Una política fiscal saludable

by Martín Gonzalez-Rozada on 13 octubre, 2010 · 20 comments

Fumar es la principal causa de muertes prevenibles, enfermedades y discapacidades en el mundo. En Argentina mueren, cada año, 40 mil personas por enfermedades relacionadas con el cigarrillo. Aumentar los impuestos sobre el consumo de cigarrillos es una de las principales herramientas de control de la epidemia de tabaquismo. En todos los países avanzados los impuestos a los cigarrillos son altos para hacer a los cigarrillos más caros y disminuir así el consumo de los fumadores. Impuestos altos al consumo de cigarrillos alientan la cesación, disminuyen el inicio del consumo en los adolescentes y como si esto fuera poco aumentan la recaudación fiscal.ugg boots outlet

Desde hace siete años en Argentina las empresas tabacaleras y el gobierno tienen un acuerdo por el cual el gobierno no sube los impuestos al tabaco y a cambio de ello se fija una meta de recaudación anual, 6,200 millones de pesos para 2009 por ejemplo. Si la recaudación del estado proveniente de los impuestos a los cigarrillos no alcanza la meta fijada, las empresas tabacaleras realizan pagos al Estado por la diferencia entre la meta fijada y la recaudación alcanzada. Si la recaudación fiscal proveniente de estos impuestos supera la meta fijada, como sucedió en 2009 cuando se recaudaron 6,450 millones, el excedente, 250 millones, se transfiere al período siguiente. A fin de año vence el convenio de recaudación bianual entre el gobierno y las tabacaleras. Éstas últimas ya han comenzado el lobby público para renovarlo (ver nota “Fumar es poco perjudicial para la AFIP” en el Suplemento Económico de La Nación del domingo 19 de septiembre de 2010.

El verdadero motivo por el cual las tabacaleras desean renovar el acuerdo es porque el mismo les resulta enormemente beneficioso. Sin acuerdo, el Estado subiría los impuestos a los cigarrillos, incrementando su precio final. Ello reduciría el consumo, el número de fumadores y los beneficios para las tabacaleras. Si éstas quisieran evitar la caída del consumo deberían reducir sus precios, lo cual también afectaría sus beneficios. Con un convenio que tenga una meta de recaudación baja, los impuestos al cigarrillo no suben, el precio final tampoco, el consumo no cae y las tabacaleras prácticamente no verían afectados sus beneficios ya que, tal como sucedió en 2009, la meta se cumpliría. Si la meta de recaudación fuera la adecuada, teniendo en cuenta las externalidades negativas y costos en términos de salud pública que genera el tabaco, las tabacaleras probablemente no tendrían interés en firmar el acuerdo.

Aun cuando la estrategia y los motivos por los cuales las tabacaleras hacen lobby por un nuevo convenio con metas bajas son claros,  los argumentos que éstas usan en el debate público para presionar para la renovación del acuerdo son otros. Se sugiere que los impuestos actuales sobre el consumo de cigarrillos en Argentina son ya muy elevados, que el sector tabacalero es el que más aporta en materia de impuestos y que incrementar los impuestos provocaría aumentos de precios que a su vez desatarían un crecimiento del contrabando, con la consiguiente pérdida de ingresos por parte del estado.

Los argumentos de las tabacaleras no son nuevos, se utilizan toda vez que el Estado quiere implementar alguna política de control de la epidemia de tabaquismo. En primer lugar, la presión fiscal sobre los cigarrillos en Argentina es menor a la de Uruguay y Chile, por nombrar dos países de la región. En cuanto al supuesto aumento del contrabando que un incremento impositivo generaría se debe considerar que hay dos tipos de contrabando. El denominado minorista o contrabando hormiga que es el que potencialmente está favorecido por el diferencial de precios con los países vecinos y el contrabando mayorista, llevado a cabo por verdaderas organizaciones criminales, que se realiza a través de contenedores, camiones y aviones y que elude la carga impositiva y no se ve afectado por este diferencial de precios. Tradicionalmente la industria tabacalera hace énfasis en el primer tipo de contrabando, sin embargo, la evidencia empírica existente sugiere que el contrabando minorista es muy pequeño comparado con el mayorista y las medidas fiscales como los aumentos impositivos sobre el consumo de tabaco no lo afectan (González-Rozada, M., 2008, “Estudio sobre el comercio ilegal de tabaco en Argentina”). El combate al contrabando debe realizarse con medidas específicas como el establecimiento de licencias para exportadores, fabricantes y distribuidores, institución de un código único de identificación que permita el rastreo de los cigarrillos de contrabando e incrementar la colaboración entre los oficiales de aduanas de los diferentes países en los que está involucrado el contrabando, entre otras.Replica Rolex

