Nos preocupa el fin? O sólo importa la herramienta?

by Juan Pablo Nicolini on 31 octubre, 2010 · 14 comments

El ingreso real promedio de los argentinos en 2005 fue prácticamente el mismo que el de 1975. Durante esas tres décadas, el ingreso promedio en Estados Unidos casi se duplicó. En Corea del Sur se multiplicó por ocho y nuestros vecinos chilenos lo multiplicaron por tres. Hay muy pocos países a los que les haya ido tan mal como a nosotros en esas tres décadas.

Pero eso no es todo: mientras en 1975 el veinte por ciento más pobre de la Argentina era dueño de aproximadamente el tres por ciento del ingreso total, en 2005 apenas superaba el uno y medio por ciento. Si, no te equivocaste al hacer las cuentas: el ingreso promedio del 20% mas pobre de los argentino es la mitad de lo que fue en 1975.

Por un instante, deja de leer e imagínate que tu ingreso, a partir del año que viene, es la mitad del de este año. Si no te corrió un sudor frío por la espalda, es porque no te lo imaginaste bien. Intentalo de nuevo.

Todo indica que la situación de los más pobres mejoró en los últimos cinco años. Lamentablemente, la intervención política en las estadísticas oficiales no nos permite medirlo, por lo cual no voy a intentar analizarlo.

Esta realidad constituye la mayor estafa que los que tuvimos la fortuna de nacer en hogares favorecidos en las dos ultimas generaciones – me incluyo en la segunda – hemos cometido contra los más desfavorecidos.

Es la iniciativa de obligar a las empresas a repartir beneficios entre los trabajadores una solución a este problema? Más allá de que la sorpresiva muerte del ex presidente Nestor Kirchner parece haber suspendido el  avance del proyecto, creo que esta es la pregunta que importa. Porque la iniciativa esconde, según mi visión, una trampa discursiva.

No imagino cómo pueda alguien estar en contra de cualquier medida que consiga de manera efectiva revertir la situación de los más pobres. No sólo por un mínimo principio de solidaridad social. También, y fundamentalmente, por la lógica justicia que conlleva la responsabilidad. La mayor responsabilidad del fracaso Argentino la tenemos los que ocupamos lugares de responsabilidad, pero la mayor parte del costo del fracaso la pagan los mas pobres.

La economía enseña que no hay ninguna razón teórica para esperara que los mercados generen una distribución mas equitativa del ingreso. Esto es, no hay, en una economía de mercado – como la son hoy prácticamente todas las economías del mundo – ninguna tendencia natural hacia la equidad. Tampoco hay ninguna razón teórica para esperar que  el crecimiento económico mejore la distribución del ingreso. Por eso, hoy no voy a hablar de teoría, sino de lo que aprendimos de mirar al mundo en los últimos 40 años.

En un muy interesante trabajo, Xavier Sala i Martín, economista, catalán y profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York, muestra cómo ha cambiado la distribución del ingreso en el mundo desde 1970 al 2000. El trabajo se publicó en el Quarterly Journal of Economics, pero una versión visual muy contundente puede verse en su página web (aquí), bajo el título Evolution of the World Distribution of Income. (Van a tener que buscar el título entre muchas cosas excéntricas, pero vale la pena). La metodología utilizada ha sido criticada por Martin Ravallion, del Banco Mundial, uno de los economistas más prestigiosos en temas de pobreza, pueden ver los detalles del debate en la misma página.

Con tan sólo unos minutos de mirar el gráfico de la evolución de la distribución del ingreso en el mundo, queda clara una conclusión: no hay mejor manera de combatir la pobreza de manera sistemática que el crecimiento económico sostenido. Miren la evolución de la distribución del ingreso en China e India. Nunca el mundo ha visto salir a tanta gente de la pobreza como en las últimas tres  décadas en China (dos en India). Miren como se mueve la distribución en Brasil hasta 1980 y cómo se estanca entre 1980 y 1995. Cuántos brasileños quedaron atrapados en la pobreza porque la dirigencia no fue capaz de evitar el estancamiento de la economía por 15 años? Cuántos Argentinos?

