las 7:05 pm

Andy, no entiendo tu argumetno de 2002.

Vos decís que había un escenario posible en que duhalde emitía a lo loco.

¿Me explicás por qué un tipo de cambio nominal esperado alto genera un tipo de cambio *real* alto hoy? Lo raro del 2002 no es que el dólar estuviera a 4; el dólar está donde la política monetaria quiere que esté. Lo que hay que explicar es por qué una empleada doméstica ganaba 150 dólares, es decir, nuestro nivel “raro” de TCR. No entiendo si lo que estás diciendo es que existe una no-neutralidad intertemporal del dinero, por el cual un tipo de cambio nominal alto esperado para mañana genera un TCR de equilibrio alto hoy.

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 15, 2010 a las 7:17 pm

Me parece que no había entendido la pregunta. El tipo de cambio real alto en 2002 no parecería ser un misterio. La demanda por bienes no transables se desplomó.

Responder

Sebastian Galiani noviembre 16, 2010 a las 2:58 pm

Por supuesto, la riqueza en dólares de los argentinos se desplomo luego de la salida de la convertibilidad.

Responder

Andres noviembre 16, 2010 a las 12:28 am

Cuando decis que el dólar está donde la política monetaria quiere que esté, te referis al real o al nominal?

Responder

Taos Turner noviembre 15, 2010 a las 10:18 pm

Que placer encontrar este sitio. Lo encontré hoy por el blog de Lucas Llach. Soy corresponsal extranjero (escribo para Dow Jones y The Wall Street Journal) y me interesan mucho los debates que tienen en este espacio. Los comentarios son muy buenos.

Justo hoy publique una entrevista en mi blog (www.argentinepost.com) con Alberto Cavallo sobre Inflación Verdadera. Me gustaría saber si ustedes están todos de acuerdo o no de que la medición del sitio refleja bien la inflación, eh, verdadera.

Bueno, les felicito por el blog. Lo seguiré con mucho interés.

¡Gracias!

Responder

Tomas Vergara noviembre 16, 2010 a las 11:17 am

Andy,
Quienes sotienen que el Banco Central no es capaz de alterar el TCR, ¿Qué explicación le dan a las discuciones mundiales sobre las guerras de divisas o la política cambiaria de China?
Si efectivamente el TCR es independiente de la política del Banco Central, ¿por qué tanta atención está puesta en estos temas?
Quizás mi pregunta sea ingenua pero tengo mi interés es genuino.
Saludos!

Responder

lucas noviembre 16, 2010 a las 3:20 pm

A ver, Andy: ¿estás diciendo que con los mismos “shocks” –helicóptero, ruptura de contratos, etc.– si no devaluábamos el IPC caía un 62,75%? Porque el dólar se multiplicó por 4 y los precios por 1,5; y 1,5/4= 0,375. Espero que no me digas que no se puede plantear ese escenario sin devaluación, ya que para vos la política monetaria es neutral, ie., la devaluación no tiene efectos reales. Imaginate el mismo recorte real en los depósitos, el mismo default, etcétera, pero sin devaluación. ¿Caían los precios 62%? ¿Un poco menos? ¿Mucho menos? ¿No caían?

Responder

lucas noviembre 16, 2010 a las 3:24 pm

(Nótese también que los salarios deberían caer aproximadamente un 75%, para que los precios relativos fueran los mismos que lo que fueron en 2002). ¿Caían 75% los salarios nominales, Andy, si manteníamos el uno a uno?