Si el gobierno en 2010 no hubiera estado sujeto al convenio que establecía una meta de recaudación de 7,600 millones de pesos en concepto de impuestos sobre el consumo de cigarrillos, y en su lugar hubiera subido los impuestos pasando de una presión impositiva de 68% a 87% podría haber recaudado alrededor de 15,000 millones de pesos. Es decir, podría haber duplicado la meta de recaudación, se hubiera reducido el consumo, las muertes por el cigarrillo y no habría ninguna repercusión sobre el contrabando.

Para analizar qué es lo que sucede con la recaudación fiscal ante un aumento del precio de los cigarrillos provocado por un aumento impositivo es necesario tomar en cuenta las elasticidades ingreso y precio de demanda de los cigarrillos. En Argentina estas elasticidades son de 0.448 y de -0.265 respectivamente (González-Rozada, M., 2006, “Economía del control del tabaco en los países del MECOSUR y estados asociados: Argentina 1996-2004”). Con estos valores de elasticidad se pueden hacer ejercicios de simulación aumentando los impuestos al consumo de cigarrillos para ver qué sucede con la recaudación fiscal proveniente de esos aumentos impositivos. La figura siguiente muestra la curva de Laffer para uno de estos ejercicios. Para realizarla se utilizó la recaudación del año 2009, 6,450 millones de pesos, un incremento anual en los ingresos de 10% y se hizo variar la tasa de impuestos internos, hoy en 60% del precio neto. El resultado es que se podría pasar del nivel actual a un impuesto interno de 213% y eso aumentaría la recaudación y disminuiría el consumo de cigarrillos simultáneamente. La recaudación fiscal proveniente de ese aumento alcanzaría los 15,521 millones de pesos y al mismo tiempo el consumo de cigarrillos disminuiría alrededor de un 40% con los beneficios sobre la salud de la población que eso implica.

Está claro que renovar el convenio de recaudación con metas artificialmente bajas es beneficioso para las tabacaleras pero es muy perjudicial para la población y para el Estado.

El gobierno debe incrementar los impuestos al consumo de cigarrillos para disminuir el consumo con el consiguiente beneficio sobre la salud de los fumadores y no fumadores. Así bajaría los costos directos e indirectos de la atención médica de las enfermedades atribuibles al consumo de tabaco e incrementaría la recaudación fiscal, lo que se dice, una política fiscal saludable.

Curva de Laffer del Impuesto a los Cigarrillos

{ 20 comments… read them below or add one }

Ana C. octubre 14, 2010 a las 7:16 am

Muy buen artículo. Es tan claro desde hace tiempo que ese impuesto recauda poquísimo que hacía falta llamar la atención sobre el tema.

Responder

musgrave octubre 14, 2010 a las 7:33 am

Bienvenido a la BEA Martin!!!!
como juega la elasticidad en todo esto? Los cigarrillos han venido a subiendo de precio, como reaccionaron los consumidores?

Responder

Martín octubre 14, 2010 a las 12:02 pm

La elasticidad precio de demanda te dice que por cada 10% de aumento en el precio real de los cigarrillos el consumo cae 2.65%, mientras que la elasticidad ingreso te dice que por cada 10% de aumento en el ingreso real, el consumo sube 4.48%. Los precios nominales de los cigarrillos aumentaron este año alrededor del 13%. Asumiendo que no hay más aumentos, seguramente la inflación de 2010 va a ser mayor a ese número y entonces los precios reales caerían y el consumo aumentaría. Mi impresión es que los ingresos reales también van a caer un poco este año por lo que la reacción de los cosumidores sería de disminuir el consumo. Dependiendo de que efecto sea mayor el consumo puede bajar o subir.

Responder

musgrave octubre 14, 2010 a las 7:45 am

Lo interesante es pensar si en el caso del impuesto a los cigarrillos, tiene sentido hablar de curva de laffer, ya que en principio la evasión es nula.