Por otro lado, podemos decirles a los más desfavorecidos que dentro de una generación estarán mejor? No, no lo creo. Por eso es que una bien diseñada política social es esencial. Bien diseñada quiere decir que afecte lo menos posible el crecimiento, que es el que genera verdaderas oportunidades para salir de la pobreza en el mediano y largo plazo.

Cuál es el efecto potencial del proyecto de repartir ganancias a los trabajadores en la entrada de capitales, en la inversión, en el crecimiento?  Forma parte del proyecto un análisis de estos potenciales efectos? Quienes impulsan el proyecto, puede tener la certeza de que no afectará esa poderosa herramienta de erradicación de la pobreza que es el crecimiento?

Tengo la sensación que el proyecto está mas comprometido con la herramienta – ¿combatir al capital? – que con resolver el problema de la pobreza. La izquierda en el mundo ha aprendido hace ya tiempo que en las economías modernas, al capital no se lo combate, se lo seduce y se lo hace competir. Con estos principios se consigue que el trabajo se lleve hasta el 70% del producto en muchos países (incluso en EEUU!) mientras que en Argentina no llega al 50%.

Es con estos principios que podremos, alguna vez, ojalá, reparar la gran estafa.

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Sebastian Galiani octubre 31, 2010 a las 4:20 pm

Juan Pablo,

De acuerdo que el capitalismo ha demostrado ser una forma de organización económica extremadamente eficiente, aunque, lamentablemente, no siempre produce una distribución de la riqueza compatible con el desarrollo de una organización democrática estable. Más aun, en general, tiende a producir marcadas desigualdades sociales.

El gran desafío de toda sociedad es entonces compatibilizar incentivos capitalistas con una distribución de la riqueza compatible con el desarrollo de una sociedad democrática y equitativa.

Saludos,
SG

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Martín Gonzalez Eiras octubre 31, 2010 a las 4:53 pm

Juan Pablo, creo que la receta para crecer que siguen economías de la región es conocida: empieza reconociendo que hay que integrarse con el mundo. Como ello implica invertir para competir hay que darle al sector privado un marco de estabilidad (jurídica y macroeconómica). Además el Estado debe, en forma directa o indirecta, invertir en infraestructura y aumentar el alcance y calidad de la educación.

El sector privado va a responder con inversión que al aumentar la productividad elevará los sueldos en forma natural. Dado que la integración con el mundo nos expone a shocks de redistribución del ingreso (los sectores menos competitivos ajustan reduciendo sueldos y despidiendo personal) el Estado debe acompañar con una buena red de protección social (el gran error de política de los noventa), y con una apertura gradual que permita la reubicación de factores en forma armoniosa.

Y si tuviera de apuntar un dedo acusador a quienes tienen “la mayor responsabilidad del fracaso Argentino” no lo haría hacia personas como vos, que “ocupamos lugares de responsabilidad” (deduzco te incluís dentro de los que ocupan/ron lugares de responsabilidad por haber sido rector en UTDT). La mayor responsabilidad está en nuestra dirigencia política, que por error u omisión no supo, no pudo, no quiso. Y todavía no sabe, no puede y no quiere.

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Sebastian Galiani octubre 31, 2010 a las 5:23 pm

Martin, estoy de acuerdo con lo que decís sobre el crecimiento. Donde disiento, en un sentido, es que la culpa sea de los dirigentes políticos. Por supuesto, hay un sentido en que ello es cierto. Pero a mí me parece importante reconocer que la sociedad Argentina es una sociedad conflictiva, donde muchas políticas eficientes no han sido populares.

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Martín Gonzalez Eiras octubre 31, 2010 a las 7:14 pm

Sebastián, apuntaba más a quitarle responsabilidad a Juan Pablo, y a miles de argentinos que se pueden sentir reflejados en su nota, que a cargar exclusivamente sobre un grupo. Es cierto que la nuestra es una sociedad conflictiva. Más cierto aún es que el actual gobierno en lugar de moderar los conflictos los ha avivado.