Responder

Andrés Neumeyer noviembre 17, 2010 a las 5:09 pm

Lucas, yo jamás escribí que la devaluación no tiene efectos reales. Para el caso, tampoco que la política monetaria no los tiene. Solo escribí que en el largo plazo cambios en la cantidad de dinero se traducen en cambios en el nivel de precios. Viendo las figuras 1 y 2, es difícil argumentar en contra de esta versión de la teoría cuantitativa. Para reforzar el punto, el último párrafo de mi entrada y alguno de mis comentarios se refieren a diversas maneras en las que la política monetaria puede tener efectos reales en el corto plazo.
En el caso del 2002, tu interpretación que se la devaluación se debe analizar como una de libro de texto, es decir como un experimento monetario, es un poco naive. Ningún gobierno devalúa porque sí. En general lo hacen forzados por las circunstancias o porque quieren acelerar un ajusta del tipo de cambio real si piensan que los precios están bajando demasiado lentamente o a un costo social alto. Este es precisamente el caso de Argentina en 2002. Aquellos que estábamos a favor de no abandonar la convertibilidad en ese momento, temíamos los efectos nocivos que devaluar podría tener sobre nuestra economía. La dolarización de pasivos, tan enfatizada por Guillermo Calvo en sus trabajos de la época, nos pegó con toda la furia, agravando la situación financiera del gobierno y quebrando el sistema financiero. El default y la descapitalización del sistema financiero, a su vez, redujeron aún más la demanda por consumo e inversión, induciendo una mayor caída del precio relativo de los bienes domésticos (incluyendo el salario). El costo social de la devaluación en términos de pobreza, desempleo y caída de salarios reales fue tremendo. Sería interesante simular un modelo con el contrafactual sin devaluación siguiendo el plan de renegociación de la deuda propuesto por Cavallo, teniendo en cuenta el hecho que la duración esperada de la rigidez de precios en la Argentina de la época era inferior a un año.

Responder

lucas noviembre 17, 2010 a las 8:23 pm

Andy, afirmaste en dos comentarios anteriores que (1) el TCR siempre está en su equilibrio y (2) la política monetaria puede tener efectos reales en el corto plazo. No entiendo bien lo que querés decir. Te pongo un ejemplo, ridículo pero que me ayudaría a entender tu manera de pensar. Sé que los gobiernos manejan su política monetaria de acuerdo a cambios de circunstancias, etc., pero a los fines de entenderte sirve la pregunta: si hoy el BCRA decidiera llevar el dólar a $2,50, ¿para vos seguiríamos en un TCR de equilibrio? ¿a $1,50 también? De (1) resulta que sí. Pero a su vez, pensando en tu afirmación (2) y en lo de “duración esperada de la rigidez de precios”: ¿no habría una gran recesión como resultado? ¿No caería el nivel de empleo, incluso cuando no cayera la oferta de trabajo (que no tendría por qué caer, porque en ppio no estarían cayendo los salarios reales)? ¿No llamarías eso desempleo?

Entiendo la ridiculez del escenario pero me ayuda a entender lo que querés decir cuando afirmás “el tipo de cambio real está siempre en equilibrio”: si es una afirmación conceptual o si es un “siempre” laxo, como que “en general” es así pero puede no serlo (si fuera lo segundo, quizás entonces podemos discutir si el 2002-2004 era o no una excepción). O quizás todo el asunto es la definición de “equilibrio”. Muchas veces las discusiones son por los nombres de las palabras, cosa que no tiene sentido. Yo no llamo a la situación descripta en el párrafo “equilbirio”, pero quizás vos la llamás así y en realidad no hay ninguna diferencia conceptual.

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Esther noviembre 18, 2010 a las 11:05 am

Lucas, si miras arriba te pedí si podías definir tipo de cambio de desequilibrio y todavía no respondiste. Creo que si lo haces, ¿tal vez podamos entender que quieres decir tú con ello? Gracias.

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jose luis m. noviembre 18, 2010 a las 9:39 am

Andy, ante todo felicitaciones!!!. Les dejo unos comentarios. 1) El tipo de cambio puede entenderse como que en todo momento es de equilibrio. Lo que pasa es que los economistas no parecen haber encontrado el modelo que lo explique, al menos en el corto plazo o menos de un año segun el aparentemente vigente articulo de Messe y Rogoff (1983). Por eso es que debemos contentarnos con estimar el “equilibrio” de mediano plazo según algunas variables fundamentales mas o menos consensuadas (productividad, posición de inversión internacional, términos de intercambio). Es de esta manera que puedo medir y decir que en 2002 luego de la devaluacion el tipo de cambio nominal y real estaba sobre ajustado. 2) En esta situación es que el ajuste tenía que hacerse con apreciación nominal y/o con inflación. Pero precisamente es un analisis de mediano plazo que no incorpora directamente otras variables de política muy relevantes como la política fiscal (no mencionada). Se puede puede en teoría sostener un tipo de cambio “alto” con una combinación adecuada de políticas monetaria/cambiaria, fiscal y otras o al menos demorar la que de otro modo sería una apreciación real ineludible y rápida. Cuando mido el efecto de la politica fiscal encuentro que su impulso fue “contractivo” hasta 2004 y muy expansivo desde 2005. En esta situación seguro que sostener el tipo de cambio nominal redundaría finalmente en mayor inflación. Pero que hubiera sucedido de otra forma? 3) Opino que la convertibilidad colapsó. 15 puntos de los 20 que cayó el PIB (mediados 1998/ I-2002) se produjo previo a la devaluación, aunque es cierto que los indicadores sociales se hundieron mas. Del mismo modo que puede explicarse el sobre ajuste del TCR pos devaluación se puede medir el atraso cambiario desde mediados de los noventa con el agravante de las multiples dificultades de ajuste en el marco de convertibilidad.
Saludos y gracias por el post