Responder

Alberto octubre 14, 2010 a las 10:13 am

Yo pensaba que la curva de Laffer se refería al siguiente fenómeno. Si la tasa impositiva es 0, la recaudación es 0. Si es, digamos, 1%, la recaudación aumenta. Si la tasa impositiva es Tmuyalta, la recaudación es 0 nuevamente. Si la tasa impositiva es Tmuyalta – delta, la recaudación aumenta.

Responder

Sisifodichoso octubre 14, 2010 a las 8:11 am

Un par de preguntas si no es molestia

Primero dice

“Si el gobierno en 2010 no hubiera estado sujeto al convenio que establecía una meta de recaudación de 7,600 millones de pesos en concepto de impuestos sobre el consumo de cigarrillos, y en su lugar hubiera subido los impuestos pasando de una presión impositiva de 68% a 87% podría haber recaudado alrededor de 15,000 millones de pesos.”

Premisa 1: O sea, que si cancela el acuerdo y sube de 68 a 87, recauda 15.000 M

despues dice esto

La figura siguiente muestra la curva de Laffer para uno de estos ejercicios. Para realizarla se utilizó la recaudación del año 2009, 6,450 millones de pesos, un incremento anual en los ingresos de 10% y se hizo variar la tasa de impuestos internos, hoy en 60% del precio neto. El resultado es que se podría pasar del nivel actual a un impuesto interno de 213% y eso aumentaría la recaudación y disminuiría el consumo de cigarrillos simultáneamente.

1) O sea, en el 2010, si subis la tasa de 68% a 87%, la recaudacion llegaria a 15 palos.

2) En el 2009, para llegar a esos 15 y pico de mil millones, habria que haber subido la alicuota al 213%

3) Porque usa como base 68% en un caso y 60% en otro? Que le “netea”?

Responder

Martín octubre 14, 2010 a las 11:13 am

No es ninguna molestia y disculpas si el artículo no fue más claro. La presión fiscal se calcula sobre el precio de venta de los cigarrillos mientras que la alícuota del impuesto interno no. La estructura impositiva de los cigarrillos es bastante complicada pero un ejemplo sencillo sería el siguiente. Si PVP es el precio de venta al público, a es la alícuota nominal del impuesto interno y b es la tasa general del IVA, entonces la presión fiscal del impuesto interno (ii) se define como:

ii = (PVP – b * PVP) * a

como la tasa general del IVA es 21% y la alícuota nominal de los impuestos internos es 60%, la presión impositiva del impuesto interno es 47.4% ((1-0.21)*0.6).

La presión impositiva de todos los impuestos a los cigarrillos (IVA, fondo especial del tabaco, impuesto interno, impuesto adiciona de emergencia e impuesto a los ingresos brutos de jurisdicción provincial) es de alrededor del 68% actualmente. Si uno incrementa la alícuota nominal del impuesto interno de 60% a 213% la presión impositiva pasa del 68% al 87%.
Espero que quede mas claro.

Responder

Sisifodichoso octubre 14, 2010 a las 1:32 pm

Gracias por la respuesta.

Segime si tenes un minuto. Ahora, la presion impositiva del impuesto interno es

47.4% = ((1-0.21)*0.6)

Hasta aca me cierra porque la diferencia entre el 68% y el 48% son el resto (IVA, fet, etc).
Ahora, cuando uso la alicuota del 213% en la misma ecuacion, la presion fiscal del impuesto interno me da

(1-0.21)*2.13= 168%

Como puede ser que la presion fiscal del impuesto interno me de mayor a la presion fiscal de todos los impuestos (87%)?

Donde esta mi error en las cuentas?