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Juanpa noviembre 2, 2010 a las 2:18 am

No me gusta la distinción entre la clase política culpable y nosotros inocentes. Eso es endógeno. Me gusta más la división relamente exógena: nacimos con suerte responsable, nacieron con mala suerte inocentes. Pero eso se debe dos cosas. La primera, es que estaba particularmente despierto cuano en misa me contaron la parábola de los talentos. Segundo, que cada vez que yo me quejaba de los políticos, mi mamáme decía: si son mejores que vos, de que te quejás, son peores que vos, de que te quejás.
Abrazo
Juanpa

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Matías octubre 31, 2010 a las 9:01 pm

Más allá de estar o no de acuerdo con el asunto en sí, me parece que se simplifica bastante el asunto mostrando sólo las fotos y demonizando a los argentinos… Convengamos que la historia argentina de los últimos 35 años no ha sido “la mejor”, y eso no estuvo en absoluto relacionado con reivindicaciones anticapitalistas de izquierda sino con políticas implementadas (no sólo económicas) que resultaron nefastas (algunas con ese objetivo explícito, otras no tanto).

Pero bueno, a partir de premisas falsas podemos arribar a conclusiones válidas.

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Juanpa noviembre 2, 2010 a las 2:20 am

De acuerdo. No le hecho la culpa, solamante a reivindicaciones anticapitalistas de izquierda. La derecha tiene lo suyo en muy buena proporción. Pero hoy estaba hablando de una falsa reivindicación. Alli disentimos: de esas, hay muchas en nuestros últimos 35 años.
Saludos
Juanpa

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Diego octubre 31, 2010 a las 10:07 pm

Juan Pablo, más allá que intuitivamente estoy de acuerdo que la propuesta de distribuir parte de las ganacias empresariales va a terminar en otra gran estafa, cuales son los argumentos teóricos que, entiendo, te hacen afirmar esto?

Slds,

Diego

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Juanpa noviembre 2, 2010 a las 2:22 am

No, no. La estafa es haber brutalmente empobrecido a los más pobres. Lo hicimos de muchas maneras. Una, es haciéndoles creer que era por el bien de ellos. Mi argumento es que las medidas que frenan el crecimiento van en contra de los pobres. Y esta puede ser una…….
Saludos
Juanpa

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sam rothstein noviembre 1, 2010 a las 11:22 am

Es que en Argentina para algunos políticos y votantes mejorar la pobreza y mejorar la distribución parecería ser lo mismo. Pueden ir de la mano, pero lamentablemente cuando “mejorar la distribución” es aumentar el mínimo no imponible de ganancias estamos al horno! Y los pobres? Bien, gracias…

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Gustavo noviembre 2, 2010 a las 12:58 pm

Quedan varias cosas que necesitan de debate, me permito sugererir algunas:
Primero, los pobres en Argentina, a los cuales hemos estafado son los que estan (estuvieron siempre) excluidos del mercado laboral o se encuentran de manera altamente informal (contratos basura, a los cuales el estado es muy afecto, recorrer por ejemplo el mecon o directamente en negro). Estos no entran en ninguna reparticion de ganancias asi que lo que se observa es que el target esta errado (a proposito). Segundo, la reforma solo favoreceria a los trabajadores sindicalizados e indirectamente a los sindicatos cuyas cuentas no se pueden controlar y menos aun son transparentes (incluso menos que el balance de una empresa). Nuevamente, esta medida no apunta a disminuir ninguna pobreza ya que el obrero sindicalizado goza de beneficios salariales y no salariales que lo descalifican como pobre. Tercero, esto es simplemente humo, a nadie se le ocurrio evaluar los efectos macro y menos aun los micro (que pueden generar justamente el efecto opuesto al macro deseado, sin mencionar otros efectos de segundo orden). Cuarto, me da la impresion que en Argentina no hay izquierda ni derecha, al menos no como la entiende el resto del mundo, solamente potenciales tiranos con ganas de dictar lo que debe hacer el resto (lograr la suma del poder publico), son las reglas con las que jugamos desde 1880 por lo menos. Culpa tambien de la patologia del caudillismo, o del que “alguien mas lo haga” (H. Simpson).
Quinto, la pobreza e indigencia son funcionales a los objetivos politicos, es mas barato conformar a un pobre que a la clase media.
Hay muchas mas cosas por decir, pero son las que por ahora se me ocurren y esto es un comentario, no un post….faltaria hablar de porque nunca se generaron politicas de crecimiento que funcionen (sera mas barato devaluar que invertir para competir?), desmitificar que es la industria la gran generadora de trabajo y nunca mencionar de que se trata el sector servicios, etc….
Estoy de acuerdo con que se debe promover el crecimiento economico, algo que es muy dificil de lograr en un pais donde solo se piensa en repartir lo ajeno (nunca lo propio), basta con escuchar discursos de politicos, de artistas e incluso algunos academicos.
Por ultimo, quisiera decir , que romper este esquema en que todos los jugadores estamos coordinados para salvar lo propio (el sistema hace que esta sea la decision optima) requiere de un fuerte shock que obligue al sistema a reiniciarse y coordinar de otra manera,(2001-2003 fue la ultima vez que se tuvo esta oportunidad). Hasta entonces, y lamentablemente, seguiremos asi.