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Sebastian Galiani noviembre 18, 2010 a las 2:06 pm

Leyendo este debate, me da la impresión que, por un lado, hay cierto acuerdo que el tipo de cambio nominal alto, aunque no necesariamente el tipo de cambio nominal de 2003, es el principal causante de la inflación. Y que la inflación luego se ha perpetuado inercialmente. Por lo que veo, no hay acuerdo sobre los mecanismos de transmisión. Pero tampoco ha sido el foco central del debate, quizás correctamente. Como señala Andy, a la larga, activa o pasivamente, la cantidad de dinero tiene que subir para que haya inflación.

Ahora bien, supongamos el siguiente ejercicio. Asumamos que partiendo de una situación donde todas las variables estaban en equilibrio, el banco central fija el tipo de cambio nominal 100% por arriba de su nivel previo, sin que haya cambiado ningún determinante del tipo de cambio real de equilibrio. Creo que todos coincidirán que después de cierto tiempo (más rápido si se está cerca del producto potencial o si el gobierno tiene una política fiscal expansiva), los precios domésticos ajustaran de forma tal que el tipo de cambio real vuelva al valor inicial.

Lo que quiero indagar es que pasa luego. ¿Genera este salto en el nivel de precios inercia inflacionaria? Para ello, los agentes económicos deberían esperar que mañana la inflación sea tan alta como ayer e incorporar estas expectativas en sus contratos. Pero, ¿por que esperarían tal cosa? Sin implicar que los agentes económicos siempre entienden inmediatamente un cambio en las reglas de política económica, me parece que en un caso así entenderían que enfrentaron un salto en el nivel de precios producto del shock inicial en la fijación del tipo de cambio nominal. No me parece (pero obviamente no lo sé con certeza) que ese shock inicial pudiese inducir expectativas inflacionarias futuras (y esto es, en mi opinión, lo que importa en la discusión).

Que pasaría, en cambio, si los agentes económicos creen que el gobierno piensa que puede fijar el tipo de cambio real alto devaluando constantemente la moneda (o que va a devaluar permanentemente por otra razón). Ese es otro cantar. Ahí si los agentes económicos incorporarían en sus expectativas una inflación esperada alta que podría perpetuarse inercialmente, independientemente de si el gobierno originalmente pensaba devaluar constantemente la moneda. Algo de esto creo que paso en Argentina.

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Fernando noviembre 18, 2010 a las 3:40 pm

Es un ejercicio mental interesante, Sebastían. Me parece que es útil para entender qué pasó desde el 2008-Q3 hasta la fecha, donde efectivamente el peso se estuvo devaluando constantemente (contra el Dólar).

Sin embargo, si queremos extender esa explicación al resto del período de alta inflación kirchnerista, me parece que no es suficiente. Hubieron casi 3 años de alta inflación (desde fines del 2005 al 2008) con el TC anclado. A mi me parece que ahí no hubo un salto de una sola vez, como el que vos describís, sino más bien muchos shocks positivos a los términos de intercambio donde cada uno iba moviendo el TCR de equilibrio y, en consecuencia, generando un poco más de inflación dado que el TCN estaba planchado. Yo creo que eso (también) te puede generar inercia si crees que los agentes tienen expectativas adaptativas… El también en paréntesis está porque creo que la fantasía de manipular el TCR vía el TCN también tuvo/tiene un rol, como también lo tienen las necesidades fiscales (lo que quedó hiper claro cuando el gobierno empezó a apropiarse de reservas para pagar deuda y, también, desde que comenzó a subestimar recursos en los presupuestos, algo que sin inflación no le hubiera sido tan fácil -aunque estas “necesidades” fiscales no sean necesariamente lo mismo).