Gracias y saludos

Responder

Martín octubre 14, 2010 a las 5:59 pm

El problema es que yo utilicé ese ejemplo solo para describir la diferencia entre alícuota y presión fiscal pero eso no quiere decir que la estructura impositiva de los cigarrillos sea esa. Como mencioné antes es bastante complicada. En realidad la base imponible de la alícuota nominal del impuesto interno es el precio de venta sin incluir IVA, impuesto adicional de emergencia y fondo especial del tabaco pero incluyendo el impuesto interno descontando el impuesto interno calculado sobre la tasa efectiva. A su vez la base imponible del IVA es el precio de venta excluyendo impuestos internos, adicional de emergencia y fondo especial del tabaco. Esto quiere decir que si aumenta la alícuota nominal del impuesto interno se reduce la base imponible de los otros tributos como el IVA si el precio no cambia como en el ejemplo. En tu ejercicio te da mayor al 87% porque no estás considerando estas interrelaciones entre los impuestos y tampoco estás tomando en cuenta el hecho de que la base imponible del impuesto interno excluye el propio impuesto interno calculado sobre la tasa efectiva. En mi ejemplo yo no lo puse porque para cambios pequeños de la alícuota el impacto es marginal, pero para cambios grandes hay que considerarlo.

Responder

Homero Anper octubre 14, 2010 a las 9:09 pm

No se de donde sacas tus datos, pero la presión impositiva en Argentina es de las mas grandes del mundo en cuanto a consumo de cigarrillos.

. 7 de cada 10 cigarrillos que se venden son para pagar impuestos al estado
. Argentina es mundialmente uno de los paises de menor ganancia para la industria del cigarrillo, aunque no solamente por los altos impuestos pero si por el bajisimo precio del cigarrillo.
. el problema es el bajo precio, que se mantuvo a esos niveles durante un tiempo en parte porque estaba en la canasta de moreno
. la otra razón es una guerra de precio entre las unicas 2 empresas del mercado, en las cuales una esta intentando ahogar financieramente a la otra.

Particularmente, creo que ya un 70% de impuestos es una bestialidad. Dejen fumar a los fumadores tranquilos siempre y cuando no lo hagan en lugares publicos para no afectar salud de terceros.

Asi como elegiste el faso, te puedo dar otros ejemplos si seguimos con la idea de Big Daddy eligiendo por sobre tu libertad individual que hace bien o mal:
– impuesto del 70% a las hamburguesas y comida rapida (causante de infartos por taparse arterias)
– impuesto del 70% al alcohol (quita a las personas control sobre su cuerpo, gran causante de accidentes de transito)
– impuesto del 70% a las golosinas (engordan a los chicos, empeora su salud)
– impuesto del 70% a alquiler de canchas de deportes peligrosos como el futbol donde en todos los partidos alguno se rompe

….

En fin, nunca fume ni fumaria, pero no por eso tengo porque agarrarmela con ese producto, ponerle un impuesto irracional para obligar de alguna manera a que la gente no lo consuma. Aunque no fume, sentiria que el estado se esta metiendo con mis libertades personales que no afectan a 3ros.

Responder

Roland Deschain octubre 15, 2010 a las 11:48 am

Muy buen articulo, y coincido plenamente en que desde el lado de la salud y la politica fiscal es un win-win. Y soy un convencido que el precio es la mejor herramienta para dejar de fumar.
Por el otro lado estoy con Homero en que la decision es un tema politico, no economico o de eficiencia. Y en lo politico entra la libertad. Yo quiero fumar, no quiero que me cueste carisimo . Esto se podria extender a otros habitos poco saludables como los que menciona. Es una pendiente resbaladiza peligrosa, y ya veo a los fanaticos de ;a vida sana haciendose un festin.

Dejando de lado estas consideraciones ideologicas hay algo que no entiendo. Se suele hablar de los costos del cigarillo por los gastos medicos como si fuese [i] plata quemada [/i], pero no creo que la industria de la salud lo vea asi. Al fin y al cabo hay medicos que cobran sueldos, empresas que construyen hospitales y maquinarias y farmaceuticas que desarrollan medicamentos (niquitin, for example).
en que sentido es una “perdida”?

Responder

Martín Gonzalez Eiras octubre 15, 2010 a las 12:28 pm

Es interesante notar que según el artículo se podría recaudar más subiendo los impuestos a los cigarrillos:
“Si el gobierno en 2010 no hubiera estado sujeto al convenio que establecía una meta de recaudación de 7,600 millones de pesos en concepto de impuestos sobre el consumo de cigarrillos, y en su lugar hubiera subido los impuestos pasando de una presión impositiva de 68% a 87% podría haber recaudado alrededor de 15,000 millones de pesos.”
Porque mientras leía la nota pensaba que una explicación posible para un acuerdo entre el gobierno y el sector era maximizar la recaudación fiscal sin importar los efectos sobre el consumo y su externalidad en futuros gastos de salud. Es decir, un gobierno miope se ubicaría en el máximo de la curva de Laffer de recaudación, y no en el óptimo social (que implicaría un impuesto más alto, menor recaudación, pero al reducir el consumo, reducir gastos médicos futuros). El que el gobierno voluntariamente resigne recaudación pareciera indicar la presencia de corrupción.