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Pablo Pero noviembre 6, 2010 a las 1:19 am

JuanPa, un gusto leer tu post, comparto la idea de la responsabilidad, y la de los fines, y el crecimiento como herramienta. Genial tb leer los comments de SG (una alegría que hayan abierto FE).
Sin embargo, yendo al punto, obviemos el hecho de que es Moyano & Co quien pruebe el proyecto de repartir ganancia. Analicemos sólo el proyecto (no la coyuntura que en este lo haría una “mala idea”).
A: pienso que en un plazo de “x” años el aumento de ingreso de los trabajadores disminuiría, ya que los empresarios aumentarían menos salarios, descontando por el extra de bonus de ganancia que van a pagar a fin de año.
B: El efecto incentivo=>productividad. Ese es el que me importa. Le tendría fe al hecho de que dado que los trabajadores saben que van a recibir mayor salario a mayor productividad, se esforzarán más, por lo tanto aumentará el producto, y así tb la remuneración de los trabajadores.
Con respecto a este último razonamiento (B) algunos dicen que no va a ocurrir debido a algún efecto tipo “free rider” donde algunos empleados simplemente se van a tirar a “chantas”, esperando que sus colegas sean los que se esfuercen, para que todos reciban el aumento. Yo creo que esto no va a ocurrir, creo que el marginal de la posibildad de ganar un peso más, vs el marginal de descansar una hora más mientras el compañero labura, va a hacer que todos trabajen más.

más allá, si por mi fuera, los bonus esos se los iría pagando en forma de participación en las acciones, (si se la banca el dueño), así los trabajadores pasan a ser dueños,y saben realmente lo que es tener que tomar decisiones que afectan los números de la empresa.

saludos!

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Natalio Ruiz noviembre 6, 2010 a las 8:34 am

Bienvenido Juanpa

Abrazo de un ex alumno

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Lucas noviembre 8, 2010 a las 5:14 pm

Juan Pablo, de acuerdo contigo. Lo que quieren Recalde y cia es hacer “jueguito para la tribuna” con esta medida y dudo que haya sido integramente analizada, con sus efectos a corto y largo plazo.
Ninguna CGT en el mundo seria tan condescendiente con un modelo que ha instaurado una inflación del 25% en un contexto benigno para el país.
Pero el problema somos los argentinos, tampoco se entiende bajo el mismo análisis, el enamoramiento de gran parte de la izquierda argentina con la gestión K, que ha tenido logros sin dudas, pero que ha fijado la pobreza en un 30% luego de crecer tantos años a tasas altisimas. Esa debería ser la variable más importante para este sector ideologico, pero repito, la izq vernácula lo desconoce.
Conociendo tambien cómo ha actuado la derecha en nuestra Historia, solo queda aunar fuerzas para intentar politicas superadoras que no repitan errores del pasado y que copien los avances de los modelos de crecimiento-desarrollo más exitosos en el mundo en estas últimas decadas. Con el objetivo último claro: minimizar la pobreza ASAP.
Saludos y felicitaciones por el blog!!!

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