De vuelta, muy buenos todos los post y, por ergo, muy bueno el blog! Hacía falta un lugar de discusión así.

Saludos,

Fernando

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Sebastian Galiani diciembre 4, 2010 a las 5:52 pm

Lucas Llach contesta este comentario mío desde La Ciencia Maldita. La verdad es que creo que en este tema, hay bastante acuerdo que el tipo de cambio nominal ha jugado un rol central en el proceso inflacionario en Argentina. De hecho, empezaba este comentario diciendo eso. Lucas parece empecinado en demostrar que la devaluación de 2002 es el principal causante de la inflación posterior. Acá hay cierta discusión, aunque no sé si es muy importante.

Un par de comentarios igual son necesarios. Primero, literalmente, Lucas me saco de contexto! No solo movió la discusión a otro foro, sino que me cito a gusto. Como pueden leer, yo decía: “Creo que todos coincidirán que después de cierto tiempo (más rápido si se está cerca del producto potencial o si el gobierno tiene una política fiscal expansiva), los precios domésticos ajustaran de forma tal que el tipo de cambio real vuelva al valor inicial”.

Por otro lado, Lucas conoce mi paper sobre la caída de la convertibilidad, y por tanto sabe que yo creo que partimos de una situación donde el tipo de cambio real estaba atrasado.

Ahora bien, cambia en algo mi argumento si me dicen que la devaluación inicial tardo mucho en trasladarse a precios (esto es básicamente lo que dice Lucas). No estoy seguro. Mi argumento era el siguiente: Los agentes económicos no forman sus expectativas (solamente) mirando la inflación pasada. Las forman tratando de entender el “environment” en el que operan. Dicho esto, creo que mi argumento, que nunca esgrimía certidumbre, se mantiene.

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Sebastian Galiani noviembre 18, 2010 a las 4:29 pm

Fernando, yo no estoy en desacuerdo con lo que vos decís. Mi intención no era la de explicar la inflación año a año sino mostrar porque no creo que la mega devaluación a la salida de la convertibilidad, por si sola, sea la causa de la inflación inercial de hoy.

Y además, decir que si todo lo que tenemos es una suba de precios por esa devaluación inicial, ello no debería ser un problema. Es un problema pues la inflación ha cobrado vida propia y para ello se necesito mucho más que la devaluación de 2002!

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Alberto noviembre 23, 2010 a las 1:35 pm
Eduardo noviembre 28, 2010 a las 11:51 pm

Buen Articulo de Cavallo, coincidente con algunas de las ideas expuestas aca por ustedes:

http://www.cavallo.com.ar/?p=901

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lucas llach diciembre 7, 2010 a las 12:51 am

No creo que lo leas, Sebas. La verdad no quise para nada contradecirte, estoy de acuerdo con lo que decías y lo que decís ahora, y sé qué no sos de los que creen que el tipo de cambio está siempre en equilbirio. Quería enfatizar el asunto del timing para el caso de una devaluación en la que no se parte del equilibrio, y que ese problema de timing puede ser decisivo para entender por qué la deva no se traslada como salto de precios sino como inflación.

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gustavo febrero 1, 2011 a las 9:06 pm

Para comenzar quiero decir que no soy economista y desarrollo articulos de indumentaria, y las teorias son aplicables en funcion de paises que tienen una economia diferente a la nuestra. Hoy no podes producir nada sin cerrar antes precios con tus proveedores ya que ellos aumentan sus precios y sus servicios con una variable que yo la denomino por las dudas y ese por las dudas perdura en el tiempo hasta que todos nos acostumbramos a pagarla,eso es lo que pasa aca la desconfianza hace que nos saquemos los ojos entre nosotros, no estamos en un pais para producir nada y esto no va a cambiar a corto plazo asi que sigamos adelante y por las dudas……hay que cuidarse.

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