Responder

Alberto octubre 15, 2010 a las 12:32 pm

MGE, ¿Como sabes que el optimo social está a la derecha de la tasa que maximiza la recaudación?

Responder

Martín Gonzalez Eiras octubre 15, 2010 a las 5:30 pm

Alberto, claramente no tengo una función de bienestar social en la cabeza. Mi afirmación se basa en que siendo el consumo una función decreciente del precio, y por ende del impuesto a los cigarrillos, la “curva” de valor presente de gastos médicos asociados a tabaquismo también es decreciente en la tasa de impuesto. Combinando la curva de Laffer de ingresos tributarios con una curva decreciente de costos da que el “óptimo”, definido como punto que maximiza la diferencia entre recaudación y valor presente de gastos médicos, está a la derecha de la tasa que maximiza la recaudación (otra solución posible es que los costos sean tan superiores a la recaudación que el “óptimo” sea prohibir los cigarrillos en forma directa o con un impuesto astronómico).

Responder

Juan octubre 15, 2010 a las 10:35 pm

No se de donde sacaste los datos, pero yo estuve analizando el tema hace poco y la presion del estado sobre el sector es progresiva. Los cigarrillos aumentan de precio todos los años desde cuando se impusieron las metas de recaudación. El año pasado los precios aumentaron cuatro veces (en un promedio de 5% cada aumento) y este año ya van cuatro si no me equivoco. El 70% del precio del cigarrillo es impuesto.
No estoy a favor de las tabacaleras ni mucho menos, pero para mi el problema no esta en el impuesto. Desde que vienen subiendo los precios de los cigarrillos el consumo de cigarrillos subio. Es verdad que los precios aca son bajos en relacion con otros paises de latinoamerica, pero eso esta conteniendo el contrabando que es un problema en otros lados.
La clave para mi es el proyecto de ley que se esta tratando. Hasta que no haya una politica activa nacional en contra del cigarrillo con prohibiciones y controles, la gente va a seguir fumando, aunque el Marlboro cueste 7, 10, o 15 pesos.

Responder

Ana C. octubre 17, 2010 a las 8:49 pm

Juan, hay montones de estudios en montones de países de los que se desprende que aumentar el precio de los cigarrillos disminuye el consumo. Disminuye más el consumo de los adolescentes con poca plata, de la gente con bajos ingresos y de la gente que fuma mucho. Disminuye menos el consumo de los ricos y de los que fuman poco.

Responder

Martín octubre 16, 2010 a las 6:29 am

Los datos utilizados son públicos, provienen de los anuarios estadísticos del Ministerio de Agricultura, Ganaderia y Pesca de La Nación y de la Administración Federal de Ingresos Públicos.

En Uruguay (http://www.paho.org/Spanish/AD/SDE/RA/Tab_Mercosur_URU.pdf) la presión fiscal es 72.3% para la cajetilla de cigarrillos de la marca más vendida, Marlboro tiene más de 80% de carga fiscal global.

En Chile (http://www.paho.org/Spanish/AD/SDE/RA/Tab_Mercosur_CHI.pdf) la presión fiscal sobre los cigarrillos es de alrededor de 75%.

Para Juan: lo que ha aumentado en los últimos dos años es el precio nominal de los cigarrillos, el precio real cayó y el consumo obviamente aumentó, por lo menos durante 2009. Como dice el post, el gobierno no aumenta desde hace bastante los impuestos sobre el consumo de cigarrillos porque tiene firmado el acuerdo de recaudación con las tabacaleras. El problema de que los precios bajos detienen el contrabando es uno de los mitos instalados en la opinión pública. Las propias tabacaleras tienen cigarrillos de segundas marcas de precios bastante más baratos que el de las marcas tradicionales. Podes ver la referencia del post.

Para Homero: tres de los cuatro ejemplos que das (comidas rápidas, alquiler de canchas de fútbol y golosinas) no provocan ninguna externalidad negativa como la provoca el humo del cigarrillo (http://www.surgeongeneral.gov/tobacco). El consumo de alcohol en exceso puede tener consecuencias sobre los demás como los accidentes de tránsito que mencionas pero el Estado impone costos grandes para quien maneja bajo los efectos del alcohol, justamente para que internalice estas consecuencias. En el caso del cigarrillo, no se trata de intervenir en las libertades individuales de cada uno sino simplemente que los impuestos hagan internalizar a los fumadores las externalidades negativas provocadas a los fumadores pasivos.

Para Ronald: el post no menciona a los gastos en salud como plata quemada. Si el aumento de los impuestos hace que los gastos en salud provocados por las enfermedades relacionadas al humo del cigarrillo disminuyan, entonces se podrían liberar recursos para utilizarse en otras cosas dentro del sector salud.

Responder

Martín octubre 16, 2010 a las 6:31 am

El último párrafo debe decir Roland en lugar de Ronald. Perdón.

Responder

Homero Anper octubre 21, 2010 a las 9:58 pm

Martin, primero que nada muchas gracias por responder.

Como respuesta a tu respuesta, no me cambia en nada particularmente el tema que 3 de 4 que mencione no generen daños a terceros.

Primero porque estaba tirando ejemplos al azar (con el extremismo de la cancha de futbol creia que se entendia solo esto), con lo cual seguro puedo encontrar mas ejemplos tipo cigarrillo, empezando por ejemplo con los autos y el humo que tiran por el caño de escape.

Segundo, si queres internalizarle al fumador los costos que POR MAL USO DEL PRODUCTO (esto es, usarlo en espacios no permitidos), que se flexibilicen los juicios y haya severas multas economicas. De esta manera, el estado estaria poniendo altos costos al mal uso.

Mi punto nuevamente puede que sea subjetivo desde el punto de vista de en que pais me gustaria vivir : yo NO QUIERO que el estado mediante impuestos o prohibiciones intente modificar o restringir en el peor caso acciones individuales que no afecten a terceros. Y el fumar en espacios privados NO AFECTA A TERCEROS. No quiero vivir en un pais donde un grupo de gente decida por mi que productos deberian ser mas caros, no atenerse a demanda y oferta por el solo hecho de que a ese grupo no le gusta que yo decida que hacer con mi cuerpo.

Responder

Lucas Casazza octubre 20, 2010 a las 4:40 pm

No entiendo demasiado de curvas de laffner, ni de formulas matematicas, pero… soy fumador y veo como aumenta el precio sin que, segun vos, aumenten los impuestos sobre los cigarrilos. Yo empece a fumar hace 20 años y el aumento en ese lapso fue de 600% en el precio final.
Vivo en Gral Roca, hace 2 años que no se puede fumar en lugares publicos, se respeta a rajatabla, en neuquen estan haciendo algo parecido. Yo entro a un negocio y fumo, a pesar de la reprimenda del dueño y si me ven inspectores municipales (que por cierto recorren la ciudad) y paga multa el comerciante y yo.
Creo que una de las soluciones para bajar el consumo es restringir el consumo y la otra sería el aumento en el precio, pero aumento en serio. Que digo con esto si a mi me aumentan $0,15 (2,5% aprox) no dejo de fumar, por supuesto que en el margen inferior hay gente que con ese aumento deja, pero no alcanza, el precio del cigarrillo debe ser mucho mas alto del que tiene ahora. Es mas me animo a decir que ese hombre del limite inferior le aumentan el sueldo el mes que viene y vuelve a fumar aunque en ese lapso haya habido aumentos de cigarrilos relativamente mayores que su sueldo. Es un vicio, entiendan y ademas un gran negocio. A mi como consumidor me tiene que costar MUCHO fumar. Sé que parece una solución criolla y simple, pero lo digo como fumador que vive en una ciudad donde se restringio y me ayuda a que yo haya disminuido mi consumo por lo menos en 5 o 6 cigarrilos x dia (restaurant, banco, negocios, bares). Es una opinion de alguien que no es economista, pero vive tratando de dejar de fumar, a pesar de las restricciones y gracias al precio.
saludos
Lucas

Responder

Leave a Comment

Previous post:

Next post: